LA JUSTICIA

¡Dios mío! Si es que no sé que hago aquí, en que hora me dejé convencer por mi madre y embarcarme en este… bueno no sé en que. Pero era esto o trabajar y la verdad es que “la menda” para trabajar no ha nacido. Pobre mamá todavía tengo en mis oídos su despedida en el puerto: “Silvina hija, esta es nuestra última oportunidad, o pillas un marido rico o será nuestra ruina y no quieras saber que entre en detalles y te cuente lo que tuve que humillarme para convencer al tacaño de tu tío Cornelio, de que me “prestase” el dinero para este viajecito tuyo de placer; y ya no fue sólo arrastrarse a los pies de tu tío, lo peor fue aguantar los chillidos histéricos de tu tía Cándida. No veas como se puso la señora, que si era la última vez nos daban dinero, que si tú ya tienes edad de buscar un trabajo o pillar un marido rico. Nena pero si hasta me amenazó y todo, me dijo que si seguíamos así no volvería a pagar un recibo más del carísimo y exclusivísimo colegio franciscano de tus hermanas menores. Que lo que hacía sólo lo hacía por la memoria de su querido primo tercero, Carolo, pero que bastante había hecho ya en honor a su persona. No podíamos estar toda la vida pegadas a sus faldas, bueno, mejor dicho a su bolsillo, y que ella no estaba dispuesta a cargar toda la vida con los parientes pobres, o sea, una cuadrilla de vagas, nosotras”.

Tengo que decir que mi tía, la prima tercera de mi padre, es doña Cándida Mascuerna del Charcoseco, futura marquesa del ídem, muy famosa en su exclusivo círculo de amistades, porque creo que ya nadie más la conoce. Y su charco estaba más seco que el desierto del Sahara, hasta que encontró a su media naranja; Cornelio Cabras del Monte, plebeyo de nacimiento, pero podrido de dinero. Menudo braguetazo el de tita Candy —como se empeña en que la llamemos— una unión muy “cornuda” pero la mar de provechosa.

“Ya sabes niña —volvía a recordar a mamá y sus recomendaciones— lima un poquito esos modales bruscos que tienes. ¡Qué lástima que tú no pudieses estudiar con las monjitas! Como decía tu abuela, mi querida mamuchi que en paz descanse, no hay nada como un buen colegio religioso para que una señorita tenga una esmerada educación”.

Y es que para mamá yo tengo unos modales un tanto vulgares y barriobajeros. ¿La causa?, pues haber estudiado en un colegio “privé”, eso sí, sin monjas, y es que papá que era un noble de medio pelo —es decir, más pobre y más seco que tita Candy antes de su matrimonio— no podía costearme el colegio de Franciscanas con el que soñaba mamá. Sólo pudo conseguir que entrase, por la cara, en un colegio privado laico que regentaba una de sus amistades.

¡Ay Dios! Cada vez que pienso en la insulsez ñoña y cursi de mis hermanas pequeñas me da de todo. Mariló, es la versión edulcorada de “Sissi Emperatriz” del siglo XXI, vamos que a la niña sólo le falta la corona. Y ya de la pequeña, Adelaida, mejor paso de largo, desde que a tita Candy se le ocurrió regalarle la serie completa de Heidi vamos apañadas. Ahora se pasa todo el día soñando con trasladarse a vivir a los Alpes, verse casada con un pastor y estar rodeada de cabras y ovejas —eso sí, ver las cabras y las ovejas desde lejos, difuminadas por los verdes prados, mientras ella disfruta de un agradable desayuno en una de las múltiples terrazas de su imponente mansión alpina —y yo me pregunto qué que parte de la historia de la muñeca cabezona y con coloretes se ha saltado la “jodía” niña.

En fin que a lo que iba, yo no sé que coño pinto en este “Dreams of Love”, que ya tiene huevos el nombrecito, rodeada de estos seres raritos y estrambóticos. ¡A cualquier cosa llama mamá viaje de placer! ¿No habría otra manera más fácil y menos aparatosa de encontrar un ricachón?, porque esa será mi meta, pegar el braguetazo como tita Candy. Algo tenía que tocarme en suerte de mi sangre azul, y va a ser eso, que cada vez que me hablan de trabajar huyo como alma que lleva el diablo. Una es progre para ciertas cosas, nada más.

Con lo a gusto que estaría yo ahora tomándome unas birritas con mis colegas en mi antro favorito, en lugar de estar aquí intentando pillar marido en este salón cutre. “Eternity” le llaman ja,ja,ja, pues quitando unos pocos  la mayoría son setentones, me pregunto si les hará la misma gracia que a mí el nombrecito.

No sé, no sé, si en este viaje de lujo del INSERSO lograré algo productivo, me parece que mamá ha tirado el dinero que tan, ¿amablemente?, le, ¿prestó? tío Cornelio; lo del préstamo me hace gracia, como que no sabe él que ese dinero lo ha perdido je,je,je. En fin, la verdad es que desde que la tía rara esta de los pelos tiesos, la madame Dubois, esta “como se llame” nos ha dado el numerito de las cartas, con luces moradas y todo, tengo alguna esperanza, ni sé como no se nos atragantó la cena je,je,je. Bueno, lo importante es que mi destino es heredar una fortuna ¿De un marido setentón? Pues probablemente, a la vista de lo que me rodea. Al final, mamá va a tener razón, nada como un crucero de ¿placer? para pillar marido.

Sinceramente me siento un poco incómoda sentada en esta mesa contemplando como una panoli a estos elementos que sólo conozco de vista. ¡Jo macho, si es que vaya pintas! Je,je,je. Me da en la nariz que la más normal va a ser tipa rara esta de las cartas, aunque esté más colgada que mi coleguilla Manel, ¡que buen chaval es mi tronco! aunque le dé a los porros con demasiada frecuencia. ¡Lástima que esté a dos velas en lo tocante al dinero, con lo guapo que es!

A falta de otro entretenimiento mejor voy a ver si corto algunos trajecitos a los que me acompañan. Empiezo por la rubia lánguida tetona, aunque yo creo que más que atributos físicos es ese corpiño ceñido que lleva —ni sé cómo puede respirar— , me parece que ésta viene a la caza y captura de marido, lo mismito que yo, cómo se la ocurra poner los ojitos en mi presa —si es que la encuentro— me la cargo; Silvina tía afila uñas que me parece que aquí hay mucha loba. Bueno mientras tonteé con el que tiene al lado vamos bien, y hasta podríamos llegar a hacernos amigas. Menudo ojo que tiene la pobre, me parece a mí que con ese no va a llegar a buen puerto, el tío tiene bastante pluma, ¡que lástima!, con lo monín que es. Aunque yo tampoco tendría futuro con él, me parece que este de dinero anda tan escaso como yo. Pues mira la embarazadita, si es una cría, ya ha tenido valor de dejarse embarazar tan pronto, lo que hace la ignorancia, a mí no me pillan ufff ¡Embarazos a mí! Sólo accedería si es por exigencia del guion y con un buen cheque con muchos ceros a la derecha. Y que decir de la “prima donna” esa de pacotilla, tiene más pinta de soprano y de diva mi tita Candy, pero fijo, fijo.

— Perdone mi indiscreción, ¿ha venido usted sola, señorita?

¡Uy, lo que me faltaba, la momia de Tutankamon quiere conversación! Que pena de hombre, tiene todo el aspecto de quedarle dos telediarios. Pues no tengo muchas ganas de hablar, la verdad. Aunque… esto… ejem… ¡Madre del amor hermoso, vaya pedazo de “relojaco” que gasta el tío, nada menos que un Rolex de oro! ¡Joder! Pero si hasta parece que la “pelos tiesos” me ha guiñado un ojo, ¿o serán imaginaciones mías? Porque la tipeja no ha movido un músculo desde hace rato, lo mismo hasta nos entra en trance otra vez y nos vuelve a amenizar la velada. Bueno por si acaso voy a sacar mis modales más finos y delicados, a ver a quien imito esta vez, ¿a Mariló o a Heidi? Ups, mejor a Mariló, no parece que a “Mister Cegatón” le vaya mucho la prosa pastoril y bucólica je,je,je.

— Sí, sí, caballero —intento timbrar mi voz con un deje cándido y tímido.

— Mi nombre es Casimiro y me gustaría invitarla a una copa. Si usted lo desea, por supuesto. No quisiera incomodarla…

— Muchas gracias, Casimiro, pero no me apetece tomar nada. Le confieso que tengo un leve mareo que me está provocando un malestar tal, que si no fuese por lo que es, me levantaría de la mesa y me iría inmediatamente a descansar al camarote. —Ja,ja,ja “talmente” así lo diría Mariló.

— Para encontrarse mal, tiene usted una expresión en el rostro muy cautivadora, señorita. Uhmmm, perdóneme, su nombre ha dicho que era…

— ¡Ay qué despiste, Casimiro! Lo siento. Le pido mil disculpas. Mi nombre es Silvina. Silvina Barros del Charcoseco. —Decididamente hay que dar conversación al viejo chocho este y sobre todo sonsacarle lo de los caudales.

La conversación fluye por mi terreno, Casimiro —no podía tener un nombre más propio— cuando seamos marido y mujer tendré que decidir cual es el apelativo cariñoso que más le va ¿Casi ó Miro? La verdad es que cualquiera le iría bien ja,ja,ja, tengo que carraspear para disimular la carcajada que ha estado a punto de escapárseme. Este no sería mal partido, parece ser que está forrado de pasta gansa, es dueño de una cadena de ópticas —quién lo diría— y además tiene bodegas.

— ¡Ayy! —Ups no he podido contener el respingo ¿Será cabrón el viejo, pues no me ha tocado el muslo? Vamos casi mirará pero se le da de maravilla ir al bulto, que ver no verá mucho, pero palpando es un lince el tío. No, sí todavía le voy a arrear una hostia al viejo sobón que se le va a acabar gozar del “Eternity” antes de tiempo. En plena indignación  levanto la vista y miro a la pitonisa, me está observando intensamente, y además hace un leve gesto de negativa con la cabeza casi imperceptible. Bueno vale, venga, habrá que hacer de tripas corazón y cargar con el bisojo, así que me contengo y en vez de soltarle el hostión, me contento con darle un ligero pellizquito en la mano. Un simple roce, que, ¡joder!, le ha puesto la mano morada. Ay, que mi Bisojín no está para muchos trotes, me temo.

A pesar de todo el viejo le pega al vino que es un gusto, ya está calentito, calentito y, ¡la madre que le parió!, cómo va subiendo esa mano magullada por mi muslo. Que cosquilleo más insoportable agggg, si al final me voy a marear de verdad y no va a ser por el movimiento del barco precisamente. Que asquito me está dando esa manita morada. Y para colmo los putos zapatos de salón me han hecho rozaduras en los talones, si es que esto de andar con playeros todo el día es lo que tiene, ¡Ayyy, ahhhh, opsssss, uinsssss! No puedo contener los quejidos del dolor, pero creo que mitigados por el lugar donde me encuentro y no dar la nota, mi proyecto de pretendiente se ha tomado por otra cosa; solo hay que ver la cara de baboso que se le ha puesto y las chispitas que le salen por los ojos, claro que eso pueden ser los efectos del vino. Bueno pues a seguirle la corriente, casi es mejor que se piense que estoy al borde del orgasmo je,je,je. Voy a seguir poniendo el tono de la bobalicona de Mariló.

— Casimiro, por favor, que nos van a ver y yo soy una señorita de bien…Tengo una reputación, ¿sabe usted?

¿Y ahora que coño le pasa? ¡Ay que se me ha puesto pálido de repente y le ha dado un mareo! ¡Ay que se ha caído de la silla!

— ¡Capitán, capitán! ¡Que venga rápidamente el capitán! Necesito al capitán ¡YAAAAA! —me escucho gritar histéricamente mientras me arrodillo junto a mi Bisojín.

— ¡Un médico, por favor! ¡Que este pobre hombre se nos queda en el sitio! Pero señorita ¡¿Está usted loca?! Que este anciano no necesita al capitán para nada, lo que necesita es un médico urgentemente —oigo también gritar al de la pluma.

¡¿Será gilipollas?! A ver quien le manda meterse donde no le llaman. El viejo necesita un médico, pero yo, lo que necesito inmediatamente es al capitán y que nos case aunque sea “in extremis” o como quiera que se diga eso, luego… ya… si tiene que venir el médico, que venga. Pero ¡coño! Que tengo que aprovechar el último hálito de vida que le quede a este tío ¡Joder, joder, joder! Que si no el futuro se me cae por la borda, otro más a huevo no voy a encontrar y, además, a punto de espicharla; vamos que tener que seguir mendigando a los titos o ponerme a trabajar sería una putada se mire por donde se mire y, soportar de nuevo los gorgoritos de la Castafiore… ups perdón, la regañina de tita Candy, más.

FIN

9 comentarios to “LA JUSTICIA”

  1. Juas, juas, juas…¡Tremenda tu Silvina, Miren!

    Me ha encantado tu relato aunque, buenoooo, ¡mira que llamarle zombi al pobre Casimiro!…Uhmmm, ¡corramos un tupido velo! Aunque, ahora que lo pienso, eso es lo único que le faltaba ya a mi “Bisojín” 😉

    ¡¡Enhorabuena, querida!! Muy, muy divertido.

    Lametorrosssss.

  2. Sí, la verdad es que tienes un desparpajo a la hora de escribir que es envidiable, niña… Enhorabuena.

  3. Me gusta mucho. Ahora me doy cuenta de lo difícil de la labor que os habéis propuesto, mon Dieu! Tener que seguir o continuar el relato anterior o escoger otro personaje del primero para seguir. Es dificilísimo. Y lo has conseguido plenamente, siguiendo el de Lindastar.
    Es muy divertido, dentro de las limitaciones obvias del argumento.
    Enhorabuena!

  4. Gracias Linda, esa era mi intención, hacer un relato divertido; no siempre se pueden escribir cosas dramáticas y pienso que los lectores también pueden agradecer de vez en cuando una nota de humor, con los tiempos que corren. Esa es la única pretensión. Jajaja es que me acordé de Alaska y… En fin que Silvina me salió un tanto rebelde, propio en una veinteañera alocada con muchas ganas de divertirse y pocas de tomarse las cosas en serio jejeje.

    Gracias Rhay, bueno no sé si desparpajo.

    Me alegro que te haya gustado Ricardo, no es fácil eso de relacionar personajes, pero siempre es una gran ayuda contar con tan buenos compañeros. Gracias por leernos y comentarnos.

    Besos

  5. Parece que os habéis puesto de acuerdo con los cruceros, no sabemos quien llego primero si el capitán o el médico, esperemos que fuera el capitán, jejeje. Muy entretenido Mirem , felicidades.
    Besosssss

  6. Gracias Patxi, un gustazo tenerte de nuevo por aquí. Jejeje bueno cualquier día nos liamos Linda y yo la manta a la cabeza y nos hacemos otro viajecito de placer para ver que pasó con esta singular parejita jajajaja.

    Besos

  7. Mira, no sería mala idea… :mrgreen:

  8. por fin lo he leido , miren. jooo!! que chulo!!
    a mi no me sale ese humor tan cinico!!!!
    Asi que el casimiro y el “cuernelio”
    ¡oye una preguntita….. todavia me queda que leer el de rhay, pero… ¿el capitan del crucero no serà italiano verdad?

  9. A mí lo que me da mucha alegría es verte por aquí Aina. Gracias por tu comentario, jejeje, es que Silvina me salió una niña bien un tanto rebelde jajaja.

    Besazos

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