Archivos para amor

¡Marina existe! (por M.A Molina)

Posted in Colaboraciones, Jornada de Puertas Abiertas, Relato, Relato Libre with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Jueves, 10 \10\UTC julio \10\UTC 2014 by Administrador

Habían pasado ya más de cincuenta años cuando volví a mi pueblito natal. Lo hice por ti. Por nuestros recuerdos. Jamás pude olvidarte. Marina. Ese nombre siempre me ha hecho temblar. Recordaba tus pecas y tus dos trenzas, largas, esas que tu abuela trenzaba cuidadosamente todas las mañanas. Tus ojitos negros, pequeños, rasgados, delincuentes en la mirada. Nuestros paseos cortos al barranco de detrás de casa para cogernos de la mano y sentir el rubor en nuestras mejillas. Y aquel beso suave en los labios,,casi sin rozarnos. Nuestro único beso, justo antes de decirnos adiós. Soñamos con escribirnos largas cartas y no olvidarnos jamás. Lo primero nunca lo hicimos, lo segundo, puedo afirmar que al menos por mi parte ha sido así. Por eso decidí volver y buscar a esa niña que me volvió loco cuando era pequeño.
Paseé por todos nuestros rincones. Me acerqué a la puerta de tu casa, que se había convertido en un hipermercado. Aún sabiendo que era una misión perdida pregunté si sabían algo de ti, de los antiguos dueños de ese edificio, dije tu nombre. Nadie te conocía. Llamé a la casa de al lado, donde vivía la tía Teodosia, la que siempre nos hacia pasar a su casa para darnos melón fresco, y pregunte por ella. Hacia ya treinta años que había muerto. en su casa ahora vivían unos nietos que jamas habían oido hablar de ti. Para ellos al lado ,siempre, había habido un hipermercado.
Fui a nuestro columpio. Ahora había un parquin y muchos coches. Pero imaginé entre los ruidos de motores tu risa mientras te empujaba y me decías : “¡Más fuerte! ¡Más fuerte! ¡Más alto!!!”
Mis ojos se humedecieron.
Seguí en mi camino hacia ti.
Mi siguiente estación sin fruto fue nuestro colegio. Las clases de Doña Maritrini se habían convertido en apartamentos y nuestro recreo en una piscina. Al menos ahí jugaban niños a esconderse bajo las toallas y cogerse la mano. Eso hizo que sonriera y que el corazón me palpitase fuerte.

corazon arbolLlevaba horas caminando. La calle Ancha, la plaza del Carmen, las escaleras al callejón de los besos. Sin rastro de ti.
Cuando llegue a la entrada del parque Ideal, abatido, triste y cansado, me senté en el banco de la entrada. Viejo y ajado como yo. Necesitaba descansar y asumir mi derrota. Llegué a pensar que fuiste una alucinación. A veces los recuerdos son traicioneros. Igual nunca te llamaste Marina, nada mas que en mi memoria y en la espuma de las olas de la playa de aquel pueblo donde nací y donde ya nada era como recordaba. No se cuanto tiempo estuve sentado, soñando despierto lo mejor de mis recuerdos, pero el frío al caer la tarde me recordó que aún no había comido y que era hora de recogerse. A la mañana siguiente tenía que volver a Barcelona, mi residencia desde que me fui de tu lado.
El estomago me crujió y me sentí mareado. Tuve que apoyarme en un árbol y cerrar los ojos unos segundos para intentar no desplomarme. Fue al abrirlos y retirar mi mano cuando lo vi. Un corazón con una flecha y tu nombre, Marina, y el mio, Lolo, grabados con fuerza en la corteza de aquel árbol. Entonces te hiciste real, aunque yo no te haya encontrado. De entre todos los recuerdos ese día que hicimos pellas en el cole y fuimos al parque y con el capuchón de un boli nos dejamos el resto tatuando un corazón en la corteza de aquel árbol lo había olvidado. Puede que tengan razón los médicos cuando me dicen que estoy perdiendo la memoria. Pero exististe Marina y existes. Y aunque jamás te haya escrito y la memoria me falle, no lo hará mi corazón.

Adiós

Posted in Los relatos más relamidos, Poesía, Relato, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , on Viernes, 27 \27\UTC junio \27\UTC 2014 by Omsi

“La vida no se trata de sobrevivir a una tempestad, se trata de danzar bajo la lluvia” Desconocido

Mujer_bajo_la_lluviaEsto se terminó como el diluvio de verano, no esa que moja los hombros y fascina al caminar bajo la lluvia sintiendo las gotas resbalar sobre la cara. No, de esas tormentas que dejan todo echo un desastre, un desastre natural del corazón.

Dicen que la esperanza es lo último que muere, pero definitivamente, “esto” que tenemos está más que muerto y enterrado.

Encontrarse varada en un mundo de espejismos, quimeras sin razón, no sirve de nada. Me cansé de esperar una señal tuya que, claramente, fuera lo que fuera de “nosotros” terminaría mal.

Así que digo ¡Adiós! a los sueños infundados, ¡hasta nunca! ilusión pasajera. Doy vuelta a la página y comienzo un nuevo capítulo.

No me verás mendigando el cariño que jamás mostraste por mí; me despido de tus palabras sin juicio, de tu suave y embriagante voz, de los apacibles besos de miel, almíbar que se desbordaba por mis labios.

Pierdo castillos entre nubes, el futuro incierto que pude haber tenido contigo. Sin embargo, gano seguridad, lealtad a mí misma, ganas de luchar y seguir manteniendo la fuerza que me mueve en la vida. Seguro encuentro a alguien mejor para mí.

En cambio tú, pierdes amor verdadero. El elíxir de la vida.

¡Adiós!

 

 

Rosas blancas

Posted in Especial Mayo, Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Miércoles, 28 \28\UTC mayo \28\UTC 2014 by Omsi

Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar. Gandhi

 

- ¡Perdóname! – imploraba aquel hombre de triste figura.

Su rostro mostraba arrepentimiento. ¿Quién pensaría que en plena primavera, la lluvia caería esa tarde?

La mujer no contestaba. Cualquier palabra no movía un solo sentimiento hacia él. Se había esfumado interés alguno sobre su persona.

Las lágrimas brotaban del rostro desencajado del individuo al momento que le entregaba un ramo de rosas blancas.

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Ella no las recibiría, ya no podía.

El corazón destrozado del varón jamás volvería a ser el mismo. Se dio cuenta que la había perdido para siempre.

Cayó de rodillas ante ella, sin fuerza, frente al féretro de su madre.

En la piel del lobo (Bea)

Posted in Colaboraciones, Especial crisis, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Martes, 29 \29\UTC abril \29\UTC 2014 by Administrador

 

Siempre se consideró buena persona. Tener un alto concepto de uno mismo es una tarea fácil o difícil según el propio ego. Su ego era grande, su corazón pequeño, tan pequeño, que aunque quería engrandecerlo tenía dudas sobre su existencia. Por eso se preocupaba de exagerar sobre su buena fe, sus sentimientos, sobre su amor, su amistad y todos los valores que no tuvieran nada que ver con lo material, aunque solo lo material realmente le importaba.De pequeño le jodió tener un hermano…un hermano menor. Compartir. Aunque pretendía amarle, su consciente le decía que le había robado el trono. Amar era su obsesión. Ser amado su frustración. Nunca se sentía lo suficientemente amado. Por eso sus relaciones siempre fracasaron. Decidido a combatir frustraciones y obsesiones, se convenció de estar enamorado.Yolanda era un buen partido. La chica era mona. Seguro que era el deseo oculto de muchos de sus amigos. Tenía trabajo estable, y dos carreras. Qué más podía pedir alguien que a trancas y barrancas había sacado el graduado y que se dedicaba a sus casi treinta a repartir pizzas.Soñador compulsivo nunca tuvo claro su destino. Por la buena posición de Yolanda fue probando todo tipo de motivación para rellenar su vacío. Dio todo tipo de curso que nunca acabo para ver si de esa forma podía alcanzar alguna meta. Pero en el fondo nada le interesaba. Cambiaba de opinión más que de calzoncillos. El inglés fue su primer reto, pero el profesor, según él, le tenía manía.

Lo mismo pasó con el profesor de escritura creativa. Nunca valoraba suficiente su trabajo. Opto por seguir indagando las distintas ramas del arte. No importaba cual. Si consigues la fama, tienes dinero fácil. Supongo que no había visto “Fama” y no recordaba la manida frase de “La fama cuesta”. Pero lo que era el trabajo duro y la constancia no eran sus fuertes.

Según el mismo se auto convencía de que necesitaba una vida llena de experiencias, que no le valía una vida normal. Su vida pasaba a ser normal en el momento en que lo que fuera que le hubiese interesado se convertía en diario o le suponía un esfuerzo más allá de estar sentado en el sofá viendo la tele o durmiendo.

Rompió con Yolanda, y mira que Yolanda tuvo santa paciencia. Pero unos cuernos devastadores pudieron con ella. Su peso no los soportó su cabeza.

Lloraba, lloraba como una niña, diciéndole que la amaba, pero que, no era su culpa, que la culpa era de él, que no sabía que le pasaba.

Le pasaba lo que sí sabía. Como niño caprichoso se cansaba de cualquier juguete, y era hora de romperlo si quería conseguir uno nuevo.

Así que la rompió el corazón.

Y fue dando saltos de un amor a otro, hasta que nuevamente necesitó tomar una decisión. La necesidad obliga. Su casa era un desastre y las tareas del hogar no están hechas para los hombres.

“No soy machista”- decía. “Defiendo a la mujer. Defiendo la igualdad.”

Y lo mismo que se le llenaba la boca y se le ensanchaba el alma con esas frases, le iba engordaba el culo sentado en el sofá viendo el fútbol mientras que cualquiera de sus conquistas intentaba poner orden a algún rincón de su casa o le preparaba la comida. Rascarse los huevos siempre era mejor que freírlos. “Eso que lo hagan ellas”, pensaba en alto sin que le oyeran.

Irene su nuevo amor no era especialmente atractiva y era bastante mayor que él. Pero cumplía sus expectativas. Ella estaba como loca teniendo como pareja a un “jovenzuelo” de 48 años, diez menor que ella, así que lo daba todo por su amor y todo estaba permitido y todo lo comprendía con tal de no perderle.

Él se había aprendido bien la frase para condicionar cualquier discusión “ponte en mi piel”, y con esa frase la injusticia se ceñía sobre la cabeza de Irene, que pensaba lo malpensada que era, lo egoísta que era, que él, claro, era más joven, que tenía que entender que él tenía necesidades que ella a su edad no tenia, que normal que todos los sábados saliera por la noche con los amigos, que normal que entre semana saliera después del trabajo a cenar con sus amigos, que normal que viniese cansado, que normal que ella , que no había salido, fuese sola a la compra, que le preparase la comida, que recogiese la cocina mientras el, que había estado de farra, descansase, mientras que ella debía acicalarse para que antes de que el volviera a salir por ahí el sábado, tuviese ganas de echarle un desganado polvo, como acontecimiento semanal digno de alabanza.

La insatisfacción de Irene fue creciendo. Y a pesar de intentar creerse y repetirse hasta la saciedad aquello de que todo era lo normal, decidió cambiar.

No movió un dedo durante semanas. Si algo tenía que hacer lo hacía por ella y para ella. No entraba en discusión. No contestaba mal. Cada vez que él le reprochaba algo ella simplemente contestaba “ponte en mi piel”.

El príncipe destronado obviamente no aguanto demasiado a Irene y salió de la casa con un orgulloso portazo y un: “pero tú que te has creído, vieja, a ti no te va a mirar nunca nadie, si eres una abuela, vieja y fea”.

Se sumergió en una cerveza y el partido de fútbol en el bar de enfrente mientras le contaba su vida a la nueva camarera. Esta vez, ella veinte años menor que él. “Ponte en mi piel, preciosa”, concluyó tras sus mentiras, poniendo cara de cordero degollado y haciéndose el interesante. Ella se rió a carcajada limpia. “Menos caperucitas, lobo. Tu piel tiene muchos años, mucho pellejo y muchas arrugas, que os creéis todos que por vosotros la edad no pasa, que falta os hace un espejo. ”.” le dijo en tono burlón. “y  tu historia me la cuentan a diario, viejos lobos como tú, aburridos de su vida. A ver cuando os aprendéis otro cuento…Nosotras ya nos olvidamos del príncipe azul hace muchos años, y vosotros seguís como locos en busca de vuestra cenicienta, anda, venga, vete terminando la birra, que yo no soy psicóloga y tengo que chapar el bar que mi novio me está esperando…”

 

El deseo de Julieta

Posted in Especial Lamedores, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , on Miércoles, 23 \23\UTC abril \23\UTC 2014 by Omsi

pluma “No fue suficiente haberte amado tanto, ni pagar tu amor amargo con la propia vida. No fue suficiente abandonar mis sueños, ni vender el alma para que sintieras, algo por mí…” (No fue suficiente – Paty Cantú)  

 

Le vendí mi alma al diablo, sólo por tenerlo a él. En tiempos de crisis, hasta el alma está en venta. Esquivando todo pronóstico, y ante la gente que no creía en lo nuestro: Romeo, mío fue.

Tenía sus delicados labios, su carne suave, su miel. Me amaba de forma feroz, sus ojos desbordaban deseo y pasión. Tenía mi calor, mi sudor. Conquistó cada poro de mi piel, mi tiempo, mi espacio.

Le vendí mi alma al diablo, sólo por tenerlo a él. Firmé con sangre mi condena, pero el tratado salió al revés. Le entregué mi vida, mi corazón lo tenía entre sus manos; lamentablemente Romeo, lo estropeó. Él no me amaba, simplemente me deseaba y un buen día terminó por destruir mi existencia; me estrujó, me desangró y se fue en busca de otro corazón que romper.

Satanás movió sus cartas y me jugó sucio, hizo un excelente acuerdo. Lo que él no me dijo, es que Romeo no sería mío hasta la muerte, su contrato, tenía fecha de caducidad. Expiró.

Ahora sé que en época de crisis, el amor y el alma no se compran ni se venden. Entiendo que la culpa fue mía y de nadie más.

Hoy me encuentro sola, sin él, mi Romeo. Aquí estoy, deshecha, seca, vacía y con el alma vendida.

Contando lunas nuevas (por Estrella)

Posted in Colaboraciones, Especial Lamedores, Literatura, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Jueves, 27 \27\UTC marzo \27\UTC 2014 by Administrador

No me basta con mirarte tras las cortinas a través de la ventana, vecina, quiero tocarte cada día por la mañana. Sobre todo por la mañana, a primera hora, cuando estás sin maquillaje, cuando aún nadie te ha puesto la mano encima. Ser el primero en acariciar tu cara, tu pecho, tu cuello, tu pelo, esa melena dorada. Sin maquillaje, sin lacas ni cardados. Sin pestañas postizas ni labios perfilados. Tengo mi cuarto lleno de tus retratos. Todos los que he encontrado a través de internet. Es lo bueno que tiene que seas famosa.  Encuentro cientos de fotos de ti. Disfrazada de natural .Pero siempre con otros. Nunca conmigo.CAM03961 Sé dónde tienes hasta el lunar más pequeño por tus posados en Interviú. Pero no, no me gusta  exhibirlos en un marco en mi dormitorio. Me gusta imaginármelos de noche. Tus lunares como lunas nuevas. Me he comprado un telescopio para verlos desde mi ventana, mientras te quitas la ropa para meterte en la cama. Mientras te pones las medias para bajar corriendo por las escaleras con los zapatos en las manos para no caerte rodando. En la prisa del día, en la calma de la noche. Mirar tus lunares. Treinta y dos. Tienes treinta dos lunares. Seguro que tú nunca te los has contado. Seguro que yo nunca te podré decir te amo ni te podré contar que en mi habitación guardo una foto de cada lunar. Seguro que cualquier día te iras del tercero B del bloque de enfrente y yo tendré que tirar mi telescopio. Seguro que entonces pondré nombre a cada luna nueva de tu cuerpo y me crearé un universo paralelo en el que seguir soñándote. Hasta entonces…sí, por favor, bájate de nuevo las medias, me gusta el lunar en tu ingle. A ese, cuando te vayas,  le llamaré Estrella en tu honor. Pequeño. Oculto. Insinuante . Distante. Como tú tras las cortinas.

Un roto “pá un descosío” ( por Nightfall)

Posted in Colaboraciones, Especial Lamedores, Jornada de Puertas Abiertas, Literatura, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , on Martes, 18 \18\UTC marzo \18\UTC 2014 by Administrador

Siempre hay un roto para un descosido. Lo decía mi abuela y tenía que tener razón. A las abuelas nunca le falta, ni al refranero popular español. Al salir del ascensor, mientras ya en la puerta de mi casa buscaba las llaves en el bolsillo del pantalón, cayeron por mi pierna a través de un agujero que habían hecho del roce. No tengo demasiado dinero ultimamente, la crisis es lo que tiene. Si quieres salir, no te da para comprarte muchos pantalones nuevos. Es cierto que ya salgo poco., muy poco.  Me he aficionado a ligar a través del ordenador. Abro mi portátil, y se me abre una ventana de oportunidades. Windows y el i-explorer. Es como la jungla, así que me imagino como cazador en la selva acechando. Las redes sociales hacen fácil mi trabajo. Como en una teleraña siempre hay alguna mosquita que cae. No hace falta tener un arma demasiado grande y agresiva. Aunque sea pequeña y sutil es funcional.

La puerta de al lado se abrió, y una pelirroja hizo el ademán de agacharse a por mis llaves a la vez que yo me había agachado a recogerlas.

Gracias. Le dije. “ Ojos de zorrita” pensé.snail-mating_thumb

Ya han alquilado el piso, por lo que veo.

Eso parece, me dijo entre una leve carcajada.

Conocía su cara, su sonrisa, sus ojos grises de día de truenos y su mirada seductora.

Hay gente que no se cuida. Entra en el mundo cibernetico desnuda. Sin pensar que su padre, su madre, su vecino, su jefe, puede ser también usuario. La noche anterior había estado follando con ella por internet. Su avatar era su foto. Por eso la conocia. Y por el tatuaje en forma de corazón de fuego que tenía en el pecho izquierdo. No dudo en enseñarme sus tetas por la cam. Frescas. Jugosas. Ella no me reconoció. Yo me cuido. Tengo una foto de Di Caprio, que siempre es sexy, como avatar, y suelo contar el cuento de que la webcam no me funciona bien, que me deja ver, pero no se que pasa que no se conecta para enseñar. La llene de saliva en nuestra cita virtual y la vi y oí jadear.

-Bueno, pues ya era hora de tener algún vecino nuevo. Aquí todos son los de siempre y no son muy simpáticos. Mañana sábado si quieres te invito a un café.

-No sé si estaré en casa. contestó pudorosa bajando la mirada.

Estaba. Claro que estaba.

Cuando llame a la puerta me abriócon sus ojos de zorrita y su melena roja . No supo decirme que no.

Desde entonces me espera en casa. La he puesto en una silla al lado de la ventana del salón, como homenaje al sitio donde nos encontramos por primera vez. El gris de sus ojos se ha cristalizado. A veces gime. A veces llora. Yo creo que es porque piensa que paso demasiado tiempo en el ordenador y que no le hago caso y cree que ando ligando con otras. Pero es lo que tiene la convivencia, topicos.

Sin embargo, creo que nos complementamos bien.

Yo le había cosido la boca y al descosérsela para sentir  su boca junto a mi boca  en su último aliento, durante los espasmos y  el forcejeo, ella me rompió la clavícula. A mi aún me duele. Ella ni gime ni llora.

Siempre hay un roto “pa” un descosío. Ya lo decía mi abuela.

Una clase de Lengua ( por Joana)

Posted in Colaboraciones, Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , on Jueves, 6 \06\UTC marzo \06\UTC 2014 by Administrador

Era tiempo de exámenes, a Alex y a mí nos habían castigado en la biblioteca por no entregar el trabajo de Lengua y llegar tarde a clase. Eramos dos trastos de trece años. Engañar a papá y mamá resultaba fácil, y mucho más cuando sus padres y los míos trabajaban juntos y se habían divorciado. Los dos planeábamos las trastadas juntos y podíamos inventarnos mil excusas para hacer lo que nos daba la gana. Mi papá ahora salía con su mama, y su papa con la mía. Eramos casi hermanos. A veces hasta snail-mating_thumbdormíamos juntos los fines de semana. Fue en la biblioteca aquel día cuando nos dimos el primer beso. Con dientes y lengua. No nos salió muy bien y decidimos seguir practicando por las noches, cuando nos dejaban dormir juntos, pero nos pillaron. Nuestros papás y nuestras mamás montaron un escándalo y volvieron a divorciarse, su papa de mi mama y su mama de mi papá.

A mi me hicieron hacer la maleta y nos cambiamos de vecindario con la misma rapidez que papá y mamá ( los míos) de trabajo.

Papá dejo de vivir en casa y yo ahora tengo dos casas y voy vengo, pero por las noches no dejo de pensar en los besos de Alex.

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- “Disculpe…¿ Eugenia?”

- “¿Alex?”

-”Pero chica, estás igual, no te ha cambiado la cara, ¡tú mejor que cualquier vino bueno!”

- “A ti tampoco, sigues teniendo cara de niño travieso”.

-”Bueno, ¿qué es de tu vida?”

Ambos se pusieron al día, en lo que les pareció un momento, de los veinte años que habían estado separados. Todo sencillo. Una vida vulgar. Un matrimonio,  tal y como marcan los cánones, un trabajo de esos que llaman fijo y un par de chiquillos.

El trayecto en el AVE no duraba más de una hora, así que cuando se quisieron dar cuenta, estaban llegando los dos a destino.

- “¿Te acuerdas de nuestro primer trabajo de lengua?”

- “La lengua sirve para jugar con ella…jajjajajjaa, ¡ pues claro que me acuerdo!

Los dos se miraron a la boca y una irresistible atracción juntó irremediablemente sus labios, sus lenguas y sus dientes.

- “No estamos hechos para besarnos, está claro” Dijo frunciendo los labios

- “Me temo que no..jajjajaa. Pero siempre serás mi primer amor imposible”.

- “Y tú el mio”.

Eugenia y Alex se abrazaron fuertemente y se besaron en la mejilla. Ese beso fue más impactante que el tan soñado y deseado con lengua  y sin dientes tantos años después. Con frío en el cuerpo y unos segundos de silencio en el aire que parecieron eternos, Eugenia rompió el hielo:

- “Quizá nos volvamos a ver”.

- “Nunca te olvidaré”.

Eugenia levantó una mano y corrió hacia un taxi.

-”¡Llego tarde! Soy profesora de lenguas romances en la universidad y tengo una conferencia!”- dijo haciéndo una mueca y enseñándole la lengua.

A Alex se le abrió una sonrisa y se le encogió el corazón.

Las noches y yo

Posted in Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , on Martes, 4 \04\UTC marzo \04\UTC 2014 by Omsi

Cuando estás despierto puedes refrenar, más o menos, la imaginación. Pero los sueños no hay manera de controlarlos. “Haruki Murakami”

Hay noches en las que daría lo que fuera por recorrer los caminos, escapar del mundo en el que vivo, gritar fuertemente para sacar los demonios que llevo dentro, refugiarme en algún bosque, respirar el aire puro y fresco; dormir ahí, cubierta por la luz de luna y el manto estelar.

Otras ocasiones, cuando el anochecer toca mi puerta, me encantaría sólo recostarme en la cama esperando la llegada de Morfeo, que me tome entre sus brazos para caer rendida ante él. Cruelmente, el insomnio me arrebata al “señor sueño” y mi mente comienza a maquilar historias infundadas, cuentos irreales y, vienen a mí tristes recuerdos, promesas inconclusas y momentos que deberían estar resguardados bajo llave dentro de mi roto corazón.

La mayoría de tiempo, regularmente al caer la oscuridad, se me antoja tenerte aquí, probar tus labios y embriagarme con tu saliva; desbordarme entera, no cubrirme; descubrirme para tí y mostrarte lo que soy, lo que sería capaz de hacer en cada espacio de tu piel y decir “Desde hace tiempo te estoy esperando” y desaparecer de la faz de la tierra cuando comenzaras a hacerme el amor.

Y hay excepciones, como la noche de hoy, en las que quisiera tener algo más que una pluma, una lágrima y un trozo de papel.

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COSA DE DOS

Posted in Especial San Valentín, Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relato Libre Lindastar, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , on Jueves, 27 \27\UTC febrero \27\UTC 2014 by lindasta07

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La naturaleza -en teoría siempre sabia- le había jugado una mala pasada  incluso antes de que sus aún pequeños y rasgados ojos viesen la luz. Aquello, simplemente, había sido un error.

Nada era como debía de haber sido, o al menos así lo creía, y se propuso cambiar el rumbo de su existencia algún día…Sí, algún día lo haría.

No se sentía bien dentro de aquel extraño e incómodo envoltorio. ¿Por qué todos se empeñaban en verlo atractivo y perfecto? Se preguntaba sin obtener una respuesta convincente.

Sabía lo que quería: Deseaba ser feliz, encontrarse. Para conseguirlo debía actuar, con cautela tal vez, pero actuar.  Se pondría manos a la obra para enmendar aquel desatino que le atormentaba y que tanto malestar le producía; lo tenía claro.

Fueron demasiados los años de lucha interna, de dudas puntuales, de miedos, pero también de reafirmación. Tras un proceso duro y arriesgado, amén de largo, llegó el momento…Y lo hizo.

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El resultado fue tan satisfactorio que hoy, echando la vista atrás, sabe que fue la decisión más acertada, a pesar de que muchos jamás hayan entendido la necesidad de ese cambio radical.

Por fin se sentía bien en su piel, se reconocía.

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No buscaba a su otro yo aunque intuía que caminaría por ahí, quién sabe si a miles de kilómetros o tan solo unos pasos más allá. Sabía lo importante: que existía. Debía ser paciente, era cuestión de esperar a que el destino se lo presentara, eso era todo. Cuando una señal luminosa alumbrase su ser, alertándole de que había aparecido esa persona, estaría preparado para abrir las puertas de par en par a esa mitad que, sentía, siempre le faltó.

Apareció antes de lo previsto, por sorpresa. El la recibió como merecía: Besando su cuerpo y entregando su alma.

Era única, realmente hermosa, mucho más de lo que tiempo atrás fue él, cuando aún era ella. Se encontraba bien a su lado, entre otras consideraciones, porque aquella mujer siempre le vio a él, sólo a él.

Su historia comenzó como una amistad que se convertiría, día tras día, en  vital e imprescindible. No faltaron las confidencias a media luz,  las charlas sin fin,  la complicidad,  las miradas furtivas, las manos debajo del mantel y, sobre todo, esa imperiosa necesidad… Necesidad de ser valientes, dar un paso más, de vivir sin prejuicios, de disfrutarse mutuamente, aunque pocos apostasen por ese amor al que demasiados consideraban “extraño”.

Sin pensarlo demasiado, al menos aparentemente, decidieron vivir su historia con naturalidad, porque, a fin de cuentas, es cosa de dos.

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Han pasado varios años -muchos o pocos, según se mire- y, a pesar de todo y de todos, cada día continúan observando el atardecer desde la orilla del mar cogidos de la mano,   jurándose amor eterno porque saben que lo suyo será para siempre.

Él le ama a ella. Ella le ama a él…Al único.

En busca del amor.

Posted in Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , on Viernes, 14 \14\UTC febrero \14\UTC 2014 by Omsi

“Cuántas veces cerca, cerca del amor, casi lo tocó y lo acarició, y casi estuvo cerca de abrazarlo y se escapó… Una vez estuvo cerca del amor, si es que estuvo cerca del amor…” Pedro Guerra

Buscando el amor me encontré con un árbol. Me recibió con su aroma fresco, quité las hojas secas que colgaban de sus ramas. Era colorido, especial. Me entregaba su oxígeno, mostraba y daba lo mejor de sí. Lo abracé y su corteza áspera lastimó mis manos, al instante me retiré. Le di las gracias por todo lo que me ofrecía, pero no era para mí.

Seguí preguntándome ¿Dónde estaba el amor?

Me crucé con un río. La vista era impactante, me invitaba a adentrarme en su caudal. Me acerqué un poco más para disfrutar del bello paisaje. El agua corría lentamente. Descubrí que aunque era libre, seguía un camino establecido. De repente, el río quedó en calma. Era el momento perfecto para tocarla. Un frío intenso recorría mis dedos. El riachuelo era frío. Tampoco era amor para mí.

Screenshot_2014-02-12-10-50-05Un rayito de luz iluminó mi rostro y desvié la mirada hacia arriba. ¡Amor, al fin te encontré! Cerré mis ojos y me perdí en el calor que el sol me entregaba. Me rodeó completamente. De pronto recordé que a pesar de sentirme cómoda, el astro rey se encontraba lejos; por más que yo quisiera que se quedara conmigo, desaparecería con la llegada de la noche.

Triste me quedé. Había buscado en cientos de sitios, en las flores, en la familia, en la ciudad, en mí misma. Siempre faltaba algo o alguien.

Ya de regreso a la realidad, apareciste. Mi amor secreto, mi deseo escondido. Sonreíste e iluminaste mi día.

- ¡Hola, preciosa! – Sonó tu voz, como un canto de ángeles. Me tomaste por la cintura y besaste mi mejilla.

Mi cuerpo sintió el choque eléctrico del deseo, de algo inexplicable. El corazón latía fuerte. Tenía que ser amor. Si tan sólo él lo supiera; si tan sólo él lo quisiera. Quería que fuera amor, al tiempo que respondía nerviosa con un simple “¡Hola!”

Y otra vez, estoy tan cerca del amor…

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Dicotiledóneas (por LaLeTiLú)

Posted in Colaboraciones, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Jueves, 30 \30\UTC enero \30\UTC 2014 by Administrador

Alba y María eran amigas. Muy muy amigas. Tan tan amigas que iban al baño juntas, bajaban a fumar juntas al patio, comían juntas en el recreo, salían los fines de semana juntas…y entre diario ambas miraban por encima del hombro al resto de los compañeros de clase. Las dos como dos gotas de agua. De la misma estatura. De la misma edad. Con la misma melena negra lisa hasta la cintura. A las dos les gustaba Juan, ese chico, estereotipo, de sonrisa brillante, grandes músculos y neurona nula…pero que más daba la neurona, total, para un revolcón, mejor cuanto menos pensase.

En Juan era donde únicamente existía su punto de fricción no confeso. Ninguna jamás le dijo a la otra que ese chico le ponía a mil, y se deshacían en comentar cualquier cosa sobre él que fuera negativa para intentar que la otra, no confesa, se desenamorase.Duele

-“¡Joder1¡ qué paleto!, ¿has visto que hoy lleva los calcetines a rayas? La madre que le pario. Si eso no lo lleva ni mi padre.

-“¡Ya te digo! y el estuche ese que lleva del Barça. No me molan nada los tíos que les gusta el fútbol, seguro que luego llega el domingo y lo único que les apetece es estar con los amigotes en el bar viendo cómo termina la liga en vez de mirar si yo llevo o no ligero.”

-”¿Y el ridículo que ha hecho hoy en clase? ¿Qué me dices?”

- “Sí, jajajajaa. Menuda leche se ha pegado al saltar al plinto.”

- “Jajajajjajaa.Tia, me encanta ser tu amiga! ¡Siempre juntas!”

- “¡Siempre juntas!” ´gritaron las dos agarrándose fuertemente las manos.

Así eran sus conversaciones habituales, basadas en criticar a todo el mundo que les rodeaba, Juan incluido. Pero, una vez en casa, y lejos la una de la otra, le enviaban whatsapps intentando llevarse el gato al agua. Al día siguiente Alba y María seguían con su paripé. Orgullosas, sin mirarle o mirándole por encima del hombro como al resto de los compañeros, las dos sabían que eran si no las de las mejores notas, al menos, las más llamativas y las que más mundo aparentaban, y eso les hacía tener al resto de la clase a sus pies. A Azucena la tenían de esclava. “Azu” era la típica niña que sin ser fea, lo parecía. Sus padres tenían muy mal gusto a la hora de recomendarle como vestir. Eso, o eran muy anticuados. Pero con casi diecisiete seguir con faldas hasta la rodilla, vaqueros anchos pasado de moda y camisas abrochadas hasta el último botón, impedían su integración. La niñez y la adolescencia son crueles. Y eso duele. La única forma de conseguir ser mirada o sentirse parte del grupo era accediendo a todos los sobornos y engaños a los que Alba y María le sometían.

Lo que tiene ser almas gemelas es que a en muchas ocasiones se piensa lo mismo.

Las dos amigas decidieron utilizar al único eslabón que les parecía un fuera de juego e intentar una cita a ciegas:

De María a Azucena

-Oye, creo que tienes el teléfono de Juan, es que me he traído su rotring, le puedes decir que mañana sábado a las cinco se lo devuelvo en frente del Bar Tena, que igual lo necesita para sus deberes de Técnico.

De Alba a Azucena

-Guapa, que no tengo el teléfono de Juan, podrías decirle que la profe de inglés me dio unos deberes extras para el finde, y que mañana se los doy.

De Azucena a María:

-  Vale, no te preocupes. Se lo digo. Te cuento

De Azucena a Alba:

- Me ha dicho que a las cinco en el bar Tena.

De Azucena a María:

-A las cinco te espera.

El Sábado por la mañana, Alba y María se telefonearon como de costumbre, con su mejor rollito, criticando todo lo vivido a su alrededor en el instituto y riéndose de todo lo que soñaban con despellejar. Se despidieron con un: “tía…lo siento, pero es que hoy lo tengo complicado, tengo mucho atrasado y tengo que estudiar”, y un :” lo sé, lo entiendo.., que te voy a contar, Alba, que tú no sepas”.”¡Muaquis, guapi!”. Mientras colgaban el móvil, con sus ojos pícaros, las dos iban  haciendo repaso y decidiendo en su armario qué ponerse.

A las cinco, puntuales, como las manillas del reloj, con su mejor sonrisa y sus mejores galas, llegaron al bar:

-¿Tú que haces aquí?

-¿Y tú?

-¡Yo he preguntado primero!

La cara de ambas era para escribir poemas.

Dentro ,en el bar, Azucena con la mano de Juan en la cintura reía sin parar mientras el la acariciaba el pelo. Dice el refrán, que quien ríe el último, ríe más y mejor…y eso también duele.

Alba y María ya no se hablan, ni bajan a comer juntas, ni cotillean juntas, ni se llaman por teléfono y posiblemente nunca más lo harán. Siguen yendo a la misma clase, teniendo la misma melena negra larga, la misma edad y la misma estatura. Mientras ellas no se miran y pasean cabizbajas por el patio como dos gotas de agua que se resbalan, el resto de compañeros las miran, a su parecer, como por encima del hombro.

“Azu” aún sigue riendo de la mano de Juan. Los dos supendieron inglés y dibujo técnico, pero han aprendido a dibujar elipses perfectas con sus lenguas sin necesidad de rotring y a entenderse sólo con con un gesto, sin más idiomas.

¡Qué bonita es la amistad! (para siempre).

 

 

 

Lanzamos Reto-relato para Febrero: Ooooh l’ amour, l´amour!!!

Posted in Colaboraciones, Relato Libre with tags , , , , , , , on Jueves, 23 \23\UTC enero \23\UTC 2014 by Administrador

Febrero tiene dos clásicos: El Carnaval y San Valentín. Este año hemos decidido unirnos a las campañas comerciales , a los anuncios de colonias de televisión y rebosar amor a raudales. Sabemos que Febrero es frío, pero no tiene por qué serlo vuestro relato :-)

Os proponemos escribirnos una historia donde el amor sea el protagonista, o el antagonista…pero es que es tan difícil oponerse al amor sin condiciones, sin limite de extensión.

Fecha limite de recepción, evidentemente, el 14 de Febrero.

Besad mucho, lamed mucho, acariciad mucho, amad cada segundo , disfrutad cada momento por irrepetible y enviadnos vuestros textos, como siempre, a nuestro correo: Bloglamedores@yahoo.es

…Love is in the air….ya se huele, ya se respira….¡Esperamos ansiosos vuestros textos!

PULSO (por Julian Muñoz)

Posted in Colaboraciones, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Jueves, 9 \09\UTC enero \09\UTC 2014 by Administrador

Papá dice que le duele todo. Yo no lo sé. No estoy seguro de lo que dice, pero él lo dice. Lleva mucho tiempo casi sin hablar. A veces se acuerda de personas muertas, pero él no lo sabe o no lo recuerda, y me pide que vaya a por vino a casa del tío Teodosio. El tío Teodosio murió hace al menos treinta años, y su vino tiene que estar hecho vinagre. Se lo trato de explicar, pero me mira desde el sillón en el que está enclaustrado y le entra la risa floja, como si le estuviese contando un chiste malo. “¡Que malo es ser viejo!- me dice con la mirada perdida, pero sigue riéndose y atragantándose con la risa, porque ya casi que no sabe reír, se le está apagando y suena a coche calado, y yo no le sé enseñar a reir. ¡Con todas las cosas que me enseñó él!. Coge la manta que le cubre el regazo y la tira al sofá.”¡Papá!”, digo con voz autoritaria. Se la coloco. La vuelve a tirar. “¡Pero papá!”, Se la vuelvo a colocar. “¿Que haces, papá?”… “Nada”- masculla entre dientes-Duele “Esperando que cualquier día me vengan a buscar los angelitos y me lleven con ellos”. “Anda, venga, no seas tonto, dame la mano” . “Te quiero mucho”, murmulla… “y yo a ti, papá”- trago saliva manteniendo como puedo mi sonrisa. Al darme la mano, me reta a un pulso chino, y vuelve a reírse, atragantándose. Yo me dejo ganar, y él vuelve a intentar reír entre toses. Son ya las ocho y media de la tarde y el lexatín parece que hoy sí le ha hecho efecto, y con su pulgar sobre mi pulgar cierra los ojos, respira profundo y yo le beso, hasta mañana , “si dios quiere” susurra suspirando, sin saber que yo, a pesar de su empeño, soy ateo. De mañana sólo espero poder volver a sentir su pulso en mi dedo, mientras él, sentado en su sillón, vuelve a reír atragantándose.

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