Amor en rosas.

No me toques, me das asco!

Aquellas palabras rompieron todos los esquemas y cayeron como gotas de agua fría en un más frió sofá de una casa helada en un gélido mes de Febrero.
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No hacía mucho que se acababan de conocer, todo fue tan natural,tan espontáneo…y había que celebrarlo.
Primer San Valentín, un ramo de rosas rojas, media docena.
Cuando llamaron a la puerta y un tío con cara de gilipollas preguntó por ella no podía creerlo.¡Que romántico!. No había ninguna nota.
Segundo San Valentín: Un ramo de rosas rojas, una docena…
El entusiasmo aun era palpable en el brillo de sus ojos. al igual que la pasión en el rojo de los petalos se identificaba, y la ilusión se hacia verbo en, esta vez si, la nota de acompañamiento…”Doce vidas, más que un gato, pero todas a tu lado.”
Tercer San Valentín: Un ramo de rosas rojas, docena y media, y aún la pasión pintaba en rojo y la nota esbozaba el deseo :” las veces que cada segundo de mi vida pienso en ti”.
Cuarto San Valentín: Un nuevo ramo de rosas: dos docenas, que recibió con aburrimiento y mohín algo contrariado, a pesar de la nota donde el deseo palpitaba…”Las veinticuatro horas de cada día de mi vida quiero respirar tu olor y sentir tu aliento”. Con indiferencia la dejo sobre la mesa.
Quinto San Valentín: Dos ramos de rosas, seguían siendo veinticuatro, al abrir la puerta, no sintió ninguna emoción, sí al abrir la nota…dentro, una alianza y una pregunta. ¿Quieres casarte conmigo?
Tembló, tembló de emoción, ¡algo inesperado al fin! En una caja de bombones por correo Express le respondió que Si.
Sexto San Valentín: Mil ramos de rosas rojas, vestido de novia y traje de novio, la ocasión lo merecía y esa Santa “Valentía” se celebró por todo lo alto, a pesar de que él terminó muy borracho ligando con una camarera y ella llorando en una esquina con el rimel corrido…
-Ya te dije que no te pusieras perlas que traen lagrimas y mala suerte- le decía una amiga de la infancia…
-Que te zurzan, zorra, envidia cochina, no conoces el verdadero amor- pensaba ella
Séptimo San Valentín: Nadie llamo a la puerta. No hubo rosas. Un sofá y dos cuerpos distantes, una play que echaba humo, y unos cascos enchufados a un mp3 con música a tope que no ganaba para pilas adornaban el salón…de vez en cuando una mirada y muy de tarde en tarde un revolcón.
Octavo San Valentín: Las palabras del comienzo, una llamada a la puerta y una citación. Para el siguiente hubo un juzgado y una sentencia de divorcio.
Cuando salieron, sin mirarse, tomaron caminos tangencialmente opuestos.
(Habrá que celebrarlo)- Pensaron ambos.

Internet está muy bien, pero no para el amor.

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5 comentarios to “Amor en rosas.”

  1. Buenas noches,Anna. Lo hemos conseguido…. Con contundencia, vaya nivel!! Enhorabuena!!

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