Hauptschwanger

“Oyéronlo todos y hubo amago de pataleos y altas voces, mas pronto alcanzó la calma cada rincón de Ashdod y cada emelita supo desde entonces que para cortar hace falta un filo”.

Ashfujanam, 124 d

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Y. Hauptschwanger

Lo único que se pudo recuperar hasta ahora de Yitzhak Hauptschwanger consta en el informe policial, señor. Los testimonios de los vecinos son inequívocos y coherentes y la nota que redactó Hauptschwanger es lo suficientemente explícita como para no precisar de posteriores pesquisas y más a estas horas, señor, tan tarde ya y yo sin mi bocata boquerones de las ocho. Usted disculpará, señor, que ya me vaya despidiendo ahora pero es que no conoce a mi mujer, si llego 15 minutos tarde me capa y si llego con antelación se enfada porque interrumpo su sesión de sexo creativo con su amigo Julius. No se ofenda señor, pero no me queda mucho tiempo, este reloj se para con facilidad y los seis que tiene mi mujer están coordinados con el del All Souls College de Oxford, a donde nunca fui, señor, ni mi mujer, si es que usted lo duda. Ya se me hace tarde, señor, usted no conoce a Gertrude, no tolera excusas y menos en noches como esta, señor, que cenamos los restos del cocido kosher de tía Magda. Le dejo el informe que redactó el agente Klupp con la reconstrucción de los hechos.

“Según testimonian numerosos vecinos, el señor Yitzhak Hauptschwanger estaba obsesionado con las Variaciones Goldberg. Las escuchaba a todas horas, cada día, sin pausa. Al parecer le obsesionaba particularmente la Variación 17. La noche de los hechos sonó ininterrumpidamente durante 6 horas la Variación de referencia. Como asegura la señora Milchwoch, que regenta una carnicería kosher que ocasionalmente ofrece comida precocinada, el señor Hauptschwanger sólo comía grigollini al pesto. En opinión del Profesor Helmut Bössensgeist la consumición de grigollini al pesto junto con la exposición ininterrumpida a la Variación Goldberg 17 puede ser indicio de algún trastorno de personalidad no catalogado todavía por la OMS.

La reconstrucción de los hechos, obtenida a partir de los detalles de la autopsia, los testimonios coherentes de los vecinos, el diario encontrado bajo la cama del sujeto y la nota manuscrita con el esbozo del plan, es como sigue.

En los dos meses anteriores a la realización del acto Yitzhak no había hecho más que comer grigollini al pesto, dormir entre 20 y 35 minutos al día, rediseñar su estrategia de autocircuncisión y escuchar la Variación Goldberg 17. Fue ésta, en su última audición, la 38.674 (según ha podido precisar el agente Johansson, soltero), la que lo decidió a actuar. En un anaquel del cuarto del señor Hauptschwanger se ha encontrado uno de los volúmenes del Talmud de Babilonia maltratado por el uso, lleno de anotaciones y subrayados, con ocasionales manchas de té húngaro (precisión del agente Johansson, soltero) y quemaduras de tabaco de importación, probablemente belga (nuevamente Johansson) en las páginas 34, 211, 458 y 626. Según el perito talmúdico Joseph ben Guibahá el Talmud no es explícito sobre la autocircuncisión. Sí lo es sobre la circuncisión a secas. Ninguno de los grandes Sabios aprueba la circuncisión sin la presencia de tres testigos mayores de 8 años y muy pocos la admiten más allá de las 35 semanas desde el alumbramiento. Pero, como puede verse ahora, Yitzhak no estaba dispuesto a cumplir los mandatos de los Sabios. Y no podía concebir que fuese necesario escuchar unas 148.233 veces más la Variación Goldberg 17 (según Johansson, soltero). El perito observa que Hauptschwanger debió de haber leído en el volumen encontrado, el Tratado de Ashfujanam (apócrifo), ed. princeps, copia facsímil 54, del editor ocasional Fangius (pederasta), que la autocircuncisión no atenta contra los principios de la Torá si se hace con rectitud y que quien tenga el valor de autolesionarse el pene (“chorra”, en la ed. cit., y “esa cosa” en la canónica) se convierte inmediatamente en levita. Por testimonio del Encargado del Registro civil esa sería la razón principal por la que Yitzhak estaría deseoso de actuar. Estaba harto de apellidarse Hauptschwanger. Se había presentado en 24 ocasiones en los últimos dos meses con el propósito de modificar su apellido saltándose la Ley y el Reglamento (puntualización de Johansson, soltero). Demasiado largo… el apellido. Con la condición sacerdotal del levitanato pasaría a llamarse Yitzhak ben Leví. Infinitamente cómodo. Además, ninguno de sus compañeros niega que los diminutivos que usaban con él en la fábrica de audífonos le parecieran altamente ofensivos. Jausbaj, Jopxuanjer, Jaus, Tschw, Habanguer, etc. La vergüenza, el bochorno, lo motivaron ciegamente y lo determinaron a actuar siguiendo una planificación invariable. En su diario estaba fijado el día del tajo circunscrito en la chorra. 19 de abril. También la hora y los utensilios. 16:44 y una gama estándar de machetes Rothfürstenberg. Sólo restaba esperar. Así que se echó a dormir los 1.439 minutos restantes (puntualización de Johansson, soltero). Pero presa del nerviosismo natural que todos sentimos ante nuestra circuncisión (agregado evacuado por el teniente Pitzarnik, calvinista), Yitzhak decidió organizarse con cierta antelación, de modo que 178 minutos antes de la hora todo estuvo listo para el autoforzamiento de la chorra. El yunque, el machete de 3,75 pulgadas, la mesa camilla para el desmayo, el bisoñé blanco, la barba postiza, las gafas de sol de importación, un mapa del Líbano, el gel de baño Sanex, el lenguado a la vinagreta que encargó al pirómano con salario mínimo Mündstadter, una peli de Chuck Norris para reponerse tras el desmayo y un CD con los Grandes Éxitos de Ramoncín (sic) para ponerlo como música ambiental durante el rito. En cuanto hubo pulsado el play del aparato de CD de fabricación soviética y la voz desgarradora de Ramoncín hubo llenado la habitación, Yitzhak se dispuso a iniciar el ritual sagrado.

En palabras del agente Geldschlacht lo primero era tantear la zona para determinar las dimensiones exactas del machetazo. Se miró la chorra, midió la zona a intervenir, la embadurnó con el gel de baño Sanex y rezó el Janam tasha ne tumim 77 veces dando las 26 volteretas rituales sosteniéndose el bisoñé y describiendo la trayectoria de la estrella de David sobre el mapa de Líbano que estaba colocado en el suelo, justo al lado del yunque, como exige el rito. Tras recuperarse del mareo y asegurarse de que había un solo yunque y no 6, colocó su apéndice más preciado sobre la imponente pieza de metal. Con la mano izquierda, como prefiere el Talmud, estiró la piel unos 3 cm; con la derecha cogió el machete, lo alzó y lo sostuvo en alto los 59 segundos que exige el rabí Schlomo Bar-Jojay. Entonces inició la bajada del acero liberador, pero justo cuando estaba a punto de cortar la piel por el lugar apropiado se le resbaló la mano izquierda, naturalmente embadurnada de gel de baño Sanex, de modo que se cortó el dedo pulgar al completo y parte del índice. La sangre no lo amilanó. Con lo que le quedaba de dedos trató de agarrarse la chorra, que respondía con movimientos espasmódicos, como si contara con vida propia. Cuando hubo conseguido paralizarse el miembro, alzó de nuevo el machete, esperó los 59 segundos y bajó al instante el acero fatal con tan mala suerte que en lugar de cortar por donde debía cortó por donde no hay que hacerlo nunca, amputándose la chorra entera y parte del testículo derecho. En este instante de tensión emocional, Yitzhak notó por primera vez una cierta sensación de dolor, pero tuvo ánimos para mantenerse despierto. La sangre manaba ya a chorro, manchando el mapa del Líbano con su mar rojo. Las fuerzas empezaron a fallarle. Sintió que las piernas ya no le respondían. Perdió la verticalidad y al caer se golpeó la cabeza contra una pata de la mesa camilla. Se abrió parcialmente el cráneo. A la sangre de su miembro separado y del orificio al que estuviera funcionalmente unido, se le añadió ahora la de la cabeza. Sin fuerzas ya para mantenerse despierto por mucho tiempo, trató de arrastrarse hasta el teléfono. A medida que avanzaba, el reguero de sangre hizo desaparecer el Líbano y una tercera parte de las baldosas Preysler. La nítida trayectoria roja, con sus leves curvas a un lado y otro, motivadas por las oscilaciones a que lo obligaba su mano de tres dedos, culminó su recorrido proyectado. Yitzhak, a punto de desmayarse, alzó el brazo izquierdo. Su mano ensangrentada palpó el teléfono con insistente torpeza. El aparato empezó a zozobrar sobre la mesita inglesa en la que estaba colocado, cerca del retrato de Moshe ben Manujá, rabino principal de la localidad. La mala suerte quiso que fuese un teléfono antiguo, de fabricación eslovena, con una base metálica y un peso aproximado de 4,5 kg. En un último y desesperado intento por descolgar el auricular, el teléfono zozobró una vez más y acabó deslizándose por el borde de la mesita, ayudado por la sangre que ya la cubría parcialmente. El teléfono cayó sobre la nuca de Yitzhak, abriéndole el cráneo de tal forma que parte de sus sesos acabó salpicando el mantel a cuadros rojos y blancos que cubría la mesita inglesa. Fue la última salpicadura del ritual. Y fue el último suspiro de Yitzhak Hauptschwanger antes de ir al She’ol, morada de cuantos ya no están entre los vivos.
En el ambiente cálido y un poco húmedo de la habitación, Ramoncín cantaba (sic) con arrobamiento aquello de “¡Oh, Violeta, acábate mi cerveza, acábatela (bis)! ¡Oh, Violeta! ¡cómo te adoro, Violeta! ¡Con la cerveza me gustas más!” (estribillo).

Cuando nos dimos traslado al lugar de los hechos el agente Brovsky se tomó la libertad de destruir el aparato de CD.”

17 comentarios to “Hauptschwanger”

  1. ja,ja,ja…Buenisimo …(perdona que me ria, pero imagino la escenita y lejos de parecerme horrible me entra la risa). Perdón lo primero : Bienvenido!
    Me encanta el gore, seria fantastica esta escenita para una peli!
    Bueno, me ha gustado mucho espero seguir leyendote…me falta que pongas la música…no encontré la 17

    Un lametón, y lo dicho, bienvenido!

  2. chapeau , sorprentdente !!!1

  3. Annalammer, encantado de saludarte.
    Por cierto, está bien que te rías, de hecho esa es la intención. Lo malo (y tal vez lo bueno) del gore y del terror en general es que está (están) a un paso de la comedia.
    Un saludo para ti y para ander.

  4. Xammar, me sabia mal reirme, pero estoy de acuerdo…por eso me gusta el gore, porque en muchos casos me hace reir …Que se le va a hacer a veces una tambien tiene sus rarezas.

    Pero iniciar el contacto a carcajada limpia me sabia un poco mal…

    Un lametón.

  5. Hola yo no tengo el gusto de conocerte, …mira y o también me he reido pero majo esqu em has dejado,..vaya vaya con el nuevo fichaje! muy grande si señor, y la música,..bf!me comi su higado acompañado de habas y un buen chianti, jajajajaja!

    salud

  6. Cuanto mas lo leo, mas me rio! Que bueno! Ja,ja,ja

  7. Primero de todo darte la bienvenida al blog. Segundo tu relato sencillamente ¡GENIAL!, no tengo palabras porque aún me estoy riendo.

    Bueno aunque no tengo el gusto de conocete espero verte a menudo por aquí.

    Besos

    PD lo de los lametones es opcional ¿eh? jajajaja

  8. Benvido, Xanmar. Pues no he leído el relato. Prometo hacerlo en cuando pueda. Seguro que no me arrepentiré, jeje

  9. Xammar, que bueno!!!!

    Tú entrada ha sido triunfal!!!! Jajajajaja

    Bufff!!! Creia que iba a sentir un dolor solidario, pero no…. buffffff, menos mal… jajajajajaja

    Salud

  10. Simplemente espectacular. Es un grandísimo placer para mí, tenerte entre nosotros y poder leer tus relatos.

  11. Jajajajaja!!!!!

  12. Todo originalidad, y ahora permiteme…… JAJAJAJAJAJAJAJA, lo siento, pero creo que lo comprenderás tras los anteriores comentarios, pero uno ve así, toda la escenita, paso por paso y es inevitable troncharse con los avatares del desdichado (descanse en paz) Yitzhak Hauptschwanger, y el pobre detective…. bastante tiene con su Gertrude como para que se lo compliquen mas en el trabajo, jejejejeje.
    Lametons xammar

  13. xammar, querido, que hace mucho que no nos deleitas con unas risas! Un lameton muy fuerte!

  14. Xammar, tío…¡¡Qué buenísimoooo!!.

    Me arrepiento de haber estado un tanto vaguilla ultimamente y no haberte leído antes, porque ni te imaginas lo que me acabo de reir.
    He estado a carcajada limpia y a lagrimilla deslizante…Je,je,je.

    No tengo palabras, lo digo completamente en serio.
    Anda y a ver si nos sigues deleitando con cositas tan interesantes como ésta.

    ¡¡Plas, plas, plas!!.

    Besos y lametones.

  15. Mucha sangre y Ramoncía. Todo gore. Me he echado unas risas. No sé por qué no lo leí entero antes. Esta versión mejora las anteriores

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