El Belén de Nogal (Por Darth Vaner)

El pequeño pastorcillo esperaba paciente meses y meses en la oscuridad a que llegara el gran momento. Al principio contaba los días que iban quedando pero al poco perdía la noción del tiempo y desistía de seguir contando, allí dentro no tenía nada para orientarse, no sabía si era marzo o agosto, no sabía si era de día o de noche. Sólo esperaba.

Un día, de pronto, escuchó que se abría la puerta del armario donde lo escondían:
– ¡Por fin! ¡ya ha llegado! – pensó ilusionado. Escuchó como alguien rebuscaba entre los bártulos y volvía a cerrar la puerta. Resopló desconsolado y pensó que ya mismo le sacarían de allí. Volvió a esperar pacientemente, convenciéndose de que pronto llegaría el día.

Una oveja que descansaba a su lado le dijo que nunca más los sacarían de allí, ya eran trastos inútiles, ya no los querían ver, seguramente los tirarían a la basura, estaban estropeados y viejos y la gente no quiere a los viejos, ni a las cosas feas como ellos. O peor aún, ¡los quemarían!.

El pastorcillo hacía oídos sordos, sabía que no era así. Ellos formaban un Belén único, muy bonito, se decía el pastorcillo. Habían sido tallados con la madera del nogal que había en el huerto, cuando murió tuvieron que talarlo pero el abuelo quería conservar parte de ese árbol y los creó a ellos, hacía muchos años ya. Los habían pintado con esmero, aunque es verdad que ya estaban desconchados y a algunos no se les distinguían los rasgos muy bien, pero seguían haciendo su función perfectamente.

Un día, una voz familiar le despertó:
– Mira Sofía, este Belén es muy valioso. Lo talló mi abuelo de un árbol que plantó mi bisabuelo. Yo le ayudé a pintarlo cuando era pequeña.

¡Era la abuela Guadalupe! Ya los había sacado del armario y estaba pasándoles el trapo para quitarles el polvo. ¡Llegó la Navidad!

– Wela, cuándo no los quieras ¿me los puedo quedar yo? – Preguntó la nieta como cada año. Sabía que eso le haría ilusión a su abuela, que no se perdiera el espíritu ni el significado familiar del Belén del nogal. Había Nacimientos más bonitos, pero no eran el de su abuela.
– Claro Sofía, cuando yo no esté los pondrás en tu casa.

El pastorcillo miró a la oveja y le sacó la lengua arrugando la cara todo lo que pudo. Ellos nunca desaparecerían, seguirían decorando la esquina del salón, año tras año.

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8 comentarios to “El Belén de Nogal (Por Darth Vaner)”

  1. Me gusta mucho el tema del Noga, …y sus tallas que van pasando de generación en generación….
    bbs

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