EL MAGO (Lucía)


Cuando le tocó aquel crucero en la fiesta de Navidad de la empresa que se había celebrado un par de semanas antes , ya tuvo el presagio de que su vida iba a naufragar. Su medio nunca fue el agua. Y sentirse en una isla sin anclaje, no agarrada a fondo, en medio de las falsas suaves y  frágiles olas que se deshacían en espuma, le producía vértigo. El mismo vértigo que sintió cuando su marido, ese mismo día en que le había tocado el “gran premio”por el que todos sus compañeros la felicitaban y envidiaban, le dijo como si fuera el trueno en una tormenta:” No voy a ir contigo. Lucía, lo nuestro se ha acabado”; cerrando después la puerta de un golpe que hizo temblar como un terremoto las ventanas y el suelo de la casa.

Lloró en el suelo, temblando, confusa, no sabía si era aun el efecto del portazo o su propio cuerpo el que temblaba, ni siquiera supo cuanto tiempo lloró, si un minuto o mil horas…pero,de repente,todo quedó relajado. Sin movimiento. Sin ruido. En paz. Quizá había habido ya muchas tormentas, demasiadas en los últimos meses y, con un suspiro recibió la dolorosa calma…

Todavía quedaba tiempo, pero la decisión estaba tomada, iría a aquel crucero a reencontrarse y a romper los miedos que durante demasiados años habían atenazado su vida. “Dreams of love……como para amores y sueños estoy, pensó en voz alta…tiene que ser una broma de mal gusto del destino…y eso que no creo en él…”

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La mañana, a pesar del frío viento helado, era clara y despejada con un sol mentiroso que aparentaba calentar dejándote el cuerpo aún más helado. Mientras subía la pasarela que le llegaba a cubierta intentando aparentar serenidad notaba el temblor de sus piernas que le indicaban que en cualquier momento podría dar un mal paso y caer…caer a ese hambriento mar que tan poca confianza le daba.

Todo fue rápido pero le pareció una eternidad llegar hasta su camarote en aquella mole de tantos pisos y tanta gente aparentemente feliz. Afortunadamente su camarote tenía vistas al exterior. Aquello si no le hubiese parecido Alcatraz, una cárcel en medio del mar.

No tenía ganas de nada, pero aquella noche era la cena de presentación, la cena con el Capitán, tras un par de biodraminas por si acaso aquello se tambaleaba, se ciñó en su vestido negro, y decidió presentarse en aquel salón, Eternity…

Vaya con los nombrecitos, Dream of Love, Eternity… “el amor ni es eterno, ni un sueño, y yo estoy bien jodida”, dijo mascullando entre dientes mientras se pintaba los labios de rojo reventón, mientras enjugaba las lágrimas que achacaba a cualquier alergia por falta de higiene en el camarote.

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La entrada en el salón fue como era de esperar, con un escalofrío recorriendole el cuerpo por falta de seguridad. Nunca había entrado sola a ningún sitio, excepto aquella entrada digamos triunfal por la pasarela del barco. La recibió un camarero, apuesto, joven, muy joven, endemoniadamente joven, y con un cortés gesto hizo que le agarrase del brazo mientras acariciando su mano la acompañó hasta la mesa.

Un montón de agradables desconocidos, a los que a la primera ya se les podía cortar el traje. Ninguno a primera vista le hizo sentir un poco de compasión o empatía, pero con cínica sonrisa se acomodó en su silla, en el lugar que indicaba con una tarjetita su nombre, saludando con un agradable y dulce “Hola, muy buenas noches, mi nombre es Lucía, aunque supongo que ya lo habrán leído en la tarjetita…”

No le dio mucho tiempo a intercambiar ni cuatro palabras con la señora embutida en un vestido azul oscuro, y cuatro más con el caballero que a su lado se fumaba un Gitanes,  a parte de  un cruce de miradas con aquella extraña dama  que dijo llamarse “Madame Fée Dubois”. De un sorbo antes de que aquella singular mujer pronunciara más palabra que su nombre se tomó la copa de champán que tenía sobre la mesa…(-igual esto era para brindar con las uvas– pensó- pero que coño?? o me tomo una copa o dos o tres o…..quien aguanta esta frikada!!??)

Cuando tras las palabras mágicas :” Tarot de clarividencia pura”, las cartas empezaron a sobrevolar encima de la mesa, y a repartir supuestamente suerte pensó que ese champán bien debía de estar “adulterado” y que les habían cogido como conejillos de indias para algún experimento sociológico o alguna broma macabra para entretener al pasaje….Miró su carta: El Mago.

Cierto es que no creía en pitonisas ni en adivinadores de futuro, estafadores aprovechados de las circunstancias de aquellas personas débiles de personalidad…pero, a pesar de los desencantos vividos, si creía en la magia. Pero la magia entendida no como pócima o arte embaucador. Creía desde siempre en que igual en algún momento de su vida un mago la acompañaría, una persona que se desviviera para que todo lo que le pudiera hacer feliz lo consiguiera, una persona cuyo único interés en la vida fuese verla sonreír, hacerla feliz…. ¿Querría decir esa carta que en ese crucero por fin encontraría a su Mago?

Cuando aquel esperpéntico show terminó, estaba claro que necesitaba una cosa…temblando, como si jamás hubiera cogido una copa, mientras el caballero que tenía al lado la miraba como si fuera alguien de otro planeta, volvió a bebérsela de un trago. Todo apuntaba a la desbandada. Pedro, dejo la mesa……acto seguido la señorita Miller, mirando a su alrededor, lo que vio en aquella eterna sala en una eterna noche dentro de un eterno salón no prometía nada alentador, así que volvió a rellenar su copa con más firmeza ahora que nadie parecía mirarla y en silencio brindó por su Mago y por los sueños, saliendo acto seguido, esta vez también con el paso más firme hacia cubierta para dirigirse a su habitación.

Diossssssss! ¿Que coño hago yo aquí en medio de esta nada que lo mire por donde lo mire solo me produce arcadas?

Nada más salir allí se encontró con sus dos compañeros de mesa, que parecían llamarla, e invitarla a una copa…
-¿Un poco más de champán?
-¡Uy no! ¡Yo no estoy acostumbrada, y me puedo desmadrar más de la cuenta!-Dijo Lucia tendiendo sin embargo la copa que Pedro iba rellenando.
Es lo que tiene el alcohol, que al final le empiezas a contar tu vida a un par de desconocidos, y ellos a contarte la suya, cuando en el fondo tanto a unos como a otros, les importa un pito todo lo no sea su propio ombligo.
Estaba claro que esto era lo más entretenido que podría encontrar en toda la amplía cubierta del barco, llena de recién casados y jubilados…así que haciendo que escuchaba la vida de sus contertulios, siguió soñando con su Mago, y, posiblemente por los efectos del champán, aún no siendo religiosa, mirando al firmamento, pidió su deseo de año nuevo brindando a la Luna con un: Amén.
Cuando tras su abstracción del mundo que le rodeaba volvió en sí Pedro y Marguerite habían desparecido. Sola en cubierta pidió una nueva botella de champán mientras la Luna parecía preparada para seguir brindando ella se sentía dispuesta a dar la bienvenida al Sol si era menester. Sin rumbo , y nuevamente imbuida en sus pensamientos, mientras apuraba copa tras copa la flamante botella de Moët, paseaba por la cubierta.

En su cabeza se iban aglomerando imágenes y recuerdos del pasado. Frases. No voy a ir contigo. Olores. Su piel. Colores. El amanecer. Fracasos. Ilusiones. Sueños. Decepciones. Biodramina. Champán. La Luna. Inseguridad. La vida.La gran oscuridad.

Todo comenzó a dar vueltas a su alrededor , sintiendo entonces unas enormes ganas de vomitar. Vomitar pasado, presente y futuro además de todo el champán que llevaba en su pequeño cuerpo. Sintió nuevamente las arcadas y, apoyando su cuerpo por la cintura  en la barandilla, sufrió y reconoció el gran vacío, la gran oscuridad, el VÉRTIGO en medio de aquel infinito mar donde se balanceaba una pequeña cárcel flotante…

…Como se balancean los sueños; como se balancea el amor…

                             …y así , sin más, se dejó caer.

TODA

                                                                Como para escapar.

SIEMPRE

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4 comentarios to “EL MAGO (Lucía)”

  1. Hola, mi enhorabuena.
    Menos mal que se acaba febrero porque esta iniciativa ha dado tan poco de sí y ha resultado tan baldía que estaba deseándolo.
    Desde que empezó el entuerto de las cartas y el crucero, ha dejado de interesarme la lectura del blog, aunque me he leído cada relato. Me gustó el primero, la presentación de la Madame y éste. Sobre todo, este.
    Así que muchas felicidades aunque no sepa tu nombre. Gracias por el entretenimiento.

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