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LA MADRUGÁ MÁS LARGA

Posted in Especial Semana Santa Lamedora, Relato Libre Yuka with tags , , , , , , , , , , , , , , , on Jueves, 21 \21\UTC abril \21\UTC 2011 by Yuka

Justo en el momento en que el horizonte comienza a teñirse de color violeta, y  la noche más larga recoge su manto de terciopelo negro y estrellas de oro y plata, suena un tambor, un redoble, que se prolonga por las calles, evocando a una historia, sonando a ejecución.

Esa noche las calles no han estado solas, no han estado vacías, hay voces, murmullos, gente que va de un lado a otro y olores mezclados a esa hora, de cafés, de incienso, azahar y de cera de los cirios. A esa hora, cuando el frío cala hasta los huesos se ha cumplido la tradición un año más, y en un momento se cumplirá otra cuando suene la corneta solitaria llamando a respeto.

El eco de las trompetas y de los tambores, que a paso lento aumenta y retumba se vuelve un nudo de emociones. Tantos días, tantos años…y siempre se torna como una primera vez. Fundirse con la luna llena y formar parte de esa Madrugá. Observar como tanta gente va y viene de un lado a otro e imaginar por que están allí, por que no todo es religión.

No es  esa una semana normal, ni una madrugada más. Es la Madrugá.La más larga, la de vigilia. La que no se duerme, la de la música, la de los sentimientos, la de las lagrimas, la de los lamentos saeteros, la de la Pasión

Cierras los ojos y los recuerdos, el perfume,  la música,  los sentimientos y la emocíon,  afloran por toda la piel.

A las dos de la madrugada, la  plaza, está llena de miles de personas, como cada Madrugá. Los millares de ojos se vuelven  vidriosos, pero nadie siente la soledad de una multitud, y los que están alredor esbozan sonrisas que llenan el alma, por que nacen del corazón. Esperando a que el crujido de unos maderos levante poco a poco una inhiesta cruz en medio de la oscuridad y silencio,  tremendo silencio.

Poco a poco el solemne paso adelanta en su Recorrido Oficial y el frío arrecia. El  camino lento iluminado de velas se abre paso. Centenares de años y lejanas costumbres no transforma el presente y los pequeños cofrades aun siguen calentándose las manos frías con la cera caliente de los cirios mientras siguen la cruz de guía

En un momento, el  capataz golpea una vez  el llamador y frente a un balcón con olores de jazmines de luna,  el trono se  mece suavemente con la saeta de una voz  rota.

Después, sobre las 7 de la mañana. Las calles comienzan a quedarse tranquilas. Descansar, reponer fuerzas…y poco a poco todo se inunda de un olor suave, que te endulza los sentidos. La flor de azahar eclosiona, como en todas las mañanas de primavera en los naranjos de los jardines y de las calles, el perfume de las celindas desbordan las paredes de los patios y las golondrinas en un incesante piar y vuelos rasantes se hacen con las calles. Es la Paz… Pero no tarda poco a poco a lo lejos, a  escucharse el paso ligero  los tambores  y las cornetas de una centuria Romana que te transporta a otra época. Te dejas llevar, sueñas, vuelas… los sayones con púrpura y oro van apareciendo y el olor de la mañana comienza a mezclarse con el de la pólvora de las bengalas. Lentamente todo se vuelve a llenar de música, que lejos de despertar a los adormecidos aun,  más nos hipnotiza, junto con el Suave tintineo acompasado de las campanillas de los varales de plata de un paso de palio azul. Detrás, muchos arrastran sinceras promesas…A mi me arrastra el olor de los gladiolos blancos, de los iris morados, y de los lirios frescos, del incienso y azahar, la luces de las candelerías,  de los puntales de oro,  pero sobretodo de la emoción de la  música. ¡Es maravilloso haber estado allí!

Cuando la tarde empieza a caer, los pies están doloridos, y las últimas fuerzas se aprovechan para seguir hasta su Entrada Triunfal. Con el  último redoble, la última corneta…se desbordan las últimas lágrimas. Todo el mundo lo celebra con enhorabuenas.

Ya queda un día menos para que vuelva la  Madrugá

Santa Maria de Gioconda de da Vinci

Posted in Especial Carnaval, Lamedores de Carnaval, Relato Libre with tags , , , , , , , , , , , , , on Sábado, 5 \05\UTC marzo \05\UTC 2011 by Yuka

Hace unos años con  el famoso libro del  código de da Vinci  de Dan Brown, había por todas partes libros e imágenes de da Vinci, especialmente del cuadro de la Gioconda.

Yo no iba hacer menos y también me subí a la moda de la mona lisa.

Conseguí una lamina de buena calidad del famoso retrato y lo encajé en un marco de estilo renacentista que le venia perfecto. Y allá que lo coloqué en el escaparate. Justo en el centro, allí donde cualquiera que pasase por el calle podía verlo.

Y acerté. Pronto empezaron a llegar interesados por él.

Un amigo me dijo una vez que cada cosa de una tienda por rara que sea tenía un dueño, como cada uno tenemos una media naranja en alguna parte.

A la vez que sonaron las campanillas de la puerta entró una señora de mediana edad, de mediana elegancia y de grandes alhajas.

– ¡buenos días! – le dije con la sonrisa habitual.

–¡Buenos dias! – me respondió muy seria — Quisiera saber el precio del cuadro de la virgen que tiene en el escaparate.

–¡¿perdón?! ¡¿virgen?! – y me señaló con un gesto a la Mona lisa.

¡¡El daño que ha hecho la logse, pero la losa de la religión también!

En un santiamén me explicó que acababa de cambiar su dormitorio por uno de estilo antiguo de maderas de caoba, y que precisamente  aquella virgen, tan famosa, le vendría estupenda para la cabecera de su  cama. Además debía de ser muy milagrosa por que últimamente hablaban de ella en todas partes.

¡¡Santo cielo bendito!! Pensé. ¡Esta mujer debía de ser una gran cocinera! Había hecho un revuelto del código da Vinci, de las apariciones marianas y de la misa del domingo, removido con un cucharón de madera de caoba.

Mientras me contaba todo esto, yo pensaba si debía de explicarle que aquella imagen no era de ninguna virgen, sino todo lo contrario Que solo era una pintura famosa que siempre ha estado rodeada de misterios y teorías.

Decidida a llevarse el cuadro, lo saqué del escaparate, con cuidado. Mientras ella buscaba en su bolso el monedero, fui a buscar una bolsa lo suficientemente grande para guardárselo , dudando todavía , si debía decirle a la mujer que el cuadro era bonito, pero no era una virgen, Pero al volver al mostrador, miré instintivamente el almanaque Entonces me di cuenta que era viernes de carnaval ¡¡Carnaval!! ¡En carnaval todo vale! ¡¡En carnaval todo puede ser verdad o mentira!!

– Verá señora, en realidad no es ninguna virgen— y me miró disgustada mientras yo  le guardaba el cuadro en la bolsa. – En realidad es una santa, Santa María de la Gioconda de da Vinci, Una santa que desde que la pintaron por allá hace muchos siglos, no ha cesado de dar que hablar por sus grandes misterios– No me atreví a decir milagros–Tanto, que últimamente el Vaticano la va a colgar también el la cabecera del Santo Padre. En cuanto usted la ponga en la cabecera de su dormitorio no deje de mirarla cada noche durante unos segundos con fervor y devoción, ya verá como una veces le sonreirá y otras no.–

La mujer se fue toda satisfecha y yo me embolsé un buen dinero… Pero  me quedó un gran peso de conciencia ¡acababa de beatificar a la mona lisa! ¡Si el vaticano se enteraba de esto, la excomunión era lo menos que me podía pasar! Eran capaces de instaurar la Santa Inquisición solo para mi ¡Pero! ¡Si es que el cliente siempre tiene razón… y el comercial las suyas! ¡Además estábamos en carnaval! ¡Yo solo había disfrazado a la Gioconda de santa!

LA CORNUCOPIA

Posted in Relato Libre with tags , , , , , on Domingo, 14 \14\UTC febrero \14\UTC 2010 by Yuka

Justo a mitad del largo y oscuro pasillo hay un pilar de hormigón. Es el pilar maestro que soporta todo el peso del edificio. Y, allí, está colgada desde hace tres años, cerca del techo la cornucopia, respirando como cada noche desde entonces…

La calle estaba oscura. En invierno, a las 8 y media de la tarde ya es noche cerrada. Y estaba apunto de irme a casa a descansar. Entonces entró una anciana a la tienda. Vestida completamente de negro, con una toca de lana sobre los hombros para cubrirse del frío.

Me habló sin mirarme a los ojos, con la cabeza inclinada  hacia el suelo y  con la voz temblorosa

–¿Me han dicho que usted arregla aquí estas cosas? – y sacó de debajo de la toca una bolsa de tela azul que contenía una preciosa cornucopia antigua de madera que puso encima del cristal del mostrador.

No era muy grande, con unos equilibrados detalles encaracolados y visera curva… Yo la cogí para observarla mejor. Ya estaban casi todas las luces apagadas pero a pesar de eso el espejo reflejó un destello de luz.

Si, necesitaba un buen arreglo. El pan de oro en algunas partes se había caído o se estaba cayendo, en otros se había enmohecido y entre los recovecos del los cuernos había el polvillo negruzco de las telarañas. Un buen arreglo, pero no demasiado complicado. El cristal del espejo… Era antiguo con los defectos típicos de los cristales bañados a mano en nitrato de plata.

— no hay problema, señora—le dije en tono profesional – No es difícil, hay que limpiarla y retirar las laminas viejas de pan de oro y luego ponerla otras nuevas.

–Y ¿un espejo nuevo?—me pregunto todavía sin mirarme.

–Bueno si usted quiere se lo cambio, pero yo no lo haría, este espejo esta nuevo lo que ocurre es que esta hecho a mano, por eso es así. Un espejo de este tipo ahora vale un dineral.

Por fin alzó la cabeza y me miró, sus ojos se clavaron en los míos, y su mirada heló y me paralizó: Tenía unos ojos gris azulados, tan claros que parecían blancos y eso que apenas quedaban luces encendidas en  la tienda

– Haga lo que mejor vea, de todas formas ese espejo no es para mirarse, sino para reflejar la luz—su voz ya no estaba temblorosa y su mirada blanca se clavó en los míos.

Me di media vuelta a buscar un bolígrafo para anotar el encargo y la mujer desapareció…no sentí las campanitas de la puerta que suena al abrirse o cerrarse…pero la anciana ya no estaba allí.

Días después me puse a trabajar en la cornucopia. Empecé a limpiarla con un pincel con gotas de amoniaco, en una semana estaba terminada, con el mismo espejo. No lo cambié.

Pasó más de un año, quizás dos, pero la anciana nunca regresó a recogerla. Pregunté a otros clientes por si alguno la conocía y me podía dar alguna noticia de ella, ninguno me pudo decir nada y yo acabé olvidando la cornucopia en algún lugar de la trastienda.  Hasta que un día  reordenando la volví a encontrar, guardada en la bolsa de tela azul, esperando a su dueña.

Decidí llevármela a casa, y le busqué un sito apropiado en el pilar del centro del pasillo. Si algún día regresaba la abuela, solo tenia que descolgarla y entregársela. Pero nunca ha vuelto… ¿nunca?

En el comedor tengo un sofá, donde descanso un rato después de cenar. Está en un ángulo perfecto desde donde, si la puerta esta abierta se ve perfectamente el pilar y la cornucopia.

Una noche mientras estaba sola y tranquila leyendo, allí sentada, vi un resplandor que cruzó rápido el pasillo. ¡Como un flash!, ¡sentí un escalofrío y me vino a la memoria los ojos de la anciana, grises azulados, del color de invierno!

Pensé que debía de ser la lámpara, se habría movido con un golpe de viento de alguna ventana. Era lo mas lógico

¡No.! La lámpara estaba   apagada, y no había ninguna ventana abierta, un nuevo destello, ¡igual de rápido! ¡Zas! … Espere quieta delante de la cornucopia, ahí colgada tan alta que no llega a reflejar nada excepto  la pared blanca…La observé… ¡¡el espejo se movía!!¡¡Se movía solo!! No como un péndulo hacia un lado u otro, sino de dentro hacía fuera, como un pulso…, como un latido :¡¡ tun, tutun .., tun tutun!!¡Igual que un respiro, igual que unos pulmones que se hinchan y se desinflan. A veces como un suspiro mas profundo, refleja un destello de luz….

Nunca he encontrado una razón con mas o menos lógica, pero no falla, cada noche desde hace tres años la cornucopia sigue allí colgada, respirando, suspirado de vez en cuando… Ya me he acostumbrado, incluso he pensado algunas veces, que si me asomara al espejo no vería mi imagen, sino un corazón o ¿los ojos de la anciana? Nunca me he atrevido. No me da miedo su movimiento rítmico, si no lo que pueda ver dentro…

A veces hay noches que cuando veo latir  la cornucopia  tengo la sensación que es el corazón que alimenta el edificio y el pilar de cemento la aorta que reparte la vida en el hogar. ¡No quiero que deje de palpitar! Por que aquí es donde esta mi vida.

¡Ay san José bendito!

Posted in Desmontamos el Belén with tags , , , , , , , , , , on Lunes, 28 \28\UTC diciembre \28\UTC 2009 by Yuka

….. (Primeras horas de la Nochebuena)

—-Bueno, ya estamos aquí ¡Dios! Otra navidad más…aguantado ser el cornudo oficial de las Sagradas Escrituras. Aguantado toda la nochecita las…mmm… las simpáticas cancioncitas de los villancicos llamándome torpón: que si me pillo los huevos con lo alicates, que si me pille los dedos con el martillo… No veas, Dios, como me divierto escuchándolos… ¡¡no se lo pillaran ellos!! Verían si les iba a salir los villancicos con voz de barítono….
—- ¡¡San José..!! , ¡Esos malos pensamientos!—
—Si, si, ya lo sé, Dios, ya se que no debo maldecir… pero ¡por Dios!, digo ¡por Ti! ¡Que conmigo te has pasado!, ¡reconócelo! Que yo me casé con esta pija, por hacerte un favor. Que si, que yo estaba hecho un pizpireta, un buen sinvergüenza, que no daba un palo al agua, que solo pensaba en juergas, botellones con mis amiguetes, los pastorcitos, en los inciensos que les comprábamos a los camelleros…y en meterle mano a las pastorcillas… ¡pero vas te tiras tu a esta palomita la dejas preñá yo cargo como Pater putativo. ¡Esto es demasiado, Dios! Esto no se hace con un hombre como yo…
— ¡Tu, me insististe en que como heredero del rey David, querías un papel importante en esta Historia…
— ¡Vale! Es cierto…que te pedí un papel importante del portal de Belén, pero ¡¡por favor…!!!¡¡¡ Esto no me lo esperaba!!! Que si, que sé lo que me vas a decir, que estoy en el mejor sitio.., que soy uno de los protagonistas secundarios en esta Historia… Que estoy bajo techo…, que no tengo que pasar por la nieve del corcho,.. Que puedo hasta dejarme caer en mi cayado,… que puedo ver a todo el mundo sin moverme de mi sito por que aquí llegan todos,… que no tengo que trabajar y que conservo mis cataplines no como este buey… ¡pero caray! ¡Que todo el mundo se ríe de mí! ¡¡¡Y encima tengo que llevar clavado en la nuca una aureola dorada! ¡Para señalarme bien! Y para colmo, ésta, lo único que sabe decir es: ¡¡gracias, gracias, gracia!! ….¡¡ Se creerá artista del Bell canto…!!
— ¡¡aaayyy!!!¡¡ San José!!!¡Cuidado con meterte con María! ¡Que aun te cambio por el buey!!
—Es que lo único bueno que he encontrado en todo este asunto es que con esto de que no soy el padre, no tengo que ir convidando a nadie por que… ¡Tu sabrás, Dios!, lo que beben esos magos que viene con la garganta seca de cruzar todo el desierto…. ¡¡Bueno a Ti, si te debería comprar una bolsita de alpiste… para palomos…!!
—¡¡san José!!

…….. (1 hora después)

—Que digo yo, Dios, que ya que llevo más de 2000 años aquí aguantando mi palo, podías ser un poco más condescendiente conmigo, ¿no? Que podías decirles a todos, que yo, sólo me casé por que me dio pena, la muchacha…que en realidad, que lo que yo quería era ser el compadre de Tu chiquillo…
— Cuando Yo pregunté quien quería ser el pater putativo, tú levantaste el primero la mano, así que no me vengas ahora con que eso no era lo que querías
—No, Dios, Yo levante la mano para preguntarte que era eso del “puta-tivo”… Yo pensaba que me darías el del rey…
— ¡otro rey mas! Confórmate con que te nombre San José Obrero, el patrón de los trabajadores
— si claro y por eso estoy en un establo, rodeado de animales para la labranza…
—¡¡ ¿y que, te parece?!! Solo tienes que estar allí una vez al año, no tienes que pagar la luz por que te alumbra gratis el ángel, tienes calefacción gracias al buey, y la mula de vez en cuando te limpia el ambiente con el rabo, y… ¡que te he visto, san José! que a veces hasta tu amiguitos, los pastores te traen vino… y no digamos las miradas obscenas que les echas a algunas pastorcillas…
— valeee!!! Siii!! Pero es que uno no es de piedra… ¡¡que soy de arcilla!!
— ¡san José! ¡Que me vas a dar otra nochebuena…! ¡Mira que te pongo al lado al caganer como vuelvas a quejarte!
—-Vaaaaleee!!

….. (2 horas después)

— ¡Diooos!
— ¡por Mi mismo! San José, y ¡¡ ¿ahora que?!!
—que digo, que ¿por que no le explicas a todo el mundo que putativo, significa adoptivo, y que así dejen de llamarme cornudo, y dejen de hacer chistecitos conmigo?
— ya envíe a un Ángel…
— Ya sé que tu enviaste a un ángel a decirle a todo el mundo que había sido un milagro divino Tuyo. ¡Pero Dios! ¿Cómo se te ocurre poner un ángel cursi? ¿Tu no sabes que estos se pasan el día revoloteando para arriba para abajo diciendo poesías que nadie entiende?: “gloria en el cielo y paz en la tierra”, ¡Dios! que algunos pastores son mas borregos que los que traen de plástico: que a ellos ven eso y le echan la culpa a incienso raro que echan en las hogueras….”Ave María, sin pecado concebida” y se creen que es el camellero anunciando el “otro” incienso de primera calidad…!!
—-¡¡Mi paciencia Divina, que tengo que tener contigo!! ¿Cómo quieres que lo hiciera entonces? ¡Antes no había facebook para abrir un evento!

….. (3 horas más tarde)

— ¡Dioos!
—¡¡por mis potencias que hartito me tienes!! ¿Ahora que más?
— ¡que me avisaras cuando me toque salir huyendo con la burra a Egipto, no?
—siii….y cállate ya, que me enredas y luego la lío en el mundo

…. (Unos minutos después)

—- ¡y dios! Y ya que estás por aquí, ¿Por qué no haces que me pinten joven y guapo para que me miren las pastorcillas?
—ya te miran, san José, ¿no ves que te puse la aureola?
—Si y ¡los cuernos!
–¡¡san José!! ¡¡Que te quito del 1 de mayo!!

…. (Tres cuatros de hora mas tarde, mas 5 niños con panderetas y zambombas)

–¡jolines que cruz con los villancicos de nochebuena!
–¡¡san José!!¡No me hables de cruces que te monto en el trineo de papa Noel y te mando a trabajar toda la noche!
–eso cornudo y elfo…. ¡Glup! Ya sé por donde ha venido ese de la esquina…

…. La Nochebuena, la noche más larga del año…

EN UN MAR DE OLIVOS

Posted in Relato Libre on Jueves, 26 \26\UTC noviembre \26\UTC 2009 by Yuka

 

En una de las cuartillas de la fanega de tierra donde esta el olivo mas grande, hay una fuente, con un caño en la pared y un pilón delante, donde los arrieros con las bestias cargadas de los serones de esparto , les daban de beber agua fresca y donde los aceituneros se refrescaban y descansaban .
En la pared de la fuente hay una hornacina con una virgen coronada y enrejada. Ambos lados dos candiles de aceite con unas torcías de pabilo . Debajo en azulejos , un escrito: “las Yucas”.
Cuentan que hasta allí iban las mozuelas jóvenes, con sus cantaros en el cuadril para llenarlo de agua y de paso pedirle a la Virgen un marido trabajador y honrado.
Y de entre todas las muchachas jóvenes del pueblo, había una que destacaba por su hermosura y su frescura. De piel canela, de pelo largo negro azabache, y de ojos del mismo color que el del aceite joven del año, el oro verde.
Cada mañana bajaba hasta allí.(…)
En una de aquellas mañanas primaverales, el grupo de muchachas de divertían con el agua fresca de la pila, (…)
Unos cascos de caballo interrumpieron las risas alegres de las jóvenes. Por el norte del camino que se perdía entre los olivos, aparecieron unos caballeros con sus monturas al trote. Entonces, las risas se convirtieron en gritos, en chillidos y auxilios. Alborotadas y asustadas corrían recogiendo sus mantos, rompiendo con las prisas algunas de las orzas de arcilla.

–¡¡Ay! ¡Ay! ¡Son moros! –Gritaban—¡¡los moros que vuelven!!
–¡¡Corred!! ¡¡Huid!! ¡O nos capturaran! –
–¡¡ Si nos cogen nos llevaran a sus tierras!! ¡¡Y nos obligaran!!
–¡¡Qué Dios se apiade de nosotras, son infieles, dicen que algunos comen carne de niñas!!
Todas salieron corriendo, despavoridas, aterrorizadas por la aparición de aquella docena de hombres . Todas menos una, la más hermosa del pueblo. Temblando acurrucada contra la pared de la fuente y agarrando con fuerza la reja de hierro que protegía a la Virgen de la hornacina.
La docena de hombres se acercaron hasta la sombra del último olivo y desmontaron al llegar al borde del pilón. Ella seguía callada, observando a los moros y a sus corceles tordos, de ancas altas, fuertes y ágiles . Mirando sus ricas túnicas y chilabas de telas suaves y frescas con bellos damascados y bordados de hilos de oro. (…)

Acercaron los elegantes caballos hasta la pila de agua. También estaban vestidos, con gualdrapas de terciopelo, cuero brillante las monturas y las albardas adornadas con plata y perlas. Nunca había visto ropajes de hombres y animales tan bellos…
Pero de entre el puñado de hombres, había uno que sobresalía entre los demás. El más rico en sus vestiduras. El más elegante en sus movimientos. Con la cabeza cubierta, barba negra en punta, bien cuidada, fajín verde esmeralda brillante, ceñía una espada del tahalí con funda de cuero repujada con cordobanes.

–¡¡Señor!!– Dijo uno de ellos y señaló con un gesto de cabeza a la jovencita asustada que se asía al enrejado.
–¡Vaya! ¿Qué tenemos aquí?—Dijo el señor, mientras esbozaba una dulce sonrisa.–¿Por qué no has salido huyendo como las demás?
La muchacha los miraba a todos con los ojos tan abiertos que se les escaparían de las orbitas en cualquier momento…

– ¿No tienes miedo? ¿O es que no puedes correr?—Le preguntó, mientras con una vareta de olivo le levantaba un poco las enaguas para ver sus pies.
–¡No señor! – Gritó con carácter mientras hacia ademanes para bajarse con desesperación la pasamanería.–¡Yo no he huido por que no os tengo miedo!–
(…)
–¿Vives por aquí? –
–Sí señor, soy del pueblo, ¡¡Pero sabed que soy cristiana!!—Gritó envalentada.
– ya, ya veo que es así—Y volvió a sonreír mientras miraba los dedos blancos de la joven, de tanto apretar el hierro –Pues yo, ya ves que no lo soy, Alah, el magnánimo es mi guía.
–¡Pues sabed que no permitiré que rompáis mi Virgen!— Volvió a gritar
Todos rieron a carcajadas. Habían oído ya tantas cosas sobre ellos…
– Nosotros también respetamos a Maria, la madre del profeta Jesús aunque no comprendo vuestro apego y devoción a las imágenes, soy capaz de ver el talento del que la esculpió en la dura madera de olivo.
La muchacha soltó por fin la reja.  El señor se acercó, y se inclinó sobre ella, clavándole su mirada mientras le acariciaba el cabello negro.
– Eres muy bonita y valiente. ¿Cómo te llamas?
–Me llamo Teresa, y soy la hija del panadero del pueblo—Respondió cada vez más tranquila
–Pan y aceite, buena casa, mientras no falte. –
Suspiró y miró a su alrededor, la vista se le perdía en horizonte y no había mas que olivos.

– ¡Viejos olivos! (…) Sin duda muchos de ellos los plantaron mis antepasados, y probablemente muchos son los hijos de ellos… ¿Cuánto dura la generación de un olivo? ¿Cuánto tiempo necesita un joven garrote para dar su fruto? ¡Mirad este de aquí! Ya tiene sus primeras flores, este otoño ya tendrá cosecha, (…) y apenas habrá enraizado hace unos 7 años, pero ya es de esta tierra.
Aquí, en esta tierra, hemos enterrado a nuestros padres, y a los padres de estos y estos a los suyos. Hemos enraizados durante siglos. Hemos cuidado de estos campos y hemos recogido sus cosechas…
Mas de 23 generaciones de padres e hijos, mas de 700 años  y aun nos llaman extranjeros, ¡Invasores! … pero los invasores destruyen, aniquilan, y derriban… y sin embargo nosotros construimos, aportamos, respetamos, aprendimos y enseñamos…
¡¡Infieles!! Nos llaman, si no hace tanto tiempo que compartimos el mismo templo para nuestros rezos y alabanzas…el mismo Padre nuestro…–Y miró al Este.
Teresa le escuchaba y le seguía la mirada boquiabierta.

–¡Señor!—interrumpió unos de sus hombres– ¡señor! Si no continuamos ya, no llegaremos con luz
– Sí, es cierto, Aben, ¡marchémonos ya!
Se inclinó sobre la muchacha y acarició dulcemente su joven y bello rostro.
–Adiós Teresa. Vuelve al pueblo y diles a tus amigas que los moros somos iguales que los demás hombres, que no nos comemos a nadie, que antes que vosotros,(…).

Le dio un beso en la frente y se alejó en busca de su caballo.
– ¡Señor! –Irrumpió la joven– Yo os he dicho mi nombre, pero vuesa merced no me ha dicho el suyo.
Sin volverse a mirarla le respondió.
– Los míos me llaman , el desdichado.
–¡¿el desdichado?!¿Por qué os llaman así? Sois un hombre rico, sabio con muchos hombres a vuestro servicio. ¿Por qué sois desdichado?
Se acercó a su caballo. (…)
–Por que soy el rey…
–¡¿Señor?! – interrumpió sorprendida
Él la miró a los ojos desde arriba de su montura
–Soy Abú Abdalá, el Boabdil (…)

(disculpas por haber eliminado algunos parrafos, este relato se ha presentado a un concurso de relatos cortos. en cuanto sea posible, se volvera a editar completo. gracias )

CARONTE

Posted in Relato Libre Yuka with tags , , , , , , , , , on Miércoles, 4 \04\UTC noviembre \04\UTC 2009 by Yuka

Me llamo Juan y soy enterrador.
Mi padre también lo era, y mi madre era hija de otro.
Vivo en una casa pequeña junto al cementerio de un pueblo grande, y mis paseos siempre son entre panteones, calles de nichos, jardines con jarrones de crisantemos, coronas y cipreses.
Por mi trabajo he tenido que enterrar muchas penas y procuro darle a todos un final digno sea cual fuera su vida.
He aprendido que la Muerte y la Vida son dos partes de una misma persona, el sepelio sólo es el lazo que ata un principio y un final. Desde el mismo día que nacemos comenzamos a morir. Que la Muerte es del mismo color para todos, ricos o pobres, de un lugar o de otro .Que podemos dudar de Dios, de nuestra propia vida o nuestra existencia pero nadie duda de que la Muerte nos alcanzara en algún momento. Podemos tener muchas cosas en la Vida pero nadie puede sobornar a la Muerte Lo que nos diferencia a unos y a otros es la forma en como la queremos interpretar: como un final, como una nueva estancia como un inicio de un largo viaje o como una llegada. Pero incluso eso son cosas de la Vida que no pertenecen a la Muerte.

Pero la muerte no es exclusiva del hombre, ni tampoco la pena, ni los vacíos que se quedan cuando nos dejan.
Cuando morimos también dejamos penas y tristezas en otros, en otras pequeñas criaturas que nos quisieron, que nos necesitaron, que nos dieron su vida a cambio de unas caricias.

Este es el campo santo de una ciudad pequeña, de pueblo grande con gente que vive sin agobios, sin estrés, sin tanta prisa que ahogue. Pero también envejecen, también mueren Conozco los nombres de cada lápida, de cada uno de mis silenciosos vecinos y sin embargo apenas conozco a un puñado de vivos, y a casi a ninguno que pueda llamar amigo. No son muchos los que quieran relacionarse conmigo, mi presencia les trae recuerdos de un mal día.

Había pasado ya el uno de noviembre, pero aun se mantenían frescas la mayoría de las flores de los familiares que dejan para recordar a los suyos. Creo que ese es el único día que siento miedo de estar en un cementerio. No estoy acostumbrado a tanto bullicio.
Esa mañana vi una sombra oscura que paseaba lentamente por las calles. Una silueta negra que arrastraba los pies por las baldosas de granito. Una figura negra que contrastaba con los colores brillantes de las flores de los difuntos.
La muerte tiene muchos aspectos, pero conozco sus escalofríos y aquella figura oscura no me los provocaba.

– ¡señora! ¿Señora?—le llamé
Se volvió a mirarme, Una anciana de rostro dulce y triste a la vez.
– Se que esta por aquí—me dijo con voz serena.
– ¿Quién señora? ¿Quien esta aquí? ¿A quién busca usted?– le pregunté mientras llegaba a su altura.– ¿le puedo ayudar?
– no se preocupe, el vendrá pronto.
¿Él? Nunca he visto nada extraño en el campo santo excepto lo que provocan los vivos.
–¡¡Boby! Boby!—gritó débilmente, yo no imaginaba a quién podría llamar .Pero entonces lo vi. Vi a Boby caminar despacio hacia nosotros, con una mirada triste y vidriosa, con la cola gacha entre sus patas. Un precioso labrador, grande de cara noble y fiel con las orejas caídas y de color beige.
– ¡vamos, por favor! ¡No podemos quedarnos aquí!—dijo la abuela acariciándole su enorme cabeza. Él le respondió con un inapreciable gruñido.
–¡vamos!—dije yo—Es cierto no pueden quedarse aquí– y les acompañé despacio hacia la salida.

Tres días después volví a encontrarme con la misma anciana, en el patio de la entrada, sentada a la sombra espigada de los cipreses. Esperaba a Boby y me senté a su lado.

–Mi marido murió hace unos meses – me contó—Ya no lo recuerda usted, ¿verdad?

No, no puedo recordar a tantos familiares. Ni siquiera me atrevo a mirarle a la cara.Temo que no comprenda que yo solo hago mi trabajo.

–Es curioso como los animales, acaban conociéndonos y nosotros a ellos. – Continúo—Es curioso como acabamos sabiendo lo que quieren, lo que necesitan con solo mirarle a los ojos y ellos a nosotros.
Encontramos a Boby en una cuneta de la carretera, alguien lo había abandonado.Seguramente por que era un cachorro demasiado grande…
Mi marido y yo no tuvimos hijos y adaptamos al animal como uno. No hizo falta hacer esfuerzos para que rápidamente le cogiéramos cariño y sin duda él a nosotros.
Durante años nos acompañaba a todas partes y nos recibía con una inmensa alegría ¡no se imagina usted cuan puede ser de grande un amor desinteresado!
No soy capaz de explicarlo. Pero los animales nos enamoran, y nos quieren… Es un amor limpio y sincero. Nosotros a ellos y ellos a nosotros
A los hijos se le quiere y es ley de vida que llegado el momento hagan la suya. Pero nuestros animales, su vida, nos la dan para siempre, sin miramientos, sin condiciones.
Desde que murió mi marido, Boby me levanta cada mañana y no tarda en pedirme que demos un paseo hasta aquí. .Sé que le hecha de menos, igual que yo…
Los animales expresan sus cosas, en otro idioma, en un lenguaje que solo entendemos los que los queremos.

Durante los siguientes cuatro meses y veintiún entierros después volví a ver a la anciana y a su perro varias veces, cerca del nicho 7- D-4. Algunas veces les saludaba, o charlaba un poco con ella, del tiempo, de las cosas de la vida… otras les respetaba su silencio.

Hace dos días, me tocó enterrar a la vieja viuda. ¡Pocas veces me ha dolido tanto el alma!

He visto después merodear a Boby por aquí, lento, triste y silencioso, en calle 7. Parece que supiera leer las letras plateadas del mármol negro de la lapida.
Le he dejado, allí cerca un cuenco con agua fresca y un plato con los restos de la cena de anoche. Sé que ha comido.

Hoy hacia tan buena tarde que salí a pasear por el lado de las sombras de las calles. Corría el viento y la brisa traía olor a flores y a resina de los cipreses. Al doblar una esquina Boby se ha acercado tímidamente hasta a mí. Nos hemos sentado en un bordillo sin hacer ruido.
La anciana tenía razón. Es fácil leer los pensamientos de los animales, adivinas lo que te dicen cuando los miras a los ojos:
“¿Por qué me han dejado solo? ¿Por qué no me dejan ir con ellos?”

– no lo sé Boby, Yo trabajo para La Muerte, pero no consigo entenderla.

Boby seguirá por aquí, y el día que lo encuentre para enterrarlo no se si podré hacer mi trabajo.

¡Ya no tengo miedo!

Posted in Relato Libre Yuka with tags , , , , , , , , , , , , , , , on Martes, 13 \13\UTC octubre \13\UTC 2009 by Yuka

El 11 de mayo a las 11 de la mañana  lucía un sol brillante, pero hacia fresco

 

Ana caminaba por la acera de la calle con paso firme y confiado ¡seguro! Era la primera vez en mucho tiempo que estaba completamente segura de  que  estaba haciendo  lo que debía.

Seria la primera vez que pisaría un palacio de justicia, la primera vez que estaría frente a un juez. Pero también la primera vez que no sentía miedo y era una sensación agradable.

Pisando fuerte ya estaba a mitad de la calle, ya podía ver las banderas oficiales ondeando en el balcón del palacio Y también veía a un puñado de gente en la misma puerta.

¡Respiró! ¡Ya no te tengo miedo!, pensó.  E ignoró a todos los que la miraban y comenzó a subir los escalones anchos de la entrada.

 

– ¡eh! ¡Espera, tú!—le grito alguien detrás– ¡espera que tengo que hablar contigo antes de entrar ahí—repito con  desden.

 Ana no dijo nada, solo le miró a los ojos. También era la primera vez que lo hacia en mucho tiempo.

–si quitas la denuncia, te dejaré en paz, ya no te diré nada nunca más, de verdad, ¡ve y quita la denuncia! Y te prometo que ya no volverás a verme.

–¿me lo prometes? ¿Me das tu palabra? –su voz fue profunda, y sonó poderosa.

– si, si, claro, — titubeo sorprendido – Te prometo que no volveré a decirte nada, ni a acercarme a ti, nunca más, ni a mirarte, si me perdonas, no volverás a verme, ¡te lo juro!

–¿me lo juras? ¡¿Por quien me lo juras?! – los ojos le brillaban.

– sí, te lo juro—retrocedió un paso asustado—si quitas la denuncia te juro que no te molesto más—y su voz no estaba tan serena,

– ¿tienes miedo? Pues yo no, ¡ya no te tengo miedo! ¡Maldito hijo de puta! ¡Y Ya no te creo! ¿Cuántas veces me dijiste esto antes? ¿Cuántas veces me dijiste que ya no me molestarías más? ¿Cuántas veces antes, me acosaste, me humillaste, me perseguiste, me amenazaste, me insultaste, y me juraste que no lo volverías hacer? ¿Cuántas veces me pediste después perdón y me prometiste que me dejarías en paz? ¿Cuántas veces te perdone, pensando que tal vez tenías razón: todo es culpa mía?, ¡¡soy tan torpe!! ¡Cuantas veces con tu voz dulzona me creí que todo eso podía ser por que me querías!!—

 

Estaba abrumado, jamás la  había visto así. Nunca había escuchado aquella voz, ni había mirado esos ojos. Él se sintió acorralado.

–si, si pero, ya te juro aquí mismo, que esta vez es de verdad, yo es que…  esta vez es de verdad la ultima vez, que te…–

–¡sí!, tienes razón, – le interrumpió–  puedes estar seguro, que será la última ¡maldito cobarde! Solo ha habido, una paliza, pero ¡yo! sí te juro, ¡que es la última!

 

Dio media vuelta y subió los cuatro escalones de mármol de la entrada. Sorprendida de si misma, pero satisfecha. Serena, firme, y segura de que estaba haciendo lo que debía.

 

Unos minutos después, Ana estaba sentada en un banco duro de madera oscura, a la derecha frente al juez. Un hombre serio que imponía autoridad con su  toga negra y puñetes de encaje inmaculo. En una sala cuadrada, amplia con un estrado entarimado en forma de U. Y a ambos lados, abogados, fiscal, alguacil, secretario y otros señores autorizados. Pero ni siquiera miró que detrás había más bancos de madera con otras personas. Ella estaba sentada allí sola, pero no tenía miedo.

En el instante en que el alguacil, comenzó a exponer el caso, el tiempo se detuvo o corrió demasiado.

Debieron de pasar horas por que cuando  caminaba, de vuelta a casa recordaba todo y cada una de las palabras, y de las preguntas que se habían dicho en la sala. Las preguntas del fiscal, del abogado defensor, de las respuestas de los testigos, del llamamiento al comportamiento que le había hecho a uno de ellos, de los ojos del juez buscando los suyos y mirando a los de él , y recordaba la ultima pregunta y su respuesta :

– ¿Tiene algo que añadir a todo lo que se ha dicho en esta sala?

–No señor, yo solo quiero que me deje en paz. Que me deje vivir, y que él haga su vida y ni se acuerde de mí.

– Entonces todo queda visto para sentencia.

 

Ana se tumbó en la cama y cerró los ojos. Era media tarde del  11 de mayo.

Ahora tocaba olvidar. Y ya había olvidado cuando  comenzó todo . Cuando fue la primera vez, que decidió poner fin a esta historia.

Olvidar la primera vez que la humilló en público, las de veces que la había desprestigiado delante de otros. Olvidar todos los insultos y las veces que le había dicho ¡No eres más que una mala puta que ni sirves ni pa follar!

 La de veces que le recriminaba, con absurdos celos por simplemente acariciar su perro. Las veces que le había prohibido charlar con alguna amiga, o el temor por llegar sólo dos minutos tarde. Olvidar para siempre sus gritos, sus celos, sus insultos, sus amenazas…

Ahora se sentía con fuerza para volver a llevar su vida. De volver a encontrarse con sus amigos, a los que había tenido que dejar de lado.

Decidida a no volver a recordar todo lo que había sucedido en los últimos meses, como la seguía, la acechaba, a tener que mirar aterrada  detrás de ella y  que nunca debía ir por calles solitarias,

Olvidar  su última amenaza cuando le pasaba una hoja fría de la navaja por el rostro: ¡tú te quedarás marcada, siempre para mí!

 

Ana no sabia cual sería la sentencia de juez,  pero sí sabia una cosa: volvería a denunciarlo y tantas veces como le provocara. No se rendiría. Le había visto temblar, le había visto titubear, le había demostrado a todos su cobardía, y le había dejado marcado para siempre su expediente y su reputación.

 

Ya había oscurecido del todo, Y Ana se sentía cada vez más satisfecha, liviana, recompensada, libre, y más fuerte: ya no le tenía miedo, ni se lo volvería a tener jamás.

Tenía tantas gana de volver a vivir, de sentir la vida…!!!

Comenzó a dormirse poco a poco preguntándose si algún día encontraría un compañero…

-No importa, si no es así, me siento tan bien que no me importa estar sola . La soledad tampoco me da miedo.

 

Meses después al final del verano llegó una carta certificada del juzgado. Había sido condenado. Dobló la carta la guardó en una caja de madera en el fondo de un cajón. Nunca volvió a abrirlo.

 

http://www.inmujer.migualdad.es/violencia-mujer/telefonosviolencia.html

016, teléfono para la violencia de género

El rey de espadas

Posted in Foto Reto Relato I with tags , , , , , , on Miércoles, 20 \20\UTC mayo \20\UTC 2009 by Yuka

Yo había adelantado el viaje de vuelta .Mi padre, estaba terminando de cerrar unos negocios en Martigues,  con Pierre Boussen y regresaría en unos días.  Mientras iría preparando la casa, que había estado cerrada durante los meses que habíamos estado viajando.

Era la casa de la familia desde hacia generaciones, Mi padre, mis abuelos, los abuelos de estos… Era la casa que por tradición heredaba siempre le primogénito de la familia. Y algún día, seguro sería para mí.

Mi abuela, que ya hacia muchos años que había muerto, me contaba que uno de mis antepasados, le había gustado mucho los juegos de azar, de dados y naipes, y que utilizaba una de aquellas grandes habitaciones para su vicio.

 

— Allí, se reunían cada noche tu tatarabuelo con sus amigos, se encerraba, y estaba hasta el amanecer, fumando tabaco y bebiendo ron que le traían de La Habana,… — me contaba  — Las gentes decían que era malo, muy mala persona, que hacia trampas, qué maltrataba a la gente, que no pagaba sus deudas, y que estaba amenazado por muchos y por eso dicen que se marchó lejos…—

 

               Recordaba aquellas historias, mientras subía y crujían las escaleras, y se escuchaba los quejidos de las vigas de madera del techo.

 

Mi padre había decidido que cuando volviera, hacer algunas reformas. Ampliar el baño, y remodelar uno de los dormitorios como despacho.

Siempre me había gustado la arquitectura, y  aunque nunca había podido hacer esos estudios, se me daba bien las reglas, compases, y cálculos. Cogí la cinta métrica y comencé  a tomar medida con el carboncillo y papel.

Fue entonces cuando me di cuenta, que las medidas no cuadraban. La pared de fuera, media 3,50 metros, pero desde dentro, solo 2,60.¡¡ 90 cm. de diferencia!! Lo repetí varias veces, pero no me equivocaba. Mis cálculos eran correctos, pero el espacio no.

 

Anochecía, y el viento sonaba en el desván: UUUUHHH!! . Seguí con mis medidas y los cambios que se podrían hacer. El viento continuaba: UUUHHH, toch! Tuch! Una maldita Paloma, se habría colado por el ojo de buey del desván siempre pasaba igual…Subí para cerrarlo, y ya mañana echaría fuera a la paloma… TOCH TUCH!!!… Toch tuch!! Cada dos por tres pasaba lo mismo, algunos pájaros entraban y se volvían locos tirando trastos viejos .Pero ese atardecer  yo no vi pájaro alguno, ni siquiera había  gatos de los tejados… sino una enorme sombra proyectada en el suelo.¡¡ Unas largas piernas de Nadie!!…

 

Semanas después, cuando ya mi padre había vuelto, y habíamos comenzado las obras, al tirar los albañiles abajo la pared del que iba hacer el nuevo despacho, apareció un cadáver, un esqueleto momificado… con la carta del  rey de espadas entre  las manos… ¡Mi tatarabuelo nunca  había llegado hasta Argentina! ¡Ni nunca habían entrado palomas por el ojo de buey del desván!

POR SI OCASO…¡¡ME SIENTO SEGUROOOO!!!

Posted in Relato Libre Yuka with tags , , , , , , , on Viernes, 24 \24\UTC abril \24\UTC 2009 by Yuka

¿Cuál es la compañía de seguros de vida, de los gatos?
Yo quiero uno como el del mío, aunque en este fin de semana, has gastado dos de sus siete vidas.
El sábado por la mañana, amaneció estupendo. Soleado, calentito, brillante, primaveral…. Cogimos el coche y al apartamento del la costa, a pasarlo allí…Con poco equipaje, pero imprescindible: transportín con gato. Una hora después, llegada al destino sin contratiempos.
El gato, como cualquiera, de nosotros, pero con mas entusiasmo, revisando cada una de las habitaciones con sus rincones, para ver si todo estaba tal y como lo había dejado la ultima vez. Incluyendo entre su supervisión los tejados altos que dan a la terraza. ¡Por su puesto! ¡Faltaría más!

El domingo amaneció igual o mejor que el sábado. Fantástico, veraniego, con casi 26º C, que invitaban dar un largo y relajante paseo por la orilla de la playa, mojándote los pies.
El gato a la playa no. miauuuum…, pero pasar hasta la terraza de la vecina de la derecha…un plan fantásticamente gatuno. Solo hay que cruzar unos tres metros de tejas, y ¡et voilá! : Balcón de la vecina. Con su tendedero, con su ropa tendida al viento, ondeando como banderas de libertina anarquía, a la brisa tranquila, con sus gomas de los sujetadores, con sus paños de cocina de colores, con esa camiseta tan sexy de Betty Bup….. Por dios si eso era como un parque de juegos para gatos. Y que decir tiene esa braguitas blancas con encajito ¡para engancharse con las uñas! ¡¡¡mmmiiiiauuuu!!!! ¿Que puede haber mejor para un gato con principio de adolescente cuyas hormonas hay días que están alteradas?
No tengo ni idea de la religión que practicará la vecina de 4º derecha, pero de lo que estoy segura es que en unas de sus vidas pasadas, debió de trabajar como ilegal en el arca de Noé. Por que según ella los animales de cualquier especie, solo traen bichos, suciedad y enfermedades…y tenían que haberse ahogado todos en el diluvio, hasta la paloma blanca, que pintó Picasso.
Yo, imaginando que aquello se podía convertir en una película Gore, con cuchillo cebollero sí lo descubrían allí, empecé a llamar a mi gato:

–Nasim , ven bonito.¡¡ Toma. Chiquito!! Un regalito… ven
El gato, engatusado con las oquedades del sujetador de la talla 85., ni puñetero caso.
–Nasim, toma leche, ven ¿quieres una sardinita?, si mira que rica, ven bonito…

Y heme allí a mí: una preciosa mañana, de domingo primaveral, a las nueve de la mañana llamando al puto gato .En fin… algo había que hacer…. ¡Ya está!

— Nasim mira, un tengo una bragas mas bonitas que esas. Mira son rojas, con lacitos,

Allá que me fui al cajón a buscar la típicas bragas del mercadillo que me compraron unas amigas guasonas para el fin de año, mas horteras que los calcetines de la Aguirre, ¡tienen hasta lentejuelas estratégicamente colocadas!

–venga Nasim, ven que estas son pa ti… ¡solo pa ti! ¡¡Chiquito mio!!—

Esto que miro abajo y veo con estupor, que el vecino del 3ª derecha, justo el de abajo, me miraba vicioso, mientras yo agitaba la braga, pidiendo la oreja y el rabo del toro en la plaza donde torea Jesulin.
Pero objetivo conseguido: el gatito atravesaba despacio las tejas… hasta que llegó a la barandilla de nuestro balcón y entonces……¡¡maldita sea las moscas, las avispas o los abejorros!! ¡¡ Y todos los insectos voladores!! ZAS!!!¡¡¡ UN MALDITO BICHO DE ESOS SE TUVO QUE CRUZAR JUSTO EN EL INSTANTE QUE LO IBA A AGARRAR!!!
Y gato que salio volando, sin capa y sin paracaídas. ¡¡4 PISOS PA BAJO EN MILESIMAS DE SEGUNDO!! ¡Mas de siete metros de caída libre!¡¡ Sin ala delta, ni parapente, y lo que es peor : sin salvavidas puesto!!

—-¡¡¡Antonio, Antonio!!! Por favor ¡levántate! –mi marido que aun estaba terminado de despertarse en la cama.—¡levántate!,¡¡ que el gato se ha tirado por el balcón!!
—No me extraña, ¡si es que ha estas horas del domingo, le amargas la vida a cualquiera!
— ¡Antonio por dios!!¡¡ Levántate y haz algo!!
— ¡vaaaleee!¡¡ Ve abajo a buscarlo, mientras yo llamo al 061!!

¡Si es que con los hombres no se puede, no se puede!

La leyenda urbana de que los gatos tienen 7 vidas, es cierta, ahora que los gatos siempre caigan de pie… eso no lo se, lo que si os juro: ¡que los gatos no saben nadar!! Por que el pobre no tuvo otro lugar en el que caer, en el centro de la piscina pequeña para niños que hay abajo en el jardín, donde el agua apenas llega a mitad de la pantorrilla. Pero para el pobre Nasim, debía de ser como las frías y oscuras aguas del lago Ness, con monstruos y todo, Ni el mar Caribe con terribles tiburones hambrientos, y olas gigantescas de maremotos del Indico y eso que la abuela del 2ª aun no había bajado con sus dos nietos!!

Aquí, no había gato encerrado, había gato mojado, traumatizado, medio ahogado, asustado…me metí en el agua, como aprendiza de Pamela Anderson, y lo saque, como pude. ¡Ah! otra cosa que aprendí: las uñas de los gatos no se reblandecen con el cloro de la piscina.
Escaleras arriba, hasta la tolla del baño, en las que lo envolví. El gato no dijo miau, dijo ¡¡pío, pío!! Y es que se aprende idiomas, en segundos, no con Openig, sino con el puenting!

Y ni bragas colorás, ni barandilla de balcón, ni mosca que pase… el gato no se acercó en todo el resto del día a una ventana aunque estuviera cerrada. ¡Mano de santo para que el gato no se suba en lo alto de nada!

El lunes, tenía que llevarlo a la veterinaria, precisamente para que le pusieran el microchip. Así que se aproveche para contarle su aventura del salto del ángel que hizo el domingo, y que lo revisara por si acaso tuviera alguna lesión. Nada, solo tenia un cataplofp traumático que en unos días se le pasaría. Pero la muy simpática de la veterinaria me miró antes de darle a clic, para poner los datos en el chip y activarlo, y me preguntó:

— ¿le vas a dejar el nombre de Nasim, o se lo cambiamos por el de Clark Kent?
—- ¡aargg!! ¡¡ No me saques de mis casillas!!!

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