LA MADRUGÁ MÁS LARGA

Justo en el momento en que el horizonte comienza a teñirse de color violeta, y  la noche más larga recoge su manto de terciopelo negro y estrellas de oro y plata, suena un tambor, un redoble, que se prolonga por las calles, evocando a una historia, sonando a ejecución.

Esa noche las calles no han estado solas, no han estado vacías, hay voces, murmullos, gente que va de un lado a otro y olores mezclados a esa hora, de cafés, de incienso, azahar y de cera de los cirios. A esa hora, cuando el frío cala hasta los huesos se ha cumplido la tradición un año más, y en un momento se cumplirá otra cuando suene la corneta solitaria llamando a respeto.

El eco de las trompetas y de los tambores, que a paso lento aumenta y retumba se vuelve un nudo de emociones. Tantos días, tantos años…y siempre se torna como una primera vez. Fundirse con la luna llena y formar parte de esa Madrugá. Observar como tanta gente va y viene de un lado a otro e imaginar por que están allí, por que no todo es religión.

No es  esa una semana normal, ni una madrugada más. Es la Madrugá.La más larga, la de vigilia. La que no se duerme, la de la música, la de los sentimientos, la de las lagrimas, la de los lamentos saeteros, la de la Pasión

Cierras los ojos y los recuerdos, el perfume,  la música,  los sentimientos y la emocíon,  afloran por toda la piel.

A las dos de la madrugada, la  plaza, está llena de miles de personas, como cada Madrugá. Los millares de ojos se vuelven  vidriosos, pero nadie siente la soledad de una multitud, y los que están alredor esbozan sonrisas que llenan el alma, por que nacen del corazón. Esperando a que el crujido de unos maderos levante poco a poco una inhiesta cruz en medio de la oscuridad y silencio,  tremendo silencio.

Poco a poco el solemne paso adelanta en su Recorrido Oficial y el frío arrecia. El  camino lento iluminado de velas se abre paso. Centenares de años y lejanas costumbres no transforma el presente y los pequeños cofrades aun siguen calentándose las manos frías con la cera caliente de los cirios mientras siguen la cruz de guía

En un momento, el  capataz golpea una vez  el llamador y frente a un balcón con olores de jazmines de luna,  el trono se  mece suavemente con la saeta de una voz  rota.

Después, sobre las 7 de la mañana. Las calles comienzan a quedarse tranquilas. Descansar, reponer fuerzas…y poco a poco todo se inunda de un olor suave, que te endulza los sentidos. La flor de azahar eclosiona, como en todas las mañanas de primavera en los naranjos de los jardines y de las calles, el perfume de las celindas desbordan las paredes de los patios y las golondrinas en un incesante piar y vuelos rasantes se hacen con las calles. Es la Paz… Pero no tarda poco a poco a lo lejos, a  escucharse el paso ligero  los tambores  y las cornetas de una centuria Romana que te transporta a otra época. Te dejas llevar, sueñas, vuelas… los sayones con púrpura y oro van apareciendo y el olor de la mañana comienza a mezclarse con el de la pólvora de las bengalas. Lentamente todo se vuelve a llenar de música, que lejos de despertar a los adormecidos aun,  más nos hipnotiza, junto con el Suave tintineo acompasado de las campanillas de los varales de plata de un paso de palio azul. Detrás, muchos arrastran sinceras promesas…A mi me arrastra el olor de los gladiolos blancos, de los iris morados, y de los lirios frescos, del incienso y azahar, la luces de las candelerías,  de los puntales de oro,  pero sobretodo de la emoción de la  música. ¡Es maravilloso haber estado allí!

Cuando la tarde empieza a caer, los pies están doloridos, y las últimas fuerzas se aprovechan para seguir hasta su Entrada Triunfal. Con el  último redoble, la última corneta…se desbordan las últimas lágrimas. Todo el mundo lo celebra con enhorabuenas.

Ya queda un día menos para que vuelva la  Madrugá

9 comentarios to “LA MADRUGÁ MÁS LARGA”

  1. Bienvenido todo lo que nos ayude a despertar nuetros sentidos. Y realmente estos días ya sea por devoción, fe o simplemente por el cúmulo de sensaciones que se sienten en el ambiente dan un toque especial a todo lo cotidiano.

    ¡Enhorabuena Aina! ahora a disfrutar de la Madrugá.

    Besos

  2. Magnífico relato, nos has hecho sentir la magia de la Semana Santa este año que no hemos podido acudir a verla a Baeza como pensábamos. Un abrazo fuerte y muchísimas grandes. Eres una artista de pluma e imagen.

  3. No conozco la Semana Santa en andalucía más que por las referencias de amigos y algo por los “medios de comunicación” .Siempre he deseado conocerla “in situ” y después de tu magnífica “Madrugá” ha aumendo aún mas mi deseo.
    Magnífica descripción-narración, amiga.

  4. gracias , a todos. Aunque este año ha estado muy deslucida. La lluvia lo impidió tanto en cordoba, como en Malaga, y en muchos puntos del resto de Andalucia. lástima, por que solo pudimos visistar las casas de hermandad.
    El año que viene será, ya falta menos , ¡solo 343 dias!

  5. Hola xik@s, a mi no me emocionana los pasos, de hecho lo evito…
    debe de ser impresionante poder no darse cuenta que uno esstá parado-de pie-tantas horas a la fresca…supongo que esa semanalos farmacéuticos se hincharán de vender trombocid para las varices, jijiji

    😉

  6. Como bien dices, ¡ya queda menos para la próxima Madrugá, Aina!
    En tu relato se respira el entusiasmo de los que vivís la S.Santa a tope.
    Besotes, bella.

  7. […] nos relató LA MADRUGÁ MÁS LARGA.  Esperamos que la disfrutéis tanto como vuestras […]

  8. […] “Justo en el momento en que el horizonte comienza a teñirse de color violeta, y  la noche más larg… […]

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