Muchos sueños, un sólo amor

Sonó la sintonía del móvil, la de un nuevo mensaje, pero ella no se azoró, se había propuesto calma. Terminó de saborear el cous cous y el pincho de tayyin con verdadero deleite y entonces alargó la mano para ver ese mensaje. Primero el desconcierto y después la rabia se adueñaron de ella, sin piedad. Apretó con tanta furia la pantalla que a punto estuvo de machacarla con sus propios dedos. No daba crédito. Lo leyó varias veces, gruñó como una salvaje y repitió hasta la saciedad “Gitano no está“ “Gitano no está”. “No presentado…”.
Manifestante en la Puerta del Sol , Madrid (13-11-10). Foto de Anttón Patxi, Crónicas

Paloma , que siempre había presumido de fuerte se sentía ahora frágil, vulnerable, asolada por las primeras dudas sobre su destino a sus treinta y cuatro años. Al instante de conocer a Yossuef se había sentido atraída por su carisma y sobre todo por su físico pero obligada también a entrar en un callejón extraño, que discurría despejado hasta alcanzar un espacio abierto tan inmenso y placentero como el mismo desierto. Con el nuevo mensaje, ese callejón se había convertido en oscuro, tan frío y estrecho que cada segundo le parecía más asfixiante.

Perdió la noción del tiempo desconcertada, débil. Cuando optó por una ducha rápida era ya noche cerrada. Sopesó el peligro y se lanzó a la calle para aspirar el aire frío que pudiera calmar su ansiedad.
Apenas unos metros recorridos ya supo que la seguían, cambió de acera y entró de un salto a un portalón antiguo, casi por instinto, detrás de dos ancianas pizpiretas que entre risas comprobaron que la puerta quedaba bien cerrada. Subió acompañada en el ascensor hasta el segundo piso, después continuó sola hasta el ático y allí se quedó unos minutos agazapada, herida, dando paso sólo a las imágenes de él a caballo, en cuclillas cuando  la  enseñaba a cocer el pan en la arena, desnudo a la intemperie como un salvaje, alegre al ritmo del yembé. Precisamente entonces, al recordar su canción tuvo claro qué hacer, se secó las lágrimas y salió de allí. Ya no le importó si alguien la seguía,  ni contradecir las órdenes , tarareaba  y corría por la calle De los Jardines, Montera, para  llegar a la Puerta del Sol convencida de encontrarle allí.
Reencuentros y despedidas entre la multitud.(13-11-10)
Foto de Anttón Patxi, Crónicas
No preguntes. Busca nuestra unión. ¿Acaso no has notado la flecha? Donde sonríen los ríos de gente. En el centro de El Sol.

Mientras sonreía  , sin dejar de correr,  repasaba las instrucciones fallidas que Josuef le había dado al despedirse. “ Esperar la llamada de un tal Rashid -un infiltrado en  Embajada Marruecos- Te entregará unos papeles de su gobierno y un sobre de El Gitano, con documentos de la Embajada española”
-¿Y qué más?- le preguntó ella entonces.
-Un billete de avión para Tánger  y en Tindouf nos veremos -contestó él con su amplia sonrisa.
Pero no había sido así, no recibió el mensaje esperado. Por eso ahora a Paloma sólo le quedaba confiar en su instinto, el mismo que demostró cuando aceptó la misión, cuando consiguió la admiración y el reconocimiento de su nueva familia berebere.
Valiente pero ciega de amor llegó al kilómetro cero,   donde       el mismo tipo que   la  había seguido un rato antes  ya la esperaba sin ella sospecharlo.  Era el mismo sujeto que  tres días  antes había  sido testigo  también   de cómo en   medio de la multitud   ella se desprendió   con lágrimas en lo ojos del abrazo apasionado de su líder.
Por eso Yossuef eligió también a su amigo Rashied para encontrarse con Paloma,   porque su compatriota ya había visto el bello rostro del último correo, porque quizás sólo él como buen diplomático pudiera interceder ante ella y lograr algún día su perdón.
Mientras Paloma recordaba su amor entre las pancartas, las proclamas por la libertad, la emoción de encontrarse entre revolucionarios y miles de manifestantes, vislumbró el turbante de color ocre al pisar el centro de la plaza. Cuando exhausta llegó casi a alcanzarlo la sangre se le heló.
El tipo de la embajada marroquí , también se asustó al volverse y ver a Paloma abalanzarse hacia él. Le vino bien recordar la canción de su amigo ” اتحادنا. هل لاحظت لا السهم؟ أين الأنهار جدول الأعمعلى مركز الشمس ” S ólo después pudo guardar  el turbante junto al sobre que escondía en su abrigo de corte occidental  e invitarla  a dar un paseo para explicarle lo sucedido.
Rashid le  contó    entonces que “Deliberaciones políticas de última hora, quieren  imponer cortapisas al Acuerdo  que tanto hemos deseado y que ahora  vuela    hacia la ONU en la maleta del líder”. “De haber llevado a cabo el plan acordado, habría que haber adjuntado los nuevos documentos que volvían a restar soberanía al pueblo saharaui” .
-Entiendo… Con la marcha anticipada de Yossuef … yo, como El Gitano, sólo soy  un correo ya inservible- concluyó Paloma.

Desconcertada  ya no escuchó más. Sintió un golpe tan hondo que apenas le quedaron fuerzas para regresar a su refugio. No había billete y de nuevo pensó que las mejores promesas son esas que nunca se han de cumplir.

Mientras, Joussef volaba ajeno y muy satisfecho sobre el Atlántico, portaba una Declaración Tripartita respecto al Frente Polisario, del Reino de Mohamed VI, del Gobierno español y Su Majestad Don Juan Carlos de Borbón. Le acompañaba una tropa de periodistas camuflados como él, turistas con destino a la ONU en Washington. Adjunto a dicho documento, figuraba la orden de convocatoria de un Referéndum sobre la Autodeterminación del Sáhara Occidental, una orden firmada de puño y letra por el mismo rey alahuita y un dato también no menos importante, una fecha que podría ser clave para los saharauis, Europa y todo el Magreb.

Reconocimiento internacional

Unos meses después, Paloma escuchó el 19 de marzo del 2011 en los informativos  como  fecha posible para el reconocimiento internacional del Sáhara Occidental. Al mismo  día siguiente, inmersa ya en  una rutina  autoimpuesta, vio una curiosa pareja de ancianas por el centro de la ciudad.  Una de ellas, la más joven, la del pelo violáceo la reconoció   y  retrocedió   a su encuentro.


-Hola guapa, nos preguntábamos dónde vivías porque un señor nos dejó un paquete para ti hace ya tiempo. Nos dijo que no sabía el piso pero que nos vio entrar juntas al portal…
-¿Para mí? ¿Y podrían dármelo ahora?
-Por supuesto, bonita -respondió risueña la segunda señora.

Paloma les agradeció el detalle sin salir de su asombro. Las abrazó y al llegar al portal soltó la angustia contenida  hasta empañar con sus lágrimas aquel extraño envoltorio con sello de las Naciones Unidas. Al abrir el paquete descubrió que asomaba un billete de avión, entre los pliegues de un gran pañuelo de seda y con  la  misma fecha que había escuchado en las noticias. El color de la tela…, el más bonito del mundo , el mismo tono de sus ojos , el que tienen las dunas al atardecer.

2 comentarios to “Muchos sueños, un sólo amor”

  1. Pues está muy bien. Sinceramente te lo digo. Un interesante recorrido por todo un abanico de sentimientos. Un buen encaje de temas: el amor, la intriga, el peligro, la solidaridad, la justicia.
    Me ha parecido excelente.

  2. más romántico imposible, de acuerdo con ignasi

    babas!!!

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