Cruel Diana

Capítulo 2: Lejos de ser un trabajo cualquiera.

– ¿Me estás diciendo que tengo que quedarme aquí, encerrada, sin ropa limpia ni contacto con más personas que vosotros dos, durante cuánto tiempo?
– Un mes.
– ¿Y por qué cojones no pedís un rescate?
– Porque no queremos un rescate. Nena, no queremos nada, ¿comprendes? Nosotros somos dos trabajadores más.
– ¡Y una mierda! Sois dos chorizos de poca monta que os habéis puesto un traje y lleváis dos pistolas, aunque no sabéis ni hacer la o con un canuto, pero os creéis los dioses del mambo. No tenéis ni puta idea de con quién estáis tratando. Soy Diana, ¿os suena de algo? ¡Diana! Acabáis de secuestrar a una diosa de la moda, mi marido, ¿tenéis idea de quién es mi marido? Os va a joder a los dos, os matará y luego os follará un panda de negros empapados en crack. ¡Putos aficionados!
– Joder. Eres todo un carácter.
– ¡Que te jodan! ¡Que os jodan a los dos! ¡Estáis jodidos!
– La de mierda que puede salir de su boca.
– Julian, trae la cinta aislante.
– ¡Me cago en todo! No digas mi nombre, joder.
– Perdona, perdona. Ve a por cinta.
– Oye, pequeño mamón sin testosterona suficiente para empinar tu minúscula polla, como me pongas cinta aislante en la boca te prometo que yo misma te arrancaré los huevos a bocados.
– ¡Por Dios, Julian, la cinta!
– ¡Que no digas mi nombre!
– Ya lo ha oído, no importa.
– ¡Vale, Dick! DICK, DICK, DICK, DICK. ¿Contento, Dick?
– Joder, yo sólo trabajo con profesionales.
– ¿Vosotros dos os hacéis llamar profesionales? ¡No me jodáis!

El muy hijo de puta me pone una mordaza en la boca.
Lo mataré.

– Vale, vale, ¿cuál es el plan?
– Joder, delante de ella no.
– Dick, esta tía está furiosa.
– ¡Joder! Dale con la pistola, que deje de dar patadas.
– No voy a pegarle a una modelo con una pistola.
– ¡Me cago en la puta! Se ha cargado una pata de la silla, ¡zorra! Estate quieta de una puta vez, y todo será mejor. ¿Tiene sed? Asiente si tienes sed.

Murmuro un “que te follen”.
Pero no suena a eso.
Es algo como: kkkkkkweeeeeeeee Frere frrrrrroooooooooohgggeeeenn.
Asiento con la cabeza.

Por lo menos no van a dejar que me muera de hambre o sed. Más les vale ni atreverse a tocarme un jodido pelo. Si le hacen algo a mi cara, o intentan violarme, acabarán peor que muertos. ¿Conoces esa película, Pulp Fiction? Pues imagina que yo soy Uma Thurman y mi marido es el jodido Marcellus Wallace. Ese es mi marido, el gran hombre. No sé quién habrá tenido los cojones de encargar este secuestro, pero mi marido lo encontrará, lo matará, los despellejará y pondrá su cabeza en nuestro nuevo salón de Sirius Coldane. Uno de los dos maricones, el que se llama Dick, coge el teléfono y se escabulle a la habitación de al lado. Supongo que llamando a su contacto, el cerebro. El otro, Julian, se queda conmigo. No sé dónde narices estamos, pero parece una nave industrial. La furgoneta en la que me abordaron cuando salía de casa está aparcada afuera. Dick vuelve y resopla con fuerza.

– Hay que pintar la furgoneta.
– ¿Qué?
– Que hay que pintarla. Alguien nos vio.
– Y una mierda.
– Sí, nos vieron, uno de los hombres de su marido nos vio. Hay que pintarla.
– Contarán con ello, no servirá de nada.
– ¡Pero es mejor que quedarnos de brazos cruzados y esperar a que los hombres de su marido nos maten! ¡Joder! ¿Le vas a poner pegas a todo? Este no es mi plan, ¿de acuerdo? Ni siquiera sé por qué cojones acepté este trabajo.
– Por la pasta, igual que yo. Vamos, joder, hay pintura blanca en la parte de atrás.
– Preciosa, ni se te ocurra moverte.
– Oye, creo que le pasa algo.
– ¿Qué?
– Que le pasa algo. Se ha desmayado. Joder.
– Quítale la cinta de la boca.

Me quitan la cinta de la boca. Enseguida, grito. Como una de esas chicas histéricas de las películas de terror. Pero no estoy realmente aterrada, por qué sé que mi marido, mi querido Vincent, me encontrará dentro de poco y les matará.

– ¡Joder! ¡No grites, joder!
– ¡Estáis muertos, cabrones! Mi marido os matará.
– Nena, no tienes ni puta idea.

El marica que se llama Dick me pone la pistola delante de la cara.

– Tu marido nos ha contratado para secuestrarte. Así que, si no te importa, preciosa, ¡CIERRA EL PUTO PICO!

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13 comentarios to “Cruel Diana”

  1. Perfecto ese giro del final, ideal para mantener la tensión de la serie y el interés del lector.

    ¡¡Muy bueno Frank!!

  2. Impresionante. Simplemente impresionante. Enhorabuena, Fran.

  3. Buenas noches. Interesante y fluido relato. Los personajes son unos gañanes jeje!!. Esta serie engancha. Enhroabuena!!

  4. Interesante, muy interesante; …mira Frank, se te han colado una a en Uma, y una ele en Marcellus, …a no ser que lo hagas para no tener que pargar ni a la Thurman ni a Tarantino por sus derechos, …

    …espero impaciente la siguiente entrega.

    Babass!

  5. Sabes que me encantó…!!!

    Dios! ese marido es muuuuy malo >_<

    Queremos máaaaaas!

    Abrazos =)

  6. Killo, ..jajajaj! no reparé antes en la musica, ya que me lo ley en el curre, …confirmado eres un enfermo de Tarantino, ..o me equivoco?

    😉

  7. Tienes razon Tiri, Tarantino y Robert Rodriguez jajaja.

  8. Muy bueno, me encanta la idea. Hasta me dan ganas de mandar a secuestrar a mi esposa, jajaja. En cuanto tenga una y me haga una chingadera.

    ¡Gran trabajo!

  9. Personalmente pienso que Rodríguez ha bapuleado a Tarantino emn las últimas entregas, …pero en fin.

    Pasado mañana me piro a Sitges, no estaría mal que alguien se presente por allí.

    Bueno Frank, una cosa que te quería comentar respecto del estilo; así como hace Tarantino, estás plasmando situaciones, muchas veces sólo con la conversación ya te metes en ambiente, sin presentar el lugar concreto de antemano, y has pasado de una situación a la siguiente sin tener que contar lo que ha pasado entre medias, ..me parece todo un acierto en ese sentido.

    salud y babes

  10. Como siempre te digo, es cierto, tus textos me resultan muy cinematograficos. Que cabrón el marido! Por cierto, en la primera parte jamás me hubiese planteado que pretendian secuestrar a Diana…

    Y no puede ser esto del serial mensual, jolines!!! que todos me dejais en ascuas!

    Lametorros.

  11. El ritmo es tan endemoniado que la entrada más que leerse se devora. Y solo me queda otra, cagontoloquesemenea…

  12. ¡Qué bueno eres, Fran!
    Juerrrr, con el c….n del marido, je,je.
    Tarantino total.
    Lametorros.

  13. Me gusta todo lo qie escribes, enhorabuena!!

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