PAPIROFLEXIA PARA ILUSIONAR

 

 

La vida de “Pillopelopincho”- como también era conocido en la aldea aquel pequeño de un metro veinte centímetros de estatura- había sufrido un cambio radical desde que Téodor se fuese a “explorar un país desconocido por todos los habitantes de la Tierra”. Misha no entendió las últimas palabras de su abuelo porque, ¿cómo era posible emprender tan largo viaje, si llevaba más de un mes enfermo, tumbado en la cama y, por lo tanto, sin posibilidad de hacer ningún preparativo previo? El caso es que, fuese como fuere, el anciano cumplió sus palabras y una madrugada se marchó para no volver jamás. Y fue, precisamente desde ese mismo día, cuando comprendió que debía de dejar atrás su vida infantil y despreocupada porque había llegado el momento de centrarse en el cuidado de su abuela Olga; ahora absolutamente necesitada de sus atenciones y de su cariño.

Natascha, su vecinita de ojos almendrados, ya no tendría porque temer que sus rubias trenzas acabasen atadas por unos cordones al pomo de la puerta de su casa. También Boris, su camarada de trastadas, podría respirar tranquilo- y nunca mejor dicho- porque ya no sentiría nunca más la sensación de asfixia al decir “Pedro-Pedro- Pedro” con una espiga de trigo en la boca. Ahora Misha tenía otras ocupaciones y debía demostrar que, cuando era necesario, sabía ser responsable. Además, no podía fallar al abuelo…Se lo había prometido y sabía él le veía desde la “mirilla del más allá”.

-Vamos abuela, cierra bien fuerte los ojos y saca una figurita…Y no hagas trampas,¿eh?- Repetía cada tarde el pequeño Misha mientras, con una mano, tapaba los ojos de una Olga a menudo ausente desde que enviudó y, con la otra, le acercaba una caja de zapatos que en su interior albergaba mil posibles historias: sueños protagonizados tanto por sabias grullas como por barcos llenos de bidones de ron que, tiempo atrás el abuelo Téodor- experto en el arte del Origami- construyó con alguna cuartilla.

– ¡Chantatachán, chantatachán!…Muy requetebién, abuela. ¡Jo, vaya suerte has tenido! Hoy toca tu cuento favorito: “La pajarita Rita viaja a Costa Rica” Uff, más vale que no ha salido otra vez el mismo de ayer, ¿verdad?…Decía fingiendo sorpresa y entusiasmo aunque, a sus nueve años, era plenamente consciente de que la anciana no recordaba absolutamente nada de lo que ocurrió ayer.

-¡Espérame unos segundos que voy a por el “Baúl de los sueños”!- Y Misha salía de la pequeña sala de estar con cara de velocidad para dirigirse a su dormitorio, disfrazarse rápidamente y sacar, de debajo de su camastro, una raída maleta de cuero adornada con anclajes oxidados, en cuyo interior había todo lo imaginable…y también todo lo inimaginable: desde una viejísima matricula de motocicleta, que en su día recogieron del basurero el abuelo Téodor y él, hasta una vieja bufanda de lana con flecos de colores que, cuando hacía un frío de mil demonios, enroscaba al cuello de Olga para que no tiritase. Al sonido de un repetitivo “ñic- ñic”, producto de arrastar la maleta por el entablillado suelo del pasillo, la abuela sabía que la hora de soñar estaba próxima y, como una niña, aplaudía desde su mecedora.

-Damas, caballeros…Silencio, por favor…¡Comienza la función!- Exclamaba el pequeño mientras soplaba dos de las tres velas de la mesa camilla, creando un ambiente especial para que la imaginación de su abuela Olga volase libremente.

Transcurrieron varios años hasta que una tarde, aquella olvidadiza y entusiasta espectadora, dejó de aplaudir y decidió ojearlo todo desde la misma mirilla que su esposo Téodor. Fue entonces cuando Misha pensó que sus grullas, sus pajaritas y sus barcos de papel, deberían de hacer una visita anual a todos los ancianos- muchos de los cuales nunca tuvieron nietos- que vivían en la residencia de la aldea; y así, cada día de Navidad, “Pillopelopincho” se enfundaba sus mitones negros, alborotaba su pelo color paja y arrastraba su raída maleta, para llevar unas horas de alegría e imaginación a sus nuevos espectadores.

 

 

Anuncios

6 comentarios to “PAPIROFLEXIA PARA ILUSIONAR”

  1. Buenos días, lamedores. Mis hijos han leído con mucho gusto el relato de Linda y os aseguro que les ha encantado. Enhorabuena, es muy bueno. ¡Felices Fiestas!!

  2. Precioso cuento Linda, gracias por dejarnos un trocito de ilusión de la mano de Pillopelopincho.

    Besos

  3. Precioso, Linda.
    Sensible, tierno, emotivo… me ha gustado mucho.
    Gracias y Enhorabuena.

  4. Gracias Sole, Miren. Siempre ahí…
    Lola, creo que es la primera vez que nos “vemos” y te lo agradezco mucho. Mil gracias por tu visita. Espero que se repita. Un saludo.
    A ver si llega el día en que nadie esté solo ( o sienta soledad) en estas fechas…Bueno, ni en estas ni en ninguna.
    Feliz 2011 a todos.

  5. Seguramente me conoces por Kaos Total (en YR). ¿Si?

  6. Sí, ahora te tengo perfectamente identificada, Lola…je,je.
    Muacks y gracias por la aclaración.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: