La sangre de Rita

Los precios marcados en tiza decoraban la barra del bar, aunque la mancha de sangre no tardaría en extenderse por encima…

Siempre evitaba esos bares, me traían un mal recuerdo…Alguna vez desde aquel día me había equivocado, y entraba a hacer un café en alguno de esos en que la clientela habitual se conocen entre ellos si más no de vista, de aquellos en que el humo del tabaco se te clavaba en la ropa para siempre, de aquellos en que el camarero siempre te saluda sonriendo y con unos <<Buenos días>> o <<Buenas tardes>> agradable a los oídos, la televisión con el telediario de fondo, con esas barras de bar, de madera, con las arrugas marcadas del tiempo…era entonces cuando se me nublaban las imágenes y aparecía ante mí la mancha de sangre recorriendo la larga barra del bar, tapando aquellas letras y números hechas con tiza… era entonces que mi corazón daba un vuelco y me encerraba en mi mismo de tal manera que me hacia impenetrable, frío, vacío…Ahora, si no me equivocaba, escogía uno de esos nuevos locales con tantas variedades exóticas de café e infusiones que sabían todas igual, o esos bares impersonales de diferentes cadenas donde los ambientes son fríos, donde los camareros intentan no dar ni conversación ni simpatía alguna, donde la clientela cambia de un día para otro como quien se cambia unos calcetines, donde sus barras son de acero inoxidable, de una frialdad tremenda y todo lo que hay dentro del local es tan impersonal, que no tiene ningún elemento con el que identificarse…lo prefería.

Fue ella quien me llamó…:¿Podemos hablar?…me pregunto al llamarme…parecía asustada, confusa…no sé, la encontré rara…y quedamos en el bar de José, al cabo de un rato, era el típico bar de los años 60,con las lámparas esas de bola colgando del techo, con una larga barra de madera, con su humo de tabaco penetrante, con poca luz natural, con luces de fluorescente, añadidas a lo largo del tiempo, de un gusto dudoso, pero me gustaba ir…José era buen tipo y se sabia unos chistes que te alegraban el día, a parte de eso, era el típico tío que te sabe escuchar y tenia respuestas para casi todo. Hacia años atrás su mujer había muerto de un cáncer de ovarios…el pobre lo paso muy mal, lógico, pero sus dos hijos le ayudaron a superar esa falta, sus hijos Jan y Fiona, eran gemelos, aun estudiaban por aquel entonces, el hijo se quedaba con su padre en el bar por la mañana a echarle una mano, y por la tarde estudiaba geología, y su hija lo hacia a la inversa, estudiaba magisterio por las mañanas y echaba una mano a su padre en el bar por las tardes, gracias al esfuerzo de toda la familia, habían conseguido una cierta felicidad, y un gran apoyo entre ellos, se querían muchísimo, y eso se notaba al verlos hablar o discutir. Yo hacia como10 años largos que los conocía, antes de aquel día, vivía justo encima, no había mañana que no hiciera el café antes de ir a trabajar, o sencillamente ir para charlar con José, ya que con el tiempo habíamos hecho una buena amistad, de hecho varias veces había ido con el y su mujer a coger setas, o de excursión por el monte. Después de la muerte de Antonia, era como se llamaba su mujer, pues la verdad, empezamos a hacer alguna cosa más juntos, ir al cine, alguna vez al teatro, de excursión…sus hijos estaban encantados de que me pasara un viernes y le dijera a su padre…José, mañana por la noche al cine, que hacen la última del Clint Eastwood, y ponte guapo, a ver si pescamos…y el serio como siempre, me miraba y asentía con un leve movimiento de cabeza, ruborizándose a la vez y contestaba con la cabeza agachada para que no se le viera la cara: Pero mañana pago yo la cena… decía con una voz grave y temblorosa, a lo que sus hijos contestaban: Haber si es verdad y pagas algo…con el consiguiente mosqueo de su padre…

Estábamos hablando del fútbol, tema trascendental en un bar, y se lo dije: He quedado con Rita, … , no sé, la he encontrado rara, algún novio que la tiene atormentada, jeeeje

Y José me dijo: Esto que dices me recuerda a algo, jajajaa

A Rita la conocía de cuando estudiábamos la EGB, habíamos sido novios como cuatro veces, lo habíamos dejado cuatro veces más…pero siempre nos acabábamos reencontrando en los momentos de soledad mutuos, nos consolábamos mutuamente de nuestras penas….con ella tuve mis primeras experiencias amorosas, el primer enamoramiento, mi primer beso, mi primera relación sexual, mi primera vez que me rompieron el corazón, mis primeros momentos de nostalgia…

Hacia unas semanas que no sabia nada de ella, tampoco me sorprendió, desaparecía y reaparecía con mucha facilidad…yo en el fondo la quería, y creo que ella a mi también, pero bueno, lo nuestro era imposible, muy diferentes…a ella le encantaba vivir la vida, improvisar, salir, hacer cosas, estar en todos lados, a mi todo eso me estresaba un poco, a veces demasiado, yo prefería vivir más tranquilamente…

Cuando entro, la vi diferente…se había cortado ese cabello pelirrojo que le llegaba a la cintura…estaba muy pálida, con cara de asustada, no tenia esa cara de felicidad que constantemente mostraba aún a pesar de que pudiera estar desmoralizada o con el corazón roto por algún novio… y de golpe…le vi. un moratón en el ojo izquierdo que le tapaban esas enormes gafas de sol que llevaba…

-Ostias, ¿Qué te ha pasado ahí?…-le dije, mientras intentaba sacarle las gafas…Ella me aparto mis manos violentamente:

-¡No me toques!…-y de golpe empezó a llorar…

La abracé, y me vino a la nariz el olor de esa colonia que siempre llevaba puesta, mezclado con el olor del tabaco…cuantas noches había echado de menos aquella fragancia…

-¿Qué te ha pasado? ¿que te pasa?…dime, no llores y dime que te pasa…aquí estas segura…venga tranquila, no llores- la bese en la frente varias veces mientras le hablaba.

Empezó a calmarse al cabo de unos minutos, y empezó a explicarme lo de su novio, un tal Jeremías, que estaba metido en drogas y que quería que le hiciera un transporte y no sé que rollo…

-¿Pero donde te has metido tu? ¿y que pintas tu en una cosa de estas?…ostias, que me estoy cruzando…¿y donde esta el gilipollas este?¿el hijo de la gran puta ese te ha hecho esto?…le voy a meter dos ostias que estará un mes sin ver y el resto de su puta vida sin masticar…

-Por favor, no hagas eso, que me va a matar, y a ti también, que esta loco- me dijo desesperada…

Intente calmarme, calmarla y menos mal que estaba el José que aun no había intervenido en nada, y nos calmo a los dos. Nos sirvió un par de cafés con leche, calentitos…

-Paga la casa…- y el se sirvió otro.

Rita empezó a contarnos sus peripecias con el desgraciado ese, que si esto, que si lo otro, que si un día marisco, que si otro al Casino, que si una escapada a Viena…pero llego el momento que el tío se quería cobrar la inversión y los intereses, y ella empezó vendiéndole un poco de costo, alguna pastilla, pero llego un momento que ella se dio cuenta que aquello no podía seguir así, y decidió plantar cara, más que plantar cara, a dejar las cosas claras, que si ella estaba allí era porque lo amaba y que quería que la tratase de otra manera…de entrada se encontró con dos sopapos que le dejaron la cara desgarrada, y después la amenazo con matarla si no hacia lo que le pedía…hacia unas horas que se había escapado y no sabia donde meterse y lógicamente en lo único que había pensado era en llamarme…

Estaba escuchándola, mirando fijamente el café con leche, cuando de golpe noté como unas gotas de algo caliente en mi cara, volví de mis pensamientos y me di cuenta de que en la mano tenia pequeñas gotas rojas…de golpe Rita había callado, levante la vista y vi. una cara de espanto y dolor en el rostro de José, me asusté, miré hacia mi derecha donde ella estaba sentada en la barra del bar…su vista estaba como perdida, su cara sin expresión alguna…de golpe vi como un liquido rojo salía de entre su cuello, por debajo de la oreja y me iba a parar a los ojos…me limpie los ojos como pude y pude ver como la hoja de un cuchillo salía por la izquierda de su cuello, también vi el brazo de José extendido por el lado opuesto de la cabeza de Rita…y detrás vi la cara de alguien, con unos ojos llenos de sangre y odio…

Aquel alguien, le había clavado un cuchillo en el cuello, José que lo había visto a venir solo tubo tiempo de poner la mano, se la atravesó, dejándosela clavada junto al cuello de Rita….

Su tazón salio disparado hacia de tras de la barra, y su cuerpo se balanceó hasta caer encima de la barra, sin vida, sin movimiento, sin signos de nada, su cuerpo, un cuerpo, Rita como tal, con sus miedos, sus alegrías, su vitalidad, ya no estaba…lo único con moviendo, era su sangre, su sangre, que empezó a convertirse en una mancha que iba creciendo segundo tras segundo, un poco de café con leche salía por la comisura de sus labios…

El pobre José se retorcía de dolor, y aún allí con la mano clavada, sintiendo como el pulso de Rita se desvanecía entre sus manos…su calor se evaporaba…su vida huía de allí…

Aquel alguien que huía corriendo, salía por la puerta…y se perdía por las calles…

Y yo permanecí sentado allí, en la barra, como si de golpe todo a mi alrededor se hubiera parado…sin saber que hacer, ni como reaccionar, ni que decir, solo, allí, sentado, como si me hubieran golpeado por todo el cuerpo, con el cuerpo entumecido, sin poder moverlo aún queriendo, con la cara llena de sangre…de golpe vi esa imagen que ha perdurado y se ha quedado grabado en mi cerebro y que siempre se repite, cada día, cada noche…la sangre, la sangre de Rita, aquello que nunca vemos a las personas pero sabemos que lo tienen, empezó a tapar los precios marcados en tiza que decoraban la barra del bar…

De eso hace ya tiempo, pero hay cosas que no se olvidan…y que el tiempo no curan…

10 comentarios to “La sangre de Rita”

  1. tengo los pelos de punta!

    y yo que creía que la sangre iba a ser del maldito Jere….
    uf!

  2. hebía olvidado el título minntras leía, …salud

  3. Tremendo relato Pere, increible algo que se está conviertiendo en algo cotidiano pero a lo que nunca nos acostumbramos, me has dejado impresionada.

  4. Joder, tío. Eso parece un relato “gore” en toda su amplitud. Entre esto y la peli que vi ayer, ni siquiera voy a poder hacer la siesta.
    Desgraciadamente en la vida real hay demasiados casos como el que tan magníficamente relatas.
    Felicitats.

  5. Pere, por fín hemos descubierto tu relato…

    Tema de total actualidad, desgraciadamente.
    Te felicito majo.
    Besos.

  6. Enhorabuena Pere, merecio la pena esperar para leerlo.., te ha quedado cojonudo…Triste y duro como la puta realidad que nos rodea en muchas ocasiones.

    un beso.

  7. Bravo Pere,

    me has metido de lleno en la historia, las descripciones son cojonudas. Puede parecer muy cruel, pero la realidad a veces supera la ficción.

    chapeau!!

  8. Interesante desde el principio al final. el corazón me palpitaba cada vez más deprisa…hasta el tristisimo y trágico final.
    No he despegado los ojos ni por un momento del relato.
    Qué desgracia tan común en nuestros días…y que imagen de despedida para el protagonista…

    Buen tema.
    Y bien contado.

    Besos.

  9. joer, acabo de leer el relato de Ana y de Barrut y por último el tuyo y me habeis dadao la mañana, jajajaj. Bueno, te ha quedado fetén e incluso más que la historia me gustan buena parte de los detalles y la narración en si. Un abrazo.

  10. Pere…más vale tarde que nunca…por fin he leído tu relato y me ha parecido fascinante.Por desgracia de mucha actualidad.Muy bien redactado y con mucho sentimiento. “Em trec el barret”

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