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CARNE/LE/VALE

Posted in Especial Carnaval, Lamedores de Carnaval, Los relatos más relamidos, Relato Libre Lindastar with tags , , , , , , , , , , , , on Lunes, 7 \07\UTC marzo \07\UTC 2011 by lindasta07

 

  

Tras ocho largas horas sentado en aquel asiento de evidente low-cost comencé a impacientarme. Miré con curiosidad a través de la ventanilla y conseguí ver a lo lejos el Aeropuerto Internacional Galeão- Antonio Carlos Jobim-. Desde las alturas, Río de Janeiro se me antojó más pequeño de lo que siempre había imaginado; percepción que cambió sustancialmente una vez que mi taxi se adentró por la bulliciosa urbe para llevarme a Río Rockers –hostal de Copacabana sugerido por mi amigo Terry, incansable mochilero-.

Ya en aquellos primeros instantes un premonitorio calor – en la calle un termómetro marcaba 35ºC- recorrió todo mi cuerpo y, antes de iniciar mi aventura con mi inseparable cámara reflex abrazada al cuello, tomé una ducha rápida. Me disponía a coger el bus para adentrarme en la ciudad cuando sentí una imperiosa necesidad de beber algo y recordé otra recomendación de Terry: el mate limao. Riquísimo y, sobre todo, efectivo para apaciguar la sed, tal y como él me dijo.

El objetivo de mi solitario viaje era mostrar, no sólo el brillo de las “escolas de samba” que se dan cita en el Sambódromo, sino también plasmar ese enorme caleidoscopio de luz y de color en el que se convierte Río de Janeiro durante los días de Carnaval. Sabía que me iba resultar especialmente difícil reflejar el ambiente de la calle – tan rebosante de alegría y de energía- y lo más complejo de todo, ¿cómo iba a ser capaz de transmitir, a través de simples imágenes, el ritmo de la samba? Tenía días por delante y, en otras ocasiones había superado retos tal vez más complicados así que, simplemente era cuestión de tiempo y de ganas…Y a mí no me faltaban.

Transcurrieron los días y me impregné de ese ambiente liciencioso que, poco a poco, consiguió enamorarme. Mientras yo procuraba no perder ningún detalle de todo lo que acontecía a mi alrededor, mi reflex trabajaba sin descanso guardando en su memoria: cada carroza, cada bailarín, cada “bloco” –especie de charangas o bandas populares-, etc…

Algo cambió cuando, a través del objetivo de mi cámara, vi cómo ella me miraba e, inmediatamente, aquella bella desconocida me hipnotizó.

-“Tío, vas a alucinar con los cuerpos de las cariocas… Uff, y sobre todo, ¡¡qué culos, macho!! Me fastidia un montón no poder acompañarte…¡¡Joderrr, siempre lo mismo con el puto dinero, colega!! Bueno, aunque sea, espero que dejes el pabellón bien alto ¿eh, Roger?- Cuando Terry me comentó esto no le di mayor importancia. Al fin y al cabo, dentro de la cuadrilla, es conocido como “el desesperado”, pero ahora empezaba a entender a lo que se refería…Era evidente.

El sensual vaivén de las caderas de aquella mulata de cuerpo escultural elevó la temperatura de mi interior hasta límites insospechados. Ella sabiéndose deseada me mostró la mejor de sus sonrisas y, tomándome de la mano me llevó a trompicones- casi arrastrándome- hasta un portal próximo. Subimos las entablilladas escaleras con prisa. Ella iba delante y su culo perfecto seguía hipnotizándome.

Antes de abrir la puerta nos besamos apasionadamente mientras restregábamos nuestros cuerpos con un deseo descontrolado. Recuerdo perfectamente que sus únicas palabras fueron: “Me chame Marcela, meu amor”. Entramos en una destartalada habitación y, cuando Marcelo salió del baño luciendo su escultural cuerpo, recordé que yo esa noche no había tomado ni una sola caipirinha…

Recogiendo mi inseparable cámara fotográfica, me despedí de él con un amigable: Se acabó el “Carnelevale”…Adiós a la carne… Lo siento.

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…Rio, eu gosto de você
A morena vai sambar
Seu corpo todo balançar
Rio de sol, de céu, de mar…
(Fragmento de:  “Samba do aviao”)

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