EN EL ABISMO DE LA AMARGURA

 

SU ÚLTIMA REVERENCIA III : En el abismo de la amargura

Por Sandra McCain

 

Sabía que esto algún día iba a terminar en tragedia. No podía ser de otra manera. Y no lo siento, mi padre jamás ejerció como tal y siempre me despreció. Nunca aceptó a mi hija a la que veía un reflejo de su padre al que siempre detestó, como si a la niña no la hubiese parido yo, que era su hija y sangre de su sangre. Incluso en alguna ocasión llegué a sospechar que en las pocas ocasiones que se acercó a su nieta fue para ponerla en mi contra. Ni aún después de muerto le perdonaré que se casase con Patricia; esa carita hermosa, dulce y engañosa, esa figura escultural, esconde algo maligno, lo sé. Mi padre quiso poseer algo bello, tras media vida soportando a mi madre, una mujer totalmente antagónica a mi madrastra, de físico más bien vulgar y con un carácter seco y agrio. Soy consciente que el viejo nunca la amó, se casó con ella por puro interés para escalar en su posición social.

Aún así, no termino de comprender que mi padre, ya rozando la vejez, se volviese a unir en matrimonio con esa “maniquí” de pacotilla, le creía mucho más inteligente. Si quería una furcia hermosa que le sirviese de adorno, tenía muchas donde elegir y no atarse a una. La peor de todas. No entiendo como fue capaz de darme una madrastra y que esta sea más joven que yo, una diferencia escasa, pero suficiente para hacerme sentir vieja y poco agraciada en comparación con ella.

Por eso tras mi fallido matrimonio con el inútil de mi exmarido, quise volver aquí, con la herencia de mi madre podía haber cogido un apartamento en el centro de Londres para Martha y para mí, pero quería tener vigilada a esa mala pécora y de paso vengarme de mi padre. Sabía que tanto mi presencia como la de mi hija les amargarían la existencia a los dos, y así fue. Todos los días me acuso de no ser una buena madre, Martha no está bien en esta casa, pero sé que al final me entenderá y podrá perdonarme, ahora es demasiado joven y está en esa edad tonta de rebeldía, pero eso como el sarampión pasará y algún día entenderá que en el fondo también lo hice por ella, no podía consentir que esa mala víbora lavase el cerebro a mi padre y robase lo que nos pertenece a las dos por ley.

Otro motivo para regresar, fue algo mucho más íntimo, algo que no sabrá nadie. En cuanto me enteré que mi primo se había instalado aquí no puede resistirme a estar cerca de él. Leo, mi amor, el único hombre con quien podría haber sido feliz si no se hubiese cruzado en mi camino esa actriz de poca monta, otra puta indeseable y además borracha. No sé que vio Leo en ella, bueno sí, ¡hombres! Da igual la edad que tengan jóvenes o viejos, tan sólo ven la belleza exterior y nunca tienen en cuenta la inteligencia y lo que hay tras la apariencia de una mujer de verdad. Siempre odiaré a esas dos mujeres, no me extrañaría que se hubiesen puesto de acuerdo para terminar con mi padre, son de la misma calaña, ni siquiera han tenido la decencia de ponerse de luto.

Menos mal que tras la lectura del testamento algo me consuela, mi padre a última hora rectificó y se dio cuenta de lo que era esa puta con la que se casó. Sí, he disfrutado de cada palabra que ha leído nuestro abogado. Ahora no les quedará más remedio que convivir conmigo y ahí estaré amargando cada minuto de su vida. Y sobre todo vigilante, no les será tan sencillo acabar conmigo o con mi hija, soy más lista que ellas, no seré un blanco tan fácil como un pobre viejo inválido. No lograrán hundirme en la catarata del abismo infernal del viaje sin retorno, y si lo consiguiesen, que tengan presente que volveré, de algún modo haré un pacto con el más allá y regresaré como espíritu etéreo para rondar sus peores sueños y no darles ni un minuto de paz.

 

JUEGO:  ADIVINA A QUIEN PERTENECE ESTE RELATO

 

 

ENTREGAS DE “SU ÚLTIMA REVERENCIA”:

– Su última Reverencia: Prólogo. Homenaje a Conan Doyle.

– Tragedia en la mansión McCain.

Que os den a todos.

En el abismo de la amargura.

La estupidez humana es infinita.

Soy artista (Y borracha).

Perdida en la niebla.

Elemental, mi querido James.

–  Debería haber cambiado las cortinas.

Comienza el juego.

Epílogo.

Especial “Su última Reverencia” texto completo descargable en pdf.

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17 comentarios to “EN EL ABISMO DE LA AMARGURA”

  1. uuuh! no veas como se las gasta la hijita McCain, con amenaza de brujería incluída!

    dará esto pie a una secuela?????

  2. Esta tipeja da un yuyu ufffff.

  3. […] Anterior TRAGEDIA EN LA MANSIÓN McCAIN Siguiente EN EL ABISMO DE LA AMARGURA […]

  4. Esta tipa es una perra de las malas… Pobre Martha…

  5. Hola a todos!!! Me encanta el nuevo formato del blog, no he podido entrar antes por cuestiones de tiempo y tal. Me gusta mucho que nuevo diseño y me encanta La Ultima Reverencia, un proyecto extraño a la vez que sorprendente. Me gusta bastante. Seguid asi.

    Feliz Verano.

  6. Hola Francisco, gracias como siempre. Y por supuesto, sabemos que el tiempo es lo que tiene, desafortunadamente las horas no se pueden estirar como el chicle. Encantados de que te guste nuestra nueva página, y nuestro proyecto (homenaje a Arthur Conan Doyle) de Su última reverencia.

    Un saludo.

  7. No se yo si da tanto yuyu, desde luego la pobre sabe que está rodeada por lo peor, …uuuuh!

  8. Otra joyita dentro de esta peculiar familia. ¿Habrá algún ser “normal” ahí dentro? Uhm….
    Gracias, Francisco, por tus palabras. El tiempo manda pero cuando puedas ¡ya sabes donde encontrarnos!

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