LA VIDA EN DIFERIDO. FI-I

 

Caminaba Ramón por la calle ensimismado en sus cosas, cuando un sudor frío le recorrió todo el cuerpo. No lo esperaba, ahora no. Sabía que tarde o temprano pasaría, era algo que esperaba desde pequeño. Estaba preparado para asumirlo, pero nunca imaginó que sería tan prematuro. Y el pánico se apoderó de él.

Conocía su futuro de forma permanente. Le pasaba desde que tenía memoria, su cabeza se anticipaba a la realidad y él visionaba los acontecimientos con varios segundos de adelanto. Esta inexplicable cualidad le era muy útil porque podía anticiparse a cualquier situación sacándole partido. Conocía de antemano cualquier imprevisto antes de que ocurriese. Había salvado más de una vez el pellejo gracias a esta innata capacidad.

Como aquella vez que en la autopista se tiró al arcén clavando frenos, y justo cuando el coche estuvo completamente detenido, reventó una rueda trasera ante el estupor de sus otros cuatro ocupantes. Tras la sorpresa inicial, David le recriminó el reventón debido a su brusca maniobra, pero él sabía que no. Ramón había visto el reventón y el coche dando interminables vueltas de campana. El futuro se le había presentado y él lo había cambiado salvando cuatro vidas, incluida la suya.

Visionar no le costaba ningún esfuerzo. Su mente estaba acostumbrada a ese mecanismo y él funcionaba en dual de forma simultánea, en presente y en futuro. El presente, donde el actuaba, el futuro, el que él modificaba.
Siempre pensó en el momento de su muerte. ¿Cómo sucedería? ¿También sería capaz de anticiparla? ¿Siempre podría evitarla y por tanto ser inmortal? Tenía el convencimiento de que no, de que un día se quedaría en blanco, por unos segundos no le podría cambiar el destino y el fin sería inevitable. Esa sería la señal que le avisaría de su muerte, no seria viéndola, sino dejando de ver.

Y tras dos segundos paralizado, el sudor frío le seguía recorriendo todo el cuerpo. Estaba en blanco, como fuera de cobertura. Su sexto sentido se había apagado. no le venia ninguna imagen del futuro y no cabía ya ninguna duda de lo que eso significaba. Había dejado de caminar y permanecía inmóvil en la acera. No había nadie. Él sólo, entre la pared de un edificio y un camión aparcado en calzada. 3 segundos. 4 segundos. Y seguía sin pasar nada. Miraba en todas direcciones esperando el fatídico momento. Pese a su nerviosismo, parapetado entre el camión y el edificio se sentía más seguro. 5 segundos. Seguía inmóvil. 6 segundos.

De repente volvió su videncia, una luz brillante al final de un túnel oscuro lanzó un gran destello, en el mismo momento que un leve ruido le hizo levantar la mirada y llegar a ver un gran piano de cola a escasos centímetros de sus ojos.

 

 

 

 

 

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5 comentarios to “LA VIDA EN DIFERIDO. FI-I”

  1. Simplemente estremecedor, Ferran.

    Enhorabuena.

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