Comenzamos mañana con una serie de microrrelatos.

Publicado en Relato Libre con etiquetas , , , el Jueves, 31 \31\UTC mayo \31\UTC 2012 por Administrador

Aprovechando que Linda ha vuelto a ser seleccionada en el concurso de microrrelatos de Artgerust, decidimos volver a coquetear con este tipo de construcción literariaque últimamente teníamos un poco abandonada.

Así pues  decidimos que podríamos  jugar con cuatro palabras fijas, y una extensión máxima de 100 palabras.

Las palabras para este primer reto serían, por ejemplo: luz, descanso, azotar, rojo.

Temática: Libre

Si alguien se anima a participar, puede enviarnos sus micros, máximo hasta el martes 5 de junio,  a nuestro mail de contacto: bloglamedores@yahoo.es

Esperamos que los disfrutéis!

One more for the road: Nuevamente estamos de enhorabuena!

Publicado en Relato Libre con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , el Miércoles, 30 \30\UTC mayo \30\UTC 2012 por Administrador

Nuevamente nuestra compañera Lindastar ha sido seleccionada como finalistas en el último certamen convocado por ARTGERUST

Aquí podéis leer su texto, y por supuesto os invitamos a leer el de todos los demás participantes, que no tienen desperdicio.

Blue Sunshine

Linda, gracias por darnos estas alegrías, que esperamos que sean muchas, y gracias a Artgerust como siempre por su iniciativa.

¡Chinchín! ¡Va por ti!

DOLLY PASSION

Publicado en Relato Libre, Literatura, Relato, Relatos, Relatos Breves, Los relatos más relamidos, Relato Libre Lindastar con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , el Miércoles, 23 \23\UTC mayo \23\UTC 2012 por lindasta07

Ella le esperaba pacientemente cada día. Siempre en el mismo lugar.
Inmóvil, silenciosa – como a él tanto le gustaba- entregada, y… tan bella.

¿Ves como no es tan difícil encontrar lo adecuado, amigo? Solía decirse a sí mismo cuando, en algún momento nostálgico, venía a su recuerdo la imagen de una Annie a la que no acaba de olvidar por completo, a pesar de llevar cerca de veinte años sin ella.

Con su esposa, en apariencia, todo marchaba bien. Él trabajaba de sol a sol y ella se dedicaba al cuidado de lo que pretendía asemejarse a un hogar. Apenas compartían tiempo libre -siempre tan ocupados los dos- así que fue una sorpresa la llegada del pequeño Rod…Una sorpresa, agradable en principio, y una carga a la postre.

Aquella carta sobre el tapete de la mesa camilla no fue consecuencia de un arrebato, no… Dejó claro el rumbo que iban a tomar las cosas a partir de ese 4 de julio.

Él no entendió los motivos del abandono porque ni a Annie ni al niño les faltó de nada, nunca, jamás. De eso se encargaba él, de llevar dinero más que suficiente a casa …¡Qué raras son las mujeres! ¡No hay Dios que las entienda ni tipo que las mantenga!, había pensado decenas veces en su vida, pero aquel día, al menos fueron un millar las ocasiones en las que esa frase rondó por su dura mollera.

En un principio fue difícil para ellos. Para los dos. Aunque, tal vez, para un niño de apenas ocho años al que nadie se atrevió a explicar con claridad el por qué de aquel cambio, lo fuese más. Rod lloró y lloró.  Sólo supo que su mamá se iba y que, según dejó escrito, le querría siempre “hasta el infinito y más allá”. James se enfureció muchísimo porque tan precipitada huída la consideró injusta y, también, porque  no estaba acostumbrado a que los demás tomasen decisiones sin contar previamente con él, y ella había osado hacerlo. El paso del tiempo - ese que dicen que todo lo cura, o al menos, enmienda las heridas- fue el encargado de que  James, aún sin perdonar, procurase olvidar aquel borrón en su vida llamado Annie.

De ella, la sufrida esposa, nunca más se supo. Se fue sin derramar una lágrima. Segura de la decisión que había tomado. Sin remordimientos. Es de suponer que buscó su propia felicidad.

El pequeño creció rápido -como lo hacen todos- y, en cuanto pudo, se marchó. Una soleada mañana, sin sentir ningún dolor en el pecho, dejó atrás a un padre frío y distante y a  la que durante años había sido su casa. No tenía recuerdos  felices de su infancia en aquel lugar por lo que no le costó ningún trabajo cerrar la puerta por última vez. Le esperaba una nueva vida; mejor sin duda. Dio varios pasos al frente y  respiró profundamente. Es de suponer que él también buscó su propia felicidad.

Pasaron algunos años -bastantes- , y fue cuando James encontró un hogar lleno ausencias y de silencios, cuando decidió incorporarla a ella, a su compañera. Le costó mucho encontrarla, más de lo que nunca imaginó. No podía ser cualquiera, tenía que ser especial, y ella le pareció encantadora y distinta. A él siempre le gustaron pelirrojas, delgadas, de pecho abundante y acogedor- nada de seres andróginos con un par de canicas- y, por encima de otras consideraciones, aquel diablo necesitaba a alguien dispuesto y poco reivindicativo…Sin duda, ella representaba la perfección que James buscaba. La llevó a casa sin dudarlo, y también, sin reparar en gastos. Dolly era cara, pero lo valía.

Cuidaba de su compañera con un esmero infinitamente mayor al que empleó jamás con Annie, la que había sido su esposa. Con ella nunca sintió la necesidad de mimarla y, tal vez por eso mismo, la perdió para siempre. Sin embargo, con su “nuevo amor” no reparaba en contemplaciones ni en gastos, todo le parecía poco, y era habitual verle, incluso en joyerías, adquiriendo carísimos regalos. Al día le faltaban horas para estar junto a ella y, lo que comenzó siendo un juego para aliviar la soledad, pasó a convertirse en una obsesión. Decidió vivir por y para ella –hasta llegar a olvidar que, en primer lugar, él debía cuidar de sí mismo-, y se entregó con entusiasmo juvenil a la pasión hasta que, Dolly por una lado y su corazón por otro, se encargaron de acabar con aquella farsa en el sofá del salón durante una tórrida tarde de verano.

¿Quién iba a encargarse ahora de sacar las pesadas moscas de la boca de la bella y de recomponerle la melena tras aquellos encuentros llenos de frenesí? ¿Y quién llevaría, a partir de mañana, el ramo de flores que diariamente James le entregaba con una nota que decía: “Para ti, mi muñequita”?

Con una mueca, supuestamente de felicidad, él también se fue.

HUYENDO

Publicado en Relato Libre, Relato, Relatos, Relatos Breves, Los relatos más relamidos con etiquetas el Miércoles, 16 \16\UTC mayo \16\UTC 2012 por susi_pop

Mirando la mar brava, oyendo el romper de las olas en las rocas, contemplo el cielo gris de un día de tormenta.
Sí, sé que no es la mejor imagen para guardar en mi memoria de un lugar al que, probablemente, no volveré a ver más. Sí, es la mejor instantánea para reflejar la situación que me arrastra a marcharme de aquí.

Pero sonrío y comienzo a andar. Con una pequeña mochila en mi espalda miles de recuerdos se agolpan de repente en mi memoria: La llegada, los duros días de invierno, las largas tardes frente al mar, el amor, la traición, el adiós…

Intento evitar que unas lágrimas furtivas caigan y borren la sonrisa que se dibuja en mi boca, aunque no puedo evitar el preguntarme a cada paso, cómo fui tan imbécil. Lo tenía todo…¡por fin, lo tenía todo! Tantos años de lucha, tanto tiempo huyendo de la soledad, pero el ayer nunca se olvida de ti. Y yo nunca aprendí del ayer.

Caminado hacia un nuevo mañana, mi vientre indica que esta vez no estaré sola. Quizás mi pasado enseñe a este futuro…Quizás este futuro enseñe a aquel maldito pasado…

El Rey Azul

Publicado en Relato Libre, Relato, Relatos, Relatos Breves, Los relatos más relamidos, Relato libre Omsi con etiquetas , , , , , , , , , , , , , el Miércoles, 9 \09\UTC mayo \09\UTC 2012 por Omsi

Como cada mañana, el rayo del sol iluminaba mi habitación. ¿Despertar o no? Ahí estaba el dilema.

Me cubría el rostro con la sábana y trataba de dormir unos minutos más, pero era imposible; Bertha llegaba con la letanía de siempre:

- ¡Levántate, Ernesto! – es hora de desayunar.
– Otros cinco minutos por favor. – refunfuñaba, mientras que Bertha tiraba de las sábanas hasta que quedaba completamente descubierto.

Con poco entusiasmo, me sacudía la flojera, y comenzaban mis labores de servicio.

- El patrón pidió que fueras al río por agua. – me decía Bertha, la otra persona de servicio.

La cuestión era que yo era feliz yendo al riachuelo. Mis cinco sentidos despertaban. El trino de las aves, el olor a tierra mojada, mojar mis manos con la corriente cuesta abajo del agua. Pero lo que hacía mi día completo, era mi Reina Rosa, la niña Nelly: la hija del Patrón.

Allá venía ella, tan bonita como siempre. El simple hecho de que su mirada cruzara con la mía, hacía que me convirtiera en un Rey Azul. Hace tanto tiempo que he querido decirle que me gusta…

- ¡Hola, Ernesto! – gritaba la Reina Rosa agitando fuerte la mano en señal de saludo.
– ¡Ho.. hola, Nelly! – tartamudeaba yo al verla tan bella.
– ¿Vas al río?
– Emmm… sí – me apresuraba a contestar.
– Vengo de allá, pero mañana nos vemos, me gusta charlar contigo. – se despedía Nelly con una sonrisa en sus labios.

- Eeeeehh… sí, hasta mañana… – las palabras apenas salieron de mi boca, ya que la Reina Rosa no las escuchó.

¡Tonto y mil veces tonto! – Me recriminaba por no haberme despertado a tiempo. Pero mañana prometo que tomaré su mano y le diré que me gustaría bajar al río a diario con ella.

Llego corriendo al río, lleno los dos cubos de agua, y de vuelta a la casa.

Cuesta arriba encuentro, como cada día, en su carreta a Don Rogelio, el florista del pueblo:

- Buenos días, señor – dije mientras me detenía a ver como un joven pagaba un ramo de rosas, y se lo entregaba a su novia.
– Buenos días, Ernesto – sonreía Don Rogelio y me devolvía el saludo.
– Don Rogelio, ¿por qué los novios se regalan flores? – preguntaba sin poder entender el significado.
– Pequeño, es para demostrar el afecto que le tienes a la persona que se las obsequias, algún día lo entenderás.
– ¿Cuánto cuestan las rosas? – dije sin pensar
– Diez pesos, jovencito. ¿Vas a querer una?

Busqué en el bolsillo de mi pantalón y no encontré un centavo.

- Gracias, señor, será en otra ocasión.

Seguí mi pesado viaje hacia la hacienda. Llegué un poco cansado, dejé los cubos de agua en la entrada y fui a mi habitación a descansar un poco, esperando que no me vieran los patrones. Fui directo a mi mesa de noche y abrí el primer cajón. Justo ahí guardaba mi alcancía; la tomé y en menos de un segundo la dejé caer al piso y se partió en mil pedazos. Las monedas saltaron y conté cincuenta y cuatro pesos. Tomé veinte y guardé el resto en el cajón, ya después me compraría otra alcancía. Sólo pensaba en Nelly y en su bonita sonrisa.

Salí corriendo nuevamente a buscar al viejo de las flores.

- Quiero dos, por favor- En ese momento Don Rogelio eligió dos rosas blancas y me las entrego.
– ¡Suerte, matador!

Con cara de bobo me encontró Bertha en el patio de los señores con las rosas en las manos sin saber qué hacer con ellas.

- ¿Y eso para quién es? – me preguntó.

Fue entonces cuando me sonrojé y le respondí:

- Te digo pero no te burles.
–Para la niña Nelly… No hace falta que me lo digas. ¿Has pensando que, si te ve el patrón, te castigará? Dame eso y apúrate a limpiar las caballerizas, que estás perdiendo el tiempo y, a este paso, te quedarás sin comer.

Un día de éstos, mi Reina Rosa, prometo que seré tu Rey Azul. Por lo pronto, seguiré soñando con tocar tu mano mientras hablamos a la orilla del río.

La partida

Publicado en Relato Libre lame Anna con etiquetas , , , , , , , , , , , , , el Miércoles, 2 \02\UTC mayo \02\UTC 2012 por annalammer

Igual que papá. Exactamente igual que papá. Tú. Su sustituto. Mi protector. ¿Ni en esto has podido ser un poquito más creativo? ¿Hasta en esto le has tenido que imitar?

Así, por sorpresa. Como hace 30 años papá. Entonces no existían los móviles. Al menos en este momento la comunicación es más ágil, quizá menos personal, pero también se agradece eso de no tener que repetir cincuenta veces la misma historia para escuchar otras cincuenta la misma respuesta. Así que les he escrito a todos el mismo mensaje, bueno, al menos eso creo, la verdad es que no tengo yo la cabeza en este momento para ponerme a mirar si falta alguien, si falta, ya se enterará.

Me fastidia tener que decírselo a mamá, no sé como lo encajará, ni qué será de ella, está muy débil y todavía no le hemos dicho nada. Mal. Lo tiene que llevar mal. Yo tampoco lo llevo bien. ¿Te he dicho que te quiero? Sí, sí, claro que te lo he dicho. Mil veces. Y te lo sigo diciendo aunque no me escuches.

Podías por lo menos haberte despedido de todos, pero no, venga, Juan como siempre a las bravas. Un ataque fulminante al corazón a las siete de la mañana. Tú solo. En casa. Sin ninguna de nosotras cerca de ti.

Empiezan a llegar los primeros mensajes de condolencia. Supongo que lo escriben de la misma forma mecánica en que yo he escrito el que informaba de tu muerte. Todos dicen lo mismo, igual que yo les he dicho lo mismo a todos.

“Esta mañana mi hermano ha muerto de un ataque al corazón” (repetido por cincuenta)

“ Lola, lo siento mucho. Un beso, todo el cariño y mucha fuerza.” (repetido por cien)

¿Fuerza? No sé si me queda… pero habrá que sacarla, por mamá, por tus sobrinos, por mí. Ahora me siento derrotada, y no sé si alguna vez volveré a sentir ganas de sonreír.

Superarlo, no creo que pueda. No superé lo de papá. Aprenderé a vivir con ello, como aprenderé a vivir sin ti, sin tus consejos, sin tu apoyo, sin tu voz, sin tu beso y sin tu abrazo de hermano mayor.

La vida sigue, el autobús pasa a la misma hora por la parada, la panadería abre igual que todos los días, el pizzero seguirá repartiendo pizzas a domicilio y los periódicos, en los que ni tú ni yo hemos sido hoy noticia, se repartirá por todos los kioskos. Nada se para, ni la lluvia que decidió desde la mañana poner al día las lágrimas que aún yo no he podido derramar.

Ahora voy a casa de mamá… Tengo que contárselo. Tengo que hablar con ella. Qué difícil me lo has puesto, ¡¡capullo!! Pero te sigo queriendo.

CUÉNTAME EL FUTURO

Publicado en Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre Lindastar, Relatos Breves con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el Miércoles, 25 \25\UTC abril \25\UTC 2012 por lindasta07
(Años atrás…)
Juan era el dueño de un local situado a las afueras de una gran ciudad, cuyo nombre, en este caso, es lo de menos. Trabajaba una media de catorce horas diarias para que Luisa- su abnegada mujer desde hacía más de dos décadas- pudiese alimentar a las cuatro bocas que ambos tenían. La última de las cuales llegó sin avisar y, a ojos de su rudo padre, con un ladrillo bajo el brazo.
En “El Chusco” había humo- tal vez demasiado-, olor a hombre, -probablemente en exceso también- y, sobre todo, ganas de ver a unas mujeres que nunca se acercarían por ahí. Y no lo harían, simplemente, porque desde chicas les habían dicho que esos sitios no eran los lugares más adecuados para ellas. Sólo por eso.
Decenas de vasos de vino peleón se apoyaban desordenadamente sobre aquella raída barra de madera que Juan procuraba, con nulo éxito, mantener brillante. Palillos mordisqueados, servilletas de papel arrugadísimas y sucias, y un número indeterminado de colillas- tanto de cigarrillos como de puros que costaban cuatro perras- se apelotonaban en el suelo de terrazo.
Cada tarde, año tras año, hiciese sol o lloviese, se reunían varios vecinos de la zona en aquel bar para jugar a las cartas -preferentemente al mus- y también para charlar de sus cosas. Se escuchaba lo que ponían en la radio y, de cuando en cuando, era el zumbido de algún rebelde moscardón el que rompía la monotonía. Nada más. Nada menos.
Todos se conocían.
La vida transcurría, más mal que bien, pero transcurría…
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 (Hoy…)

Ese muchacho conocido a día de hoy como Ricky, es Ricardo, el hijo menor de Juan y de Luisa. Junto a su penúltimo novio es el actual propietario de “”Chusco & Chasco”, local de copas de esa cuidad que, en los últimos años, ha crecido de manera tan desorbitada que ha conseguido convertir en actual centro geográfico lo que antaño era la periferia. Si hoy viera su padre cómo ha evolucionado aquel chiquillo de mucha muñeca y poco balón, cómo se ha transformado el entorno, cómo se ha modernizado el negocio familiar tras varias generaciones anclado en el tiempo…¿Se sentiría orgulloso?, se preguntaba – sin importarle demasiado la respuesta- un Ricky al que la vida, al menos en el plano económico, le iba sobre ruedas.
El ambiente que se respira en el interior es tan cosmopolita que, en nada envidia al de cualquier otro afamado local de la zona y alrededores. Se escucha la música de tendencia que pincha, en exclusiva, el mejor Dj de la comarca, “AmoXXL”. La actual barra del bar es metálica y resplandece sin necesidad de demasiado esfuerzo; y cientos de vasos largos, llenos de mil licores, en un orden casi imposible, la decoran. Hay colorido, variedad en cuanto a formas y estilos, y un exquisito perfume lo invade todo. El humo resulta tan poco glamouroso que hace siglos que dejó de existir. Ya no se fuma si lo que se pretende es resultar alguien interesante, y si se hace… no en público, ¡por favor!
En “Chusco & Chasco”, tanto hombres como mujeres desfilan luciéndose como si fuesen modelos. Lo más curioso es ver cómo se miran de arriba abajo unos a otros. Entre tan superficial clientela son excesivas las ganas de gustar y resultan ridículas las ganas de gustarse. Todos lo aceptan y juegan a lo mismo. Definitivamente, el narcisismo ha ganado al mus.
Nadie habla con nadie, no hace falta, no resulta interesante. Lo único importante es ser capaz de distinguir quién es quién dentro de un mundo de absolutos desconocidos, más que nada, para saber si se está en el lugar adecuado. Simple cuestión de ubicación.
Y la vida trascurre, más mal que bien, si se puede llamar vida…
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 (¿Y mañana?…)

Habrá que esperar a que alguien, o a que algo, nos lo cuente…

 
 

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