En mi momento de necesidad

“Come,  feed the rain,

`Cos I’m thirsty for your love

dancing underneath the skies of lust”

POTF

La luz de las farolas entraba por la persiana entreabierta cuando,a mi lado, adiviné su figura desnuda.

Me sentí confundida.

¿Cuántas copas había tomado aquella noche? ¿Dónde estaba? ¿Quién era aquel que yacía a mi lado? ¡Ni idea!, y de cualquier forma, ¿qué más daba? Su contorno era perfecto.

-Vaya culo-pensé- Pufff…

No sé si aún estaba bajo el efecto del alcohol pero, a pesar de no ver su rostro y no recordar nada, ese pequeño animal curioso que a veces entra en celo y que siempre llevo dentro, me pudo. Tímidamente comencé a dibujar con mi dedo índice la figura de aquel perfecto Adonis. Su pelo largo. El perfil de su oreja. El contorno de sus ojos. Su nariz.Y, humedeciendo mi dedo en su boca entreabierta, cual pincel en trementina, seguí por su barbilla, su cuello…suavemente. Muy despacio.

No quería que despertase. Quería jugar a solas con su cuerpo. Sin resistencia.

Mi mano derecha, atrevida, se abalanzó sobre su pecho, mientras mi índice dibujaba círculos alrededor de sus pezones, clavando ligeramente la uña. Noté una leve reacción, y paré… Nuevamente mis miedos y prejuicios. ¡Qué más daba quien fuera o quien no, donde estábamos o no! Si estábamos ahí era porque en algún momento, ambos, aunque no lo recordase, así lo habíamos querido.

Perdidos los miedos en un esfuerzo de autoconvencimiento, mi lengua empezó a trabajar por libre, aferrándose a cada valle, pliegue o monte que encontraba en aquel cuerpo, mientras mis dedos buscaban, en algun lugar entre su ombligo y sus ingles, la manera de despertar su pasión sin romper su sueño.

No sé si fingía dormir o no, pero de repente allí estaba pletórico y erecto.

Mi boca acudió a la llamada de aquel guerrero en pie que, antes de la batalla final, necesita una sauna relajante…

Primero suave. Yo mandaba. Empecé a juguetear con mi lengua, como si fuese una mosca sin alas intentando alzar vuelo sobre la punta de su polla .

Después violenta, cuando una de sus manos, sin previo aviso, cogió mi cabeza y me hizo tragar más adentro marcando los movimientos.

Un susurro- Tengo lo que necesitas y te lo voy a dar. No hace falta que pidas nada.

-¿Que no hace falta que pida nada?-pensé- ¿Quién coño puede pedir algo con la boca llena?

Mientras mi boca seguía haciendo su trabajo, vendó mis ojos con mis medias y marcó mi retirada empujando mis hombros hacia atrás. Con una caricia, me cogió de la mano y me puso en pie.

De rodillas él, con ambas manos acarició con firmeza desde mis muslos hasta mis tobillos y, tomando entre sus manos mi pie derecho, lamió cada uno de mis dedos colocando el zapato para terminar besando mi empeine. Mismo ritual con el pie izquierdo. Y yo cada vez mas húmeda, con una necesidad reprimida de gritar: ¡Empálame!

Pero sé jugar, y el juego no me permitía hablar. Mi cabeza y mis sentidos iban a explotar.

Asiéndome bruscamente de la muñeca, me dio la vuelta de cara a la pared. Azotó entonces mi culo, como a una niña mala que no ha hecho bien sus deberes. Castigada.

Segundos después, ataba mis manos a mi espalda.

Ya no mandaba yo. Ahora estaba a su completa disposición.

Su lengua recorrió desde mi nuca hasta mi hombro, de mi hombro hasta el pliegue de mi axila, y de allí a mi cintura mientras sus manos apretaban fuertemente mis pechos. Bajó sus manos a mis nalgas, y sin ningún escrúpulo las abrió, mientras su lengua buscaba cobijo. Rebelde su mano izquierda- con una armada de cinco dedos- buscaba su objetivo entre mi vagina y mi clítoris. A pocos centímetros, su lengua. Mis piernas empezaron a temblar, no podía mantenerme en pie y, desde luego no era por los altos y finos tacones. Mi cuerpo se agitaba en una escala Richter de siete, y mis rodillas flaquearon.

Sin piedad sentí como su miembro encontraba refugio dentro de mí.

Un empuje fuerte.

Otro más fuerte contra la pared.

Otro aún más fuerte, intentando llegar a mis entrañas.

Placer, dolor, sudor, entremezclados en ardiente juego.

Sentí la humedad corriendo por mis muslos.

Y los toqué…

¿Los toqué?

¿Pero yo no estaba atada?

Mi mano mojada se acercó a mis ojos que se abrieron sin dificultad.

En mi cama, mi gato y yo; y por la ventana, aquella luz cegadora de doce de la mañana en día de sol, acompañada por una brisa de aire fresco con aroma a verano cerca del mar, trajo a mi  memoria alguno de esos momentos en los que, al despertar empapada en tu rocío, nada había sido un sueño.

////*////

-“Así es como dos cuerpos visibles, no teníamos más que un solo corazón”

Sueño de una noche de verano-

W. Shakespeare-

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10 comentarios to “En mi momento de necesidad”

  1. Buenooo… son las dos de la madrugada tengo que irme a la cama ¡y suelo soñar!
    Buen relato amiga, erótico sin extridencias y … no es fácil.

    Besos y, ahora sí con babassss.

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