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CICATRICES DE PAYASO

Posted in Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre Lindastar, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , on Miércoles, 5 \05\UTC junio \05\UTC 2013 by lindasta07

-Mi vida, mañana nos volveremos a ver. Lo prometo- eran las esperanzadoras palabras que ella me dedicaba cada noche al despedirnos. Y así fue hasta que dejó de serlo. Coincidimos mientras quiso; ni más, ni menos.

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Marcando el terreno.

Hubiese reconocido el perfume que emanaba por cada uno de los poros de su piel aún careciendo de olfato. También hubiese podido distinguir su luz aún siendo ciego. Esa fría dama de humo rojo y caliente entrepierna me cautivó sin concesiones desde el primer instante. Su simple presencia me hipnotizaba. Imposible olvidar cualquier detalle, por pequeño que fuese porque, para mí, todo en ella era único, inconfundible, especial. Yo lo sentía así.

Alice supo tatuar su esencia sobre mi pecho como ninguna otra había sido capaz de hacerlo hasta entonces. Ese fue su acierto y esa terminó por convertirse en mi condena.

Me dejo atrapar.

Aquellos encuentros de neón, de ambiente cargado y de exceso de alcohol, enturbiaron mi mente y -como no podía ser de otra manera- despejaron mi, ya de por sí, lacrimógena cartera. Copa a copa, promesa a promesa, caí irremediablemente en su tela de araña. Resulté ser una presa fácil y me enredé mortalmente. Ella, con gran habilidad, aprovechó su momento y  me engulló. Yo me dejé  hacer.

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Por aquel entonces hubiese puesto la mano en el fuego tanto por Alice como por mí. Sentía la nuestra como era una verdadera historia de amor. Siempre fui un ingenuo, un iluso y un soñador. Es demasiado tarde para  lamentos, lo sé, pero creí en ella y deseaba la exclusividad.

Adiós a la venda.

El día en el que deseé morir me comentaron que un descapotable la alejó de aquí, también de noche, sin hacer ningún ruido, en silencio. “Así es como han de hacerse estas cosas, amigo” dijo un tipo duro cuando pregunté en el local por mi niña mientras, dándome una palmada en la espalda llena compasión,  ese tipo hizo que bajase de mi nube y pisara tierra firme.

Tengo la percepción de que ha pasado demasiado tiempo desde aquella  huida aunque, echando la vista atrás, no sea del todo así. Tan solo han pasado un par de meses  desde que se fue pero para mí han sido dos siglos de soledad.

Soy consciente de que mi compañía solo representaba para mi bella dama de hielo una posibilidad de escapatoria, una de tantas y, con toda probabilidad, no la mejor pero sí la más visible, amén de accesible.

A partir de aquella dolorosa revelación todo cambió y abrí los ojos a mi nueva realidad. Después de descubrir que nada de lo nuestro resultó ser lo que parecía, decidí cambiar el rumbo de mis sentimientos y comencé a engañarme.

Nunca más supe de ella. Rompió su promesa e hizo añicos mi corazón.

Confusión.

Apoyado en la barra de otro local aparentemente idéntico a aquel en el que conocí a la que hoy se ha transformado en mi tormento, infestado de almas desesperadas y de cuerpos tan sedientos como el mío, doy ese penúltimo trago largo mientras quiero ver a Alice en el escote de Lucía, o en el culo de Charlotte, o en el rostro de cualquier otra. Misión imposible. Para bien o para mal ninguna logra enredarme, y mucho menos, atraparme.

Todo da vueltas a mi alrededor y ella continúa revoloteando tanto en mi estómago como  en mi cabeza. Sigo bebiendo no sé si para olvidar, para perderme voluntariamente, o para cerrar esa cicatriz que aún tengo abierta y que me duele demasiado.

Veo mi futuro demasiado turbio.

En lo más hondo.

Desde que tengo uso de razón- y de sinrazón también- he sido un eterno entusiasta del amor y es por eso por lo que, en el fondo, sigo esperándola. No logro arrancarla porque echó poderosas raíces y la siento como parte de mí. Desearía que todo me diese igual, quisiera borrarla de mi mente, pero no es así. La añoro.

Pudimos haberlo tenido todo y sin embargo…Me siento un payaso.

¿Será consciente Alice de la profundidad de mis sentimientos? ¿Existirá en su vocabulario la palabra “amor” o solo existirán palabras como: “entretenimiento”, “interés” y “juego”?, me pregunto mientras la imagino rasgando, para más tarde devorar, otro incauto corazón o, tal vez, varios. Simultáneamente. Sin piedad.

Y en lo más profundo de mi ser, me alegro por… No, no me alegro, sufro lo indecible. Deseo morir. Deseo matar.

Sin rumbo.

Noche tras noche necesito tomar varios tragos porque he de ahogar mariposas.

-Mi vida, mañana nos volvemos a ver. Lo prometo- balbuceo al oído de la primera desesperada que me hace caso repitiendo, sin ningún convencimiento, esas palabras que aún me duelen y que soy incapaz de olvidar…Y ellas me creen. Como yo que, pobre desgraciado, creí en Alice.

CUÉNTAME EL FUTURO

Posted in Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre Lindastar, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Miércoles, 25 \25\UTC abril \25\UTC 2012 by lindasta07
(Años atrás…)
Juan era el dueño de un local situado a las afueras de una gran ciudad, cuyo nombre, en este caso, es lo de menos. Trabajaba una media de catorce horas diarias para que Luisa- su abnegada mujer desde hacía más de dos décadas- pudiese alimentar a las cuatro bocas que ambos tenían. La última de las cuales llegó sin avisar y, a ojos de su rudo padre, con un ladrillo bajo el brazo.
En “El Chusco” había humo- tal vez demasiado-, olor a hombre, -probablemente en exceso también- y, sobre todo, ganas de ver a unas mujeres que nunca se acercarían por ahí. Y no lo harían, simplemente, porque desde chicas les habían dicho que esos sitios no eran los lugares más adecuados para ellas. Sólo por eso.
Decenas de vasos de vino peleón se apoyaban desordenadamente sobre aquella raída barra de madera que Juan procuraba, con nulo éxito, mantener brillante. Palillos mordisqueados, servilletas de papel arrugadísimas y sucias, y un número indeterminado de colillas- tanto de cigarrillos como de puros que costaban cuatro perras- se apelotonaban en el suelo de terrazo.
Cada tarde, año tras año, hiciese sol o lloviese, se reunían varios vecinos de la zona en aquel bar para jugar a las cartas -preferentemente al mus- y también para charlar de sus cosas. Se escuchaba lo que ponían en la radio y, de cuando en cuando, era el zumbido de algún rebelde moscardón el que rompía la monotonía. Nada más. Nada menos.
Todos se conocían.
La vida transcurría, más mal que bien, pero transcurría…
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 (Hoy…)

Ese muchacho conocido a día de hoy como Ricky, es Ricardo, el hijo menor de Juan y de Luisa. Junto a su penúltimo novio es el actual propietario de “”Chusco & Chasco”, local de copas de esa cuidad que, en los últimos años, ha crecido de manera tan desorbitada que ha conseguido convertir en actual centro geográfico lo que antaño era la periferia. Si hoy viera su padre cómo ha evolucionado aquel chiquillo de mucha muñeca y poco balón, cómo se ha transformado el entorno, cómo se ha modernizado el negocio familiar tras varias generaciones anclado en el tiempo…¿Se sentiría orgulloso?, se preguntaba – sin importarle demasiado la respuesta- un Ricky al que la vida, al menos en el plano económico, le iba sobre ruedas.
El ambiente que se respira en el interior es tan cosmopolita que, en nada envidia al de cualquier otro afamado local de la zona y alrededores. Se escucha la música de tendencia que pincha, en exclusiva, el mejor Dj de la comarca, “AmoXXL”. La actual barra del bar es metálica y resplandece sin necesidad de demasiado esfuerzo; y cientos de vasos largos, llenos de mil licores, en un orden casi imposible, la decoran. Hay colorido, variedad en cuanto a formas y estilos, y un exquisito perfume lo invade todo. El humo resulta tan poco glamouroso que hace siglos que dejó de existir. Ya no se fuma si lo que se pretende es resultar alguien interesante, y si se hace… no en público, ¡por favor!
En “Chusco & Chasco”, tanto hombres como mujeres desfilan luciéndose como si fuesen modelos. Lo más curioso es ver cómo se miran de arriba abajo unos a otros. Entre tan superficial clientela son excesivas las ganas de gustar y resultan ridículas las ganas de gustarse. Todos lo aceptan y juegan a lo mismo. Definitivamente, el narcisismo ha ganado al mus.
Nadie habla con nadie, no hace falta, no resulta interesante. Lo único importante es ser capaz de distinguir quién es quién dentro de un mundo de absolutos desconocidos, más que nada, para saber si se está en el lugar adecuado. Simple cuestión de ubicación.
Y la vida trascurre, más mal que bien, si se puede llamar vida…
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 (¿Y mañana?…)

Habrá que esperar a que alguien, o a que algo, nos lo cuente…

 
 

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LA CAMISA DE SANSON

Posted in Literatura, Los relatos más relamidos, Relato Libre Lindastar, Relatos Breves with tags , , , , , , , , on Viernes, 18 \18\UTC marzo \18\UTC 2011 by lindasta07

-La crianza del ganado vacuno en la región más occidental de Afganistán para su posterior introducción en el mercado chino y, tendiendo como única referencia el deslizamiento que produce la suela de caucho sobre un elemento, llamémoslo “equis”, va a resultar un reto muy interesante, Carlos. – Oigo decir al bigotudo cincuentón que está en una mesa contigua a la mía, a un atento jovencito con pintas de intelectual, mientras apura su segundo café con hielo y le da una profunda calada a un puro de tremendas dimensiones.

-Lo importante, amigo mío, es que el grosor sea en todos los casos superior a 8 milímetros para así poder garantizar una temperatura exterior constante de 17º C y, consecuentemente, asegurar la supervivencia de los ornitorrincos durante las próximas vacaciones estivales de la familia Little & Stewart- Prosigue en un tono cada vez más pedante aquel encantador de serpientes mientras su rollizo cuerpo crece y crece- fundamentalmente a lo ancho- al ver como su interlocutor irremediablemente se encoge, hasta casi desaparecer, al sentirse embaucado por la elocuencia de la que, a mí personalmente, me parece una absurda exposición.

Después de escuchar durante un par de minutos más a aquellos dos individuos, y tras unos instantes de reflexión, pienso: ¡Qué mentes tan complejas! Y, en vista de que no entiendo ni una palabra de lo que dicen, doy un sorbo largo a mi cerveza y busco un nuevo objetivo.

Cuando me puedo escapar un rato, me gusta venir a este local porque el espacio existente entre mesa y mesa es tan ridículo que es posible estar un buen rato, de lo más entretenido, escuchando las más variopintas conversaciones ajenas. Por cierto, me pregunto yo, en qué estaría pensando mi querido amigo y compañero de habitación, Tomás Falhsas – exquisito decorador- cuando proyectó este local, porque hay que reconocer que el Palacio de Buckingham le quedó más espacioso y suntuoso que este pub. Se lo preguntaré en cuanto le vuelva a ver, que supongo que será de un momento a otro; cuando mis guardaespaldas se acuerden de mí y se apresuren a venir a recogerme en mi limousina particular.

-Nena, esta mañana he visto a B.B paseando a Pink Air y…¡¡Uff, casi muero al verlos tan súper geniales!! Él llevaba un cardigan verde selva Amazónica, ribeteado en marino Yatch Club, que conjuntaba ideal con el cuerpo de terciopelo de su Bichón Maltés. Estaban los dos que quitaban el hipo, créeme, my darling- Comentaba una joven de repelente voz a, su también rubia y lisa, tanto de pecho como de pelo, amiga.

-¿Síiíí, Mapy?… Ay, no seas tan cruel conmigo, porfaplís. La rabia me corroe en estos momentos, querida. No deberías de habérmelo contado…Jooo, hoy que estaba tan happy porque Lucho me ha invitado a su loft… Ahora mismo voy a ir a relajarme al Spa de Nenona porque me estoy poniendo enferma total.- Dice la más plana de las dos muchachas, mientras saca de su bolso de mano un pequeño espejo, y se retoca el gloss de sus abultados labios.

Inmediatamente decido que estas jovencitas tienen unas mentes muy básicas y que su conversación tampoco me aporta nada. Justo cuando voy a virar mi cabeza, para que las ondas que provienen de la mesa de atrás lleguen con claridad hasta mi pabellón auditivo derecho, veo a través del enorme ventanal de enfrente algo que no me gusta nada. Ese furgón, tan conocido por mí – al que llamo limousina -, aparca justo enfrente de la puerta de acceso al local y se bajan los tres de siempre: mis guardaspaldas.

Mario se queda en la puerta, custodiando la entrada. Roberto se acerca a mí con esa camisa blanca que tanto odio y que, por mucho que intenten decirme lo contrario, no me favorece en absoluto, amén de que sea incomodísima de poner. Es Raúl el que me agarra del brazo con firmeza y me invita a levantarme de mi silla: “Vamos jovencito, hay que volver a casa con el resto de tus compañeros. Se acabó la excursión. Siempre estamos igual contigo, ¿eh, Sansón?…A la que nos descuidamos…”
Estos tipos me tiene harto. Deberían de vestir de blanco al bigotudo, a las nenas repelentes, etc… ¡Y olvidarde de vez en cuanto de mí, hostias ya!

Ahora únicamente oigo las voces de siempre dentro de mí. Son como murmullos y llantos de plañideras. No me divierten, no es una conversación, además esto ya me lo sé de memoria…¡Más de treinta años igual, ya aburre!

-En cuanto lleguemos, vas directo al barbero a que te corten otra vez ese pelo, ¿de acuerdo?
- Me dice Raúl.

About… Nothing

Posted in Relato, Relato Libre with tags , , , , , , , on Lunes, 14 \14\UTC febrero \14\UTC 2011 by frankespinosa

Perfil de la mujer más atractiva que he visto en mi vida.
Las doce de la noche es la hora mágica.

La veo todas las noches en el bar, desde hace más o menos un mes. Es la violinista del grupo de jazz, bastante bueno, que toca todas las noches en el hotel donde vivo desde que mi casa la quemara un fan psicópata. Roger, mi agente, viene todas las noches a tomar algo conmigo, y entonces la veo. Puede que tenga la boca un poco grande, y a lo mejor no tiene unas tetas como las chicas con las que suelo acostarme, que por otro lado son modelos o actrices famosas, pero tiene algo que no sé definir. Algo que no he visto en ninguna otra mujer. Roger ha invitado esta noche a unas modelos de Vanity Fair y a un productor de cine que tiene una oferta de trabajo para mí. Aunque no aparto los ojos de ella ni para parpadear, ella nunca me mira directamente. Nunca parece reparar en que existo ni en que no pienso en nadie más desde hace un mes. Nadie más que ella. Y cada noche pienso que voy a decirle algo, y acabaremos en mi habitación de hotel, haciendo el amor desesperadamente y comiéndonos a besos, y por la mañana le diré que es la mujer de mi vida y que quiero casarme con ella. Ella podrá venir a mis rodajes y yo asistiré a sus conciertos, en primera fila. Roger le conseguirá un contrato y grabará un disco, y seremos la pareja de moda. Pero cada noche acabo en mi habitación con otra chica que no es ella, y cada día me siento más solo.

- El protagonista, en realidad, no sería Ed, sería el tomate. Pero el tomate gigante está recreado por ordenador, tenemos al tipo que hizo los efectos de Avatar.
– ¿Un tomate gigante?- está diciendo Roger- ¿Qué te parece, Ed?
– ¿Disculpa?-respondo, sin quitar los ojos de la violinista de mis sueños.
– El tomate. ¿Quieres compartir reparto con un tomate gigante?
– En realidad, no me importa.
– ¿Quién doblará al tomate?- pregunta Roger, bebiendo un sorbo minúsculamente ridículo de su copa de martini.
– Gary Oldman.
– Nunca has trabajado con Gary, Ed, es una buena oportunidad.

Me veo obligado a apartar los ojos un instante de ella y a mirar al productor.

- Un tomate gigante es…todo un delirio. Me gusta la idea. La rodaré. Ahora, si me disculpan…

Me acerco a la barra y me siento en un taburete. El camarero me pregunta qué quiero y le digo que un zumo de tomate con vodka, aunque en realidad lo que quiero es salir del bar y casarme con la violinista de mis sueños. Entonces el destino me prepara una suerte de trampa, y la violinista se sienta a mi lado. Apenas a cinco centímetros, tan cerca que puedo oler su perfume, suave, algo parecido a cereza y césped mojado. Definitivamente tiene la boca encantadoramente grande, y la melena rubia peinada de manera descuidada, pero es la mujer mas hermosa que haya visto en mi vida. Me tiemblan las manos cuando cojo mi zumo con vodka y me lo llevo a los labios. Tengo que decirle algo, tengo que decirle que quiero casarme con ella y que sea la madre de mis hijos, porque esta podría ser la última noche que su grupo toque aquí, y podría perderle la vista. Así que respiro hondo y me giro en mi asiento…y ella ya se ha ido. Ha vuelto al escenario y está hablando con la cantante, una chica insulsamente guapa a su lado. Una de las modelos de Roger se me acerca, con el bolso en la mano y una sonrisa en los labios, pega su boca a mi oreja y me dice una serie de guarradas que harían enrojecer a Roger. Así que, una noche más, me alejo hacia mi habitación con otra mujer que no me aporta nada, y dejo a mi querida violinista con su concierto.

Solo espero tener otra oportunidad mañana.

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