La luz de la mañana azota en mi cara. Tienes que hacerlo, me digo. Las piernas me pesan. Hay días que lo llevo mejor, otros que me es imposible, espero ansioso esos días rojos que hoy me resultan tan lejanos para sumirme en un profundo descanso. ¡Venga tu puedes!, me animo, pero no puede ser… ¿por qué mi cuerpo no responde?, el ruido me atormenta, trato de no escucharlo… Definitivamente, tengo que buscarme un trabajo que no me haga madrugar tanto… .

Anuncios

10 comentarios to “…”

  1. Sí…maravillosa reflexión. Cada mañana, tras aprovechar esas horas nocturnas en las que la creatividad aflora…cuesta, cuesta mucho madrugar. Un relato muy, muy real. Enhorabuena.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: