UN FIRME PASO ADELANTE

Él camina despacito que las prisas no son buenas, ella va deprisa que la tardanza es triste. Juntos avanzaban por primera vez desde que se conocían, paso torpe por el desconocimiento, firme por la confianza, desacompasado por la falta de costumbre.

 

Fue Raquel la primera en dar el primer paso, en la cárcel donde se conocieron, ella se dirigió a Arturo y le preguntó cuanto tiempo llevaba en prisión. Diez y otros cinco que me faltan. Él quedó prendido de su francesita de ojos negros argelinos. Los ojos más bellos privados de libertad, como le gustaba describirla entre sus compañeros de chabolo.

 

Pasó el tiempo, lento pero implacable y Arturo salió tres días antes que Raquel. Los mismos que llevaba en la puerta de la cárcel de mujeres esperándola. Tres días con sus tres noches al raso. Tampoco tenía otro sitio mejor donde ir, ni nadie a quien saludar. Al tercero apareció Raquel, saliendo de prisión con la cabeza alta y una sonrisa deslumbrante al ver a su solitario Arturo.

 

Caminaron por cuatro días y allí donde les sorprendía el ocaso se pasaban la noche. Este era el quinto y último día de su travesía y también tenían planeado parar donde les llegará la noche. Habían visto cuatro preciosos atardeceres, rojo intenso encima del mar, pasando a un azul marino y acabando en el negro brillante por la gracia de la luna llena.

 

Todo esto recordaba ahora Raquel en su último día de travesía y se preguntaba si vería otro atardecer igual. Al Oeste el sol empezaba su caída en picado iluminando a una luna madrugadora que ya lucia sobre el mar. Se sentaron para ver el espectáculo en un balcón natural, una piedra que sobresalía del acantilado y bajo sus pies más de doscientos metros de caída libre hasta el mar. Cogidos de la mano, disfrutando del silencio que proporcionan las olas al romper contra las rocas, vieron volverse oscura la mar.

 

Cuando anocheció cenaron el último bocadillo que les quedaba. Ya no poseían nada. Solo se tenían el uno al otro sin más que perder, sin más que ganar. Hicieron el amor una y otra vez durante toda la noche, se entregaron con toda la pasión posible, como si les fuera la vida en ello. Se juraron amor eterno y se prometieron que nadie ni nada los separaría jamás.

 

Arturo miro su reloj, todavía era de noche pero intuía que el sol estaba a punto de volver a salir. Le dijo a Raquel que se preparase, había llegado el gran momento que tantos años habían estado esperando. Se acercaron a la misma piedra donde vieron el atardecer. Se postraron de pie y cogidos de la mano esperaban que tras el mar apareciera el primer rayo de sol. Este no se hizo esperar y en pocos minutos iluminó sus rostros. Bajo sus pies el mar vociferaba contra las rocas. Se besaron una vez más. Miraron al horizonte sin soltarse de las manos. Inspiraron el último aliento de vida al mismo tiempo, y juntos dieron un firme paso adelante.

 

 

8 comentarios to “UN FIRME PASO ADELANTE”

  1. Tengo los pelillos de punta…y no puedo hablar…
    Joder!

    Los comentarios si es que me salen, te los haré luego.

    Un lametón.

  2. ¡Soberbio Ferran! sin palabras, es una gozada leer relatos así, consigues hacer sentir lo que se está leyendo y esa es la base principal de la literatura.

    Petons

  3. Caram noi!!!!!
    me ha gustado muchisimo, al igual que aqui las amigas, se me ha puesto gallina de piel…muy pero que muy bueno…FELICITATS!!!!!

  4. Se juraron amor eterno y se prometieron que nadie ni nada los separaría jamás.

    Inspiraron el último aliento de vida al mismo tiempo, y juntos dieron un firme paso adelante.

    Romantiquísimo , hasta mas no poder, veo la puesta de sol reflejada en los negros ojos ya libres!,…la verdad es que debemos tener un gen de estos que nos lleven a la autodestrucción, algo así como uno de esos programas que te descargas y solo te los dejan usar4 una temporada?
    bueno ya me vale de desvaríos ein?

    saud !

  5. Te lo dije en privado y ahora te lo digo en público. Tienes un don especial para escribir. Aprovéchalo.
    Por poco se me escapa una lágrima.
    Gracias por el relato, amigo.
    Una abraçada.

  6. Joliín Ferran…otra vez con los pelos de punta.Tus relatos son cortos pero como dice un refrán “en el pot petit hi ha la bona confitura”…muy bonito,profundo y triste a la vez.Me ha encantado.Eres un crack!

  7. Inesperado final. Me gusta cómo describes todo: el atardecer, los ojos de Raquel, todo…
    Triste y misterioso final. Tal vez una segunda parte en plan flash-back…??

    Besotes.

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