DESDE OTRA PERSPECTIVA


La prole de doña Brígida y don Nicanor estaba formada hasta mi gozoso e inesperado nacimiento, nada más y nada menos, que por siete varones. Según tengo entendido, madre rezaba día y noche esperando ser bendecida con la llegada de una fémina que, en un futuro, cuidase de ella y de padre. –Paquita, los chicos son como son. Tus hermanos, gracias a Dios, son trabajadores y buenos, pero se casarán y se irán de casa; como lo hacen todos. Sin embargo, tú te quedarás con nosotros siempre, ¿verdad, hija mía?- Me repetiría insistentemente madre, años más tarde.

El tiempo iba transcurriendo sin que mis padres obtuviesen resultado alguno y, justo cuando ya daban por no escuchadas sus súplicas, fueron gratamente sorprendidos con mi llegada. Que la maestra y el boticario tuviesen por fin una niña, fue un acontecimiento que se celebró con gran entusiasmo en el pueblo. Las campanas de la iglesia repicaron sin cesar durante tantas horas y formaron tal estruendo que don Braulio dedujo pocos años después que este hecho, fue el causante de que Javierito –su primogénito- llegase al mundo: “seriamente perjudicado y con las neuronas talmente alborotadas” según su simplista diagnóstico. El hombre sumido en una tremenda depresión desde aquel 17 de febrero, jamás perdonó al cura semejante despropósito y, a partir de entonces, dejó de acudir a misa cada domingo y fiesta de guardar. Sin embargo su piadosa y siempre resignada esposa, doña Águeda, recibió a aquel hijo con los brazos abiertos por entender que aquella indefensa criatura era un regalo del Señor.

Tanto Javierito como el resto de los niños del pueblo tuvimos una infancia más o menos feliz y armoniosa. Ocupábamos nuestro día a día: yendo a la escuela, jugando en la calle al pilla-pilla o a la pelota, bañándonos cuando apretaba el calor en la presa o lanzándonos bolas de nieve en invierno. Éramos una pandilla; todos amigos; todos iguales. Los problemas y las fisuras entre nosotros llegarían años más tarde.

Fue la época de la adolescencia la que marcó un antes y un después en nuestras vidas, pero fundamentalmente en la de Javierito. Por un lado: él sufrió un estancamiento en su desarrollo -a todos los niveles- que hizo que aún fuesen más palpables nuestras diferencias; por otro lado: los jóvenes del pueblo entramos en la ineludible “edad del pavo”, con todo lo que eso conlleva. Recuerdo, por ejemplo, que nos sonrojábamos cuando Javierito – con su peculiar forma de hablar y sus torpes aspavientos- se apresuraba a contar a todo aquel que aún tuviera a bien escucharle, cómo una calurosa tarde de verano, repentinamente, se enamoró de “Paqui, la nena de la profa”… osea, de mí.

-Brumm, brumm…Bajaba yo a todo meter con mi bici nueva cuando, al final de la cuesta del “Chorrillo”, me veo allá a lo lejos a la Paqui con su vestido de lunares y sus trencitas rubias. Uff, me puse tan nervioso al verla tan guapetona que no encontré los frenos y…¡Zassss, me la llevé por delante!…¡Juerr, hasta las “bliagas” le vi cuando la atropellé!, je,je- Decía escenificando con absoluto entusiasmo aquel memorable instante mientras, sacando del bolsillo de su chándal un arrugadísimo pañuelo, secaba sus amenazantes y viajeras babas.

Y así, sin más, tras aquel abordaje me convertí- por decisión unilateral y muy a mi pesar- en su novia. Pocos jóvenes del pueblo tentaban a la suerte y se atrevían a acercarse a mí, con otras intenciones que no fuesen las de una simple amistad, porque conocían los repentinos cambios de humor de Javierito. Sabían que su habitual serenidad se transformaba en una agresividad tal que, en más de una ocasión, a punto estuvo de costar algún disgusto a más de uno.

-La Paqui es mi chica, así que: ¡Mucho cuidadito con volver a acercarte a ella si no quieres tener un “poblema” conmigo! Mira, si le haces otra aguadilla a mi novia, ¡te ahogo mil veces y me quedo tan pancho! ¿eh, joputa?- Fueron las amenazadoras palabras que le dedicó mi “amigo-novio a la fuerza”, a un muchacho del pueblo que, por aquel entonces, me gustaba a rabiar y que tuvo la osadía de tontear conmigo en la presa.

Tras aquel encontronazo y cansado de batallar constantemente con mi peleona sombra, Julio dejó de interesarse por mí y decidió orientar sus hormonas hacia el floreado bañador de mi amiga Marina. Al poco tiempo se hicieron novios y yo, al enterarme, creí morir de rabia y de envidia. Hacerme perder aquella oportunidad fue algo que siempre le reproché a Javierito porque Julio era tan guapo…

Hoy veo las cosas desde otro punto vista y sé que, sobre todo, los dos últimos años de la vida de mi amigo fueron duros. Estuvo frecuentemente enfermo y pasó largas temporadas sin salir de casa porque, según decía doña Águeda con sus peculiares expresiones: “su corazón tenía intermitencias y arrastraba mucha fatiguita”. Al principio Javierito recibía muchas visitas que poco a poco se fueron quedando en esporádicas llamadas de teléfono. Aunque ahora resulte duro decirlo, su enfermedad supuso para mí cierta liberación y, a pesar de que le visité en varias ocasiones- siempre aprovechando la ausencia de don Braulio que, por razones obvias, nunca me tuvo aprecio alguno- lo cierto es que intuyo que, el pobre Javierito se sintió abandonado por todos los que él siempre consideró sus amigos, y se fue consumiendo como una vela, tanto por su enfermedad como por la tristeza y la soledad.

-Paqui, ya lo siento, pero tendrás que buscarte otro novio. ¡Jopé qué rabia!… Yo quería casarme contigo. Fueron las palabras que me dedicó en nuestro último encuentro, y que fueron acompañadas ¡cómo no! por el habitual reguero de babas que, en aquel momento, me quité con cierto asco de la mejilla.

Anoche llegó su apagón. Estoy sin compromiso. Definitivamente, se acabó “lo nuestro”.
Y ahora que sé que nunca más estaré atrapada ni me faltará el aire, al oír a lo lejos replicar las campanas de la iglesia, me siento tan mal…


11 comentarios to “DESDE OTRA PERSPECTIVA”

  1. Buenas noches. Me parece muy interesante porque raras veces las personas con alguna deficiencia aparecen en los relatos. Forman parte también de nuestras familias o nuestro entorno, deberíamos aceptarlos como son y con cariño en lugar de actuar por lástima. Un abrazo, Linda.

  2. Jo… qué nudo se me ha hecho, Linda…

  3. Se me enchinó la piel… hermoso!

    Un beso.

  4. Precioso relato Linda, me da mucha pena Javierito y sus intermitencias. Pero con todo el final me parece consolador. Todos independiente de como seamos podemos dejar una huella en quien nos ha conocido.

    Besos

  5. me recuerda a la infancia que tantos y tantos españoles vivieron en las décadas de los 30-40-50 y 60. pobre javierito y el relato es muy hermoso y natural como la vida misma. todas las personas merecen todo a nivel de amor y actitud se tenga o no deficiencia, todos somos único y llenos de amor para dar y recibir.

    besos y muy bonito sin duda.

  6. Gracias a todos por vuestros comentarios.
    Estás personas existen y tienen las mismas necesidades que el resto. Debemos de entenderlo y tratarlos con naturalidad y cariño. No se trata de sentir compasión ni lástima, porque éso no es bueno para ellos ni favorece su integración en la sociedad.
    Fer, me agrada leer tu opinión. La esperaba.
    Un beso gordo a todos.

  7. Precioso, con un toque divertido dentro de la tristeza que en sí encierra la historia. Te felicito Lin, genial, como siempre!

  8. Gracias, bella.
    La parte “divertida” era necesaria para darle luz aun relato de tintes más bien grises.

  9. Quien más o quien menos hemos conocido a alguien en circunstancias parecidas, ellos quieren sin condiciones, y su fidelidad no tiene comparación . Genial relato.

  10. Cruel, duro, triste y no obstante tierno relato, Linda.
    Me gustó mucho no sólo por su tema, sino por la forma de narrarlo ¡eres buena, amiga!.
    ¡Ah! esas personas no tienen las mismas necesidades que el resto…¡tienen más!

    Besazos babosazos.

  11. La teoría siempre la sabemos pero es en la práctica en donde se suele fallar…
    Un beso y mil gracias, querido Patxi.
    Lametorro, Pedro…Siempre de buena baba para tí, amigo mío.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: