De vuelta a Sevilla..

Los precios marcados en tiza decoraban la barra del bar, los del Rio sonaban por los cuatro altavoces que colgaban de las esquinas:
Sevilla tiene un color especial….

Trajes de sevillanas,
sombreros y chalequillo,
mucha palma y mucho fino
, faroles verdes y blancos,
abanicos , clavelillos,
y pa ambientar el local,
algún puro, cigarrillos,
así que en definitiva…
mucho jaleo, mucho ruido .
La gente habla muy alto,
se oye: una de chopitos!!
! Quiiiillooo abre otra botella
que nos quedamos zequitos..
y boqueroncitos fritos
pa matar el guzanito…
Y nuevamente más palmas,
más fiesta, mas alegría .
En los iris de los ojos
una alcohólica sonrisa …
Desde la ventana veo
a los mozos a caballo,
Damas con flor en el pelo
Abril que me huele a Mayo
Y mi mirada se centra
en una vieja pareja
que cogida de la mano
,susurrandose a la oreja,
entra sin ninguna prisa
al Parque de Maria Luisa,
domingo por la mañana
después de salir de misa.
Hacia tanto tiempo ya
que no pisaba Sevilla..,
que aunque cercana
era extraña,
y me sentía perdida.

Había salido de Miami el día de antes, haciendo escala en Madrid para llegar a la ciudad que me vio crecer, y que había dejado atrás, aunque llena de recuerdos, cuando cumplí los dieciocho años…hacia ya veinte de eso!.Ni mi familia ni mis amigos sabían que iba, tampoco yo sabia que era lo que allí me esperaba.

En el avión hice un flashback sobre mi vida, sobre mi infancia y mi adolescencia, y un lugar común a todos mis recuerdos era el bar de Diego ,aquel señor rozando los cincuenta con aspecto hippy y
tolerante que se volvía loco de contento y empezaba a palmear, cuando le llenábamos el bar y le vaciábamos la bandeja de los aperitos…A veces, eso ya en la adolescencia, le vaciábamos hasta la
nevera de botellines…

A Diego le conocía desde que era niña, mis padres iban siempre allí, y supongo que un poco por tradición y por simpatía y cercanía, Diego era como mi yayo..me había visto crecer, y yo le había visto
mantenerse impasible ante el paso del tiempo y sus envites, la muerte de su mujer, el accidente de su hijo…Pero Diego era incombustible y atemporal, le recuerdo siempre igual, como si por el no pasase el tiempo, y siempre con una sonrisa en sus labios desafiando a la mala suerte.

Al llegar al aeropuerto de Sevilla volví a respirar ese aire que había dejado tan atrás…respiré con fuerza reteniéndolo el mayor tiempo posible…No todo huele igual…hay olores que se mantienen de la
infancia y que nunca olvidas…y hay olores que solo se consiguen sentir en sitios muy especiales.

Recogí el equipaje, y me dispuse a coger un taxi.La primera visita sorpresa estaba claro era a mis padres, ellos nunca se habían atrevido a volar y la ultima vez que nos habíamos visto había sido
en España, pero fuera de nuestra Sevilla natal, en un sitio anodino que se llama Marina D,Or o algo así.Una semana de baños y spa..

Le indique la dirección al taxista y volvió a mi cabeza el bar de Diego, ni recuerdo como se llamaba el bar, porque todo el protagonismo siempre se lo había dado el…

Uummmmmmmmmm- pensé- en cuanto me baje me tomo esa cañita…por fin…, ahhhhhh, y una de bravitas o un poquito jamón, que rico!!!!!!

El taxi llegó a destino, aparcó a unos setenta metros de la puerta de mi casa, el trafico no acompañaba , y ya estaba mareada y agobiada de pasar tanto tiempo en medios de transporte, necesitaba estirar las piernas y , preferí seguir dando un paseo.

Casi todo había cambiado, pero no lo esencial…
Y por fin llegue a esa esquina donde daba mi casa y ese bar que me esperaba,
Al girar ví que los cierres estaban echados…

Un cartel de se vende en naranja ocupaba parte del cierre, y un mas discreto cartel en blanco decía:

Cerrado Por Defunción.

Lloré, claro que lloré, al darme cuenta de que aquel que muere no se lleva solo su vida, sino parte de la vida de quienes le han rodeado aunque esto lo haga de forma inconsciente.

Con Diego partieron muchos de mis recuerdos, años de mi infancia y de mi adolescencia en aquel barrio de Sevilla.

No se si volveré a Sevilla, pero desde luego…ya nunca tendrá el mismo aire ni el mismo color especial..

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13 comentarios to “De vuelta a Sevilla..”

  1. Caramba con Ana, como te lo tenias escondido, jejeje…la vida da de tortazos hasta con lo más inesperado, siempre pensamos que nada cambia, y la vida pasa…y pasa para todos y para todo…me ha gustado, esa nostalgia, esos recuerdos de algo que no volvera, de algo que aun querido no regresara…Un petó ben fort!!!!

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