San Librito

Nunca le había puesto demasiado interés a la cocina, pero aprovechando que estaba solo en casa y la indirecta de mi esposa por el día de San Jordi que jamás habíamos celebrado, pero este año, vaya por dios, le dio por ahí -cosas de mujeres-, abrí aquel libro sobre cocina erótica que llevaba ya meses guardado en un cajón y que pensé que no abriría en la vida…¡Lo que hace el aburrimiento! ¡Menudo tocho! Pesaba como una piedra, lo puse sobre la mesa de la cocina y me dispuse a leer el sugerente índice de recetas (Tetas calientes de monja, sorbete de orgasmo de novicia, …).Entre todas escogí, no sé si por el título o los ingredientes , “Pasión negra sobre lecho de rosas”. A saber:

– • Un vaso de café

– • Un litro de nata

– • Un sobre de flan Royal de 8 raciones y sirope de fresa.

Vamos que no había que hacer una tesis en el arte de cocinar. Y allá que fui yo buscando con “mimo” cada ingrediente y dispuesto a echar el resto y todo, eso sí, en el bol, con su tiempo, y mi cinco estrellas a mano…ummm…primero diluir los polvos en la nata, darle vueltecitas, que no tenga grumos…y mientras, como está mandao, tararear dando unos pasitos a lo Angus John el Jai wii tu jel. Una escandalosa carcajada me rompió la concentración en, ese, mi primer experimento culinario. Tras unas largas piernas bajo una corta minifalda, que dejaba intuir la más negra de las pasiones y unos labios de fresa dulces, unos ojos chispeantes me sonreían picarones. Me puse como un flan, y el Royal se fue a tomar por culo al suelo… Me agache intentando recogerlo y volver a ponerlo en el bol, pero sus carcajadas retumbaban entre las cuatro paredes de la cocina y mi vergüenza no cabía en ellas cuando me di cuenta que, tras la ducha de la mañana, solo me había puesto el delantal y, al agacharme, le ofrecí la esperpéntica visión de mis bellas o ¿velludas? posaderas a la doncella apostada en el balcón . Sí. Tal cual vine al mundo…pero con 45 años y unos 85 kilos más. Solo me dio tiempo a correr la cortina…no se si fue muy erótico, pero bueno, al fin y al cabo cuando empecé con el pastel lo que me rondaba la cabeza tenia que ver algo con lo de correr, pseeee…no? No vuelvo a la cocina. Como cualquier macho, mi habitá-culo está en el cuarto de baño…y con el recetario, me pienso limpiar el propio. El próximo Sant Jordi me compro la Wii y le regalo las instrucciones a mi bendita, y a ver qué sale…y si me quiere regalar otro libro que sea smoking de luxe…

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10 comentarios to “San Librito”

  1. Jajajaa Anna, si es que hay libros que dependiendo que manitas los pille pueden ser peligrosos. Esas manos y esas masas jajaja.

    ¡¡Muy bueno!!

    ¡¡Feliz día del libro!!

    Besotes

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