Mordazas

El mar horadaba la roca lentamente… no importan los años que han pasado. Por mucho que la observe, siempre encuentro un nuevo detalle. Desde la pequeña concha incrustada, algun pececillo atrapado y mil detalles mas. Pero mi momento preferido es intentar coger el cangrejo asustadizo de huye. Las pocas veces que lo he conseguido, a lo largo de tantos años me siento lleno, es un reto inocente y el maximo placer es soltarlo al agua y verle escapar de nuevo.

Recuerdo la primera vez que mi padre cogio un cangrejito.A mis ojos era un monstruo enorme con pelos en la coraza y esas tenazas amenazadoras.

Creo que la mayor causa de mortalidad de los cangrejos es por traumatismo. Los mayores lo ponen en la mano de los niños ,estos, la quitan y….. las madres ¡suelen pisarlos!

El caso es que con los años, el ritual de buscar el cangrejoen la roca se acentua.En cada playa,en cada puerto,no puedo frenar ese impulso innato de asomarme e intentar localizar a mi presa.Con el recuerdo lejano me sorprendo ahora,cuando pongo e cangrejo en manos de mi pequeño. Observo el temblor en su rostro y la lucha interna de miedo-felicidad, se aparta y el animalito cae, mientras grita, ¡coge otro papa!

Entonces me doy cuenta que tropezamos con la misma roca que el mar horadaba lentamente siempre. Beso a mi pequeño, sonrío  en mi interior y parto en busca de una nueva presa.

Autor:  Sirvenzas

7 comentarios to “Mordazas”

  1. hjmm una bella manera de compartir vida, expereciencias , alegria y repeto por la naturaleza a un hijo.. me encnato porque con esa sencilla manera de expresar me has remontaooo a esas lajas preciadas que te daban sorpresas a granel… muy bello relato. te felicito. abrazoos

  2. Bello y emotivo relato.

  3. Enhorabuena Sirvenzas por este tierno, hermoso y emotivo relato. Muchísimas gracias por estar ahí y haber participado, de nuevo, con nosotros.

    Saludos

  4. Ricardo Corazón de León Says:

    Pues muy chulo eso de los cangrejos, Sirvenzas. No había yo pensado en ello hasta que he leído tu relato. Está bien contado. Yo no jugaba a lo mismo. Fue en otro lugar y caminaba por la playa con el autor de mis días mientras le preguntaba qué eran esa inmensa cantidad de orificios en la arena de distintos tamaños. La respuesta como podrás suponer fue: DE CANGREJOS. Pero si llegas a ver algunos agujeros no creo que fueras a buscarlos.

  5. Gracias por tu aportación, Sirvenzas.
    Sencillo y emotivo relato.
    Saludos.

  6. Un placer jugar a escribir con vosotros.

  7. Es curioso yo guardo ese mismo recuerdo de mi padre.
    Que añoranza!!!

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