“J” (en el parque)

Atardecía. Y allí se sentó, a mi lado, en aquel “mi” viejo banco del parque donde habitualmente sólo me acompañaba la brisa de la tarde en otoño. Cabizbajo, sin levantar los ojos del suelo, empezó a contarme.

-…Hace tiempo estaba muy atraído por una de mi trabajo, ¿sabes? desde que la vi, bueno. Cuando me acercaba veía que no me hacía ni puto caso. Ni por activa, ni por pasiva. Así que durante un tiempo me tocó desistir, y luego por una carambola, gracias a una amiga de ella, conseguí acercarme más, volver a tener más trato, y hasta una cita para cenar, eso sí, con ambas ( aunque contando con la complicidad de la amiga que se retiraría la primera para dejarnos a solas), y ahí estaba yo, nuevamente ilusionado, mucho, muy ilusionado. Pero las cosas que quieres son unas, y la realidad ,jodidamente, siempre es otra. ..Y la realidad es que ella con mucho respeto me dio calabazas, con mucho tacto, o al menos con todo el que podía… Eso sí, con un trato exquisito, la verdad, casi de agradecer…bueno y sin el casi…

Per…- traté de cortar para preguntarle que por qué me estaba contando su vida, pero él ,ensimismado, siguió relatando.

Pero ¿que cómo reaccione yo? Pues como creía que debía hacer. Poco a poco quitándome de en medio, hasta volver a ser todo como antes de que la amiga me consiguiera aquel acercamiento. Cada uno a su sitio. Sin hablarnos…casi. Viéndonos por el pasillo. Volviendo a la normalidad. Así soy yo. Si algo no puedo tenerlo, no me vale con verlo...

Es…-intenté hablar ,pero habilmente volvió a cortarme y continúo su historia, que ,no puedo negar, ya empezaba a interesarme.

No. No era un capricho. De hecho, si lo fue dejó de serlo muy rápido, y de hecho -enfatizó este último hecho- de no ser por su amiga yo jamás hubiera dicho nada, tal vez algo tozudo en su momento, pero cuando vi que no tenía nada que hacer , cuando vi que no había opción me retiré. Y no siento que me haya arrastrado ni que haya sido un obseso, precisamente prueba de ello es que he sido capaz de mirar a otras y no ponerles su cara. Realmente no es importante, no era mi amiga, si me acercaba ella se encargaba de poner una barrera muy clara y claro, yo no podía forzar una relación que ella no quería ni como pareja, ni como amistad, porque no quería.

Disculpa pero me gustaría…-Una nueva y fracasada intentona por mi parte de meter baza, y un nuevo acelerón de ideas por su parte frenando mis palabras.

Mira, no hay nada que disculpar. Yo antes de acercarme a alguien, observo, me entero de quién es, qué hace, cómo es, y todo de ella me atraía :una mujer muy ,muy inteligente, se le veía muy currante, y es muy compleja y muy ,muy sensible, y sin duda es atractiva. Además una mujer culta “para aburrir”, por eso cuanto más me acerqué a ella, me interesaba más, mucho más que cuando no podía mas que saludarla y arrancarle cuatro frases. Pero lo que te digo es que si antes de quedar con ella no pude ser su amigo, porque simplemente ella no tenia ese interés ,yo no debo forzar mas porque siempre me va a seguir pareciendo interesante, culta, y muy sensible-
Hoy me ha invitado a su fiesta de despedida…¿Sabes?. Se va a Alemania…

Oh Vaya! (Por fin pude terminar una palabra)… ¿Y entonces? -no pude dejar de preguntar .La curiosidad sé que mata al gato, pero…
Lo hemos pasado bien, hemos hablado mucho tiempo, creo que ella se ha dado cuenta de lo que siento, y el detalle que me lo confirmó es que me invitó a estar un rato a solas con ella en la cafetería, ¡y ella estaba temblando! Es curioso que tiemble el verdugo y le tranquilice el condenado, ¿no te parece? Ahí estaba, blanquita, blanquita, con la voz temblorosa, con miedo, nerviosa, nerviosa…y a veces soltaba algún suspiro entrecortado. Yo hoy sin embargo he estado mucho más suelto, claro, como yo sabía que iba al ruedo como un gladiador y que iba a morir, tenía la tranquilidad del que sabe su destino…solo me quedaba encajar el golpe…así que cuando su amiga nos interrumpió y empezaron a hablar que si de yoga, que si de zapatos, que si patatín, que si patatán…me he vuelto hacia ella y le he dicho: “Luci, mira no voy a acabar hablando de banalidades, quiero decirte que eres una mujer muy especial y que se que guardas un tesoro pese a lo que callas, porque se nota que eres muy introvertida, a que sí? ¿A que lo eres? Pues que sepas que eres un tesoro y que yo me he dado cuenta…”y ella solo ha podido, sin mirarme a los ojos , asentir con la cabeza y decirme adios mientras yo me daba la vuelta como un triunfador…

Ufff-suspiré sin saber bien que decir.

Bueno, me voy, que en la fiesta me he tomado unas cuantas copas y tengo un cuerpo jota…Hasta otra.

Adios– dije con cara de póquer, mientras asentía con la cabeza y él se retiraba, no sé bien si como triunfador o derrotado.

A mi lado, en mi viejo banco, volvía a estar el espacio que le pertenece a la brisa de las tardes de otoño.  Y yo , como cada anochecer, también me fui escapando ,despacio ,para que- junto a esa brisa- se sentara el reflejo primero de  luna que, sin posible  renuncia, se encargaría de asesinar al dormido atardecer. En cualquier instante. Como todos los dias.

Anuncios

5 comentarios to ““J” (en el parque)”

  1. Maravillosa manera de relatar un encuentro fortuito en el banco de un parque. Un relato refrescante con un final poético.

    Gracias Anna.

    Besos

  2. No, no fué un encuentro…fué la necesidad de descargar, contar, a alguien sus frustraciones, quizás con la ayuda de las copitas ingeridas.Creo que le hubiese dado igual al pobre hombre contárselo al banco…vacío.Triste relato, al menos para mí. Creo que tu protagonista hizo bien en no interrumpirlo je je, eso es lo que hubiera hecho cualquier psicólogo, aunque deberían haber ido a él los dos ejem, él y…ella.
    ¡Muy bueno,..Anna!.

  3. Una auténtica confesión de desconocido a desconocido. Me ha dado tanta lástima…Cuánta soledad, cuánta frustación, cuánta necesidad de…
    Estupendo relato y estupenda tú manera de contarlo, Anna.
    El final, ya de traca.

    ¡¡Enhorabuena!!

    Lametorros, guapa.

  4. Coincido con Pedro y Linda… La necesidad…

    Sin duda un excelente relato, guapísima.
    Un beso enorme.

  5. Sigue siendo original y refrescante tu manera de enfocar y relatar las situaciones que, por banales, se nos escapan en el día a día. Muy bien porque aunque con tan escaso material haces reflexionar sobre cosas muy profundas como el amor, la soledad, la pérdida, el rechazo, etc.
    Muy bueno, Annalammer.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: