Tal vez el otoño

-El tiempo todo lo cura.
-Paciencia, ha sido un golpe muy duro.
-Haz que salga de casa, que respire el aire limpio del bosque, mimale un poco y verás como se acaba reponiendo.
No se cuantas veces he oído la misma cantinela de unos y otros desde la muerte de mi madre, tal vez tengan razón y lo que necesita papá es que le cuiden con la misma paciencia y mimo con la que él cuidó a su amada esposa durante la larga enfermedad.
Desde que tengo memoria recuerdo a mi madre enferma, de hecho la primera imagen que me viene a la memoria es verla recostada en su sillón, con los ojos cerrados, la mano en el pecho y suspirando. Nadie sabía lo que le pasaba, tenía todas las enfermedades y ninguna.
Mi pobre padre ha pasado los últimos 30 años visitando consultas médicas esperando una respuesta, algo que diera con el tratamiento adecuado, una cura para esa mujer a la que tanto quería y por la que se había desvivido.
Era maestra, se casaron justo el mismo año en que ella acabó la carrera, se veía a si misma destinada en un pequeño pueblo y rodeada de niños recitando la lección. Pero mi padre la convenció para que esperara, él ya era mayor y quería tener hijos lo antes posible así que lo mejor era dedicarse a esa labor, mientras antes tuvieran un hijo y pasaran los 6 primeros años en que una madre ha de dedicarse por entero a su crianza, antes podría salir de casa y trabajar.
Creo que hay que querer mucho a una persona para postergar tantos años su gran ilusión, mi padre estaba chapado a la antigua y supongo que ella en el fondo también, entre eso y el amor la decisión estaba tomada así que esperó.
No tardé mucho en llegar, a los dos años de casarse nací yo y tal como tenían acordado mi madre se dedicó por entero a cuidarnos a papá y a mi.
Todo iba bien los primeros años en los que según me cuentan mamá rebosaba energía y vitalidad, pero cuando cumplí los cinco años todo empezó a cambiar, mi madre empezó a sufrir molestias gastrointestinales cada vez con más frecuencia, al principio no le dieron importancia pero con el tiempo se hicieron tan seguidas que empezaron a preocuparse, aquello la dejaba agotada y muy débil, estuvo todo aquel otoño sin poder salir de casa y sin ganas de hacer nada.
Y así cada otoño, uno detrás de otro volvían las crisis invariablemente, en primavera y verano se recuperaba bastante pero en cuanto llegaban las lluvias volvía a recaer con mas virulencia aún.
Debido a aquella enfermedad no pudo cumplir su sueño de dedicarse a la enseñanza, desgraciadamente su mal aparecía justo en pleno curso escolar así que se resignó a tenerme como única alumna aunque con el tiempo ni eso podía hacer, lo que fuera aquello que la carcomía por dentro la sumía en un letargo cada vez mas prolongado.
Mi padre le procuraba los mejores cuidados, la mimaba e incluso contrató a una señora para que la ayudara con las labores de la casa. Cuando cerraba la notaría iba directamente a casa y se sentaba junto a ella a leerle en voz alta algún libro mientras ella escuchaba con los ojos cerrados.
Pero sus cuidados no daban el fruto esperado y mamá poco a poco se fue apagando, el médico decía que no podía hacer nada por ella, lo habían probado todo y solo recomendaba paciencia a la espera de que algún nuevo descubrimiento científico aportara un poco de luz. Lamentablemente todo se complicó, empezaron a fallarle los riñones y mamá murió por fin este verano.
Desde entonces mi padre vaga por la casa sin rumbo, se sienta en su sillón y continúa leyendo en voz alta como si ella aún estuviera escuchándolo, le oigo hablarle bajito preguntando porqué se ha ido y le ha dejado solo. Me da mucha lástima verle así de hundido, por eso he decidido no empezar este año la universidad, no quiero dejarlo solo en esta casa, tengo miedo de que se aferre al fantasma de mi madre y continúe como si ella estuviera aquí.
Le dije que me tomaba unos meses de descanso, que no tenía la cabeza para estudiar, no quería que se sienta culpable por mi retraso en los estudios y le diera por pensar que se convertía en un lastre para mi. Voy a estudiar magisterio como mi madre, cumpliré su sueño por ella y a rodearme de niños recitando la lección, sé que estará contenta de mi decisión.
Papá está mucho mejor, mas alegre y contento e incluso ha vuelto a pasear por el bosque en busca de setas como cada otoño; tiene buen ojo para las setas y según mi madre las cocina como nadie, a ella le encantaban y por eso él en los últimos años las preparaba en conserva para que ella pudiera comerlas todo el año, tenía algunos botes bajo llave para asegurarse de que se guardaran para ella, hasta ese punto llegaba su obsesión por cuidarla y darle el menor capricho.
Yo nunca las había probado porque según él cada año se encontraban menos de aquella variedad y eran las que mas le gustaban a mamá, pero ahora que no está las cocina para mi y me las como encantada solo por ver su cara de felicidad al ver como me parezco a mi madre hasta en los gustos culinarios.
Cada día me alegro más de haber pospuesto mi marcha porque llevo mas de un mes enferma, al final mi padre hizo venir al médico y me temo que he heredado la mala salud de mi madre. He visto como se miraban sin hablar y al preguntar qué tenía su respuesta ha sido como una sentencia : tal vez el otoño.

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7 comentarios to “Tal vez el otoño”

  1. La ignorancia o el síndrome del Doctor es el fondo de este buen relato. La necesidad de cuidar a alguien que está enfermo hace que el propio interesado enferme a otras personas para así curarlas. Muy bien insinuado. Lectura interesante.

  2. Joder Elo, como me hiciste llorar!!!!!!!!!

  3. Jooo, niña, estas historias me gustan y me ponen más tontorrona y sentimentaloide de lo que acostumbro…

    Gracias, Elo, por tus joyas.

    Lametorro, querida.

  4. chispas.. me has hecho llorar.. quiza el otoño??? Dios cuanto dolor..que angustia pero a la verz.. cuanta ternura.. es una historia hermosa. llena de sensibilidad y pero sobre tooo de amor… me gusto abrazooos

  5. Un bonito texto que habla de… un cariño egoísta ¿quizás? Hay muchas formas de amar. De todas formas a pesar de esas setas deliciosas inspira mucha ternura.

    ¡Buen trabajo Elo!

    Besazos

  6. Cierto Miren, inspira mucha ternura pero creo que todo amor tiene una una buena parte de egoismo,en el que lo da, en el que lo recibe o en los dos,y creo también que ésto está muy bien expresado en el estupendo relato de Elo.
    Magnífico relato Elo, da que pensar…

  7. GUTTA , ME HA GUSTADO UN MONTÓN, ..

    QUE BIEN EXPUESTO, ..POBRE CHICA, …¿¿¿COMO ES QUE NADIE SE DA CUENTA DE LO QUE OCURRE???

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