El Becario

Sí, se decidió y solicitó aquella beca.Su espíritu aventurero le impulsó a ello, era una tarea peligrosa pero…
El accidente no estaba previsto, el buque se hundió después de encallar en las rocas de la costa de aquella isla desconocida y exhausto,pero entero,consiguió llegar al palmeral que había divisado desde la cubierta.
Un tropel de mujeres, fuertes, esbeltas, de facciones duras pero armoniosas surgieron de la espesura y, amenazándole con rudimentarias mazas de piedra, le obligaron a seguirlas.
Dentro de la desgracia había tenido suerte pensó ¡amazonas! no podía ser real, como antropólogo siempre había creído que su existencia solo pertenecía al mito ¡qué asunto para su tesis!.
Tenían su poblado en un claro de tierra compactada y en su centro se erguía un horroroso totem que le recordó a las venus prehistóricas, orondas y de toscas y difuminadas facciones, pero ésta estaba tallada en madera,calva, acuclillada,inquietantes ojos de batracio y lucía una enorme vulva entre las piernas.
Le trataron bien, lo alimentaron sólo a base de carne y pescado semi-crudos…hasta que llegó el día.
Obligado a beber un ardiente y nauseabundo líquido hasta que,totalmente ahíto no pudo más y cayo, entre vómitos, desfallecido.
En ese momento fué “ungido” su pene con un extraño y picante ungüento que le produjo, además de una bestial erección, una agradable sensación de incontenible deseo
Luego se vió envuelto en un tremendo revoltijo de turgentes y suaves carnes y umbrosos terciopelos…
Una tras otra lo forzaron y sometieron a dulces torturas.Cuando eyaculaba notaba que hileras de dientecillos mordisqueaban su pene, y una legión de dedos con infinita sabiduría, le pellizcaba entre risas y jadeos rincones donde jamás hubiera imaginado sentir tan excitante placer.
Nunca se hubiera creído con tanta energía, lo atribuyó al asqueroso brebaje que le hicieron ingerir y a la incendiaria pomada con que fué “embalsamado”. entonces…
Entonces apareció ella, alta,fuerte,desafiante, perfecta como una diosa y dijo: extranjero, o tú o yo, el último combate será a muerte, hazme morir de placer y serás libre, en caso contrario…
Se lanzaron frenéticamente el uno sobre la otra, jamás se oyó gemir tanto y tan sinceramente a una mujer, el estaba a punto de eyacular y ella…no moría.
Y entonces…entonces,fríamente,con serenidad, sin odio ni ganas,tenía que terminar esta decisiva, para él, batalla.¡Tenía que matar!.Sí, matar, y subiendo acariciadoramente sus manos hacia el cuello de la diosa, apretó,apretó y, en un glorioso final, ambos se fundieron en un apoteósico orgasmo simultáneo, definitivo…y mortal.
Cuando el sonido del teléfono le despertó, descolgó entre gruñidos oyendo al otro lado al secretario de la Fundación, comunicándole que su beca había sido denegada.
Mientras contemplaba las abundantes manchas de semen, algunas todavía húmedas, que adornaban como trofeos las sábanas, se consoló pensando que ya la había conseguido esta noche.

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14 comentarios to “El Becario”

  1. Sorry Pedro…ya sabes que soy un natural disaster…
    Cuarenta minutos despues de lo acordado, ahí esta tu amazona, acariciada por el viento y dejándonos tu excitante y ardiente relato para pasar un fin de semana lleno de pasiones, sueños y …¿poluciones nocturnas?

    Gracias por aceptar el reto y dejarnos compartir tus mundos.

    Slurpsssmuaks.

    Y Feliz dia del libro!

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