La princesa Yamilet

La espera de la llegada de la princesa Yamilet, nos tenía en ascuas a todo el reino. El día 16 de marzo llegó al mundo cual primavera adelantada. Los pájaros trinaban, las flores en todo su esplendor florecían al crecer el alba. El sol completamente radiante iluminaba el castillo de tal forma, que podría haber sido el astro mismo en la Tierra. Todo el pueblo aclamaba su llegada. De tez color blanco como la leche, ojos castaños y avispados llenos de luz, idénticos a los de su madre, cabello rubio y rizado como su abuela.

Nació en un hogar lleno de amor, entre almohadones de plumas de fénix. Sus padres- los reyes- estaban perpetuamente ocupados, así que la nena quedaba en manos de la abuela Anne que, con gran esfuerzo, siempre lo ha dado todo para que su nieta tenga los mejores cuidados y educación.

Nunca me di cuenta, en qué momento dejó de ser bebé para convertirse en una hermosa princesita. He visto su vida pasar delante de mis ojos. Corre, sonríe, juega, baila, canta. Ninguna niña me ha llamado la atención tanto como ella y la siento tan mía como sus padres propios.

Su hobbie favorito es volar en su unicornio color negro azabache cada atardecer. Ella y su unicornio se elevan al cielo, la brisa sobre su cara es tan fresca como ella misma. Después de un pequeño viaje los dos descansan unos minutos sobre las nubes rosas de algodón. Yamilet acaricia el pelaje de aquel animal que la ha acompañado a lo largo de su vida.

Poco a poco Yamilet descubre un mundo que se come a pedazos y, pareciendo nacida para gobernar, nos tiene a todos atrapados entre sus manos.

¿Quién soy yo? Yo soy sólo un animal más en el reino que ha seguido sus pasos, ese que lleva a cuestas el tesoro más hermoso de la monarquía y vuela a los cielos todas las tardes hasta las nubes, sólo por verla sonreír y por sentir el calor de su mano sobre mi lomo.

Hoy que la princesa cumple tres años se hará un gran festín. Se escuchan las trompetas llamando al pueblo a festejar en grande, todos nos reunimos en la plaza principal.

Levanto mis patas delanteras y relincho de felicidad. Ella se aparece en la ventana junto a sus padres al momento que la gente grita al unísono:

¡Viva la princesa Yamilet!

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11 comentarios to “La princesa Yamilet”

  1. que hermoso regalo para tu sobrina,,,,me encantó, está retierno!!

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