VISIÓN BORROSA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

 

Resultaba cómico verme en ese estado, supongo.

Apenas un par de horas antes, un reconfortante baño de espuma y un par de copas de Moët&Chandon – o tal vez fuesen algunas más; no lo recuerdo- habían calentado sobradamente mi chasis y, también, mi motor. Me sentía pletórica.

Tras embadurnar el que, a primera vista, parecía mi cuerpo con la aromática leche corporal hidratante que, tiempo atrás, me había regalado Ricardo, mi ex, y que hasta aquel instante nunca había utilizado- más que nada por no darle semejante gusto a aquel gilipollas-, busqué desesperadamente ese vestido negro de encaje y raso que me enfundo cuando quiero disfrazarme de “femme fatal” y que me sentaba como un guante siempre…Siempre hasta aquel preciso momento en el que, frente al espejo, vi reflejada a mi hermana gemela antes de hacerse esa lipoescultura que la convirtió, diría que milagrosamente, en una mujer de bandera. Creí morir. “¡¡Horror!! Esto lo tienes que solucionar como sea, ma cherie”, me dije. Y fue entonces cuando me serví otras dos copas de champagne – o tal vez fuesen algunas más; tampoco lo recuerdo- y busqué con desesperación ese agradecido corsé que inventaba una cintura de avispa que a todos enamoraba; a mí a la primera. Tras embutirme en esas prendas que, no cabía la menor duda, me iban a catapultar al éxito en una noche como aquella, en la que todas  las víboras pretenderíamos ganar los favores del bello Marc, me empleé a fondo con la operación de acondicionamiento facial a base de capas y capas de maquillaje. Creo que bebí un poco más…

file6741271974648

Recuerdo vagamente que, tras disfrazarme de lo que no soy, miré a mi alrededor buscando rastros de champagne a mis pies porque me extrañaba sobremanera ver la botella vacía – ¿Se habrá derramado?, me preguntaba incrédula-. Decidí descorchar una segunda mientras ultimaba algunos detalles y recolocaba mi escote. Metí – quiero pensar que cuidadosamente- mis enseres dentro del “clutch” y retoqué mis labios por penúltima vez antes de salir de casa.

Ya en la calle, un grupo de jovencitos me miraron con curiosidad y rieron a carcajadas cuando me tropecé con la raya de una baldosa y dejé un zapato tras de mí. También lo hicieron un par de señoras, aunque más disimuladamente. No entendí por qué les hacía tanta gracia una cosa así, pero tampoco me importó. Continué zigzagueando por la concurrida calle y, cuando estaba cerca de mi destino, todo comenzó a girar a mi alrededor a una velocidad de vértigo y no tuve más remedio que abrazarme a una fría farola. A lo lejos unos borrosos destellos lograron marearme aún más y fue entonces cuando me pregunté dónde coño habría dejado las lentillas…porque seguro que ese era el problema.

-¿ Cuánto por un completo, damisela?- Sé que me preguntó un tipo. No supe a lo que se refería, la verdad; así que entre hipidos contesté cuando me encontraba casi a ras de suelo: – Creo que llevo dos…Dos botellas completas.

 

Ya no me sentía pletórica.

Anuncios

14 comentarios to “VISIÓN BORROSA”

  1. Me gusta lo fácil que resulta visualizar a tus personajes. Y el ritmo de desarrollo. Buen relato.
    Gracias por compartirlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: