DEVÓRAME

Título: “Cupido entre fogones” (Fragmento)

Técnica: Pintura en tela

Autor: Lindasta07

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Sarita paseó con orgullo su lozanía por aquel plató de televisión. Lo hizo con tanta gracia y desparpajo que “Ñaco el de los cerdos”- como era conocido en su pueblo un peculiar Ignacio- pudo ver a Cupido jugar con sus flechas de amor tras el voluminoso cuerpo de esa joven que, según dijo en el momento de su presentación: “ únicamente busco salir en antena para encontrar a un hombre trabajador y precavido al que le gusten los animales… Y al que le gusten mis mantecas, por supuesto”.

Madre, esa zagala me gusta….Uhmmm, me gusta mucho.- Suspiraba Ignacio mientras sus ojos de besugo hacían chiribitas al contemplar a una Sarita que había conseguido, domingo tras domingo, tenerle con la nariz pegada a la pantalla del televisor.

-¡Anda, calla, Ñaco! Hasta que yo muera, y Dios quiera que aún tarde muchos años, en esta casa no entrará nadie…¡¡Nadie!!… Y, cuando digo nadie, quiero decir ninguna guarrindonga-pelandrusca de ésas, ¿me estás oyendo?- Decía doña Emilia con la autoridad de un sargento a su resignado hijo, para continuar con un…Tú, en esta vida, únicamente has de preocuparte porque tus marranos estén siempre bien alimentados; para que así, no nos falte, ni a ti ni a mí, un currusco de pan que llevarnos a la boca…Está claro, ¿no? ¡¡Se acabó!! ¡¡No hay nada más que hablar!!- Con estas palabras, la ruda anciana, acostumbraba a dar por finalizado el tema.

-Jo, madre…Joooo…- Replicaba el incomprendido mozo deseando que el momento de decir adiós a su forzada soltería estuviese cada día más próximo.

La fuerza mental que debió de hacer el apocado joven para que llegase la fecha de su liberación, fue tal que, a los pocos meses, doña Emilia dejó este mundo mientras ultimaba otro de sus horrendos tapetes de ganchillo. El áspero corazón de la anciana se jubiló inmediatamente después de ver, cómo una resuelta Sarita, se sentaba en el regazo de uno de los jóvenes pretendientes televisivos “ con la desfachatez de una buscona cualquiera”, palabras textuales de la vieja gruñona dichas inmediatamente antes de caer desplomada sobre la mesa camilla de la salita.

Varias fueron las causas que retrasaron el momento del ansiado encuentro entre Ignacio y su amada, pero finalmente ese día llegó. Cuando vio por primera vez, cara a cara, a la oronda Sarita supo, con tan solo abrazarla y notar el roce de sus abundantes carnes contra su inexperto cuerpo, que estaban hechos el uno para el otro… Y el mozo se sintió el hombre más feliz del mundo al intuir que sus obsesivos sueños, en breve, se iban materializar.

Una vez instalados en el pueblo, la pareja vivió absolutamente aislada de todo y de todos. Se tenían el uno al otro y eso, creían, era más que suficiente para ser felices. Ñaco estaba encantado dedicando gran parte de su tiempo al engorde de su amada- que en menos de un año llegó a pesar 22 kilos más- y de sus marranos. Hay que reconocer que a éstos últimos los trataba con un esmero especial porque, aún tenía grabadas a fuego las palabras de su difunta madre y sabía que, mientras ellos estuviesen bien cuidados, a él no le faltaría de nada.

Todo fue sobre ruedas hasta que Sarita sintió la llamada de la maternidad justo en el momento en el que la economía familiar empezaba a flaquear. Aquel inesperado cambio de rumbo en la ruta, topó frontalmente con los intereses de un planificador Ignacio. Según posteriores averiguaciones, éste hecho propició el paulatino distanciamiento entre la pareja y fue por esto por lo que, de un día para otro, aquella joven pasó a convertirse en un estorbo dentro de la vida del mozo.

Conclusión policial: “Sarita, la mantecas”- como llegó a ser conocida por todos- sirvió de engorde para aquellos que siempre fueron los verdaderos amores de Ñaco…Sus marranos.

 

10 comentarios to “DEVÓRAME”

  1. Buenas tardes, Linda. Tus personajes son tan tremendamente cutres como geniaaaaal tu relato. Me encanta. Oenc oenc … Besos.

  2. Esta madre no se a quien me recuerda,jejejejej!me encanta, Lin, me encanta!te felicito!

  3. Yo sigo diciendo que es una pena que esto no lo haya escrito yo….me encantaaaaaaaaaaa

  4. Madre de dios, con este tocayo mio….

  5. Muchísimas gracias por vuestros comentarios.
    Je,je,je…¡Ay, Vic, que ya sé por dónde vas!
    Ignasi, te cuento al oído: Ñaco es el único Ignacio, “especial”, diremos…
    Saludos y, de nuevo, gracias a todos.

  6. Ja jaa, humor, negro, pero humor, hay madres como la que describe tu relato y por desgracia para Sarita capaces de vengarse hasta desde el otro mundo.
    Buen relato, como todos los tuyos…y estupenda tu imaginación.
    Mas besos que babas, pero unas poquitas…nunca están mal, amiga.

  7. No perdamos nunca el humor…¡aunque sea humor negro! Es sanísimo reir, o al menos sonreir, y si encima nos bañamos en babas…¿¡Eterna juventud asegurada!? je,je.
    Pedazo beso, Pedro.

  8. COMO ME HA MOLADO EL GIRO ! JAJAJAJA!

    ME HUBIERA GUSTADO MÁS CAÑA CON EL ROLLO DE LA MADRE CASTRADORA, ..AHÍ TE DEJO UNA MUESTRA DE ESE TIPO DE ESPECIAS QUE TANTO NOS GUSTAN

    BESOS !!!

  9. lilnda una manera muy especial la que tienes para describir el desden de sarita el egoismo ufano de ignacio.. una historia triste y pero muy comun en la vida de cualquier ser humano.. abrazooos

  10. Gracias por tu comentario, querida Rocío.
    Uhhh, esperemos que la historia no sea real…¡¡ al menos, no real del todo!! je,je.

    Muacksss.

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