Espacio en blanco

En punta Europa apuntaba el día.
Había salido a pasear la noche anterior, noctámbula, sin rumbo fijo, y la brisa suave me arrastró hacia aquel lugar solitario y casi mudo donde solo el viento y las olas parecían romper la monotonía con acordes descompasados.
Tampoco necesitaba mucho más para estar a solas con mis pensamientos, aunque quizá lo que realmente necesitaba era dejar durante, al menos, unos segundos mi mente en conjunto vacío mientras miraba las olas.
Me recosté y tumbada de espaldas, al frío de la mañana, oliendo la brisa y con los ojos cerrados iban apareciendo en mi memoria, como en cinemascope, flashbacks de mi vida.
Y de repente, ahí estabas tú.
Llegaste a mi vida de la misma forma que desapareciste. De la noche a la mañana. Con la mar aparentemente en calma tras varios días de tormenta pero con fuerte resaca, de esa que no se ve a simple vista, pero que violenta por dentro.
Intenté recordar algún solo momento de felicidad del que tú hubieses sido responsable. No lo conseguí…Me di cuenta entonces que realmente no habías sido nadie y que nada tenías, habías sido simplemente el reflejo de todo lo que yo puse en ti, pero nada te pertenecía.
Sin embargo eso hizo preguntarme por qué en algunos momentos me sentía yo también vacía, y lo único que encontré como respuesta fue que quizá ya no tenía que ocuparme en encontrar nada especialmente bueno dentro de mi para depositarlo en nadie.
Yo tan vacía y tú aparentemente tan lleno…
Cierto era que en el océano de mi vida al fin y al cabo solo habías sido una gota muy pequeña, reflexioné mientras encendía un cigarro, y que no sé ni por qué te di importancia, ni a ti, ni a tus gestos, ni a tus palabras….aunque quizá tanto unas como los otros formaban parte de ese guión que sin darme cuenta yo misma habia estado escribiendo.
Mientras el humo de mi cigarro se disipaba en el aire, tu recuerdo lo hacia en el agua que, en forma de lágrimas, brotaba de mis ojos, estúpidamente echando de menos el confortable calor de un suave beso tuyo en los parpados.
Pero, que más daba que ya no estuvieras a mi lado…solo eras una gota.
En punta Europa apuntaba el día. Un nuevo día. Y yo miraba vacía hacia ese infinito, desnuda, introduciendo mis malos recuerdos bajo el mar e intentando nuevamente dejar mi cabeza en un paréntesis donde guardar un gran espacio en blanco sin conseguirlo.

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12 comentarios to “Espacio en blanco”

  1. Hola Anna

    Me ha gustado tu relato, muy poético y reflexivo. ¿Qué diferentes se ven las cosas desde la distancia!

    Lástima que cuando estamos en el momento no tengamos la lucidez para verlo igual ni la serenidad para lanzar el mensaje.

    Un beso

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