CINCOMIL OLIVAS

¡Maldita sea la estampa del zorro cabrón que se ha metido en el corral otra vez! Voy a tener que ir al mercado de Loja el Sábado a por cuatro gallinas más, pero vamos; ahora me las tendré que ingeniar para poner unos cuantos lazos…Sé que José dice que sería mejor plagarlo todo de veneno, pero no quiero que muera ningún bicho que no ha de hacerlo, prefiero que caiga un gazapo de más, o  un zorro de más. Y reforzar el corral.

Tendré que darme un poco de prisa en ir a casa de José a por unos cuantos metros de alambre y al menos colocar cinco o seis alrededor de la casa, antes de que Mercedes vuelva con los niños. Es una suerte que Mercedes cierre la tienda justo después del colegio, ya veremos qué pasará cuando el mayor empiece el instituto, y luego; bueno,  luego, más adelante, tendré que decirle a Germán que cuide de él cuando vaya a la universidad. Un día de éstos tendré que llamarle, aún no sabe que tuvimos un hijo…

Qué diferente era cuando tenía que bajar al pueblo para recoger a los niños del autobús.

Aquel año era el primero que Hugo iba a la escuela, muy contento de ir al sitio que su admirado hermano mayor iba a diario para dejarlo aquí con su superprotectora madre.

El día que Mercedes vino a casa hacía un calor de justicia, los  olivos ya estaban podados y la poda recogida, las ovejas pastaban aquí y allá entre los olivos y los pocos almendros. Yo estaba tratando de hacer perfectos surcos en la huerta donde luego irían los tomates; la dura tierra requiere tesón.

Me acerqué a la puerta donde vi que un coche desconocido había llegado entre el polvo; un cochecito pequeño y,  poco usual para este tipo de pistas.

Ella me miró de abajo a arriba  y sin ningún pudor por encima de sus enormes gafas de pasta mientras me acercaba; … aun recuerdo su mirada escrutadora que me recorrió la espalda cuando alcanzó mi sudorosa mirada.

Traté de arreglarme el pañuelo de la cabeza y los pelos, y dejé la camisa que llevaba atada a la cintura sobre una silla antes de alcanzarla, no sin antes enjuagarme el sudor de  frente,  pómulos  y escote  con las mangas. La camisa de tirantes que llevaba hacía días que dejó de ser blanca.

-Hola, soy Mercedes García, vendo lencería.-dijo, y me plantó dos besos. Sus gafas, en su mano derecha, no dejaban que me agarrase mi hombro izquierdo con la misma  fuerza penetrante con que me agarró el derecho. Aquella sonrisa seductora no ha dejado de trabajar el resto del tiempo que la he conocido.

-María, María Ulzurrun De la Vega.-contesté simuladamente incómoda, aunque en realidad estaba totalmente interesada en aquella forastera.

-Una señora en la plaza me ha dicho que estaría usted interesada en mis productos, ”Vaya usté a donde la hija de Eugenia”, me dijo, “a aquella le vendrían bien unos trapitos franceses, a ver si atrapa a un gachón que le ayude con la casa y los niños”.-dijo divertida.

No pude evitar sonreír de oreja a oreja tras su imitación de la anciana voz de Gerarda. Aquella mujer me reconoció  nada más verme el dia que llegué escapándome de mi pasado, como familiar de la Eugenia la madrileña.-Ya veo,-le dije – esto es lo bueno y lo malo de los pueblos, todos te conocen , pero le cuentan tu vida al primero que pasa ¿eh?.

-A la primera, a la primera, jaja.-otra vez esa sonrisa …

No se cómo ocurrió, pero cuando me metí en el baño para ducharme, antes de probarme ningún camisón, no había empezado a salir aún agua caliente cuando sus manos me tomaron el vientre y empezaron a subir hacia mis pechos. Yo la dejé hacer; no se si me había olido, pero antes incluso de pasarla a la casa ya estaba totalmente excitada, …me alegré de no tener pestillo en el baño, por los niños. Me quitó el pañuelo de la cabeza y mi pelo cayó hacia atrás sobré mis hombros, noté sus turgentes pechos contra mi espalda, y el sudor debió convertir su camisa en papel de fumar porque noté como sus pezones se clavaban en mi carne,… Casi dudando, casi sin saber  qué hacer, busqué hacia atrás con mis manos sus nalgas, formidables, bajo los ligeros pantalones  veraniegos que adornaban su joven figura;… mi respiración se entrecortaba, la suya me acariciaba el cuello entre beso y beso, no pude más y me di la vuelta. Sus labios me supieron a gloria, su lengua me acariciaba la boca con habilidad, notaba un cosquilleo que parecía me ahogaría. Nunca había sentido rozarme contra un busto de mujer, y era maravilloso. La empecé a desvestir, pero ella no dejó que le quitase los pantalones, y sin camiseta, yo desnuda, me empujó hacia la ducha, donde el teléfono mojaba el techo con agua tibia, demasiado tibia para aquel caluroso día.

Ahora nos apretábamos los pechos más y más la una contra la otra mientras ella me masajeaba el sexo con maestría, desde atrás. Ahora el roce de nuestra piel mojada no lo era tanto, y el masajeo de la carne tomó un cariz muchísimo mas excitante; mis pechos se metían entre los suyos y con el vaivén de un lado a otro volvían a salir para luego volver a rebotar, … fue entonces cuando me llegó el olor de su sexo, me atreví a bajar mi mano entre sus pantalones y noté como el tanga quedaba abrazado por dos potentes labios de entre los que fluía abundante flujo filante; creí que me desmayaría en ese momento, sus labios y su lengua, sus dedos en mi coño, mi coño excitado. Uno de sus dedos acariciaba mi clítoris, y  aunque casi no llegaba a él, el roce ocasional  me lo turgía más aún a la espera del siguiente, no aguanté más y le bajé los pantalones junto con el tanga, apartándolos sobre la alfombrilla bajo la cortina. Entonces ella no dejó que me pusiera en pie y apretó mi cara contra su pubis deliciosamente retocado con un pequeño tatuaje en forma de mariposa de cuento.

Mi lengua salió disparada como si quisiera separarse de mí y penetré como pude inclinando mi barbilla hacia arriba, besando sus labios y su precioso clítoris, masajeando sus paredes a riesgo de desencajarme el músculo del habla de la garganta, como si hubiera hecho eso toda mi vida. Noté su cuerpo agitarse y sus nalgas se contraían y relajaban, mis dedos acariciaban su ano con peligro de meter mis castigadas yemas hacia su sensible recto. Debió de ser la excitación que;… con mi lengua en su coño, el agua de la ducha con el fuerte chorro tibio en el mío, hizo que las dos empezáramos a gemir y sentir un profundo y largo orgasmo diferente de ninguno que haya tenido antes.

Tuve que decirle que se vistiera con cualquier cosa que encontrara en mi armario, que tenía que ir a buscar a mis chiquillos. Cuando volvimos ella estaba bien instalada, fumando sentada en el sofá, pero apenas vestida con un camisón de seda de la colección de lencería. La presenté a los niños como la tía Mercedes, aunque ahora Hugo la llama mamá Mercedes.

El mayor ha tenido algún problemilla en el cole con eso de que vivimos juntas, pero está encantado con ella ya que se regodea mirando las fotos de la tienda de lencería, que Mercedes pudo abrir con parte de mis ahorros, cuando le ayudan a cerrarla a diario antes de volver a casa a comer.

No sé cómo se lo tomará ella cuando le diga que quiero que Germán venga a vermnos a mí y a su hijo un día de éstos. Además quiero comentarle  que algún día, él tendrá que cuidar del mayor cuando vaya a la  casa de Madrid para ir a la universidad. Espero que  se lo tome a bien, son muchos años después de aquella semana de amor… Supongo que estará cuidando bien de la casa.

Ahí está José, espero que no se note la humedad debajo de mis vaqueros.

-Josééé! Vine a por un poco de alambre para los lazos!-le grito mientras amarro mi montura al precioso granado de la puerta.

-Veneno mujer , veneno!.-grita desde la huerta mientras se enjuaga el sudor de la frente sin dejar de mirarme a la altura de mis caderas.

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9 comentarios to “CINCOMIL OLIVAS”

  1. Muuuuy bueno. Me han dado ganas de… bueno… quiero terminar el trabajo para volver a casa y…. ¿tu sabes no?

  2. Tiri, killo, esto no se hace, esto se avisa..Macho! que estoy en el curro y ahora tengo un calenton de la hostia! No se si irme al baño corriendo o qué …porque a diferencia de Darth no se si podré aguantar hasta llegar a casa!La parte positiva es que el chorro del aire acondicionado me estaba dejando helada y ahora estoy sudando y me sobra ropa! Me ha encantado. Me encantaría poder hurgar en tu mente de verdad para saber que pasa por ella, porque me tiene alucinada tu imaginación.
    Musuaks mu calenticos..

  3. Bueno, ya regresasteis a casa, espero que no tengais una frustracion tipo coitus interruptus, que dicen que puede causar graves transtornos , hasta neurosis psicótica

  4. Cabrooooon!!!! Por tu culpa se me ha puesto tiesa. ¿Y ahora que hago?
    Voy a ver si a la parienta le apetece guerra.

  5. ¡Joer Tiri!! creo que te has superado, solo decirte que vaya par de valientes, con dos niños, en un pueblo en fin otro tipo de familia más tan respetable como otra tradicional.

    Venga que hacía falta un comentario serio y formal, ¡anda que vaya panda!! jajajajaja.

    Besos

  6. Muy bueno Tiri…

    Púes no sé si el tiempo espera o no, pero vamos que esta aprovecha bien el tiempo…

    Nada, que me voy para casa, a ver si llego.

  7. que buen escrito!!! felicitaciones tienes una manera de enganchar al lector increible!
    saludos y exitos

  8. Kaguenlamar…..Amaiera oso hezigarria baina…Azeriaren istorioarekin hasi eta ohartu naizenerako…Bi tipak dutxatzen zeuden!
    Zerrikeri polita!

  9. ONA GUSTATU ZAIZUNA, …GAUZA HOBERIK BADUGU.
    MXX

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