El juego de Don Juan.

“El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma”
Aldous Huxley

Había una vez un hombre que en su ritual por evitar los infortunios de su vida sentimental, construyó una muralla para ocultar su corazón. A partir de ese momento, cual Don Juan, se dedicaba a conquistar mujeres al por mayor. Como era un joven de no mal ver, las chicas caían en su juego. Tenía en su haber una lista interminable. Óscar, jugaba al amor día con día sin exponer sus sentimientos. Una vez que las jóvenes le daban lo que necesitaba, se iba sin decir nada. Se vanagloriaba de ser como era, pues ninguna mujer había sido capaz de derribar esa pared que impedía mostrar sus emociones. Su éxito se basaba en huir en el momento adecuado. Tomaba la salida fácil, y lo que en algún momento le hicieron, lo regresaba a las jóvenes que llegaban a su vida.

Poco a poco la muralla comenzó a fundirse en su corazón, y sin mostrar cambios físicos, el corazón aquél hombre, se convertía en piedra.

Junio 2004

Un buen día, sus ojos se postraron en una pequeña mujer, le gustó desde el primer momento en que la vio. Su nombre era Iris, comenzaba a laborar donde Don Juan, ella, nunca había sentido lo que era el amor de pareja, y él había encontrado a su siguiente “Doña Inés”.

Aquí comenzó el juego del destino, y los lazos de “casualidad o causalidad” se movieron hasta tejer un juego nuevo.

Iris no dejaba de mirar a Don Juan, pues le atraían esos ojos rasgados, sus labios pequeños y delgados y la manera en que se veía con traje y corbata.

Cierto día Doña Inés y Don Juan coincidieron en la salida después de su jornada laboral, así que juntos caminaron hacia su destino. La fortuna estuvo de su lado, pues él, para regresar a su casa tenía que pasar por la de ella, eso le dio una buena excusa para acompañarla cada día. Pláticas y risas se conjugaban en una bonita convivencia. En una de esas tantas conversaciones, Don Juan le propuso salir; Doña Inés, un tanto nerviosa contestó que sí, pero sin decir cuándo. Así pasaron las semanas y pocos meses después, por causas ajenas, Iris tuvo que retirarse del empleo en el que se encontraba. Ella, un tanto triste, pues había hecho grandes amistades, le dolía separarse de Don Juan. Poco a poco y sin tardarse le dijo adiós a todos y cada uno de sus compañeros. Llegó con Óscar, y él por supuesto, no perdió la oportunidad de pedir su número telefónico, pues el juego no había comenzado. Ella le dictó el número sin esperanza alguna.

Una semana más tarde, cuando Iris pensaba que no volvería a ver a Don Juan, sonó su celular. Era él.

No había día en el que no se mandaran mensajes y los elogios no la llenaran de emoción. La paloma caía redondita en el juego.

Octubre 2004

Después de un par de salidas, la relación se hizo formal.

Paulatinamente Doña Inés con su sonrisa y peculiar manera de ser tan romántica, fue hurgando lentamente en el corazón de Don Juan. Él se sentía contento, pero al mismo tiempo tenía miedo de que el juego se le saliera de las manos, no quería irse, aún no era el momento. Era demasiado tarde. El corazón de piedra comenzaba a disolverse.

Noviembre 2004

El amor se respiraba en el aire y Don Juan terminó por decirle a Doña Inés:

– Te tengo que decir algo.
– ¿Qué es lo que quieres decirme?- El corazón de Iris latía fuertemente pues no sabía lo que su amado le contaría.
– Es que… estoy enamorando de ti.
– Y yo a ti te amo.

Don Juan se había enamorado.

Febrero 2005

Óscar regresó de un viaje de trabajo y le entregó a Iris un obsequio junto con una carta.

La cuál decía:

Ésta es la historia de un chavo que ya no creía en el amor. Cuando él estudiaba creyó conocerlo, pero descubrió de la peor manera que era engañado; su pareja estaba embarazada de otro y ta preparaba una boda. Por supuesto, la noticia lo desmoronó y cambió de manera de pensar con respecto al amor. Fue el tiempo, y sus ganas de salir adelante, lo que lo hacían entablar amistades pasajeras con chicas que demostraban cierto interés en él. Dolido y desconfiado decidió encontrar en ellas alguna distracción. Así pasaba su vida solo probándose que podía conquistar a alguna más.
En su último empleo conoció a una chica que decidió conquistar. Sé que tal vez esto no te guste leer o pienses que pude haberlo omitido, pero es aquí, o más bien tu la que cambió esta historia.
Quizá sea demasiado cursi o simplemente dicho ya en muchas películas, pero tu me “encantaste”, no tu físico, sino esa parte inexplicable en la que algo sin saber te dice que es para ti y me hace pensar:
¿Qué sucede si me atrevo a conquistar tu mirada y fijarla en mí?
¿Qué sucede si me atrevo a robarme tu pensamiento e instalarme ahí?
¿Qué sucede si me atrevo a decir “la extraño” cuando tu no estás junto a mi?
¿Qué sucede si me atrevo a despertar pensando en ti?
¿Qué sucede si me atrevo a llorar cuando estoy junto a ti?
¿Qué sucede si me atrevo a buscar en tus ojos y encontrar una palabra, un gesto de amor?
¿Qué sucede si me atrevo a decir TE AMO?
Y la respuesta llegó en tu mirada sin esperarla, sin saber, sin entender.
Por eso amor, tu has cambiado mi historia y quiero seguir escribiendo esto junto a ti. No quiero que seas mi complemento, ni mucho menos como dicen, mi media naranja. Quiero que seas mi compañera, mi cómplice, mi maestra, mi juez, mi seductora. Quiero que quieras vivir todo esto junto a mí.
Amor, esta es la historia de un tipo que está enamorado de ti.

Iris, no paraba de llorar por lo que acababa de leer, tenía tres razones importantes por las cuales hacerlo, sentía el dolor que Óscar ocultó en su ser por muchos años; por otra parte, se sentía utilizada, en ese momento conocía que su relación había comenzado como un capricho más. Pero el juego de Don Juan había terminado… en esa carta él le confesaba que ella era la causa de su cambio y estaba completamente segura del hecho.

Iris sabía que en Óscar había encontrado al amor de su vida, el primero, el único.

Óscar sabía que Iris había logrado que confiara nuevamente en el amor.  Después de su revelación y desahogo, sabía que ella era la mujer con la que quería pasar el resto de su existencia.

Junio 2011

A siete años de ese primer encuentro, la pareja sigue unida a pesar de las adversidades que se han suscitado a lo largo de los años. Construyen un futuro que no es tan incierto, tienen un presente sólido y un pasado de cuento digno de contarse.

FIN

Moraleja: No hay piedra tan dura que el amor no pueda disolver, pues hasta el miedo más grande, desaparece ante él.

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11 comentarios to “El juego de Don Juan.”

  1. Que hermosa historia!! de telenovela! Me encantó el pensamiento de y que sucede si…….? felicidades por la historia, por la escritura, porl os sentimientos, por el amor encontrado! besos

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