Plegaria Nocturna

¡Hola Mundo! Hoy comienza un nuevo ciclo para mí.

Para los que no tienen idea de quién soy, les puedo decir que soy una mujer que le gusta cantar, bailar, sonreír, llorar y ¿por qué no? Soñar. Contadora de profesión, lectora por afición, mexicana de nacimiento y ñoña de corazón.

Fiel seguidora del Blog desde hace poco más de un año, y por cuestiones de la vida, en este momento me toca estar del lado de los autores (gracias por el espacio brindado a mis destellos de inspiración). Es fácil ver los toros desde la barrera, pero comenzar a torear en el Universo de la Literatura es todo un reto. Y como siempre me ha gustado afrontar los desafíos que se me presentan, aquí les muestro mi primer escrito denominado Plegaria Nocturna.

No olvides darle Play, que el amor a veces convierte la prosa en Poema…

Solamente me resta decir, que lo disfrutes; hoy y eternamente “Gracias por leerme”

Un abrazo,

Omsi.

¡OLE!

 

Jazmín vivió en un sueño de amor por un tiempo, inundada en la oscuridad de la noche, ligeramente iluminada por la luz de la luna y un par de estrellas. 

Un suspiro del viento lo trajo hacia ella. Lo miró como un impresionante Templo, Uriel le sonrió, y ella lo invito a pasar. Él era el hombre que quería y necesitaba tomar. Se adentró en sus ojos, buscó, encontró y se perdió en su mirada color miel. Se acercó lentamente y Jazmín tocó sus labios, cerró los ojos, se acercó aún más y se estremeció en sus brazos, él le correspondió con mil caricias de insaciable derroche. Provocó un incendio interno que quemó el lazo que la ataba, no recordaba a quién.

Con impactante y aterciopelada voz aquél hombre musitó:

– Cariño, no tengas miedo, eres mi vida.

Enmudecida, nerviosa y titubeante, recorrió su imagen, se impregnó de su piel. Las horas pasaban, se acortaba el tiempo. Uriel desnudó los complejos de Jazmín más que su cuerpo, se fundieron en un abrazo profundo hasta enredarse y ser uno mismo. Así que ella imploró a los Dioses ser suya una vez más; luchó con todas sus fuerzas (Tic-Tac, Tic-Tac) pero el designio de los Dioses, el destino, la odiosa mañana, y el “bip” del despertador, la obligaron a despertar súbitamente.

Hoy, como cada noche, Jazmín se oculta en la inmensidad de lo inevitable, suspira, y anhela el regreso, extraña la compañía, contempla el vacío de su cama, ansía como un niño espera un regalo, pidiendo como mendigo una moneda… espera que el viento vuelva trayendo consigo, su majestuoso templo, la voz aterciopelada, el cuerpo y el alma de Uriel; su sueño de amor que vivió por un tiempo.

 

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19 comentarios to “Plegaria Nocturna”

  1. Hermoso ,lleno de metáforas , de libre interpretación.

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