MELA QUERÍA SER PAMELA

Una niña de tez morena con ojos tristes llegaba al colegio por primera vez cuando, –¡uf!, estaba muy avanzado el curso-, se ultimaban los preparativos para celebrar la Navidad. Aquel día los niños la vieron entrar de la mano de Lady Pamela, la alegre asistenta social que había llevado ya a otros niños nuevos al colegio. Un inciso, los mismos alumnos fueron los que bautizaron a Lady Pamela por sus andares majestuosos y su cara tan divertida; solía lucir un sombrero de paja grande cuando hacía calor o un gorro de lana, con pon- pon, cuando llegaba el frio.

La pequeña ya estaba acoplada cuando los alumnos entraron en la clase de doña Enriqueta, la que tenía una mano como una raqueta y andaba como una tanqueta. Mela, que así se llamaba la nueva alumna, miraba con los ojos muy abiertos la mano que golpeaba la mesa hasta cinco veces seguidas, paraba, y volvía a golpear. Muy atenta escuchaba dos veces el grito de una norma, luego cinco golpes en la mesa con su parada en seco y vuelta a empezar. Las normas eran las de siempre, pero nunca estaba de más recordarlas: cómo no llegar tarde; venir aseados, traer todo el material…

En cuanto los compañeros vieron marcharse a doña Enriqueta del aula, el     primer día, ya acribillaron a la chiquilla con preguntas. Pero Mela, tras varios mutis consecutivos, dedujo que no podía ni quería hablar. No quería repetir que a sus diez años vivía sola con un familiar lejano , por qué notaba sus párpados caídos y tristes, por qué se sentía cada día más pequeñita, por qué vestía un jersey con tantas bolas,,,, por qué llevaba zapatos a la clase de gimnasia y mucho menos … temía responder a “¿cómo has conocido a Lady Pamela?”.

Pasados varios días, Mela se desenvolvía bastante bien entre la indiferencia y la compasión a su alrededor. Se había creado un antídoto, le gustaba soñar en vestir como Pamela e inventarse canciones de rap. Incluso cuando lograba quitarse el dolor, rapeaba sin que nadie la oyera. Era muy tranquila, sólo se alteraba al ver ante sí la mano de doña Enriqueta, porque era como una raqueta. Bueno, también se estremecía cuando escuchaba acercarse a doña Enriqueta como una tanqueta. Pero, cada día se sentía menos extraña, incluso a veces, se permitía soñar con la visita de aquella monitora que los chicos llamaban, con cariño, Lady Pamela.

Una mañana desagradable para Mela,- la señorita doña Enriqueta había golpeado ya dos veces las normas sobre la mesa con su mano de raqueta- apareció la amiga de todos los niños. Lady Pamela vestía una larga falda amarilla como un polo de limón , una sudadera de color azul eléctrico y un enorme gorro verde con pon-pon y flecos de colores. Al entrar en la clase, se iluminaron todas las caras, bueno todas menos la de doña Enriqueta que se fue hacia ella como una tanqueta. Ésta despotricó y bufó pero, por suerte, Lady Pamela sonrió y estampó dos sonoros besos en aquella carota desconcertada y dureja.

“Vengo a proponer un concurso con un premio excepcional, una gran colección de cuentos ” indicó ante su público expectante.
-¿Y entradas para el Parque de Atracciones? -preguntó un impaciente.
-¡Siiiiiii! Pero… tenéis que escribir vuestro propio cuento a partir de otro, uno de los preferidos que por ejemplo tengáis en casa- añadió Lady Pamela.

Entonces la niña de las coletas tiesas salió de la clase y corrió hacia su casa para llegar exhausta, sin aliento y así no llorar. “ No lloro, no lloro” se repetía pero llegó y lloró. Después, sentada en un escalón, entre aspavientos, y- ¡ale los mocos al jersey!-, se puso a pensar con lo que vio a su alcance. El resultado de su imaginación se presentaría en el gimnasio del colegio unos días después, cuando ya había decidido luchar y dejar de compadecerse.

Los adultos asistentes al acto se miraban unos a otros con cara de circunstancias, algunos hasta casi con pena. Sin embargo lady Pamela, la maestra de ceremonias, se acercaba con satisfacción y elegancia al micrófono; presentaba con alegría a la última participante, la niña que ya no tenía la mirada tan triste ni siquiera las coletas tan tiesas.

Mela subía muy digna y emocionada al estrado, portaba en sus manecillas un grueso catálogo de hipermercado y, tras ser presentada, comenzaba a relatar por primera vez, rebosante de coraje … “Con mis mejores deseos…

DEL 12 DE NOVIEMBRE AL 24 DE DICIEMBRE
Leo mi libro en la escalera,
a veces en el portal,
cuando no llega ni la hora de merendar,
La puerta está cerrada,
tampoco hay nadie a quien llamar;
Es entonces cuando miro y
pienso en juguetes, accesorios y brochas para pintar.

El ahorro está en el precio,
mi primer corre – pasillos.
También veo a los que suben
y a veces hasta los que bajan.
Pero los que suben y los que bajan
no me miran al pasar.
Ellos saben que estoy entretenida
y es que este cuento tengo que acabar
Ustedes me dirán, si de verdad,
merecía un buen final”

(Silencio)
El público no dudó en contestar, al instante tronaron los aplausos, en pie los padres y los niños, asombrados los abuelos y los profesores. Sólo una niña, sin parientes, fue la indiscutible ganadora y sólo una mujer se ofreció a ser su madrina. Esta era doña Enriqueta,- la que tenía una mano como una raqueta y andaba como una tanqueta- que después de dejar sus mocos, generosos, en su gran chaqueta, exclamó “¡La ganadora es ….!” “¡Meeeeelaaa!” y no fue necesaria ya ninguna deliberación más.

httpv://www.youtube.com/watch?v=eOTbm-NvLII&feature=related

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4 comentarios to “MELA QUERÍA SER PAMELA”

  1. Buen cuento, maravillosas ilustraciones ¿que más se puede pedir? Gracias Sole por tus maravillosas aportaciones a este Especial Navidad.

    Besos

  2. Genial cuanto, Sole.
    Oye, tengo que felicitarte por las ilustraciones de todos tus cuentos, ¿eh?

    Un secreto: El video lo conozco por mi hijo. Complicadísimo enlazar palabras, ideas, y que tenga sentido el resultado…”Trabaja, plasma las palabras, haz las balas, atrapa ráfagas….”

    ¡¡Felíz día de Reyes!! Lametorros, guapísima.

  3. Gracias a todos vosotros por ser tan receptivos. Yo también conocí a Nach por mis hijos cuando les dije que quería un tema de rap para acompañar mi relato. Desde luego que es un genio del lenguaje, me alegro de que os haya gustado. Buen día a todos.

  4. Me encantaron las ilustraciones y el tema queda genial con tu cuento… que también es igual de genial.

    Un abrazo preciosa.

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