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Compromiso (por Sirvenza)

Publicado en Colaboraciones, Literatura, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el Miércoles, 22 \22\UTC mayo \22\UTC 2013 por Administrador

Se despertó más pronto de lo habitual, soñaba con ese día especial de mayo. Devoró el desayuno y se encerró en el baño. Mientras yo me vestía le oí hablar por teléfono varias veces, su máxima preocupación era que todos llegasen a hora e insistió en que el arroz estuviese preparado para el momento exacto. Me sorprendió su presencia al salir de su habitación, irradiaba serenidad y había cuidado su aspecto en todos los detalles. Su barba recortada y su pelo peinado hacia atrás, incluso su viejo traje de franela gris parecía nuevo. Su bastón relucía. Me pidió que fuésemos caminando aunque le costara más.
amapolasCaminamos ladera abajo hasta divisar la entrada al recinto. El día era húmedo. Era perfecto. Los cipreses acompañados de hileras de amapolas flanqueaban el camino y era deslumbrante ver en el cielo la luna llena a plena mediodía, como acompañándonos a la ceremonia.
Poco a poco y ya dentro los invitados, pocos pero los que debían estar, nos iban animando con sus sonrisas, cánticos y miradas. Acompañé a
mi padre hasta donde se encontraba mamá. El viejo Oscar hizo sonar su acordeón, como en todas las fiestas, lo odiábamos pero hoy nos rompía con sus notas. Papá se arrodillo a sus pies. Luisa, que mantenía su belleza a pesar de los años, leyó el mismo texto de hace 25 años y todos los que estaban allí se emocionaron como si fuese la primera vez. “Ojos que no ven corazón que no siente”, pensé yo,aunque no fuera el caso. Papá se puso en pie con los ojos cerrados y sonrió, irradiaba felicidad y melancolía.Todos gritaron al unísono un vivan los novios y cuando los granos de arroz golpearon su cara despertó de su sueño. Volvió a arrodillarse en la lápida de Mamá,dejo sobre ella su ramo y regreso para perderse entre sus invitados. Mientras descorchaban el champagne y el viejo Oscar tonteaba con su acordeón, papá seguía buscando a mamá entre los invitados, como si nunca se hubiese marchado.

“A MIS PIES, CABALLEROS”

Publicado en Especial Lamedores, Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre Lindastar, Relatos, Relatos Breves con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el Miércoles, 8 \08\UTC mayo \08\UTC 2013 por lindasta07

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Una vez escuché decir a un agricultor que abril era un mes complicado para el campo. Ahora sé de primera mano que también lo es para determinadas personas, puesto que yo me encuentro -no sé si muy a mi pesar o no- dentro de ese complejo grupo al que podríamos denominar como: “Candidatos ideales para hacer, un día cualquiera, más de una tontería”. También recuerdo que habló acerca de los beneficios de utilizar ceniza para el cultivo de plantas.

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Creí -reconozco que con cierta ingenuidad- haber podado de raíz los problemas cuando comencé con este juego pero, lejos de lograrlo, esta afición se ha convertido en una obsesión. Sólo pienso en flores.

Hoy, mientras miro el espejo del salón, ese que lo ha visto todo, hasta lo que nunca debió,  me recreo con ese peculiar sabor agridulce que aún perdura en mi boca mientras rememoro un refrán que dice: “En abril, cortas un cardo y te crecen mil”.

Hace tiempo tú eras mi cardo favorito, querido, pero actualmente ya no gozas de ese privilegio. Ha pasado el tiempo y te has convertido en un adorno más de mi jardín… En uno más.

Después de aquella experiencia juré una y mil veces que no me dejaría abrazar por otras garras como las tuyas. Había sufrido más de lo aconsejable con nuestra relación y no quería más noches de agua ni deseaba más amaneceres de hielo. En principio mi intención era clara y siempre pensé que sabía lo que me convenía, pero a la vista está que no es así, puesto que eché a perder todo cuando dejé mi impoluto pañuelo apoyado en la mesita de noche y abrí la ventana para escuchar los cánticos de los cucos y, de paso,  para permitirle al sol que me sonriese  de  nuevo. En aquel momento el cielo estaba despejado y algo en mí me arrastró a conocer otras malas hierbas que acabarían empujándome, una vez más, a poner en funcionamiento la chimenea de mi hogar.

Al acabar contigo – tú, mi particular farsante de invierno, ése que durante las frías noches me proporcionó unas veces sosiego y la mayor parte de ellas zozobra- supuse que se habrían calmado tanto mi alocada mente como mi revoltoso corazón, pero nada más lejos de la realidad. Después de aquello, año tras año, estación tras estación, razón y alma se alían para suplicarme que eche más carne al fuego y yo, siempre que la ocasión lo permite, me esfuerzo por complacerles. Es cierto que tú fuiste el primero y por eso me gustaría sentirte como a alguien especial y distinto pero, tremendo error, tan sólo fuiste el que abrió el camino a esta mi nueva afición, tan sólo eso.

Ya no necesito a nadie y, sin embargo, os tengo a todos junto a mí, siempre a mis pies. Cada vez tengo más claro que, de vez en cuando, es necesario perder la razón para ser feliz.

Ahora estoy tranquila y me relaja ver cómo vosotros, mis amantes – unos narcisos que resultasteis ser cardos-, os habéis convertido en cenizas hasta transformaros en forzados nutrientes para mis flores y plantas. Únicamente hay algo que, sin llegar a provocarme el vómito, me incomoda, y no es otra cosa que el olor que desprenden vuestros pestilentes cuerpos cuando arden… Pero, bueno, entiendo que sea el canon que hay que pagar para disfrutar de mi precioso jardín.

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Voy a dejar de contemplar mi sonrisa en el espejo, que se hace tarde y tengo que poner en funcionamiento la chimenea de nuevo.

Hoy toca ser feliz.

ADIÓS CARIÑO ADIÓS (por Paloma Hidalgo)

Publicado en Colaboraciones, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves con etiquetas , , , , , , , , , , , , el Miércoles, 1 \01\UTC mayo \01\UTC 2013 por Administrador

¿Me tomas el pelo? Dices que me quieres pero me la estás dando con queso. Ya decía mi madre que a amor mal correspondido, ausencia y olvido; debí dejarte ingenua de mí, aunque por entonces creía que eras sincero Te vas de picos pardos y te crees que esto es Jauja; se te ve el plumero, ya sé de qué pie cojeas y que sepas que pienso ponerte los puntos sobre las íes aunque se arme la Marimorena. Y no me vengas con eso de que amor sin celos no lo dan los cielos, esta vez nada de pelillos a la mar, que de enamorada a loca distancia poca, y yo a ti te he IMG_7763querido con toda mi alma, amor que del alma nace, al pie de la tumba muere. Pero amigo, he descubierto el pastel y pienso tomar las de Villadiego poniendo pies en polvorosa; esta vez no va a cumplirse eso de que hablando se entiende la gente, que mi lengua no tiene hueso pero corta lo más grueso, y lo que te digo son verdades como puños: siembra perejil en mayo y tendrás para todo el año. Tú tienes más cuento que Calleja pero esta no es la casa de tócame Roque, ni yo la tonta del bote. ¡Vete a la porra! Me pondré el mundo por montera y te dejaré más colgado que una paraguaya y más sólo que un hongo. Porque en el amor cariño, que no en el vicio, tres son multitud. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Cambiazo (por Sirvenza)

Publicado en - Fotos origen de los relatos, Colaboraciones, Especial Lamedores, fotoretorelato Lamedor, Literatura, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el Martes, 9 \09\UTC abril \09\UTC 2013 por Administrador

Suturo mientras rezo mis plegarias a la Candelaria, pero esta vez es más especial. Es un encargo del mismísimo gobierno. He de hacerlo mejor que nunca. El recipiente está sellado, me dirijo a toda velocidad al hospital, me molesta llevar escolta a mi lado. Me distraen, me espera el mismísimo cirujano en la puerta. Como siempre subo a la capilla del hospital donde permanezco hasta el final de la intervención. Sólo cobro si sobrevive a la cirugía, el resto no es asunto mío.
Todo ha salido como esperaba. Me dirijo a cobrar mis servicios. ¿Cómo que el país me lo agradecerá? Abandono la sala, la escolta me saluda. Me espera una larga noche de mezcal y peyote, pero he de encargar el pan de los muertos para la familia de mi víctima y ganarme la recompensa que le toca por darme parte de ella.

Han pasado dos años, en todo este tiempo he cambiado mi apariencia, he refinado mis modales, perdido mi acento, mis contactos narcos me han ayudado en todo esto y tendrán beneficios. En la distancia soy un nuevo rico mexicano afincado en L.A.
Todo es ficticio pero doy el pego, no queda rasgo de mi pasado en mi nuevo yo, pero todo tiene un porqué.
Se acerca la noche deseada, soy uno de los invitados más esperados entre barbies de silicona y políticos corruptos y demás escoria. Creía que sería más complicado pero siempre se arregla sobornando al servicio. Ahí está el puto gringo, disfrutando del corazón de la dulce bailarina que yo mismo le conseguí. Le sigo el juego, mis carcajadas resuenan por encima de las demás por sus comentarios misóginos, estoy relamiendo sus entrañas mientras asiento a sus palabras vacías.
Se apagará la luz un instante para los fuegos artificiales, será entonces cuando meteré las cascabel en su estancia. Sus ojos vacíos miran la estela de la pirotecnia, ahora son niños, por un momento hasta parecen humanos, tengo prisa.
Me despido cortésmente con la excusa de un familiar que ha enfermado, subo a la habitación, quiero tener decorada la escena.
Que gusto recuperar el sabor del tequila mientras preparo una coartada perfecta. Las plumas de gallina que escondía bajo la camisa, pintadas con carbón de la barbacoa, la sangre la usara luego. Cuando se la exprima a mi moroso cliente. sire Oigo por fin como despide al último de sus invitados. Su ramera no subirá esta noche. No debió aceptar una copa con laxantes de mi mano.
Le espero sereno bebiendo, tras la puerta. Siente mi cuchillo en su garganta y le doy la vuelta para que me mire a los ojos. Le arranco la camisa de un tirón, busco el bisturí en mi bolsillo y corte preciso en el pecho. No ha notado nada. Le arranco el corazón tan rápido que no es capaz de lanzar el menor susurro. Cae tendido al suelo. Envuelvo con delicadeza el órgano que nunca debí sustraer y preparo el intercambio.
Suturo, limpio y esta vez no rezaré, decoro las paredes con frases de santería, no pienso dejar pistas. Una última parada antes de cruzar la frontera que me distancia de mi tierra. Visito el despacho de mi paisano, aquel que me encargo el trabajo. ¿Por el bien de mi patria? Tenía razón, por el bien de mi patria morirá esta noche.
Me presento ante él, pero no silencioso como un cazador, agresivo y directo a su yugular, la sangre brota formando una cascada y entre espasmos se apaga. Reviento la caja fuerte, dinero negro pero sabe a gloria.
Tras cruzar la frontera me siento libre, en paz. En la primera gasolinera compro mezcal para volver a sentirme yo mismo. No puedo dejar de pensar en el forense cuando abra y se encuentre las crías de cascabel donde un día hubo un corazón, las carcajadas ensordecen el ruido del motor y piso a fondo hasta mi próximo destino.
La noche es calurosa y el cementerio está lleno, día de los muertos, se apartan tras mi paso. Llego a su tumba donde su madre está rezando, le entrego lo que le quité y una saca llena de dólares, me escupe a la cara y asiente. Regreso al coche, enciendo un cigarro, busco una cantina. Estoy de nuevo en casa.

COMO UN ARBUSTO

Publicado en - Fotos origen de los relatos, fotoretorelato Lamedor, Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre Lindastar, Relatos, Relatos Breves con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , el Miércoles, 3 \03\UTC abril \03\UTC 2013 por lindasta07

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¿Fuerte y robusto, yo? En teoría iba a serlo, en la práctica jamás lo conseguiré.

Mi mente está tan destrozada como mi cuerpo. No sé si esto tiene arreglo, creo que no.

Cada vez la distancia entre nosotros es menor y solo me consuela pensar que por fin los conoceré. Me emociona pensar en ese abrazo fraternal, en ese imposible cruce de miradas, en esa ansiada a la par que compleja charla… Tantas veces he escuchado hablar de ellos y he visto sus caritas en fotos que tengo la certeza de que sabré quienes son; además mi olfato siempre ha sido excelente y aún lo conservo intacto.

Quiero llorar, quiero gritar, desearía hacer mil cosas, pero no puedo hacer nada. ¿Porqué ahora todo es tan difícil?

Comienzo a resignarme.

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Es cierto que, hasta que me dejaron, llegué a ser buen mozo. Esa ha sido mi desgracia y lo que finalmente ha arruinado mi vida.

Cuando nací era poca cosa y las mujeres de mi familia pusieron tanto empeño en sobrealimentarme que crecí aún más a lo ancho que a lo alto. Aquel excesivo interés por convertirme en el chavalote que nunca debí de llegar a ser lo llevé con más pena que gloria pero, tal vez por mi carácter débil, jamás osé revelarme ante lo que todos creían -quiero pensar que con buena intención- que era lo mejor para mí.

Tía Rosalyn, una fémina tremenda en todos los aspectos a la que considerábamos una más en casa, era un ser tan oscuro como la noche que se dedicaba a asuntos de santería. Sin duda ella era la que más atención y empeño prestaba a mi alimentación. Recuerdo una vez en la que mientras me preparaba una de esas cenas pantagruélicas que olían a mil demonios, y que estaba compuesta por sus habituales guisos a base de “vísceras de animales fuertes y robustos, como lo serás tú, mi Panchito”, dijo que era preferible ser un armario de tres cuerpos al que todos respetasen a ser un tipo enclenque e insignificante en el que nadie se fijase. Toda la familia reía sus ocurrencias y en aquella ocasión lo hicieron también.

Pasaron los años, menos de los que me hubiesen gustado disfrutar, y mis complejos y yo crecimos a la par.

Hoy, al verme en el lamentable estado en el que me encuentro, sin algún órgano vital y salvajemente mutilado, es a ella a la que más culpo. Nunca me gustó. Sin embargo, para mi desgracia, yo he resultado demasiado apetecible para alguien de su oscuro entorno.

Soy un pesado fardo al que han desmoronado que intenta desesperadamente cerrar esos ojos que ya no tiene y que lucha por gritar su dolor sin conseguir emitir un solo sonido mientras espera ese momento, presumiblemente próximo y se supone que liberador, en el que decir adiós a estos momentos de sufrimiento.

Mamá, si me fuese posible hablar, te preguntaría: ¿Por cuánto tiempo seguirás confiando el cuidado de tus hijos a tía Rosalyn? ¿Cuántos tendremos que irnos precipitadamente para que te des cuenta de sus insanas intenciones?…También te diría algo más: Te quiero. Llevo tus raíces.

MI CORTESANA

Publicado en Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relato Libre Lindastar, Relatos Breves con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el Martes, 12 \12\UTC marzo \12\UTC 2013 por lindasta07

Al parecer mi nombre completo es José Manuel Expósito Nardués.

Atiendo a la voz de Manu porque es así como me llaman las pocas personas que me conocen -supongo que lo hacen por abreviar y por facilitar un poco las cosas- y, también, porque a mí me gusta. Sin embargo he de reconocer que jamás he tenido una certeza absoluta de que mi identidad sea la que me hicieron creer las Hermanas durante los dieciocho años que malviví con ellas y con una veintena de personitas a las que acabé cogiendo relativo cariño, quizás porque estaban tan desamparadas e indefensas como yo. Con el paso del tiempo, tras darnos información a cuentagotas y después de mucho preguntar, supimos que a cada uno de nosotros, alguien, un día cualquiera, nos abandonó a las puertas de aquel triste edificio con el propósito de aligerar sus vidas. Eso fue todo lo que nos dijeron las monjas a los preguntones. Nuestros orígenes continúan siendo una incógnita que, con toda seguridad, no se despejará jamás; aunque, curiosamente, más de la mitad de nosotros tengamos como primer apellido Expósito –hoy entiendo el por qué-, y la inmensa mayoría llevemos como apellido materno el nombre de algún pueblo; lo que ya supone una pista, al menos en teoría.

Así de sencillo. Así de complejo.

Tras los muros de aquel convento los niños intentábamos sobrevivir como podíamos pero, aunque jugásemos a soñar e hiciésemos mucho ruido, siempre acabábamos en brazos de una realidad tremendamente silenciosa llamada soledad. A pesar de que lo procuré con idéntico empeño que mis compañeros, allí no conseguí ser feliz. Nunca. El ambiente que se respiraba entre aquellas cuatro paredes, tan ajadas como nuestros corazones, estaba lleno de reproches. El mal flotaba en el aire y, por obra y gracia de esas Hermanas que más que casadas con Dios lo estaban con el mismísimo demonio, el pecado siempre acababa posándose en nuestras aún inocentes cabezas. A pesar de los años que han pasado, continúan  doliéndome las yemas de los dedos, y todavía más las heridas sin cicatrizar que han quedado en mi alma, cuando pienso en los abundantes y desproporcionados castigos con los que nos obsequiaban cada vez que hacíamos alguna trastada que ellas consideraban impropia.

Recuerdo con absoluta nitidez el terrible momento en el que una Hermana aprovechó uno de mis habituales interrogatorios para restregarme sin ningún tacto ni compasión, teniendo en cuenta que yo rondaría por aquel entonces los ocho o nueve años, que estaba con ellas porque mi madre era una mujer fácil a la que estorbé en su día.

 –“ Es una puta”- fueron las palabras textuales que empleó la hiriente Sor Bernadette. – ¿Crees que si de verdad te hubiese querido y hubiese sido como tenía que ser estarías aquí?¡Piensa un poco, Manu, por favor, que ya tienes edad para hacerlo!-

Aquella noche, otra más, no pude dormir. Lloré hasta el amanecer. Amargamente. En silencio.

Fueron años llenos de todo tipo de carencias. Años tristes.

Para ser justos, hoy, a mis mal llevados cuarenta y dos años, y haciendo un repaso mental de esa etapa de mi vida, quiero pensar que hicieron todo aquello con la mejor de las intenciones y con la sana intención de “hacernos hombres de provecho”, como repetía insistentemente Sor Jesús, la única Hermana que evitaba darnos cachetes y collejas.

Fumete (3)

Llevo veinticuatro años viviendo fuera del convento, sin dar explicaciones a nadie, a mi aire, y puedo decir que me siento libre, aunque siga abrazado a  mi compañera soledad y a demasiados paquetes de tabaco, mis únicas compañías desde hace demasiado tiempo. Ya no lloro -si acaso lo hacen mis pulmones- y evito los recuerdos a pesar de que, aún sin desearlo, conserve más de un reproche en el bolsillo de mi sucia americana junto a un mechero que, de poder hacerlo, todo lo quemaría.

Cuenta atras (por Sirvenza)

Publicado en Colaboraciones, Especial Lamedores, Especial San Valentín, Literatura, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves con etiquetas , , , , , , , , , el Viernes, 1 \01\UTC marzo \01\UTC 2013 por Administrador

Ya falta poco, muy poco. Releo sus cartas de amor mientras la barcaza me aproxima a su encuentro.
La torre Eiffel a mi derecha surca un cielo en blanco y negro, llamando a las nubes a gritos. En cada parada una carta cae por la borda, ahogándose en las turbias aguas del Sena.No miro atrás, voy a por ella.
Soy un espectro entre los flashes de los turistas,invisible,con mi mirada fija es esa última parada.
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Llueve y las gotas difuminan la tinta de la última carta. He llegado a mi destino.Dejo caer la hoja al río, es su primera carta. Salto
a tierra, corriendo hacia la estación de Austerliz.
Baja del tren, la veo sonreírme en la distancia. El nudo en mi garganta. Por fin, la mujer de la que estoy enamorado. Le devuelvo una sonrisa y huyo de la estación. No miro atrás,se que llegaré a tiempo a casa. Para besar a la mujer que siempre me espera, la mujer que amo.

Enroscado (por Sirvenza)

Publicado en Colaboraciones, Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves con etiquetas , , , , , , , , el Miércoles, 27 \27\UTC febrero \27\UTC 2013 por Administrador

Tras una ronda de tranquilizantes, como todas las noches, me entró el sueño.
Esa mezcla de enroscadocansancio y mareo. Me despojó de mis ropas y me ayudó a acostarme. Ya en la cama, mientras la luz del techo producía su efecto hipnótico en mis ojos empecé a soñar despierto hasta que, por fin, mi mente sucumbió a los esfuerzos de mi cuerpo…..

Tomé una hoja del cuaderno y el boli del cajón y las palabras comenzaron a fluir por la tinta, quedando plasmadas en el papel.

“ Querida Carlota, amada mía:
Tu compañía sigue siendo lo más especial, conforme pasan los años el deseo sigue creciendo. Tus caricias siguen siendo la miel de nuestros comienzos y la dulzura de tus labios la llama que
mantiene la pasión. Pero mas allá de todo está la fuerza de nuestros abrazos, cuando conseguimos cada día fundirnos en uno, los dos, cuerpo a cuerpo. Rodeando nuestros cuellos como una sola persona y…”

Despierto sudando. Carlota, a mi lado, me seca el sudor de mi frente, me acaricia la cara mientras besa mis labios. Las lágrimas brotan de mis ojos y no soy capaz de transmitirle con palabras la carta que le escribo cada noche desde que perdí los brazos.

Los secretos del amor (por Paloma Hidalgo)

Publicado en Colaboraciones, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves con etiquetas , , , , , , , , , , , , , el Lunes, 25 \25\UTC febrero \25\UTC 2013 por Administrador

No pudo trabajar ni la mitad de horas que la noche anterior, pero decidió llegar a casa a la misma hora. Sin hacer ruido, como siempre, se desvistió y se acostó junto a su mujer. La abrazó. Besó la piel perfumada de sus hombros; acarició su nuca, su pelo, escaso todavía, y no le dijo nada de lo que estaba sucediendo en la fábrica. Ella se despertó al sentir el contacto de su cuerpo frío; disfrutó de las porciones de amor de cada beso, cada caricia y abrazándole, optó no ponerle al corriente de los resultados de la última analítica.

LORENA (por Tere Ardiz)

Publicado en Colaboraciones, Especial San Valentín, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , el Sábado, 23 \23\UTC febrero \23\UTC 2013 por Administrador

Mis ojos se iluminaban en cuanto ella aparecía, cada mañana, con esa seriedad tan suya, con esa cara angelical que por más que se esforzaba en hacerla fea a base de fruncir el ceño, no conseguía restarle ni un poco de su belleza. Se colocaba en su asiento y sin falla, cruzaba la pierna derecha dejando ver un poco más allá de la frontera de su falda, me gustaba y mucho, sin embargo evitaba cualquier roce con ella por el temor a ser demasiado obvio y que descubriera el más grande de mis secretos….

Y es que no sólo era la timidez que me provocaba esa exagerada seguridad en si misma, era el hecho de que yo sabía de antemano que estaba muy por encima de mi, que desde su silla, para ella era uno más en el montón. A veces, para mi buena, o mala suerte, me tocaba acercarme y podía aspirar su perfume suave y sentir la tibieza del sudor que constantemente limpiaba de su nuca con un pañuelito rosado, más trataba como fuera de ocultar ese nerviosismo que me generaba su cercanía.

Y después, al final de la jornada, esperaba paciente a que ella saliera y poder acompañarla con la mirada hasta que subía a su automóvil rojo y se perdía en el horizonte del final de la calle, entonces felizmente podía regresar a casa.

Pero el resto del día, acompañaba mis pensamientos y revoloteaba en mis sensaciones, ella….Lorena, mi maestra de sexto grado.

Un día no pude más y con la inconsciencia de mi edad, plasmé mis sentimientos en una carta, la más cursi, supongo, que jamás se hubiera escrito, y nada habría pasado de no ser porque mi madre, que no entendía ni un poco de estos Figura-sustituta_LRZIMA20111207_0114_3asuntos, la adjuntó a mi trabajo bimestral pensando que se trataba de la misma tarea…

Las carpetas fueron entregadas y mientras resolvíamos problemas matemáticos, Lorena revisaba los trabajos, nunca olvidaré la cara que tenía cuando mencionó mi nombre enfrente de la clase, no podía estar más desconcertada ni yo más avergonzado. Salimos del salón y me interrogó, no podía ni verla a los ojos, me sentía un barbaján hablando de sus piernas, de sus caderas, de sus pechos….pero Lorena se portó comprensiva, incluso consentidora, aún así, no me libré de que platicara con mi madre. El resto del año, fue todo un suplicio para mí.

Yo volé de la escuela primaria y dejé de verla, crecí y conocí a otras chicas, incluso, tuveamoríos con alguna maestra en la universidad pero jamás borró el recuerdo de Lorena.

El 23 de marzo de 2009, cuando tenía ya 28 años, un día la reencontré, así, como una casualidad, tomamos un café pues me reconoció de inmediato y ese fue el recomienzo de una gran historia de amor, hoy, ella y yo estamos felizmente casados ya hace 2 años y estamos esperando un hijo….y sin temor a equivocarme puedo decir que es ella el amor de mi vida.

98.700 mensajes para enamorarte ( y una carta para…)

Publicado en Especial Lamedores, Especial San Valentín, Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre Lindastar, Relatos Breves con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , el Miércoles, 20 \20\UTC febrero \20\UTC 2013 por lindasta07

Clavel (3)

-Pasaba por aquí, he visto tu luz, y he decidido entrar… ¿Puedo decirte algo? Me encantas.

Y así empezó todo.

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Era un día más de un año cualquiera. Ni siquiera recuerdo la fecha. Sé que tú tampoco.

Quiero pensar que ninguno de los dos buscábamos nada y que, sin más, nos encontramos. ¿Demasiado lejos? Tal vez. ¿Demasiado tarde? Probablemente también, aunque eso sea lo de menos.

“Lo nuestro es para siempre”- ¡Cómo me gusta escuchártelo decir, querido!- Cinco palabras que se repiten a menudo entre los miles de mensajes que hemos intercambiado, después de aquella bonita casualidad, que a ambos nos da la vida y nos hace sentir distintos.

Recuerdo que respiré esperanza cuando nos cruzamos en el camino; el mío lleno de piedras, el tuyo sombrío. Te acercaste con cautela y pronto percibí cómo me olfateabas, cómo me bebías, cómo me fumabas, y hasta cómo me soñabas. Poco a poco, como se cocinan los más exquisitos guisos, nos fuimos conociendo hasta enredarnos en esta aventura tan insensata y atrevida que sólo tú y yo conocemos. Tremendo secreto que jamás revelaremos.

Aunque hoy tenga el cuerpo tullido y malherido, sólo me duele el alma porque presiento que, desde el otro lado, me arrastran para conducirme al vacío. Sé que tendré que irme pronto, antes de lo previsto, pero quiero que sepas que seguiré pensándote cada día y que, aún allá, estaré siempre contigo y continuaremos jugando a ilusionarnos, con o sin motivo. No contábamos con esta mala jugada del destino pero, no importa, seguiremos unidos.

¿Para terminar esta carta puedo decirte algo? Me encantas, querido.

“Enamorarse es sentirse encantado por algo, y algo sólo puede encantar si es o parece ser perfección”.
Ortega y Gasset, José

Nuestro secreto

Publicado en Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves con etiquetas , , , , , , , , , , el Domingo, 17 \17\UTC febrero \17\UTC 2013 por Omsi

Esta noche me jugaría la eternidad por probar tu boca, sin futuro. Esta noche dejaría de ser quien soy por ser el que tú buscas, el que amanecerá contigo. Tan solo esta noche tu boca es mi porqué, y yo, seré destino. (Edel Juárez)

 

Y allá voy, de nuevo, dando brincos en el fuego. Recuerdo que la última vez quemó el brillo en mi vida y todo oscureció.

Después de varios intentos fallidos, la luz apareció. Seguí con mi vida en la espera de una llama nueva. Tú. Tu fogata me hizo descubrir tu calor y caer en la tentación. Nuevamente entro en el juego del miedo. Prohibido.

Tantas ganas de probar tus labios, de adentrarme y recorrer tu boca lentamente con mi lengua. Detente. ¡No! Hace tiempo que sueño con conocer tu sabor que nada ni nadie impedirá que coma el fruto prohibido de alguien más.

Avivas las brasas y el calor llega directo a mi piel. La hoguera se funde por cada poro de mi cuerpo y no puede más. Te necesito aquí.

Y muerdo la comisura de mis labios en espera de ti.glamorous-lips1

El jugar con fuego siempre ha sido peligroso. Pero he aprendido a dominarlo y por última ocasión someteré el incendio disolviéndome entre un mar de gente, escaparé de tu dulzura y será como si nunca hubiera sucedido.

No lo pienses, tu y yo, que el mundo a nuestro alrededor desaparezca, mientras nuestros labios se derriten en la calidez del ósculo que consuma nuestras ganas. Sin enredos, no hay cadenas, ni compromisos.

Solo un beso y guardaremos el momento sin futuro en un cajón.

Estamos seguros y conscientes que nuestras miradas se cruzarán en algún momento y serán cómplices silentes del calor que recorrerá nuestro cuerpo al evocar la ocasión en que tus labios se unieron con los míos.

Se despiden mis deseos ocultos, ansiando una pronta respuesta.

 

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