KIKIRIKI CUTRE

-Realmente me gustan los gallos-afirmó ella así de franca al desconocido, con una sonrisa tan amplia que a él le deslumbró. 

Estaban dentro de una carpa, bajo una inmensa lona que goteaba vapor, inmersos entre un gentío disfrazado no sólo de los típicos trajes de carnaval sino de otros más deslumbrantes incluso originales. Las copas fluían y la música atronaba.

-A mí me pierden las chicas listas – le contestó él y sin más abarcó su talle, tan estrecho que las garras se le fueron de inmediato a las caderas, hasta anidarla entre su plumaje, con riesgo a derretirla y hacerla desfallecer entre sus alas.
Así permanecieron unas tres canciones, hasta que los otros miembros de la comparsa masculina  vinieron a interrumpirles. Palmadas en el lomo al gallo triunfante, contoneos de colita del resto de los congéneres. Y cómo no… las risas propias de la media noche de un carnaval.

Después, entre fotos, bromas y algunas canciones más, los nuevos amigos salieron a la calle, al frío contundente que les heló el rostro pero no el ardor que les convertiría en pareja.

El gallo tuvo tiempo de observar los andares de ella, aún tan derechitos. Admirar su esbelta figura, la que intuyó nada más verla y que ahora se imaginaba bajo la tela blanca tan arrugada de su disfraz.  Mientras despedía a sus amigas- que  le parecieron muy pijas- también admiró sus modales. “Tan segura y espléndida;estrella de la noche” pensó.

-¿Te gusta conducir? -preguntó ella mientras le enseñaba una famosa insignia.
.
-Bueno, claro, pero… no debiera.

-Venga, pues pasamos la noche aquí cerca, en el Mari Ángel.

-Verás, voy de gallo… y ahora desplumado.

-Te invito, me conocen en el hotel. Tomamos unos carpaccios de bellota y mañana comemos en un navarro ¿vale? Estoy de acuerdo en que los restaurantes vascos tienen mayor prestigio pero al que iremos tiene unas brunoises de verduras y marisco…Mmmm… ¡espectaculares!

-Casi como que soy más de chino.

-Venga, no me serás ¿ machista?

Y entonces a pesar de la noche él ya vio el cielo azul, los ojos de ella, un mar de felicidad, y esta vez a su alcance. Amó y se dejó querer hasta la extenuación… ni siquiera la vio marchar. Al despertar sólo quedaba una factura en la mesilla y un disfraz primorosamente colocado en la butaca, un traje de fantasma.

-La muy………….-se le oyó gritar.


6 comentarios to “KIKIRIKI CUTRE”

  1. Jajajaja, ainss pobrecitoooo, si es que no se puede ir de gallo desplumado ni en carnavales, que luego la listilla de turno se la pega.

    Gracias Sole por arrancarme una sonrisa desde primeras horas de la mañana. ¡Enhorabuena!

    Besos

  2. ¡La muy…! ¡jajajaja! ¡Muy bueno, Sole!

  3. Je,je,je…Ay, ese pobre gallito desplumado…je,je,je.
    Gracias, Sole, por este relato tan simpático.
    Lametorro, guapa.

  4. jajajajajaja!!! zas! jajajajajaja

    Besos Solé!

  5. Menos mal que a mi me vale con una buena morcilla de patata y un vino peleón..Vamos a nadie le amarga un dulce, pero de primeras creo que antes invitaría a unas bravas en un bar cutre …no mola nada eso de dejar factura encima de la mesilla.

    Divertido, que se anden con cuidado esos gallitos…

    Lametorros.

  6. Muy divertido, una duda, le dejó el traje de fantasma por no necesitarlo ya o…por insinuarle algo, je,jee.
    Es la primera vez que al “El rey de gallos” le bajan la cresta…
    Repito, divertido y bueno,Miren.
    Besicos.

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