SILENCIOSO CÓMPLICE

Mares de olivos, océanos de olivares que se pierden en el horizonte…Impasibles al paso del tiempo, en su memoria albergan infinidad de historias ocurridas muchos años atrás, convirtiéndose así en eternos guardianes de secretos jamás desvelados.

Aquel robusto y centenario olivo fue testigo directo de la apasionada e insospechada relación entre los dos jóvenes.
Cada tarde, Antonio y Rosa se citaban bajo la sombra del viejo árbol. Se refugiaban el uno en los brazos del otro, aislándose completamente del mundo, mientras las horas transcurrían con una excesiva rapidez. Cuando la luz del día comenzaba a desaparecer llegaba el triste momento de regresar –por separado- a la realidad de sus vidas.

Antonio era el nuevo profesor de la escuela. Hacía poco más de un año que había llegado a aquel apartado pueblo y su relación con los lugareños era simplemente cordial. No tenía amistades conocidas . Su trato con el alumnado, sin embargo, era excelente. Los niños le querían. El joven era una persona dialogante e infinitamente más próxima que Don Manuel -“El Maestro”-. Su jubilación provocó un gran alborozo entre los más pequeños porque era un hombre arisco y autoritario. A pesar de su dilatada experiencia, este hombre jamás supo comprender que a los niños hay que saber entenderlos, escucharlos, y que la labor de un educador no se basa en el simple adoctrinamiento.

La llegada de este joven de capital, adecuadamente preparado para la docencia, creó una gran expectación -y cierta desconfianza- entre un amplio grupo de personas del pueblo. Las personas mayores eran sus principales detractores ya que seguían anclados en las tradiciones y en el pasado y cualquier soplo de aire fresco resultaba, a priori, cuanto menos, peligroso.

Hacía un par de años que se oyeron, por última vez, replicar las campanas de la iglesia de Santa María anunciando una boda. Aquello fue un auténtico acontecimiento que, aún a día de hoy, se recuerda con cierta nostalgia. Todos los habitantes del pueblo – alrededor de 58, según el censo de la época- fueron invitados al enlace entre Rosa y Don Fulgencio.
Ella era la muchacha más pretendida por los mozos del lugar. Su vida no había sido fácil y quedó huérfana a temprana edad, sola y sin familia directa en el pueblo, fue recogida por unos vecinos sin descendencia que siempre la trataron como a una cenicienta.
Don Fulgencio era un regordete terrateniente, 17 años mayor que la hermosa joven, que gozaba de gran influencia en la región. Entre otras consideraciones que no vienen al caso, porque prácticamente todas las tierras del pueblo y aledaños le pertenecían. Rosa encontró en este hombre su tabla de salvación y la protección que tanto necesitaba, aunque con él jamás conoció el verdadero amor.

Las furtivas citas entre Antonio y Rosa se hicieron cada vez más frecuentes. Al inicio de su relación los encuentros eran esporádicos, fundamentalmente por el temor a ser descubiertos pero, con el paso del tiempo, los amantes fueron perdiendo la prudencia y su irrefrenable pasión fue en aumento. La consecuencia de aquello fue un embarazo, evidentemente, ni buscado ni deseado.

Los meses pasaron y, en el frágil cuerpo de la muchacha, comenzaba a evidenciarse un levísimo aumento de volumen. Don Fulgencio achacó aquello a los cambios alimentarios de su mujer y continuamente le recriminaba cuando se sentaban juntos a la mesa a la hora del almuerzo. Rosa se encontraba sola ante un laberinto al que no veía salida alguna y una tremenda depresión la abrazó mortalmente.

Urdió un plan secreto. El robusto y centenario olivo sería su silencioso cómplice…

Aquel anochecer del 5 de septiembre, poco después de la que sería su última cita con Antonio, una gruesa soga alrededor de su fino cuello la liberó de su desesperación para siempre.

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20 comentarios to “SILENCIOSO CÓMPLICE”

  1. es un relato como la vida misma !!!! historias de este tipo, abundan en el dia a dia !!! pobrecita, y que final más triste. a veces se dan situaciones en ue la única solución, parece que sea un final así, aunque en circunstancias más o menos normales´´ todo tiene solución, pase lo que pase. pero la moralidad y el que diran, ha sido un condicionante en el que a veces, se ha pagado un precio muy alto !!!!!!

  2. Leñe, Linda. Que mal se me ha quedado el cuerpo. Que historia más triste…
    Excelente narración de un drama que bien podría ser real.
    Te felicito.

  3. Precioso Linda ya te lo dije. Muy triste, pero lamentablemente muy real sobre todo hace unos años en los que ciertas cosas eran impesables, la doble moral, la hipocresía de la sociedad. Afortunadamente los tiempos cambian y hoy en dia esto cada vez es más extraño. En algunas ocasiones no puedo dejar de pensar que el progreso no ha sido del todo malo.

    Besotes guapa y enhorabuena por tan excelente historia.

  4. Mil gracias, Fernando y Pep, por leer el relato y por vuestros comentarios.

    Historia de tintes dramáticos, es cierto. Siento Pep haberte dejado mal cuerpo…je,je

    Imagino que para llegar a tomar tan terrible determinación hay que sentirse acorralado y, sobre todo, en determinadas épocas y en determinados lugares ( pequeñas localidades, como en este fictico caso), el “qué dirán” puede llegar a pesar demasiado.

    Un beso gordo.

  5. Miren, nos hemos pisado…Tú, como siempre, has sido más rápida.

    Estoy de acuerdo con todo lo que comentas. En algo, quiero pensar que hemos avanzado…

    Gracias, guapa.
    Muacksss

  6. Joder…Yo me he quedado como Pep!!

    Bueno, fue su decisión, no?? Al final se suicido por amor.

    Me estaba acordando de esos que dicen que es el sexo quien mueve el mundo y me gustaría saber si alguien se ha suicidado por sexo….

    Besos

  7. A mi también me gustaría saber eso Ferran, por amor se han sucidado muchos y no solo suicidios literarios. Por sexo yo creo que nadie a no ser que tuviese otros muchos problemas en su vida.

  8. Ferran, no estoy del todo de acuerdo contigo y me explico:

    Rosa no estaba enamorada ni de D. Fulgencio ni de Antonio. Su marido era su seguro de vida y el joven profesor era simplemente su amante.

    No fue un suicidio por amor…. Lo siento Ferran, je,je.
    Fue un suicidio por miedo al rechazo generalizado, por pura desesperación, y por falta de recursos para solventar una situación complicada en unos años complicados.

    Muchísimas gracias por todo, majetón.
    Besos.

  9. Bueno, he tardado en pronunciarme, efectivamente es un relato como la vida misma, pero aprovechando la coyuntura y que ya ha hablado la autora, pues Ferran, querido, no hay suicidios por amor.
    Por amor nadie se suicida…se suicida uno por cobardia…se suicida uno por obsesión, por paranoia, por empecinamiento, por empitamiento, por encoñamiento…que disfrazan bajo la palabra amor…pero por amor, nunca te suicidarias, nunca harias a alguien que quieres pasar por ese mal trago, si realmente le amas. Igual que nadie mata por amor…Eso de la maté por que por que era mia….¿a que no cuela? Pues eso, ni de un lado ni de otro, ni morir de amor ni matar por el…el amor no permite esos rangos.
    No digo que sea una decisión fácil…, pero es que ni si quiera me permite mi mente catalogarlo como decisión, si no más que de manipulación y victimismo in extremo.
    Buen relato Linda, nos ha hecho pensar y debatir un rato.

  10. Ostras Linda, que bonito.Y tu me decías que no eres buena? Mmmmmm. Me ha encantado, de verdad.Una historia triste, pero por desgracia estas cosas ocurren.
    Por cierto,estoy de acuerdo con Annalammer.Por amor no hay suicidio.
    Felicidades Linda!!!! A ver si os pasais por nuestro Blog Lamedores!!!!!

  11. Anna, mi idea del amor es la tuya.

    Quien muere por amor lo hace por desesperación, por liberación propia y otra serie de consideraciones. Quien dice matar por amor lo hace, entre otras cosas, por tener sentido de posesión exagerado. En ambos casos hay cierto grado de egoismo.
    El amor verdadero es justamente lo contrario, está basado en la generosidad.

    Como dice Epsocjo, por amor no hay suicidios.

    Me agrada que el relatillo dé pie al debate.
    Muchas gracias a las dos.
    Besos.

    P.D= Voy, voy pitando para allá…Sé que lo tengo pendiente pero ando liada. Me pasaré. Lo prometo.

  12. Anna, eso de que el suicida es un cobarde es una herencia derivada de nuestra cultura monoteísta. El suicidio es una decisión tan válida y respetable como la del que quiere seguir viviendo.

    Y yo sí creo que es el amor quien mueve el mundo. Y que hay gente que mata y se mata por amor. Y no solo eso, gente que lo deja todo, que lo pierde todo, que renuncia a todo.

    Y no claro… el que la mate porque era mía, eso no es amor.

  13. Linda, ainsss, lo siento… cada cual tiene sus querencias.. jeje

    PD. Cuando hablo de matar, ¿Por qué pensaís tan rápidamente en la violencia de genero???? ¿Y por qué pensaís tan rápidamente en el amor de genero???

    El concepto amor es mucho más amplio.

  14. Me vo y a meter donde nadie me llama tal vez pero, creo que Anna no ha querido decir que el suicidio sea cosa de cobardes, Ferran.

    Yo lo veo como una huída por un desencanto -el que sea- pero no como un acto de amor. Sigo creyendo que por amor ni se mata ni se muere.
    Otra cosa es que sea un motor importantísimo y que tenga la fuerza suficiente como para que las personas renuncien en muchas ocasiones a absolutamente todo lo terrenal (material, familiar, etc).

    Por supuesto que es una decisión personal tan válida y respetable como otra cualquiera…Yo lo tengo claro.

  15. Ferrancillo, tienes razón.
    El concepto de amor es tan amplio…
    Yo me refería al concepto de muerte literal, no a una muerte por amor bucólica. ¿Me entiendes?. Jo, no sé si me explico…

    Bonita canción.
    Muackss.

  16. Yo estoy con Ferran, el concepto de amor es tan amplio y tiene tantas facetas que es imposible meterlas todas en una botella.

    Yo pienso que si hay gente que se a matado por amor, que sea una decisión buena o mala, ya no me meto. Eso cada cual tiene su propio rasero para medir hasta donde puedo o no llegar. Yo no lo haría pero tampoco tacharía de egoísta al que lo hace, la desesperación puede llevar a la locura transitoria o no, tampoco pienso que el que se matase lo haría consciente de hacer daño a la otra persona. No sé no seré yo la que se atreva a juzgar los actos de nadie, hay que estar en la piel de cada uno para poder decidir lo que está bien y lo que está mal. Para mi el sucidio está mal, pero para otros en determinadas circunstancias particulares y arrastrados por a saber que, ¡Qui lo sa!!!!!

    Y parto de la base que un suicidio como el que nos muestra Linda en su relato, no es un suicidio como tal, yo lo llamaría muerte por desesperación y arrastrada por las circunstancias y la mentalidad de gente hipócrita que serían capaces de amargar a una persona hasta llevarla a la locura. ¿Es un suicidio o un asesinato arrastrado por las mentes cerradas que rodean la situación? Hay muchas formas de matar y no siempre el asesino tiene que empuñar un arma para hacerlo.

    ¡¡Vaya pedazo rollo que he soltado!! upssss ¡¡Perdón!! jejeje

  17. os olvidais de otro suicido… mas terrible : ¡me suicido para hacer daño!
    por odio, por venganza: me mataria para que te sientas culpable toda tu vida de mi muerte!!

  18. Ha sido un relato muy bonito, triste pero bonito…

    Lo que la lleva la gente al suicidio es la desesperación y el no saber afrontar las cosas…
    No es valentía, ni cobardía… es falta de recursos para adapatarse o para buscar un cambio… es mi opinión.

  19. Gracias Yuka por el comentario.

    No tengo muy claro que alguién, en su sano juicio, se quite la vida pensando única y exclusivamente en hacerlo por el simple hecho de hacer daño a terceros. Siempre hay un trasfondo lleno de complejidades.

    Shembala, guapa, me alegra mucho de que te hayas pasado a leer y a comentar mi relato. Espero que sigas haciéndolo, ¿eh?
    Mi opinión respecto a este delicado tema es exactamente la misma que la tuya.

    Besazo enorme para las dos.

  20. Realmente hay mucha complejidad en el tema del suicido, …y mucha cultura…a favor y en contra, posiblemente marcada por temas religiosos, vamos por el opio del pueblo..si recordais una de las lecturas recomendadas en el grupo fue Tokio Blues…, no voy a desentrañar lo que en él sucede pero creo que la visión es diferente leida por un oriental o por un occidental, o por un católico o por un agnostico…
    No se exactamente si el Harakiri en Japón era cuestion de honor y en muchos casos voluntario o subliminarmente inducido, y en otros obligado…El caso es que ahí estaba y era aceptado socialmente -creo-.
    En la cultura occidental opino que estamos bastante mal educados en relación a la muerte y mucho peor educados en cuanto a poder decidir sobre ella o sobre la vida, porque hay un puntito donde la decisión entre una y otra se da la mano, y aun no sabemos bien como deshacer el vínculo…No opino que suicidarse sea de cobardes, he dicho que no es una facil decisión…pero creo que si la tomas debe ser por lo que tu eres, no por como te afecta lo que pasa a tu alrededor, a lo que pasa a tu alrededor hay que echarle un par de huevos.(No hago apología del suicidio…conste).

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