UNA HISTORIA DE AMOR, BREVE PERO INTENSA

El joven había pasado un mes aletargado, anodino, apenas le faltaban cuatro días para volver a su casa. En eso pensaba precisamente cuando regresaba de las últimas copas, acababa de despedir a sus colegas de verano y vio su figura en la acera, en la cola de los churros del bar, allí plantada a la espera como otros tantos clientes.  En realidad ella atraía las miradas de todos los que se acercaban entonces por la calle, trasnochadores o madrugadores,  y es que  chocaba aquel lustre deslucido entre tantas pieles rojas y ya morenas.

Aquel día los clientes salían del   bar con sus paquetes de churros o porras, otros se calentaban afuera. Cuando la cola avanzó, y ya se encontraba dentro de la misma churrería, se quedó anonadado  al mirar sus carnes. También  el abuelo y el turista teutón que le separaban de ella en la fila. Su figura femenina y extraña ya desprendía chispas para todos los presentes mucho antes de acercarse a la freidora.

Pepe Luis  se estremeció  al bajar la mirada a sus pechos, colmados, con trazos verdes, venas entre tatuajes, incluso los brotes morados que salpicaban aquellas tetas lechosas despertaron en él una  avidez férrea.  Pero hoy, confiesa que  aún le duele y avergüenza  lo que no hizo,  lo que pudo haber evitado, para salvar la mujer que ocuparía su mente el resto de la vida.

Cuando escuchó el chisporroteo de su camiseta, tan escasa y rala, fue tarde;  cuando las llamas saltaron a sus largas pestañas, como todos los presentes, él la dio por perdida. Quizás por eso  nadie hizo nada cuando escucharon aquel grito aterrador.

En realidad solo atisbaron a ver una  pistola de mentira rodeada de dedos finos de verdad, una imagen por encima de sus cabezas que duraría un segundo. Y es que, minutos antes,  ella había discutido con el churrero, pero  nadie prestó atención más que al cuerpo de ella. Luego todos confirmarían a la policía, con gestos más que con palabras, que el dueño del local  actuó en defensa propia.

Ahora, como ayer y desde hace varios años, a Pepe Luis se le fríe hasta la conciencia. No llegó a usar su billete de regreso a  casa. Se hizo cargo del establecimiento para redimir su culpa, su indiferencia. Aquella  mirada de alma atormentada y sus ojos negros, que reclamaban pasión, se quedaron con él.

De la pareja de churreros nunca más se supo, solo que ella defendió a su marido. Llegó a decir que el churrero era un buen hombre, sólo hizo lo que sus antepasados, echar   la masa cruda al aceite hirviendo.

…………………………………………………………………………………………

Anuncios

4 comentarios to “UNA HISTORIA DE AMOR, BREVE PERO INTENSA”

  1. Breve, intenso e inquietante. El amor es lo que tiene surge en cualquier situación.

    Besos

  2. Compleja e intensa historia.

    Lametorros, Sole.

  3. Breve, intensa y …frita historia de amor.Me gustó Sole.

    babasss y un abrazo.

  4. Que desperdicio de aceite, con lo buenos que están los churros
    😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: