CUÉNTAME EL FUTURO

(Años atrás…)
Juan era el dueño de un local situado a las afueras de una gran ciudad, cuyo nombre, en este caso, es lo de menos. Trabajaba una media de catorce horas diarias para que Luisa- su abnegada mujer desde hacía más de dos décadas- pudiese alimentar a las cuatro bocas que ambos tenían. La última de las cuales llegó sin avisar y, a ojos de su rudo padre, con un ladrillo bajo el brazo.
En “El Chusco” había humo- tal vez demasiado-, olor a hombre, -probablemente en exceso también- y, sobre todo, ganas de ver a unas mujeres que nunca se acercarían por ahí. Y no lo harían, simplemente, porque desde chicas les habían dicho que esos sitios no eran los lugares más adecuados para ellas. Sólo por eso.
Decenas de vasos de vino peleón se apoyaban desordenadamente sobre aquella raída barra de madera que Juan procuraba, con nulo éxito, mantener brillante. Palillos mordisqueados, servilletas de papel arrugadísimas y sucias, y un número indeterminado de colillas- tanto de cigarrillos como de puros que costaban cuatro perras- se apelotonaban en el suelo de terrazo.
Cada tarde, año tras año, hiciese sol o lloviese, se reunían varios vecinos de la zona en aquel bar para jugar a las cartas -preferentemente al mus- y también para charlar de sus cosas. Se escuchaba lo que ponían en la radio y, de cuando en cuando, era el zumbido de algún rebelde moscardón el que rompía la monotonía. Nada más. Nada menos.
Todos se conocían.
La vida transcurría, más mal que bien, pero transcurría…
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 (Hoy…)

Ese muchacho conocido a día de hoy como Ricky, es Ricardo, el hijo menor de Juan y de Luisa. Junto a su penúltimo novio es el actual propietario de “”Chusco & Chasco”, local de copas de esa cuidad que, en los últimos años, ha crecido de manera tan desorbitada que ha conseguido convertir en actual centro geográfico lo que antaño era la periferia. Si hoy viera su padre cómo ha evolucionado aquel chiquillo de mucha muñeca y poco balón, cómo se ha transformado el entorno, cómo se ha modernizado el negocio familiar tras varias generaciones anclado en el tiempo…¿Se sentiría orgulloso?, se preguntaba – sin importarle demasiado la respuesta- un Ricky al que la vida, al menos en el plano económico, le iba sobre ruedas.
El ambiente que se respira en el interior es tan cosmopolita que, en nada envidia al de cualquier otro afamado local de la zona y alrededores. Se escucha la música de tendencia que pincha, en exclusiva, el mejor Dj de la comarca, “AmoXXL”. La actual barra del bar es metálica y resplandece sin necesidad de demasiado esfuerzo; y cientos de vasos largos, llenos de mil licores, en un orden casi imposible, la decoran. Hay colorido, variedad en cuanto a formas y estilos, y un exquisito perfume lo invade todo. El humo resulta tan poco glamouroso que hace siglos que dejó de existir. Ya no se fuma si lo que se pretende es resultar alguien interesante, y si se hace… no en público, ¡por favor!
En “Chusco & Chasco”, tanto hombres como mujeres desfilan luciéndose como si fuesen modelos. Lo más curioso es ver cómo se miran de arriba abajo unos a otros. Entre tan superficial clientela son excesivas las ganas de gustar y resultan ridículas las ganas de gustarse. Todos lo aceptan y juegan a lo mismo. Definitivamente, el narcisismo ha ganado al mus.
Nadie habla con nadie, no hace falta, no resulta interesante. Lo único importante es ser capaz de distinguir quién es quién dentro de un mundo de absolutos desconocidos, más que nada, para saber si se está en el lugar adecuado. Simple cuestión de ubicación.
Y la vida trascurre, más mal que bien, si se puede llamar vida…
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 (¿Y mañana?…)

Habrá que esperar a que alguien, o a que algo, nos lo cuente…

 
 

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7 comentarios to “CUÉNTAME EL FUTURO”

  1. Se nota que la evolución de los locales es igual por todas partes.

  2. esperaremos a que nos lo cuenten,bebiendo tranquilamente.

  3. No creo que Juan y Luisa se sintieran orgullosos del cambio.
    El glamour y el dinero, lo impersonal y artificial del nuevo negocio…
    Me quedo mil veces con el local de antaño.

  4. Con lo que me gustaba a mí el mus, seguro que tenía mesas camilla con braseros debajo. Geniallll Besos

  5. Me gustó mucho el relato y todo esto ha sucedido en tan escasísimo período de tiempo que no me extraña que muchas personas se sientan desubicadas o que la vida les maneja sin control. Imagina la cantidad de viejos que ahora todo se lo piden por internet, como si ellos supieran o tuvieran que saber qué cosa es internet.
    Lo comparto, Linda. Yo no viví la época del mus pero no creo que para los pobres Luisa y Juan aquello fuera vida, desde luego. Independientemente de que esta modernidad frívola les guste.

  6. ricardocorazondeleon78 Says:

    Buen cuento que muestra en breves palabras cuánto ha cambiado la vida y qué poco nos damos cuenta de ello, a veces. No me extrañaría que nuestros mayores estuvieran alucinando todo el día, pero sin embargo, ya ves, la capacidad del ser humano de adaptarse es ilimitada.
    Un abrazo.

  7. Gracias a todos por vuestros comentarios. De verdad.
    Mientras esperamos a ver cómo evoluciona el asunto, ¿qué os parece si nos tomamos algo, tal y como apunta Sirvenzas?😉 ¡¡Chin chinnnnnnnnnnnnnn!!

    Besotes y os espero en el próximo relato.

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