Dias de luna

El camina despacito que las prisas no son buenas,  esa era su señal de identidad, de hecho todo lo que hacía en la vida lo hacía muy despacio.  Fidel recordaba esto desde su más tierna infancia cuando en el orfanato, él no había conocido a sus padres lo abandonaron en la puerta un día gris y lluvioso,  como si ellos supieran que esa lentitud suya iba a ser una pesada carga, lo rechazaron igual que las monjas que le regañaban constantemente porque siempre era el último en vestirse o en comer.

Todas, menos Sor Ángela, ella si le entendia siempre le decía esa frase cuando le veía solo y abatido en su rincón.

– Camina despacito que las prisas no son buenas,  pero camina siempre hacía delante no te detengas nunca.

Fidel recordaba la lágrimas de la monja el día que con cinco años abandonó el orfanato,  Paula y Carlos una pareja que no podía tener hijos le habían adoptado, en sus oídos aún sonaban las palabras de Sor Ángela cuando se despidió de él.

– Recuerda, te digan lo que te digan tú eres especial, lo supe le primer día que te tomé en mis brazos cuando te recogímos en la puerta y cambié tus ropitas mojadas por otras secas y ví esa señal en tu muñeca en forma de luna en cuarto creciente.

Fidel también recordaba sus primeros años en el colegio, cuando sus compañeros se burlaban de él al quedarse el último para todo,  y aquella conversación de sus padres cuando creían que ya  dormía.

– Carlos,  me preocupa el niño, es tan lento para todo, no es tonto lo sé pero le cuesta tanto arrancar …

– Claro que no es tonto mujer -la interrumpió Carlos- el chico es algo lento pero va aprendiendo, además recuerda lo que nos dijo el psicológo los niños adoptados necesitan un período de adaptación seguro que con los años esto se pasa y mejorarán sus reflejos.

Pero los años pasaron y esto no mejoró, de hecho a sus veinticinco años le habían rechazado ya de diferentes trabajos por esta peculiaridad suya,  afortunadamente podía ayudar a sus padres en el negocio familiar.

Ese día la luna se podía ver a plena luz del sol la podía ver claramente desde su ventana y esto le ponía alegre, su mancha normalmente casi invisible, esos días se oscurecia de una forma notable.

– ¡¡Fidel!! -su madre le llamaba- vamos a comer que hoy tenemos que abrir nosotros la  tienda, tu padre está reunido con unos clientes y no acabará hasta muy tarde.

– Ya voy mamá un momento.

Lentamente Fidel se acercó a su mesilla abrió el cajón y sacó su carpeta vieja de cartón, ahí tenía algunos recortes de períodicos, sacó el último que era un titular de hacía unos meses que decía:

AUN SE DESCONOCE LA IDENTIDAD DEL HOMBRE QUE ANOCHE SALVO A UNA FAMILIA ENTERA DE MORIR EN SU CASA ATRAPADOS POR UN INCENDIO

Los testigos no pudieron dar ningún dato especial, el hombre era jóven y de complexión normal, le vieron correr rápidamente y saltarse el cerco de los bomberos, los vecinos con su nerviosismo no se dieron cuenta de nada más, el hombre sacó primero a los dos niños y luego tras dejarlos en lugar seguro, volvió a entrar en la finca eludiendo a lo bomberos que pretendían contenerle y rescató a los padres de los pequeños, el jóven igual que apareció, desapareció en la nada.

Los bomberos que pretendían impedirle el paso tampoco pudieron aportar ningún dato, “era un chico normal sin ninguna peculiaridad especial, como tantos otros”.

Una  de las testigos presenciales solo pudo añadir. “lo que está claro es que se trataba de una persona ágil y rápida, todo se desarrolló en muy poco tiempo”.

Los niños tuvieron que ser hospitalizados por una pequeña intoxicación debida al humo, pero fueron dados de alta en pocas horas.

Fidel dejó el recorte en su sitio y sonriendo se dispuso ir al comedor, si esa noche cuando el cielo oscureciese y la luna brillase en todo su explendor, pasaría algo y él estaría allí.

Y unas palabras se hicieron eco en su mente. “Camina despacito pero siempre hacía delante”.

FIN

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Dias de luna by Miren is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.

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3 comentarios to “Dias de luna”

  1. maja , me has dejado con una sonrisika de oreja a oreja!

  2. SuperFidel… Que majo!!!

    Besos

  3. Jo…, es muy tierno…me recuerda a Forrest Gump…ja,ja,ja.

    Me ha gustado mucho…Es verdad que muchas veces infravaloramos a las personas por sus peculiaridades, y las hacemos sentir diferentes a nosotros, menos preciosas, cuando en el fondo nos podrian dar mil vueltas.

    Un beso.

    (a ti uno, que al tiri le he dado dos)

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