SEPELIRE

Para quien esté viendo esta grabación, espero que se la envíe cuanto antes a la Fiscalía General del Estado.
Esta es mi historia, junto con la confesión de autoría de los últimos hechos acaecidos en el túnel de la Junquera. No quiero que sean moneda para especulación política, ni motivo de  tortura de personas inocentes.

Tengo vídeos que corroboran mi única implicación en lo sucedido, pero éstos los revelaré a su debido tiempo. Ahora mismo estaré tomandome las vacaciones que siempre quise, y en su momento, volveré para entregarme a las autoridades pertinentes y ser juzgado.

Me llamo Ignacio José García Grau, nací en Barcelona un 21 de Diciembre, el año en el que quien fuera caudillo por cuarenta años, por fin fuera llamado a las puertas del infierno, de viejo.

Tuve una buena educación y nunca nos faltó de nada. Como ingeniero de montes, nunca me sentí realizado y opté por la educación.

Ya mayor y viudo hacía tres años, un buen día decidí cambiar de vida de plano. Llegados a un punto del curso, aquel año, ningún alumno trató de llevarme la contraria cuando  postulé que los eucaliptos eran la mejor especie posible para repoblar los montes. Me encantaba soltar eso en clase y crear debate. Pero esta vez nadie mordió el anzuelo, ni éste, ni ningún otro.

Decidí ver los amaneceres desde las cimas del subpirineo Navarro, oler la humedad de la hojarasca y los pastos por la mañana.

Mandaba setas y trufas a Catalunya, y asaba castañas en la esquina de San Gregorio con San Nicolás en Pamplona. Todos los años deseaba que llegase aquella época para montar mi fogón por las tardes, encender la radio, y charlar y reír con los vecinos del casco viejo y ver como críos y mayores disfrutaban de las mejores castañas. Si el otoño era bueno, podía vivir holgadamente el resto del año, disfrutando de mis nietos. Era un trabajo duro, pero increíblemente balsámico para el espíritu.

La Banca y el destino, quisieron que la felicidad se truncase. Ya llevaban las cosas torcidas unos años. La gente me compraba medias docenas y no estrenaban abrigo nuevo para el invierno…

A mi hija fue a la primera que quitaron el trabajo; a mi yerno lo echaron al poco, al parecer-ambos lo eran-a Barcelona le sobraban jardineros. Y los usureros no tardaron en echarlos de su casa.

Tuve que echar del piso que me dejaron mis padres junto a la Sagrada Familia, a una agradabilísima familia que llevaba años alquilando el piso por un -relativamente-módico precio, para alojar allí a mi hija y los suyos.

¿Bastarían ahora las castañas y las setas para evitar que los bancos se quedasen con  la casa de mis padres?

Los dos primeros años, entre el paro de ellos dos y con mi ayuda, que sin el dinero del alquiler no era mucha, no fue mal del todo.

Aquellas navidades heladas la gente no dejó de salir a la calle y me iba bien lo de las castañas.

El 24 de Diciembre siempre lo pasaba en la calle con mi radio, y el fogón, dando un tentempié a quienes pasaban por allí.

La radio que siempre me acompañaba me dio la terrible noticia, me quedé con el cucurucho en una mano y las vueltas en la otra mientras una pareja de jóvenes demasiado borrachos para escuchar la radio, me miraban incrédulos ante mi parálisis.

En un cruento giro del destino otro tren hizo cambiar la historia de Gaudí, quien murió atropellado por un tranvía, y su legado. La Sagrada Familia, su magnífica obra inacabada se había hundido sobre el túnel del Ave que pasaba por debajo. Llevándose consigo varios bloques de vecinos adyacentes.

Ellos estarían reunidos en casa, para entonces ya partiendo el turrón.

Despaché a la pareja tomé el móvil entre mis guantes, que casi se me escurre, marqué el número, ..nada.
Mi yerno, …busqué en la agenda, Janush, apagado o fuera de cobertura…nada.

Después de aquello, y cuando en Barcelona aún seguían desescombrando, yendo al monte en el 4Latas con mi perrita Goriz, en la radio hablaba un político diciendo que en un año se inaugurarían las obras del túnel de la Junquera, para comunicar la alta velocidad con Europa en éste punto; y seguir desarrollando el País.

Aquel día de Abril debía de hacer como diez grados bajo cero; pero mi cara y mis manos ardían. Sin más di la vuelta. Tuve tiempo de planificarlo todo mentalmente en mi viaje desde el Saioa hasta La Vajol.

No fue fácil sortear la vigilancia, pero ¿Quién iba a parar a un viejo montañero con su perrita?

La pobre terminó sus días cayendo al vacío por un respiradero del túnel, una mártir para la causa, mi causa. Por suerte, nunca le puse microchip.

Toda la preparación está documentada en varios vídeos que como dije pondría a su disposición en su momento, incluso la elaboración de las cargas, todo. Esta vez si será un ataque, no como hicieron creer durante cuatro días tras aquella Nochebuena fatídica.

Si todo sale bien, espero sepultar a aquellos que vayan a posar para la foto a dos meses de las elecciones, toda la plana mayor del gobierno estatal y de la Generalitat, la patronal, y con los ingenieros que tengo entendido, fueron los mismos que hicieron el túnel de Barcelona. Lo siento de veras por el resto de víctimas, que haya podido causar, por todos ellos volveré de mi retiro para enfrentarme a sus leyes.

¿No quieren probar un poco de éste calderete tan bueno? ¿Una copita de vino? He de cuidarme el colesterol, solo dos copitas de vino al día y nada de carne roja.

¡Salud!

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8 comentarios to “SEPELIRE”

  1. Entre realidad y ficción, rabia y ternura, pasado y futuro … Tiri, tus relatos tienen tantos ingredientes que da gusto leerte. Enhorabuena compañero.¡Salud!

  2. Un bonito relato que retrata la actualidad. Me ha encantado y cuanta gente será el reflejo de Ignacio José.

    ¡ESPLÉNDIDO!

    Besos

  3. Es un drama auténtico ,actual,y casi real!,MUY BIEN!.

  4. impresionante narración y pensar que gaudi murio asi, con ropaje de indigene y en la penumbra de la ignominia humana.. de no ser por aquel gendarme quiza no hubiera sioo siquiera levantaooo para llevarle a atender… es sin duda un relato triste, emotivo, de conteniooo unico y especial porque aun en la oscuridad de un sepulcro abismal, la vida sigue su curso.. y la gente.. suele olvidar.. amen de ignacio que siempre supo valorar… entre castañas y turrones jamas.. habra de dejar de pensar en un ser grandioso que llevo una vida ejemplar… lindo me encanto la historia.. abrazoooos

  5. Texto lleno de muy variados contenidos perfectamente amalgamados. Sello Tiri total… ¡Qué más se puede decir!…Nada, amigo.

    Original hasta a la hora de colocar la fotografía…je,je.

    ¡Muy bueno, querido!

    Babassssssssssss.

  6. Como siempre, mi buen Tiri. Un gustazo leerte.
    Excelente relato. Y concuerdo con Solé.

    Lametorros.

  7. gracais, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias y gracias, y más gracias.

    que alegría me dais!

  8. Jueer Tiri, me sorprendes porque siempre creo que lo vas a hacer…¡y lo haces!.Como siempre estupendo y rompedor relato je jeee, pero la venganza es un plato que debe tomarse frío no con caldereta.
    Por cierto ¿queda algo pa mí?

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