¿ESTO PODRIA SER UNA HISTORIA DE NAVIDAD?

En Pta Europa apuntaba el día, estaba agotada, llevaba varias noches sin dormir, el pesadito de mi editor, ¡que hombre!, no se le ocurre nada más que decirme a última hora que en mi último libro de relatos tengo que incluir un cuento de Navidad.

Un cuento de Navidad a estas alturas, ¿Qué hay sobre Navidad que ya no esté escrito?, además a mi estas fiestas me agobian un montón.

Estoy de tan mal humor que hasta estoy enfadada con mi hermana, mira que comprarse una casita en Andalucía y no hacerlo en … una aldeita de Alemania ¡joer!, quizá con coros de niños cantando “El Pequeño Tamborilero” o “Noche de Paz”, y con tejados cubiertos de nieve me podría inspirar más.

Voy a parar el coche y a pasear un poco, el caso es que este lugar es precioso, el faro, el día tan soleado, no hace ni viento, el mar parece un espejo, y aquí sentada resguardada por el faro estoy la mar de a gustito con el sol acariciando mis mejillas.

Que bien situado está este sitio que desde aquí puedo ver una mansión, es preciosa, se nota que tiene ya muchos años, esa panorámica no se puede ver desde la playa. Voy a acercarme me apetece contemplarla más de cerca, mejor voy con el coche que desde aquí es un paseo considerable y no tengo hoy ganas de caminar.

¡Pero que ven mis ojos, deben estar ensayando para una obra!, que gracioso, llevan trajes de época por lo menos de principios del siglo XX, una mujer está escribiendo en una mesita cerca de la ventana, el hombre está sentado leyendo un libro en un sofá orejero frente al fuego de la chimenea, ¡lo que daría yo por sentarme ahí ahora mismo! .El salón es una maravilla, muebles de época, cada cosa en su lugar, clásico y de un gusto exquisito, no creo que haya nada de atrezzo seguro que todo es original, alquilar mansiones como esta tienen que costar una fortuna, luego se quejan las productoras. ¡Vaya ahora entra una niña!, esta graciosa con sus tirabuzones y su vestidito de encajes y lazos, así debían ir vestidas nuestras abuelas. ¡Que emoción ya comienzan a representar!.

– ¡Papa, mamá!, estoy contenta, hoy he conocido a una nueva amiga. Se llama Lucía.

– ¿Dónde la has conocido cariño? -dijo su madre.

– En la playa es una niña del pueblo, hoy Miss Patty me llevó a pasear por allí.

– Querida dile a Miss Patricia que no lleve a la niña a pasear por el pueblo ni por la playa, no me gusta que haga amistades con golfillos del allí, para eso me gasto una fortuna en uno de los mejores colegios de Sevilla y en pagarla a ella.

– Se lo diré, pero ya sabes como son estas institutrices inglesas, no las gusta que te metas en su trabajo.

– Pues lo tendrá que admitir que para eso la pago.

– Pero papá Lucía no es una golfilla, es una niña muy buena, además estaba triste porque su papá se había quedado sin trabajo.

– ¡Ya está bien Paula!, no quiero que bajes más al pueblo y se acabó. Entre gente de nuestra clase encontrarás amistades adecuadas. ¿Qué no estás contenta, con tus amiguitas del colegio?. Pilar Aguirre es una niña maravillosa, su padre y yo tenemos negocios a medias, esas son las amistades que debes cultivar.

La niña ahogó un sollozo, miró a su padre con ojos centelleantes donde brillaba la rebeldía y antes de salir del salón corriendo le gritó a su padre.

– No me gusta Pilar Aguirre, es una niña tonta y presuntuosa, ¡jamás seré su amiga!, ¡prefiero mil veces a Lucía aunque sea pobre!.

La niña dijo la frase con tal desgarro que no dejé de maravillarme, esa niña prometía ¡vaya pedazo de actriz que sería algún día!.

¡Ay! Me he dejado el tabaco en el coche y me apetece mucho un cigarro voy a por la cajetilla.

Que rápida es esta gente trabajando han tapado todos los muebles del salón, voy a ver que pasa, el hombre está abatido desmadejado en un rincón y con las manos en la cabeza, la mujer está agitada y llorosa, pasea arriba y abajo por el salón, la niña está muda no dice nada y permanece sentada junto a su padre.

– Te dije que no confiaras en Alberto Aguirre, ¡mira donde nos ha llevado su negocio!. Hemos perdido todo Ernesto ¡todo!, la casa, la fábrica, todo lo que tu padre consiguió con tanto esfuerzo.

– Si todo se ha juntado, jamás pensé que Aguirre fuese un timador, y además la inversión en esa maquinaría me ha dejado sin nada. Lo que nos queda de la venta de la casa tras pagar las deudas.

Un hombre entra en escena, va vestido con unos pantalones de faena y lleva un blusón azul marino de trabajo.

– Señora el carro ya está cargado con todas los baúles que me señaló, ¿algo más que cargar?.

– No nada más, todo lo demás se queda aquí. Deje las cosas en la Posada de las Tres Antorchas. -dijo el hombre- hoy es donde tendremos que hacer noche ya veremos donde terminamos.

– Pero ¿ninguna de sus amistades puede hacerles un hueco, en estos días?.

– ¿Amistades?, buen hombre a quien ha caído en desgracia no le quedan amigos -dijo la mujer con amargura.

– Perdone que les moleste pero una posada no es un lugar ideal para que una niña pase la Nochebuena, mi mujer y yo estaríamos encantados de que la pasasen en casa, no tenemos lujos pero no nos falta la comida, mientras al carro no le fallen los ejes, y el viejo caballo tire.

Por cierto mi mujer, Margarita, hace un asado que es famoso en todo el pueblo.

– Pero usted no nos conoce de nada -dijo Ernesto Asensi.

– Si le conozco señor Asensi, pero usted no prestaba atención a sus obreros, yo trabajé para su padre desde que era un chaval. Usted me despidió hace nueve meses, pero su padre se portó muy bien con mi familia y conmigo, nos dio trabajo y evitó nuestra ruina, esto será el pago de mi gratitud.

– Si mi padre fue un gran hombre, yo podía haber sido como él pero la avaricia me perdió.

– Mi nombre es Ramón, además mi pequeña Lucía estará muy contenta de tener una amiguita con ella esta noche.

– ¿Lucía?, ¿es usted el papá de Lucía?. ¿Podemos ir papá? ¡di que si! -Paula estaba resplandeciente. Ernesto miró a su hija y sonrió, jamás la había visto tan feliz ni cuando la compraron aquella muñeca de cara de cartón.

Ernesto miró a su mujer, esta asintió con una sonrisa.

– De acuerdo Ramón, probaremos el asado de Margarita. Tiene razón una posada no es el mejor sitio para que una niña pase la Navidad. -dijo Ernesto alborotando los tirabuzones de la pequeña.

¡Señora, señora!.

Alguien estaba sacudiéndome los hombros. Un hombre pequeño y delgado con ojillos vivaces y una vieja gorra de marino ladeada que dejaba al descubierto parte de su pelo canoso estaba ante mi

– Se ha quedado dormida, y no es bueno, el sol calienta, pero en esta época es traicionero, puede quedarse fría.

– Gracias -dije desperezándome mis ojos aún medio cerrados miraron en dirección a la mansión, pero allí solo se veía un pinar- La verdad es que ni cuenta me di que me quedaba dormida, estoy agotada hace días que no duermo bien.

– ¿Problemas?, son malos los tiempos que corren.

– Bueno falta de ideas más bien, necesitaba una idea para una historia de Navidad.

– ¡Ah!, espero que la encuentre pronto.

– Yo creo que ya la tengo. Por cierto ¿lleva aquí mucho tiempo?.

– Si señora, mi padre y mi abuelo fueron también fareros aquí, todos nacimos en este pueblo.

– Allí arriba sobre la cala, en aquel pinar ¿hubo en alguna ocasión una mansión?.

– Si, hace muchos años allí estuvo la mansión de los Asensi, el viejo hizo fortuna y levanto una fabrica, dio a trabajo a la gran mayoría de la gente del pueblo, pero su hijo, educado en los mejores colegios lo perdió todo, perdió la fábrica y la casa, la compraron para hacer un hotel. Pero hace unos años un señorito empingorotado de la ciudad vino y dijo que se había vulnerado no se que ley de costas y la derribaron.

Una pena señora era una mansión muy hermosa, y después de ver con mis ojos esas edificaciones modernas no se en que piensan algunos. -El viejo farero agitó la cabeza con pesar.

– Muchas gracias por la aclaración, ¡uy! Ahora me marcho que se me hizo un poco tarde.

– Esta vida siempre con prisas, lo bueno de vivir aquí es que casi no se nota el paso del tiempo. ¡FELIZ NAVIDAD!.

– Es cierto estaba tan preocupada con mi trabajo que se me había olvidado el día que era, hoy es Nochebuena. -dije sonriente. Igualmente le deseo ¡¡FELIZ NAVIDAD!!.

FIN

3 comentarios to “¿ESTO PODRIA SER UNA HISTORIA DE NAVIDAD?”

  1. Que frescura y que gracia tienes!

    Felices Fiestas para ti también , y muxos besikoos!

  2. Ya te comenté que pensaba de este relato.Muy natural,fresco y dinámico.Felicidades.Como siempre me ha gustado y espero que nos regales muchos más.Un besazo y ¡ feliz Navidad!

  3. Muy buena historia, siempre es agradable encontrarse con el buen talento.

    FELIZ AÑO

    http://gymbrainstorming.blogspot.com/

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