La pastorcilla revoltosa (Por Darth Vaner)

Elisa bajaba la cuesta hacia su casa contoneando sus caderas y dejando parte de su pecho a la vista. Acababa de tener un encuentro con Josafat más allá de las eras, donde Celina, la mujer de Josafat, no pudiera verles.

En realidad el encuentro había durado menos de 3 minutos, en cuanto Josafat tocó la entrepierna de Elisa y sintió la humedad de su vulva, su pene erecto no pudo reprimir el placer y eyaculó entre las piernas, dejando que el líquido recorriese el joven cuerpo.

Ella bajaba satisfecha, lo que más le gustaba era seducir a hombres casados y sentirse la más deseada del pueblo. Le gustaba la cara de celos y envidia que ponían las mujeres del pueblo, le hacía sentirse superior.

Mientras se arreglaba los espesos ropajes, Elisa escuchó la voz de su padre llamándola a gritos. Corrió hacia la casa y lo encontró muy alborozado:

- ¿Qué ocurre Cirilo… digo padre?

- Corre Elisa, ¡¡Corre!! Lleva este cántaro de leche al establo que hay pasada la casa de Lorenzo el pescadero. ¡Ha nacido el hijo del Señor! ¡Aleluya! Adelántate tú que yo mientras buscaré un queso apropiado para el acontecimiento.

Elisa cogió el cántaro y de mala gana se dirigió hacia el lugar indicado. Se preguntaba porqué tanto alboroto por un niño que había nacido, ocurría todos los días.
Al llegar vio una marabunta de gente alrededor del lugar, todos llevaban algo que aportar a la familia: panes, cabras, dulces, ropas y muchos utensilios. Empezó a crecer su curiosidad y esperó pacientemente a que un hueco le permitiera ver qué ocurría allí.

Cuando por fin se fue despejando de gente entendió qué hacían todos allí. Un hombre, al que llamaban José, la miró con lascivia, recorrió su cuerpo y no pudo evitar detenerse en los pezones duros y pechos turgentes de Elisa. Ella sintió un calor intenso que nacía en su vagina y le llegaba al corazón, era el hombre más guapo del pueblo. A su lado había una mujer vestida con unas pobres ropas celestes, raídas y sucias, y en un pesebre, un niño que lloriqueaba. Era pan comido seducir a aquel hombre.

Elisa y José mantuvieron la mirada el uno en el otro durante unos momentos. En sus cabezas corrían las fantasías y el deseo, pero en el momento más álgido de sus pensamientos, Dios, desde lo más recóndito de los Cielos, le envió una resplandeciente descarga a José que dejó a toda la gente cegada por unos segundos y a José le dejó dormido el miembro durante varios días. José entendió el mensaje y a partir de entonces bajó la mirada y mantuvo el rostro serio.

Esa celestial descarga eléctrica se interpretó siglos después como una estrella que guiaba hacia el pesebre. Y la cara compungida de José, se dibujó como un gesto de humildad y pobreza.

A los pocos minutos llegaron tres forasteros bastante peculiares. Iban vestidos con ropas ostentosas y conducían 3 camellos que portaban alforjas cargadas de cajas. Todo el mundo se echó hacia un lado y los 3 hombres pasaron hacia el establo. Algún pastorcillo les tendió la mano y ellos se presentaron como 3 astrónomos procedentes de Oriente: Melchor, Gaspar y Baltasar.

Alguien tocó el hombro de Elisa, al volverse vio a su padre con un enorme queso, el mejor de toda la producción:

- Elisa, ¿has visto que magnificencia? Es asombroso.

Elisa asintió, sin haber escuchado a penas las palabras de su padre. Estaba absorta mirando a aquel astrónomo tan atractivo que se hacía llamar Baltasar. Se preguntó si serían ciertos los rumores que corrían entre las mujeres del pueblo de que esta raza era la mejor dotaba y que cuando te penetraban, te dejaban tan dolorida como mojada.

Baltasar, como si hubiese oído los pensamientos de Elisa, volvió la vista hacia donde estaban ella y su padre, los observó detenidamente y les sonrió dejando entrever una blanca y cuidada dentadura, nunca habían visto a un hombre que conservara todos los dientes, y mucho menos que fueran tan blancos.

Elisa se sintió intimidada y bajó la mirada, no se atrevía a mirarle por si de verdad podía escuchar sus pensamientos, no entendía cómo podía sentirse así con aquel hombre, siempre había sido muy descarada. Se giró hacia su padre para preguntarle qué eran esas cajas que llevaban, pero su padre no estaba detrás.
Lo buscó entre la muchedumbre y a lo lejos, en la oscuridad del campo, pudo vislumbrar dos sombras que se dirigían a unos chaparros. No podía creer lo que estaba viendo, el hombre negro y su padre se alejaban del establo, ¿a dónde irían?.

Desde la oscuridad llegó a sus oídos un gemido ahogado y el chaparro se movió enérgicamente, los gemidos continuaron y Elisa se alejó del lugar tan sorprendida como avergonzada.

Cuando volvió el padre, caminaron juntos de vuelta al hogar.

- ¿qué tal estás, padre? ¿qué te ha parecido… todo? El niño, la gente, los tres astrónomos. – dijo recalcando la última parte.

- Hija, lo que ha ocurrido hoy es un milagro que nos debe llenar de alegría y felicidad. Te aseguro que el regocijo que siento me hará dormir profundamente. Esos astrónomos deben ser enviados del Señor, o al menos son divinos…

Elisa no quiso dar interpretación a las palabras de su padre, aunque un pensamiento le vino a la cabeza sin poder evitarlo: “creo que ya sé porqué madre estaba siempre tan enfadada”.

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12 comentarios to “La pastorcilla revoltosa (Por Darth Vaner)”

  1. jajajajaja!
    Cada vez que lo leo me vuelvve a hacer reír, ..es fresco ingenioso y contado con mucha gracia, cada párrafo tiene su conque, JAJAJAJAJAA!
    SALUD Y BABAS!

  2. Ummmm….veo que Cirirlo con el astrónomo más que ver las estrellas alcanzó la luna, no???? jajjajjaja.

    Me he reido un rato con esta descocada pastorcilla y las aventuras de su padre.

    Bien por que por fín te decidiste a escribir, y veo que no uno sino dos! Continuo leyendo!

    Lametorros!

  3. jajajaja!!!

    ¡¡¡vaya con las partocilla y el san jose bendito!!
    ¡yo estaba segura, que san jose no fue siempre tan inocente….
    ¡¡y baltasar!!! ¡¡jolines!!!ya sé por que entran los reyes a escondidas por la noche….

  4. Jejeje vigilad con los pensamientos lascivos mientras contemplais el belén no sea que una descarga luminosa atraiga a los astronomos y os estrelle le nochevieja.
    Salut

  5. Jajajaja
    Me encantan las pequeñas historias que pasan desapercibidas cuando ocurre algo con más trascendencia. jeje
    Fantástico!!

  6. Qué fuerte la Elisa esta eh… Hay que ver lo pendón que es…

  7. Pues anda que el papi de “la” Elisa tampoco tiene pérdida jajajajaja.

    Besos

  8. Jodido Cirilo, jajaja!!! Vaya family…

  9. Entre Elisa y el padre de la niña…¡Vaya, vayaaa!…je,je

    Muacksss.

  10. no si ya decía yo que todos no iban a ser santos y vírgenes inmaculadas jejeje
    “de todo hay en la viña del señor” ¿no dicen eso?

  11. Jejejejejejejeje y si les digo a unos conocidos del Opus que se pasen por el blog? Y que tal si lo mandamos al Vaticano? jijijijiii

  12. JAJAJAAAA!!! Socjo, me parece genial que los del Opus se pasen por el blog, y si se pasa el Papa mejor!!! jajajaaa.

    El tema de la pastorcilla y del padre es que, aunque fuera un día glorioso, las necesidades son las necesidades, y además, el padre se llenó de tal júbilo, amor y alegría que lo demostró dando cariño a quien se deja querer, jejejeje.

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