Archivos para Amores de Verano

Adiós

Posted in Los relatos más relamidos, Poesía, Relato, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , on Viernes, 27 \27\UTC junio \27\UTC 2014 by Omsi

“La vida no se trata de sobrevivir a una tempestad, se trata de danzar bajo la lluvia” Desconocido

Mujer_bajo_la_lluviaEsto se terminó como el diluvio de verano, no esa que moja los hombros y fascina al caminar bajo la lluvia sintiendo las gotas resbalar sobre la cara. No, de esas tormentas que dejan todo echo un desastre, un desastre natural del corazón.

Dicen que la esperanza es lo último que muere, pero definitivamente, “esto” que tenemos está más que muerto y enterrado.

Encontrarse varada en un mundo de espejismos, quimeras sin razón, no sirve de nada. Me cansé de esperar una señal tuya que, claramente, fuera lo que fuera de “nosotros” terminaría mal.

Así que digo ¡Adiós! a los sueños infundados, ¡hasta nunca! ilusión pasajera. Doy vuelta a la página y comienzo un nuevo capítulo.

No me verás mendigando el cariño que jamás mostraste por mí; me despido de tus palabras sin juicio, de tu suave y embriagante voz, de los apacibles besos de miel, almíbar que se desbordaba por mis labios.

Pierdo castillos entre nubes, el futuro incierto que pude haber tenido contigo. Sin embargo, gano seguridad, lealtad a mí misma, ganas de luchar y seguir manteniendo la fuerza que me mueve en la vida. Seguro encuentro a alguien mejor para mí.

En cambio tú, pierdes amor verdadero. El elíxir de la vida.

¡Adiós!

 

 

El Colacao

Posted in Especial Lamedores, Literatura, Relato Libre, Relato Libre Elo, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Domingo, 30 \30\UTC octubre \30\UTC 2011 by guttaelo

Ay Señá Emilia, un disgusto detrás de otro, esta hija mía me va a matar, y si no me mata ella, me mata mi marío, pero a este paso, yo a la Navidá no llego.
Se acordará usté que allá por abril se me puso malita, que entre estornudos, moqueos y picores, la pobre se me consumía, que hasta las ganas de comer se le quitaron a la chiquilla y lo único que le entraba en el estómago eran los colacaos, que hasta usté me preguntó que qué hacía con tanta lata, que si me lo comía o era por hacer la colección. Que por cierto y antes que se me olvide, a ver si me pué traer la de las flores, que me cogió la vez la Engracia la del Jacinto y no consiente cambiarmela.

Bueno, a lo que iba, que le escribí a mi prima la de la capital contándole el problema, ella habló con una vecina que por lo visto está mu enterá de estas cosas porque su hijo se ponía igual cuando vivía en el pueblo y por las mismas fechas, desde que se lo llevó a la capital no le pasa, total, que se entiende que el cambio de aires les cura la moquera y que toa la culpa la tiene el campo.
Así que pa casa mi prima que mandé a la niña a que pasara el verano con el encargo de que ya que estaba allí, a ver si de paso me la espabilaban, que ya sabe usté que tó le da miedo y vergüenza, que no pué ser que con veinte años todavía no se hable con ningún muchacho ni se le conozca trato con los mozos, ni con las mozas, porque ahora que lo pienso, ni una amiga tiene la pobre, siempre sola detrás de mis faldas como si se la fueran a comer.

En fin, que yo estaba mu contenta y ufana porque se acordará que me escribió allá por el día de Santa Marta, contándome que estaba mu bien de salú, que ya ni moqueaba ni tenía picores, que se había echao una amiga y que paseaban cada tarde, iban al cine y se lo estaba pasando mu bien, que si se podía quedar hasta que pasara el día de la Virgen de agosto, que allí también eran fiestas y de camino ayudaba a mi prima con los niños, que tiene cinco o seis, quizá siete, ya perdí la cuenta, la coneja la llaman porque parece que los tiene de dos en dos.

Claro está que la dejé, daba gloria verla con esa alegría con que contaba las cosas, esos ánimos que nunca le vi, si hasta desparpajo parecía que había echao desde que estaba allí.

Cuando volvió y la vi bajar del coche de linea parecía otra, estaba mas gordita, con aquel vestido nuevo que le habían regalao sus amigos nuevos por su cumpleaños, con la melena suelta sin aquella coleta que le deja las orejas al aire, que mira que ha tenío mala suerte la pobre al sacar las orejas de su abuelo en paz descanse, mu buen hombre y mu trabajador que era mi suegro, pero mas feo que un dolor, que se ponía el puro en la oreja y allí se quedaba sin miedo a perderlo por mas que se moviera el hombre segando.

Ay, tan contenta que estaba yo con aquel cambio, pensando que así, mas arreglaíta, mas moderna y echá p’alante algún mozuelo le pediría relaciones y no se quedaría pa vestir santos, que si seguía tapandose las orejas con el pelito y se paseaba por la plaza con ese contoneo que le había enseñao la amiga, alguno caería.
Pero conforme pasaban las semanas se iba apagando otra vez, ya los mocos no eran culpa del campo, ahora era otra cosa, cada vez que llegaba el correo y no había ná pa ella se iba en lloros. Por mas que le preguntaba no soltaba prenda, otra vez sin ganas de comer, otra vez a base de colacaos pero cada vez mas gorda. Y ahí ya mi marío se puso serio, porque el colacao alimenta, pero aquella gordura no era normal por mas quilos que se tragara.
Pos resultó que si que era normal la barriga, preñá que me vino de la capital, que no quiera saber usté lo que llegó a decir mi marío de mi prima, que si la culpa es de ella, que si no estuvo pendiente de las compañías de la niña, que si se veía venir, que claro, como iba a estar por la niña si solo pensaba en traer conejos al mundo, en fin, desvaríos que mejor no contar por no aburrir.
Mi Eusebio quería plantarse allí a buscar al padre de la criatura pa traerlo de las orejas a casarse con la niña, y ahora viene lo mas gordo, es militar, pero no de aquí, de los de las américas y andaba de paso por la base, y pa acabarlo de rematar, no se acuerda ni del apellido ni de donde le dijo que era, cosa normal con esos nombres tan raros y complicaos que se gasta esa gente, que parece que ni se entendían porque la niña de americano ni papa y el otro de español menos, así que no se que le enamoró si ni conversación tenían. Lo cariñoso y la sonrisa dice ella y que era el primer mozo que le hacía fiestas. Le dió la dirección del pueblo en un papelillo esperando que le escribiera pero ni una carta llegó, claro que el pobre no habrá escrito porque no sabe, que esa es otra, si ni sabe hablar menos sabrá escribir la criatura.
Y aquí me tiene, paseando al Colacao a ver si le compro un abriguito pa cuando llegue el frío, que ha salío grandote y crece fuerte como un roble el mozuelo, mu buen niño, obediente y tranquilito como su madre, lástima el color, claro que la culpa es mía, por eso el disgusto es mayor, ya me lo decía mi Eusebio, tanto colacao no es bueno, y tenía razón, de lo que se come se cría y por algún lao había de salir, concentrao, negro como el tizón ha salio el niño, por eso aunque Don Ramón el cura le puso Luís, pa nosotros siempre será el Colacao.

Nightwish (by Agalychnis)

Posted in Especial Lamedores, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Sábado, 29 \29\UTC octubre \29\UTC 2011 by Administrador

Hoy el cielo esta gris, se funde con el mar y el frío en el aire me recuerda que el verano ha llegado a su fin. Aquí sentada sobre una roca, en este acantilado testigo de tanto, deseo con todo mi ser que llegue la noche. Una noche eterna. Observo como las olas rozan las rocas y forman misteriosos dibujos con la blanca espuma. Son dibujos de amores, de fantasmas, de ilusiones…Preciosos y únicos, que tras tocar mi alma, se desvaneces y desaparecen rápidamente ante mis ojos curiosos. Trazo en el aire, con mi dedo, su silueta y descubro asombrada que han podido desaparecer del agua, pero no para mi. En mi alma queda su imagen gravada a fuego, queda su sabor a sal, su olor, su presencia y su magia. Quedan para siempre y para mi. Sonrío, me siento feliz, pues al cerrar los ojos y ver con el alma puedo hacerlos eternos. Exactamente igual que las caricias de sus manos sobre mi piel húmeda, igual que los dibujos trazados por su lengua sobre mi cuerpo desnudo. ¡Frena! Tal vez no existe, tal vez es solo fruto de tu mente enferma, pero recuerdo claramente el sabor de sus labios, su mirada penetrante observándome en silencio bajo la luz de la luna, sus secretos, los susurros, mis secretos. Él esta en mis sueños cada noche y desaparece siempre al despertar. Mis ojos medio dormidos aún lo buscan, mientras mi piel todavía siente sus caricias. Pero no debo seguir, no puedo tenerlo, su ausencia me desgarra por dentro, el dulce sabor de sus labios se vuelve amargo a la luz del día y sus caricias ausentes abrasan mi piel. Una lagrima recorre mi mejilla mientras me repito que son tan solo sueños, tan efímeros como los dibujos de la blanca espuma. Lloro amargamente y en silencio, hasta que la luz del faro me hace recordar que se acerca la noche. Caigo de nuevo en un espiral de deseo y locura. Y me consuelo al pensar que cada día tiene su noche. Se que nuevos besos, nuevos sueños y caricias vendrán a mi encuentro. Sueños que quedarán para mi, sueños eternos y reales para los ojos del alma. ¡Bona nit y dulces sueños!

Una tarde de verano

Posted in Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Viernes, 28 \28\UTC octubre \28\UTC 2011 by Omsi

Aquella tarde de verano le conoció completamente, sin caretas, sin temores, entregado en cuerpo y alma; pero esa misma tarde le perdió. Una tarde bastó para robarle los besos y caricias que a nadie dio. Una tarde solamente para arrancar lágrimas desgarradoras y lastimosas a una mujer enamorada.

Ese 14 de julio, David se llevó consigo el corazón de Irene.

–    Quédate más. – Suplicaba ella, aferrándose al último suspiro del encuentro furtivo.
–    No puedo, sabes que me esperan en casa. – respondía David.
–    Por favor…
–    Lo siento.

Desconsolada, dio media vuelta y sin mirar atrás, regresó a su hogar, donde su marido la esperaba.

David nunca supo que despojaba a Irene de un pedazo de su latente núcleo. Irene de antemano sabía, que la vida de su eterno amor se encontraba en otra parte, pero no le importó. Ella, al igual que su amante, tenía lazos que no podía romper por un momento de placer. Ese atardecer bastó para volverla loca.

Ese día le conoció sin tapujos, pero solo un rato bastó para perderlo. Dos vidas separadas se acoplaban clandestinamente por única ocasión, solo una tarde de verano los unió.

—————————————————————————————————

Tiempo después.

Irene, camina con paso firme por las calles del centro de Guanajuato, tomada del brazo de Luis, su esposo. Contemplan a la multitud que los acompaña, en el Festival Cervantino de la Ciudad. Una mirada llama su atención. El corazón palpita y lo siente explotar. –David – sonríe y se aleja de su paso. Irene se sujeta mucho más del brazo de su marido y le sonríe. Nada pasó, fue solo una visión. ¿o no?

Dos vidas mezcladas y separadas en una tarde de verano.

UN BESO EN LA MEMORIA (by Ferran)

Posted in Especial Lamedores, Relato, Relato Libre with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Jueves, 27 \27\UTC octubre \27\UTC 2011 by Administrador

El silbido de las olas se posaba una y otra vez sobre la arena. El agua caliente me remojaban los pies. Quizás el agua estaba más caliente que otros veranos, aunque Andrés decía que quizás tengamos muy mala memoria para algunas cosas. Recostada en su espalada notaba en mis vertebras cada vertebra suya. Al fondo, la luna quedaba partida por la línea del horizonte. Andrés se incorporó y se giró clavando las rodillas en la arena mojada. Susurró mi nombre tan cerca de mi oído que sentí la caricia de sus labios al rozar mi pelo.

- Lilith.

Un temblor se apoderó de mí. Nunca nadie me había llamado de esa forma tan melosa. Torpemente giré la cabeza para mirarlo y la luz del faro me deslumbró, obligándome a cerrar los ojos. Un beso agitó todo mi cuerpo y me dejé llevar… Sin pensar, sólo siguiendo lo que me dictaba mi instinto.

Conservo ese primer beso en mi memoria con la misma intensidad que el primer día. Y soy capaz de revivirlo sintiendo la misma emoción, el mismo escalofrío. Andrés dice que quizás tengamos muy buena memoria para algunas cosas.

Ferran

http://www.paraiso4.com/

VETE AL INFIERNO (by Francisco Miguel Espinosa)

Posted in Literatura, Relato, Relato Libre, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Martes, 25 \25\UTC octubre \25\UTC 2011 by Administrador
- ¿Qué fecha debe ser en la Tierra?
– ¿Exactamente?
– Más o menos.
– Verano. Debe ser verano.
– Claro, verano.

En el Infierno siempre hacía calor. Daba igual la estación en la que se encontrase su Canadá natal, aquí siempre hacía calor. Lucas se abanicaba con una hoja de palmera reseca, que era lo único que había cerca para abanicarse, y Allie simplemente sudaba, pero incluso el sudor le daba un aire enigmático y sexy. Algo definitivamente sacado de Penthouse, o algo así. Allie tenía los labios esponjosos y rosados, la cara un poco llena de pecas y los ojos verdes. Lo malo de los ojos tan claros, es que muchas veces reflejan la luz que les da directamente, por lo que en ocasiones Allie parecía tener los ojos rojos. Y Lucas siempre le decía: “pareces un demonio”. Lo que en el infierno es una broma, porque los demonios son los últimos pringados que siempre hacen trabajos como tragar roca fundida o abanicar a Satán. Incluso recogen la caca de los animales condenados al Infierno y la acumulan en un estercolero cerca de la casa de Hitler.

Allie había invitado a Lucas a tomar algo al bar de Pérez Galdós, cuyos Episodios Nacionales, por pesados y aburridos, le valieron un pasaje directo al paraíso de fuego. Galdós estaba, como de costumbre, haciendo repaso de las botellas que le llegaban por la mañana del Centro de Bebidas Alcohólicas y Pecaminosas, y tenía a su lado un taco de hojas de papel arrugadas y manoseadas. En cuanto entraron, les dijo:

- Chicos, tengo un nuevo manuscrito preparado. Lo acabé esta mañana.
– ¿Es un Episodio Nacional?
– ¡Sí!
– Tú es que no escarmientas- dijo Allie, y pidió dos vasos de absenta roja, que era la única que vendían.

Sentados en la mesa del fondo, Lucas se fijó en el cartel nuevo de la pared. Un paisaje del polo norte con casquetes polares, osos blancos y el océano azul oscuro. Y en letras rojas ponía: PIENSA EN FRÍO. Galdós gritó desde el otro lado de la barra:

- Satán nos ha obligado a ponerlos en todos los comercios y por la calle, dice que es para que la gente no pase tanto calor.
– Seguro que funciona.
– Pues espera a ver lo que tiene preparado para Navidad…

Allie dio un trago de absenta que casi dejó el vaso vacío. Acto seguido miró a Lucas muy fijamente y dijo:

- Bueno, ¿qué opinas?
– No lo sé. Me parece un poco raro.
– ¡Vamos! Tenemos cita para dentro de una hora, hay que echarle narices al asunto.
– El viejo se va a mosquear.
– O estará encantado.
– Es algo que nunca se ha hecho antes en el infierno, no sabemos cómo reaccionarán los de arriba.

Allie asintió, acabó su bebida y pidió otra. Lucas ni siquiera había tocado la suya. Todo ese asunto le tenía nervioso desde el principio, desde que comenzó todo a principios del verano en la Tierra. Pero claro, era una oportunidad única, y realmente quería aprovecharla. Quizás incluso entrarían en los libros de Historia del Infierno, y los de arriba se cabrearían sin lugar a dudas. Y mosquear a los mojigatos del Cielo era el mayor entretenimiento en el Infierno.

Aún así…

Para cuando Lucas entró en el despacho de Satán, se dio cuenta de que ya no había vuelta atrás. Nunca había visto al viejo, pero había oído las historias, claro. Todo el Infierno era diseño suyo, y los castigos de los condenados también. Claro que en el Infierno había poco condenado, pues se trataba más bien de una recompensa para los malos. Nada que ver con lo que decía la Iglesia. El despacho de Satán daba directamente al lago de fuego y las montañas de ceniza parcialmente sólida, y las cortinas eran violetas. Satán se levantó de su escritorio y rezongó:

- Bueno, bueno, bueno, por fin os conozco mis querubines aterciopelados.

Y acto seguido les besó a cada uno en la mejilla con un sonoro: MUACK, MUACK. Allie agarró fuertemente la mano de Lucas, esperando para soltar la bomba que haría que Satán estallase en una ira incontrolada o que les premiase y accediese a ayudarles. Así que ambos aspiraron y dijeron a la vez:

- Príncipe de las Mentiras, queremos que nos case.

Y Satán abrió mucho los ojos y dio un salto en el aire, un grito más parecido al de Paris Hilton (a la que esperaban ansiosos) ante un bolso de Channel que al del Ángel Caído. Satán empezó a dar saltitos por la habitación meneando su rabo en forma de punta de flecha y haciendo aspavientos con las manos. Accionó el botón del intercomunicador (Banda Ancha para Pecadores) y dijo con una voz muy aguda:

- Luci, querido, ponte las botas de cuero porque nos vamos de booooooodorrio.

Estar en el Infierno era un paraíso.

Francisco Miguel Espinosa

http://www.paraiso4.com/

La vendimia (By Lady Cocoon)

Posted in Especial Lamedores, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Lunes, 24 \24\UTC octubre \24\UTC 2011 by Administrador

Ana y Toni hace más de 10 años que son novios cuando el mejor amigo de él le propone irse a Francia a vendimiar durante un mes por 1500 pesetas, no lo piensa ni un segundo, sabe que será duro, pero acepta. Sólo tiene que preocuparse del billete de tren y de explicarle a su chica que prefiere irse un mes a currar que pasarlo con ella de vacaciones, sabe que en vez de animarlo a vivir la experiencia será todo lo contrario, celos y desconfianza, como siempre.

En apenas una semana, Ana y la novia de su amigo los acompañan a la estación, la despedida es fría, pero bastan apenas diez minutos para que los amigos ya estén disfrutando como adolescentes de la experiencia.

Llegan a su destino y para sorpresa de ambos, al tener carrera universitaria y saber francés, les proponen hacer tareas administrativas, de puta madre – piensan- van a pasar un mes encargándose de recibir llamadas, preparar documentación y poco más. Al segundo día Toni coincide en el café con una chica francesa, a partir de ese día, él hace todo lo posible por coincidir con ella, en los descansos, en la fotocopiadora….Cualquier momento que pasa con ella es especial. Toni no necesita más que tropezar con sus pequeños ojos por encima de la pantalla de su ordenador, toparse con esa mirada que le llega al alma. Se acerca a su mesa, buscando un roce casual de sus manos, que le pueda dejar su aroma, que más tarde se llevará a los labios y besará. Quedan después del trabajo cada día y pasan horas hablando, hablan y hablan, se ríen, se abrazan…
Pero los días pasan muy rápido, la última semana duermen juntos. Sólo se abrazan. Nada más. Saben que pronto se van a separar y no quieren complicar las cosas. En este caso, como en casi todos, la razón gana al corazón, ninguno de los dos quiere fastidiar a sus respectivas parejas….Sueñan con la otra vida, y le dan gracias al que sea, por haberles dado la oportunidad de conocerse y quererse, eso sí, también piden que si de verdad existe “la otra vida”, se les permita empezarla juntos.
Llega el día en que han de volver, se despiden con un largo y apasionado beso, él sube en el tren con su amigo y empieza a llorar en silencio, y a seguir soñando con esa otra vida de la que se acaba de despedir. De repente suena su móvil y cierra los ojos más fuerte porque no quiere dejar de soñar mientras espera que la persona que está llamando se canse y cuelgue. Pero no es así.  Aprieta el botón verde, para escuchar una voz que le pregunta….cariño, ¿a qué hora llegas mañana? Tengo muchas ganas de verte….

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.211 seguidores