Se despertó más pronto de lo habitual, soñaba con ese día especial de mayo. Devoró el desayuno y se encerró en el baño. Mientras yo me vestía le oí hablar por teléfono varias veces, su máxima preocupación era que todos llegasen a hora e insistió en que el arroz estuviese preparado para el momento exacto. Me sorprendió su presencia al salir de su habitación, irradiaba serenidad y había cuidado su aspecto en todos los detalles. Su barba recortada y su pelo peinado hacia atrás, incluso su viejo traje de franela gris parecía nuevo. Su bastón relucía. Me pidió que fuésemos caminando aunque le costara más.
Caminamos ladera abajo hasta divisar la entrada al recinto. El día era húmedo. Era perfecto. Los cipreses acompañados de hileras de amapolas flanqueaban el camino y era deslumbrante ver en el cielo la luna llena a plena mediodía, como acompañándonos a la ceremonia.
Poco a poco y ya dentro los invitados, pocos pero los que debían estar, nos iban animando con sus sonrisas, cánticos y miradas. Acompañé a
mi padre hasta donde se encontraba mamá. El viejo Oscar hizo sonar su acordeón, como en todas las fiestas, lo odiábamos pero hoy nos rompía con sus notas. Papá se arrodillo a sus pies. Luisa, que mantenía su belleza a pesar de los años, leyó el mismo texto de hace 25 años y todos los que estaban allí se emocionaron como si fuese la primera vez. “Ojos que no ven corazón que no siente”, pensé yo,aunque no fuera el caso. Papá se puso en pie con los ojos cerrados y sonrió, irradiaba felicidad y melancolía.Todos gritaron al unísono un vivan los novios y cuando los granos de arroz golpearon su cara despertó de su sueño. Volvió a arrodillarse en la lápida de Mamá,dejo sobre ella su ramo y regreso para perderse entre sus invitados. Mientras descorchaban el champagne y el viejo Oscar tonteaba con su acordeón, papá seguía buscando a mamá entre los invitados, como si nunca se hubiese marchado.
Compromiso (por Sirvenza)
Publicado en Colaboraciones, Literatura, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves con etiquetas amapolas, amor, aniversario, boda, cariño, colaboraciones, compromiso, CUENTO BREVE, cuento corto, edad, entierro, flores, lápida, Mayo, Muerte, ojos que no ven corazón que no siente, olvidos, pequeñas historias, recuerdos, refranes, relato breve, Relato corto, relatos relamidos, tiempo, vejez el Miércoles, 22 \22\UTC mayo \22\UTC 2013 por Administrador“A MIS PIES, CABALLEROS”
Publicado en Especial Lamedores, Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre Lindastar, Relatos, Relatos Breves con etiquetas abril, amantes, amor, Cardos, carne, ceniza, cuento corto, desamor, Escritores, Especial Lamedores, extender, flores, Jardin, Lamedores, Literatura, Muerte, Narración, Obsesiones, Pies, recuerdos, relato breve, Relato corto, reto el Miércoles, 8 \08\UTC mayo \08\UTC 2013 por lindasta07Una vez escuché decir a un agricultor que abril era un mes complicado para el campo. Ahora sé de primera mano que también lo es para determinadas personas, puesto que yo me encuentro -no sé si muy a mi pesar o no- dentro de ese complejo grupo al que podríamos denominar como: “Candidatos ideales para hacer, un día cualquiera, más de una tontería”. También recuerdo que habló acerca de los beneficios de utilizar ceniza para el cultivo de plantas.
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Creí -reconozco que con cierta ingenuidad- haber podado de raíz los problemas cuando comencé con este juego pero, lejos de lograrlo, esta afición se ha convertido en una obsesión. Sólo pienso en flores.
Hoy, mientras miro el espejo del salón, ese que lo ha visto todo, hasta lo que nunca debió, me recreo con ese peculiar sabor agridulce que aún perdura en mi boca mientras rememoro un refrán que dice: “En abril, cortas un cardo y te crecen mil”.
Hace tiempo tú eras mi cardo favorito, querido, pero actualmente ya no gozas de ese privilegio. Ha pasado el tiempo y te has convertido en un adorno más de mi jardín… En uno más.
Después de aquella experiencia juré una y mil veces que no me dejaría abrazar por otras garras como las tuyas. Había sufrido más de lo aconsejable con nuestra relación y no quería más noches de agua ni deseaba más amaneceres de hielo. En principio mi intención era clara y siempre pensé que sabía lo que me convenía, pero a la vista está que no es así, puesto que eché a perder todo cuando dejé mi impoluto pañuelo apoyado en la mesita de noche y abrí la ventana para escuchar los cánticos de los cucos y, de paso, para permitirle al sol que me sonriese de nuevo. En aquel momento el cielo estaba despejado y algo en mí me arrastró a conocer otras malas hierbas que acabarían empujándome, una vez más, a poner en funcionamiento la chimenea de mi hogar.
Al acabar contigo – tú, mi particular farsante de invierno, ése que durante las frías noches me proporcionó unas veces sosiego y la mayor parte de ellas zozobra- supuse que se habrían calmado tanto mi alocada mente como mi revoltoso corazón, pero nada más lejos de la realidad. Después de aquello, año tras año, estación tras estación, razón y alma se alían para suplicarme que eche más carne al fuego y yo, siempre que la ocasión lo permite, me esfuerzo por complacerles. Es cierto que tú fuiste el primero y por eso me gustaría sentirte como a alguien especial y distinto pero, tremendo error, tan sólo fuiste el que abrió el camino a esta mi nueva afición, tan sólo eso.
Ya no necesito a nadie y, sin embargo, os tengo a todos junto a mí, siempre a mis pies. Cada vez tengo más claro que, de vez en cuando, es necesario perder la razón para ser feliz.
Ahora estoy tranquila y me relaja ver cómo vosotros, mis amantes – unos narcisos que resultasteis ser cardos-, os habéis convertido en cenizas hasta transformaros en forzados nutrientes para mis flores y plantas. Únicamente hay algo que, sin llegar a provocarme el vómito, me incomoda, y no es otra cosa que el olor que desprenden vuestros pestilentes cuerpos cuando arden… Pero, bueno, entiendo que sea el canon que hay que pagar para disfrutar de mi precioso jardín.
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Voy a dejar de contemplar mi sonrisa en el espejo, que se hace tarde y tengo que poner en funcionamiento la chimenea de nuevo.
Hoy toca ser feliz.
ADIÓS CARIÑO ADIÓS (por Paloma Hidalgo)
Publicado en Colaboraciones, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves con etiquetas adios, autor, cariño, cuentos cortos, Lamedores, lectura breve, Mayo, Paloma Hidalgo, refranes, Relatos Breves, relatos relamidos, retorelato, un cocktel de refranes el Miércoles, 1 \01\UTC mayo \01\UTC 2013 por Administrador¿Me tomas el pelo? Dices que me quieres pero me la estás dando con queso. Ya decía mi madre que a amor mal correspondido, ausencia y olvido; debí dejarte ingenua de mí, aunque por entonces creía que eras sincero Te vas de picos pardos y te crees que esto es Jauja; se te ve el plumero, ya sé de qué pie cojeas y que sepas que pienso ponerte los puntos sobre las íes aunque se arme la Marimorena. Y no me vengas con eso de que amor sin celos no lo dan los cielos, esta vez nada de pelillos a la mar, que de enamorada a loca distancia poca, y yo a ti te he
querido con toda mi alma, amor que del alma nace, al pie de la tumba muere. Pero amigo, he descubierto el pastel y pienso tomar las de Villadiego poniendo pies en polvorosa; esta vez no va a cumplirse eso de que hablando se entiende la gente, que mi lengua no tiene hueso pero corta lo más grueso, y lo que te digo son verdades como puños: siembra perejil en mayo y tendrás para todo el año. Tú tienes más cuento que Calleja pero esta no es la casa de tócame Roque, ni yo la tonta del bote. ¡Vete a la porra! Me pondré el mundo por montera y te dejaré más colgado que una paraguaya y más sólo que un hongo. Porque en el amor cariño, que no en el vicio, tres son multitud. A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Que por Mayo era, por Mayo, cuando hace la calor…NUEVO RETORELATO
Publicado en Colaboraciones, Relato Libre con etiquetas abril, amapolas, colaboraciones, Lamedores, Mayo, pereza, primavera, refranero popular, Relatos, RELATOS CORTOS, relatos relamidos, tarde el Jueves, 25 \25\UTC abril \25\UTC 2013 por AdministradorEn fin, llega Mayo florido y hermoso. Dicen por ahí que es el mejor mes de la primavera y que Mayo hace el trigo y agosto el vino, y que cuando marzo mayea, Mayo marcea y que las flores de Mayo alegran el ánimo. Pues vamos a ver si es verdad.
Nuestro reto (foto y/o música a vuestra elección): REFRANERO POPULAR …si Mayo anda por medio mejor que mejor, pero si no, os dejamos elegir. No hay mal que por bien no venga, eso sí, no te metas donde no puedas salir.
Esperamos vuestros relatos en nuestro correo: bloglamedores@yahoo.es.
La extensión, la habitual, no menos de 150 palabras, no más de ..relatos cortos, como siempre.
Y ya sabéis: Nunca es tarde si la dicha es buena, y más vale tarde que nunca.
Lametorros con olor a amapola para todos…y recordad que la pereza no es buena consejera…!!
SACRIFICIO (Por Amalia Ballester)
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Estaba en la cama de un hospital. Los errores, sus aciertos y sus propios pasos le habían llevado hasta ese lugar.
Ahora ya que mas daba. Era muy tarde para arrepentirse además ya estaba hecho. El amor que sentía por sus hijos, por esos hijos que la vida le había regalado.
Era su vida. Un sabor amargo le subió por la garganta. ¿Qué era? ¿ Los recuerdos dolorosos o la anestesia? Pero su dolor no era nada comparado con el hambre que corroía a sus hijos y a ella misma.
Era mucho dinero, con él podrían vivir o sobrevivir una larga temporada. Solo tenía un temor, que la engañaran. El trato era claro, 1500 dólares antes de la operación, el resto cuando todo hubiera terminado.
Ella conocía a personas de otras aldeas que lo habían hecho y sus vidas habían cambiado, sus familias habían mejorado.
La suya también lo haría. Ellos se lo merecían, el sacrificio no era en vano.
Habían contactado con ella mediante una mujer que conocía de otra aldea. Convencerla fue fácil. La miseria y el hambre eran su suplicio cada día, su compañero se había marchado a Bombay hacia ya demasiado tiempo y sus promesas se evaporaban un poco cada día que pasaba.La situación era insostenible, eran 5 en casa.
Según la mujer no habría problemas. Todos tenemos dos riñones y se vive muy bien con uno.Eso fue lo que le dijo:
“Uma, tus hijos no aguantarán otro monzón. Si no tomas una decisión sobre esto, puede ser tu gran oportunidad. Lo hacen todos los días.”
Uma. Sí, madre. Ese era su nombre, y les demostraría que era esa madre que ellos se merecían. Todo cambiaría. Se dejó llevar. Ella le guió hasta el intermediario. Le habló de la gran clínica donde harían la operación. Los médicos serán de los mejores en su campo, le dijo el hombre.
“Claro”- pensó ella- “pero no por mi , sino por la mujer a la que harán el trasplante”. La receptora era de primera calidad. Pero que mas daba, ya estaba hecho y ese dinero llegaría para comer mucho tiempo…..
Cambiazo (por Sirvenza)
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Todo ha salido como esperaba. Me dirijo a cobrar mis servicios. ¿Cómo que el país me lo agradecerá? Abandono la sala, la escolta me saluda. Me espera una larga noche de mezcal y peyote, pero he de encargar el pan de los muertos para la familia de mi víctima y ganarme la recompensa que le toca por darme parte de ella.
Han pasado dos años, en todo este tiempo he cambiado mi apariencia, he refinado mis modales, perdido mi acento, mis contactos narcos me han ayudado en todo esto y tendrán beneficios. En la distancia soy un nuevo rico mexicano afincado en L.A.
Todo es ficticio pero doy el pego, no queda rasgo de mi pasado en mi nuevo yo, pero todo tiene un porqué.
Se acerca la noche deseada, soy uno de los invitados más esperados entre barbies de silicona y políticos corruptos y demás escoria. Creía que sería más complicado pero siempre se arregla sobornando al servicio. Ahí está el puto gringo, disfrutando del corazón de la dulce bailarina que yo mismo le conseguí. Le sigo el juego, mis carcajadas resuenan por encima de las demás por sus comentarios misóginos, estoy relamiendo sus entrañas mientras asiento a sus palabras vacías.
Se apagará la luz un instante para los fuegos artificiales, será entonces cuando meteré las cascabel en su estancia. Sus ojos vacíos miran la estela de la pirotecnia, ahora son niños, por un momento hasta parecen humanos, tengo prisa.
Me despido cortésmente con la excusa de un familiar que ha enfermado, subo a la habitación, quiero tener decorada la escena.
Que gusto recuperar el sabor del tequila mientras preparo una coartada perfecta. Las plumas de gallina que escondía bajo la camisa, pintadas con carbón de la barbacoa, la sangre la usara luego. Cuando se la exprima a mi moroso cliente.
Oigo por fin como despide al último de sus invitados. Su ramera no subirá esta noche. No debió aceptar una copa con laxantes de mi mano.
Le espero sereno bebiendo, tras la puerta. Siente mi cuchillo en su garganta y le doy la vuelta para que me mire a los ojos. Le arranco la camisa de un tirón, busco el bisturí en mi bolsillo y corte preciso en el pecho. No ha notado nada. Le arranco el corazón tan rápido que no es capaz de lanzar el menor susurro. Cae tendido al suelo. Envuelvo con delicadeza el órgano que nunca debí sustraer y preparo el intercambio.
Suturo, limpio y esta vez no rezaré, decoro las paredes con frases de santería, no pienso dejar pistas. Una última parada antes de cruzar la frontera que me distancia de mi tierra. Visito el despacho de mi paisano, aquel que me encargo el trabajo. ¿Por el bien de mi patria? Tenía razón, por el bien de mi patria morirá esta noche.
Me presento ante él, pero no silencioso como un cazador, agresivo y directo a su yugular, la sangre brota formando una cascada y entre espasmos se apaga. Reviento la caja fuerte, dinero negro pero sabe a gloria.
Tras cruzar la frontera me siento libre, en paz. En la primera gasolinera compro mezcal para volver a sentirme yo mismo. No puedo dejar de pensar en el forense cuando abra y se encuentre las crías de cascabel donde un día hubo un corazón, las carcajadas ensordecen el ruido del motor y piso a fondo hasta mi próximo destino.
La noche es calurosa y el cementerio está lleno, día de los muertos, se apartan tras mi paso. Llego a su tumba donde su madre está rezando, le entrego lo que le quité y una saca llena de dólares, me escupe a la cara y asiente. Regreso al coche, enciendo un cigarro, busco una cantina. Estoy de nuevo en casa.








