EL ENCUENTRO

El mar horadaba las rocas lentamente, mientras nosotros mirábamos al horizonte, tratando de que aquel momento quedase registrado para siempre, en todos nuestros sentidos, sintiendo el calor del contacto de nuestros cuerpos, el sabor de sus dulces labios, el tacto de su piel, el color del cielo, y el aroma de aquel atardecer de invierno, los dos abrazados, sin decir nada, disfrutando de la sensación de protección y de seguridad, entre sus fuertes brazos rodeándome, y sintiendo su aliento en mi nuca, oyendo el ir y venir del mar y su entrecortada respiración.

Estábamos encima de aquel hermoso caballo negro , viendo cómo el sol se iba escondiendo, era un intento desesperado de parar el tiempo, o de intentar alargar aquel momento el mayor tiempo posible, tratando los dos de ser solo uno, aunque fuese por un instante, ese instante, sabiendo que la hora de la separación estaba cerca, pero había sido un maravilloso y mágico sueño cumplido, nuestro sueño.

Todo comenzó unos meses antes, nos conocimos en internet, a través del chat del Facebook, teníamos amigos comunes y la atracción fue mutua, incluso antes de habernos visto siquiera por foto, eso vino mas tarde, estábamos predestinados el uno para el otro, y lo sabíamos desde el principio, lástima que nos encontramos tarde, nuestras vidas ya estaban hechas, y no estábamos ninguno de los dos dispuestos a renunciar a nada, todo era cuestión de encontrar un equilibrio y con mucho esfuerzo y fuerza de voluntad, lo encontramos.

Pasó el tiempo y por casualidades de la vida o gracias a la suerte, que siempre nos rodea, pudimos vernos, encontrarnos, conocernos y querernos, durante un fin de semana completo.

Vino a recogerme al trabajo en su flamante coche, me abrió la puerta, ¡ era tan alto y tan guapo! Entré, sin siquiera poder mirarle a los ojos, sería peligroso, no sabía cómo podíamos reaccionar si lo hacía, fue muy emocionante, los dos estábamos muy nerviosos, arrancó el coche y condujo sin decir nada, hasta que paró en cuanto pudo en un paraje solitario, donde la atracción sexual entre nosotros fue mas que evidente, no necesitamos hablar, nos abalanzamos el uno al otro, en un abrazo-beso desesperado, con ansia, con prisa, con desesperación. Esa es la palabra que mejor lo define, desesperación, tocándonos las caras, los cuerpos, reconociendo lo que miles de veces habíamos soñado y sentido tan reales en nuestra imaginación… En menos de un suspiro y sin saber cómo, estábamos desnudos, explorándonos y bebiéndonos el uno al otro, absorbiendo todo nuestro mutuo deseo, ¡fue explosivo, rápido, intenso… muy intenso! Eso no era lo que habíamos planeado que pasaría al vernos, pero no nos importó nada cambiarlo…

Después de nuestro primer encuentro, seguimos camino, hacia un lugar que, dijo, sería una gran sorpresa, y sí que lo fue, ¡era nuestra cabaña! Había conseguido encontrar justo el lugar de nuestros sueños, y era tal cual, una preciosa cabaña junto al mar, al lado de la playa, rodeada de bosque y en las faldas de una montaña. Al verla, grité de la emoción y nos reímos, porque él ya esperaba esa reacción, creo que lo contrario le habría decepcionado. Me cogió en sus brazos, yo no quería soltarme de su cuello ni dejar de besar sus labios, entramos y había una preciosa chimenea, las paredes eran de madera, y estaba sencilla pero delicadamente decorada, era preciosa. Me dejó en el suelo, en una mullida alfombra de pelo blanco, que seguro había llevado él mismo unos días antes, para que todo fuese tal y como lo describíamos en nuestros sueños. Encendió la chimenea, y toda la estancia se iluminó con los reflejos dorados de fuego, era precioso, y tan familiar… Estábamos en casa .

Lo que sucedió después fue tal y como sabíamos que iba a suceder, fue una noche de pasión, al principio con urgencia, después, más calmados, disfrutándonos más, aprendiéndonos, sin prisas, con dulzura, queriéndonos, con todo el amor que podíamos demostrar el uno al otro, hasta que caímos rendidos por el agotamiento, y nos quedamos dormidos, abrazados , oyendo nuestros corazones latiendo al unísono, y así quietitos, hasta el amanecer.

Con los primeros rayos del sol, tuve el despertar más hermoso y dulce que se puede tener, un despertar que ya estaba soñado, pero que no había sido capaz de imaginar todo el amor que sentí, con una mirada, con un beso, el primero, y los miles de besos que le siguieron, y caricias, eso ya no era sólo atracción sexual, no, nos queríamos y estábamos enamorados, muy enamorados .

Desayunamos, nuestro desayuno favorito, que él no se había olvidado de traer, café y trufas (no le faltó ni un detalle). Fue un desayuno divertido como era habitual entre nosotros a través del chat, y una vez terminado, hablamos durante horas, teníamos tanto que contarnos, sin dejar de mirarnos a los ojos, sin soltar nuestras manos, el contacto de nuestras manos era muy importante, fue tanto tiempo deseado, que no éramos capaces de soltarnos.

Comimos un picnic que trajo en el coche, con comida deliciosa que degustamos entre risas y confesiones. Cuando terminamos, me tapó los ojos y me prometió una sorpresa más, y ya lo creo que lo fue. Me dirigió a la puerta de la cabaña, y cuando me dejó ver, solté un grito de alegría. Le di un beso y salí corriendo. ¡Eran nuestros caballos! Allí estaban, en la puerta. ¡Eran preciosos! Inmediatamente, nos fuimos a dar un paseo por la playa, aunque sólo montamos uno de ellos (no nos queríamos separar ni un solo instante), pero la yegua nos siguió, ellos también eran pareja, tampoco se querían separar.

Cabalgamos, gritamos, reímos, volamos por la playa, se nos veía tan felices a los cuatro. Disfrutamos de un precioso paseo, hasta llegar a una pequeña cala alejada del resto de la playa, y sin acceso a miradas curiosas, aunque era invierno y la temperatura era muy suave, nos bajamos del caballo, dimos un pequeño paseo, abrazados, parando únicamente a besarnos. Cuando llegamos a un pequeño entrante en la cala, nos sentamos a observar el mar, me sentía tan a gusto en su regazo, era tan agradable oír su voz, y oír las cosas que miles de veces me había escrito en el chat cuyo significado era mucho mayor susurradas al oído y con mucho mas sentimiento mirándole a los ojos, esos ojos en los que me perdía, en los que me podría perder para siempre, que no me importaría, esos ojos en los que veía tanto amor…

Las palabras dieron paso a los besos, después a las caricias y acabamos haciendo el amor allí mismo, por última vez, sin prisas, siguiendo el ritmo que nos marcaba el mar con el ir y venir de las olas empujándonos hacia el placer más absoluto, deleitándonos con cada uno de nuestros movimientos. No teníamos prisa, el tiempo se paró en ese momento, o eso nos hubiese gustado, pero en realidad no fue así, el día llegaba a su fin y con él nuestro sueño. Había que volver a la realidad .

Cabalgamos de vuelta a la cabaña, y no nos detuvimos hasta que el sol empezó a caer, y en ese momento estábamos al principio del relato, esa era nuestra despedida para siempre… o no…

te quiero R.

Autor: Isabel Lebais

8 comentarios to “EL ENCUENTRO”

  1. que pasional… me encnanto.. ojala y no fuese la ultima ocasion.. realmente, haces estremecer el alma el corazon.. le llevas a uno por una ruta de amor, de deseo, un.. no quisiera que terminara jamas.. me gussto mucho tu relato eres sumamente emocional… y apasionaaaa. abrazooos

  2. Ricardo Corazón de León Says:

    Precioso cuento de amor que no me canso de leer y que tan corto se me ha hecho. Me hubiera gustado que durara eternamente. Tienes muy bien entrenada tu faceta romántica y sensual. Gracias por habernos deleitado con tu cuento.
    Te animo a proseguir escribiendo. Un beso.

  3. Ricardo Corazón de León Says:

    Si pudieras acompañarlo de una música, te recomendaría esta, con independencia de que pongas la que quieras, por supuesto

  4. Que romántico, por favor que no sea la ultima vez, a este no lo puedes dejar escapar.
    Me gustó mucho, es muy ameno, escrito con lenguaje claro y fluidez.
    Estoy impaciente yo quiero una segunda parte.

  5. Yo también quiero una segunda parte para este cuento. Es precioso y muy ameno de leer. Está bien escrito y con las palabras adecuadas. Me gusta tu forma de contarlo, se va haciendo realidad según lo cuentas y no sé por qué me parece que es una historia verídica.
    Sigue adelante, Isabelle.

  6. La música escogida por Ricardo Corazón de León es una auténtica pasada y es muy apropiada para el cuento. Enhorabuena!

  7. ¡¡¡ Muchas Gracias !!!
    Gracias a todos por vuestros comentarios , estoy encantada y emocionada , solo el hecho de verlo publicado ya me hacia ilusión.
    Gracias Ricardo Corazón de león ,por animarme a presentarlo , sin ti no lo hubiese hecho y por proponerme una banda sonora tan acertada , no podría haber elegido otra mejor , parece hecha para el relato
    Y a los demás , si escribo una segunda parte , ya os avisare , seréis los primeros en saberlo , gracias por todo amigos .

  8. Amor, deseo…Buen relato y la música apropiada.
    Gracias, Isabel.
    Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: