El pequeño dilema (José Hidalgo)

La luz del neón del estrecho callejón  llenaba la oscura estancia de un rojo tan intenso  como el corsé que ella llevaba puesto. Aunque había llegado hasta allí, y  la rubia se insinuaba como el propio pecado, sabía que no estaba bien. La enorme excitación hacia agitar este viejo corazón, y cada latido comenzó a azotar mi conciencia produciendo una  lucha interna. Lucha que empezó a tener ganador justo en el momento en que ella se desabrochó  su magnífico escote mientras ponía su rodilla en la cama acercándose  lasciva hacia mí… Se acabó el descanso.

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5 comentarios to “El pequeño dilema (José Hidalgo)”

  1. ricardocorazondeleon78 Says:

    Buenísimo, José. Este sí me gusta.

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