J.W.G.

En el centro de la habitación hay un televisor. Dentro del televisor: una historia.
La historia de mi vida.

Un niño que corre tras una pelota, el sol brilla a lo lejos, destello en la pantalla y la sonrisa del niño hacia su madre. El agua de la manguera del jardín refresca la escena veraniega, lejos, una calle cualquiera. La cámara gira y enfoca a un hombre con barba y los ojos oscuros. Un hombre igual que el chico. Mi padre. Sonríe cuando levanta al chico con sus fuertes brazos, y el chico ríe a su vez y grita y rodea los hombros de su padre con sus pequeñas manos. Y la madre entra en el cuadro de la cámara, en el cuadro del televisor, y la familia feliz ríe y juegan con el agua, en el jardín, y el momento es mágicamente esperanzador.

El sol de la imagen da paso al gris del televisor.
Ninguna imagen que ofrecer.

De pronto, el televisor se vuelve a encender. Una noche de lluvia. El niño duerme en su habitación mientras el padre y su madre discuten. El chico abre los ojos y se levanta, apoyando sus rodillas en la cama, mira por la ventana. La lluvia es testigo de su sueño inquieto. El padre sale por la puerta de la casa y no mira hacia atrás. Se monta en su coche y se aleja de la calle. El chico alza la mano y a la apoya contra el cristal. El coche de su padre desaparece.

La escena da paso al gris.
Ninguna imagen que ofrecer.

Hasta que un zumbido me devuelve la imagen. El chico ha crecido y corre tras otra pelota, vestido con su uniforme, se esfuerza al máximo. Sus compañeros de equipo casi no le pasan el balón, pero él no se detiene. Corre. Alza las piernas. Corre. El portero detiene su disparo. El cielo es gris, amenaza lluvia. Detrás de las nubes grises, en alguna parte, debe estar el sol.

La escena da paso al gris.
Pero el gris nunca desaparece.

El chico ha crecido. La soledad le pesa. No lo dice, pero echa de menos a un padre. Un padre al que admirar. Y están solos su madre y él. Trabajos de verano, cursos, amigos que se marchan y nunca volverán, amores que se evaporan sin dejar más que un amargo final. El chico coge su coche y conduce por las calles oscuras, buscando algo a lo que aferrarse.

El televisor se apaga.
Siento frío, como nunca lo había sentido.

El televisor me devuelve mi vida. Un coche se detiene ante un chico joven y abre la puerta para que entre. El chico no quiere hacerlo, pero entra. ¿Soy el conductor? El vídeo me muestra a un hombre adulto que puedo ser yo, llevando al chico a una casa apartada. Y le invita a entrar y le paga para que no se asuste. Y hacen el amor. La cara de vergüenza del chico excita cada vez más al hombre adulto. Y cuando el chico joven va al baño, el hombre adulto le espera detrás de la puerta con un palo en la mano y le golpea. Y le encierra en el sótano.

Y la imagen se va.
Y no quiero ver más.
No quiero ver mi vida.

Pero el televisor vuelve y me muestra en el sótano de la casa. Y hay tantos chicos en el suelo, todos descompuestos, y el hombre adulto excava en la tierra del sótano y les entierra y echa cal. Y mira al techo y su expresión está vacía, oculta tras la oscuridad. Y pasan los años y siempre hay algún chico joven que entra en la casa y acaba bajo ella.

Y el televisor se apaga.
Y siento nauseas.
Y espero estar muerto y estar en el infierno.

Pero se enciende de nuevo. Y la policía echa abajo la puerta de la casa y encuentra al hombre adulto y le detienen. Y miran en el sótano y encuentran a los chicos jóvenes. Y meten al hombre adulto en el coche de policía, a plena luz del día. Pero no soy yo. No soy el hombre adulto. Y la imagen da paso a la cara de mi madre, llorando y con la boca abierta. Cierra los ojos y deja que las lágrimas le recorran la piel. Y me mira directamente y me dice:

– Dios mío…dime que no eres uno de ellos…eres uno de ellos.

Y el televisor se apaga.

3 comentarios to “J.W.G.”

  1. Original en la forma y estremecedor en el fondo. ¡Muy buen relato Frank! como siempre.

    Besos

  2. Muy enigmático, atrapa y te deja con sobredosis de angustia que en seguida se pasa porque esto es literatura, sí señor.Un abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: