“HIRUTXULO ES/CULTURA”

…El mar horadaba la roca lentamente y el melodioso vaivén del oleaje susurraba y cubría cada una de las hermosas piedras doradas que día a día eran elegidas por un joven donostiarra que, con esmerado afán, esculpía en pequeños sesgos parciales y cuadriformes, hasta que lograba crear hermosas siluetas que poco a poco iban formando un refugio dorado y resplandeciente en aquel recóndito arrecife de la costa de la bella San Sebastián.

Cuando pequeña, con lógica curiosidad, solía preguntar sobre la leyenda de aquel mágico lugar y se nombraba a un joven -enamorado del amor y la mar- que, según cuentan en las costas del Easo, iba bordeando con arte un refugio terrenal, que evoca hoy en día, lo que atónitos podemos admirar desde la majestuosa cima de ese peñasco y que encierra el enigma del amor y la soledad; sin estar mas allá del alcance del oleaje del mar Cantábrico.

Cuentan que el nombre de pila de aquel soñador era Iñaki. Poco se sabía sobre su vida y descendencia, siendo únicamente su orfandad lo que le caracterizaba, nadie se explica como había logrado sobrevivir a las inclemencias propias de la vida, pero cuenta la historia que de manera insólita las laderas, la mar y la madre naturaleza le supieron, tanto alimentar como cobijar, proporcionándole abundantes frutos y flora silvestre. Todo lo que al joven donostiarra envolvía, era enigmático, mágico y misterioso pero ello no era óbice para que la gente admirara y reconociera su hermosa creación.

Pero retomando el cuento, debo acotar que habitualmente Iñaki, con los primeros rayos del sol, tallaba incansable y de manera genial cada piedra, cada roca. Con dulzura y amor perpetraba en cada silueta, formas corporales maravillosas esbozando escenarios que, aún en la lontananza, podían ser divisados por los lugareños, quienes asombrados vislumbraban perfiles y viñetas que daban forma a dulces y sensuales escenarios de amor que materializaban en cada cincelada el encanto, el anhelo y pasión de este joven soñador, quien con absoluto acierto, representaba secuencias oníricas de ternura y frenesí, inexplicables para la razón porque estaban saturadas de vehemencia, delirio, arrebato y pasión.

Los lugareños se preguntaban por el significado que encerraba cada una de esas losas tostadas por el encanto del sol y deseaban saber que era lo que Iñaki quería construir con tanta devoción…¿Para qué y para quién era ese enorme refugio de arte y fulgor… Pero tuvieron que acaecer pletóricas noches y días, solsticios de verano e invierno, para que el pueblo acertara a saber que el mensaje descifrado de aquella construcción, no era otra cosa, que un poema de amor que exaltaba con trémula emoción, los sentimientos intrínsecos de Iñaki el soñador.

Todos en San Sebastián deseaban llegar a la cima. Querían tocar, contemplar tan fantásticas esculturas, y entrar en ese refugio enigmático y hermoso que Iñaki había creado pero, era tan alto el peñasco, tan sinuoso el camino del arrecife que, difícilmente se podía llegar hasta el lugar sin robarle aliento al tiempo y a la mar.

Ante el asombro de la población, un 23 de diciembre, horas antes de la natividad, algo sucedió…Desde aquel peñasco – ante la mirada atónita de los allá presentes- surgió una luz interior que, con la brisa y el movimiento de las aguas de ese majestuoso mar, multiplicó por mil los reflejos de las lajas doradas de ese impresionante conjunto escultórico y bordearon, en trazos de color, la bahía de la ciudad labrando sus aguas formas hermosas en Hirutxulo Para deleite de todos aquellas obras reflejaban a la perfección dos conceptos inexplicables pero sensibles para la emoción: amor y libertad. Aquello era un espectáculo universal.

De pronto, la luna, eterna enamorada de la siempre impetuosa mar, fue la indiscutible protagonista de aquella visión, mientras el bamboleo de las aguas abrazaba el sueño de Iñaki… Ese joven, amante del amor, fundió su alma en cada una de esas tallas que, por alguna desconocida razón, únicamente son visibles la víspera del solsticio de invierno para quien invoca en ese paraje del norte de España el nombre de Iñaki, su creador…. Por eso, en dichas fechas resulta tan sorprendente como misterioso escuchar las armoniosas melodías que, con el romper de las olas y el fulgor solar, dibujan hermosas siluetas que acarician dulcemente las faldas del arrecife que encumbra ese particular templo que, según cuenta la leyenda, el muchacho donostiarra construyó en honor a algo que él nunca conoció y siempre anheló.

He ahí una oda para quien supo plasmar, con su construcción de lajas doradas en el arrecife de San Sebastián, el secreto de las tres entradas: la dicha, la felicidad y el Amor.

*Hirutxulo: En euskera significa “tres agujeros”. Es el nombre que los pescadores daban a San Sebastián porque, desde el mar, la ciudad se veía como tres entradas o agujeros (El formado entre: el monte Igueldo y la Isla de Santa Clara, Santa Clara y el monte Urgull y entre Urgull y el monte Ulía).

Autor:  URP (Rocío Heroles)

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10 comentarios to ““HIRUTXULO ES/CULTURA””

  1. Una hermosa historia que casi podría ser una leyenda. Precioso cuento Rocío.

    Muchísimas gracias por tu maravillosa aportación.

    Besos

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