DEBERIA HABER CAMBIADO LAS CORTINAS

SU ULTIMA REVERENCIA VIII: Debería haber cambiado las cortinas.

por James

¿Llevo la levita bien puesta? Creo que estos puños debería cambiarlos por unos nuevos, el almidón los han hecho polvo… Cuando Molly vuelva de su descanso va a recibir una buena reprimenda: ¡la plata de la cómoda no está reluciente! ¡Esto es un ultraje, hoy tenemos visita y todo debe estar impoluto! Mi señor así lo habría querido… Mi señor… ¿Quién habrá sido capaz de cometer semejante atrocidad contra un anciano bueno y generoso como él? Seguro que la ramera de su mujer, nunca me gustó, la verdad… Intenté disuadirle, pero no me hizo caso, y ya se sabe que la labor de un mayordomo es la de permanecer fiel a su amo como un buen perro de caza. Eso he sido yo, un buen perro de caza que ha permanecido al lado de su amo hasta su muerte. Muerte que alguien me ha quitado el placer de proporcionarle, como muchas veces hablamos mi señor y yo. Lo tenía todo preparado, no habría sufrido nada, y se habría reunido feliz con el Creador… Mi queridísimo Steve y yo lo teníamos todo planeado, e incluso me atrevo a decir que mi señor lo sabía. Nadie sabe que me ha cedido en usufructo la casa de Brighton y una pensión de mil quinientas libras mensuales, ni siquiera mi amado. Por mis servicios, me dijo. Y sí, he sido servicial, atento, sumiso, pero digno, muy digno. Mi señor no merecía morir así. Steve cree que soy demasiado romántico, que el viejo se merecía esto y más, pero él no conoce al señor como yo, no ha pasado tantos y tantos días y noches con él como yo lo he hecho… Yo he estado a su lado cuando ha estado bien y cuando ha estado mal. Es mi función en la vida, y la he hecho con sumo gusto. Quién habrá sido capaz… En fin, espero que esto termine pronto. Tengo que preparar la cena para esta jauría y el detective Kendall no me permite ir a hacer mi labor. ¡Hoy precisamente que la cocinera tiene el día libre!…

Definitivamente, Molly va a recibir un castigo ejemplar cuando vuelva… Puedo ver el polvo en los estantes de la librería desde aquí, ¡qué vergüenza! Espero que el detective Kendall no repare en ello, no sería propio de esta casa… Creo que el señorito Leo está un poco excitado. Pobre, si supiera lo que piensa… lo que pensaba de él su tío, no tendría esa expresión de bobalicón engreído que tiene. Ni él, ni la insulsa de su esposa… Advenediza… Atreverse a poner los pies en esta casa, esa barriobajera con ínfulas de Vivien Leigh… Si por mí fuera, ahora mismo la echaría a escobazos de aquí. Todavía no entiendo cómo el señor permitió a esta buscona entrar en la familia… Mi querida Martha, pobre niña. Siempre me cayó bien, aunque ella no lo sepa. Atrapada entre la histeria de su madre y los genes del bala perdida de su padre. Cuántas veces el señor intentó tutelarla, pero ella terca como una mula se lo impedía constantemente… Si se hubiera dejado aconsejar, todo esto sería suyo ahora. Jamás olvidaré cómo hablaba el señor de ella constantemente. Decía que tenía su mismo carácter, y que por eso la trataba tan duramente, porque la vida es dura, es dolorosa, y tenía que aprender. Nunca aprobé que la tratara tan bruscamente, pero no era mi función contradecir sus órdenes. Eso nunca. Soy un mayordomo fiel… Aunque no idiota… Nadie lo sabe, pero mi señor me entregó un sobre la noche que lo asesinaron. Quería que al día siguiente lo enviara por correo urgente a Londres, y como esa noche ocurrió este desagradable incidente, me vi en la obligación de ocultar su existencia al detective Kendall. El sobre está dirigido al Daily Telegraph, diario donde colabora asiduamente mi amado Steve, y en el remite sólo consta la frase “Informe Mulligan”, pero no me atrevo a abrirlo. No es propio de un mayordomo de mi categoría ni de mi edad. De todas maneras este sobre descansará en el cajón de mi escritorio durante un tiempo prudencial, no tiene por qué ver la luz, al menos por ahora. Probablemente contenga información que por el momento no quiero saber. Antes me queda hacer el último trabajo que me encomendó mi señor, y luego ya veré qué hago con el sobre. Necesito descansar lejos de esta gentuza a la que no soporto y que no pienso servir. El aire de Brighton me vendrá bien, la playa, el sol de julio, los jovenzuelos correteando por la playa harán las delicias de este viejo.

Tres puñaladas… ¡Qué indecencia! Los grandes señores mueren envenenados, como debe ser, sin derramar una sola gota de su sangre, con el semblante sereno de aquel que se sume en un sueño eterno… pero no ensangrentado, como si fuera una res a la que se ha sacrificado… No, lo pagarán caro. No sé quién de ellos ha sido el culpable, pero lo pagarán caro. Mi señor me conocía bien, sabía que no dejaría esto así. Acabaré con ellos, uno a uno, y después disfrutaré de mi merecido retiro con mi amado Steve, aunque me llene de curiosidad el contenido del sobre con su nombre… No debe saberlo nadie, ni él mismo si quiera… Nadie de estos perros merece una sola libra de la fortuna de mi señor. Sólo de pensar en que malgastarán su patrimonio me pongo frenético. No, eso no ocurrirá, mientras viva tendrán que mirar a su espalda, y cuando menos lo esperen… ¡Ah, Molly, ¿cómo puedes ser tan inútil?! ¡Yo mismo le di la orden ayer! ¡Sabía lo importante que era la cita de hoy! ¡Debería haber cambiado las cortinas! Estoy consternado. Espero poder salir ya a la cocina. Creo que un trago de whisky de malta me relajará después de ver tanto estropicio junto. Si mi señor viera esta sala, seguro que la mandaría azotar… Y no le culpo. Yo mismo estoy pensando en hacerlo en cuanto vuelva. A lo mejor así aprende la importancia de servir en una casa decente como ésta, aunque tengamos que atender a gentuza que no lo merece.

 

JUEGO:  ADIVINA A QUIEN PERTENECE ESTE RELATO

 

ENTREGAS DE “SU ÚLTIMA REVERENCIA”:

– Su última Reverencia: Prólogo. Homenaje a Conan Doyle.

– Tragedia en la mansión McCain.

Que os den a todos.

En el abismo de la amargura.

La estupidez humana es infinita.

Soy artista (Y borracha).

Perdida en la niebla.

Elemental, mi querido James.

–  Debería haber cambiado las cortinas.

Comienza el juego.

Epílogo.

Especial “Su última Reverencia” texto completo descargable en pdf.

Anuncios

10 comentarios to “DEBERIA HABER CAMBIADO LAS CORTINAS”

  1. […] Trackback: DEBERIA HABER CAMBIADO LAS CORTINAS « Los relatos más relamidos […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: